Cuando estabas embarazada de tu primer hijo, probablemente te informaste mucho sobre la lactancia materna. Ahora, con la llegada de tu segundo hijo, es normal que te surjan nuevas preguntas y expectativas. La lactancia no siempre es fácil, ni con el primero ni con el segundo hijo, depende de cada caso.
¿Qué esperar en la lactancia con el segundo hijo?
Cuando pasas por la lactancia materna con tu primer hijo es posible que con el segundo hijo ya sepas mucha más información que con tu primero. Pero es casi inevitable que cuando te quedas embarazada de tu segundo hijo, recibas comentarios sobre cómo amamantarlo, aunque no sepas si realmente quieres darle el pecho o no. Va a ser más fácil en esta ocasión porque tendrás más experiencia… ¿o quizá será más difícil porque antes no tenías otro niño al que cuidar mientras amamantabas?
La lactancia materna sigue siendo dolorosa al principio y eso no va a cambiar, pero estate segura que no durará tanto como te duró la primera vez. Quizá no te salgan heridas o quizá sí, pero lo que es seguro es que notarás cómo es más fácil la lactancia materna con tu segundo hijo que con el primero. En este sentido, merece la pena el esfuerzo.
El dolor y cómo aliviarlo
Tus pezones se irritarán de nuevo, pero no tendrán tantas grietas ni sangrarán tanto como la primera vez, algo que sin duda es una buena mejora. Si sientes dolor, acude a tu farmacia para poder comprar almohadillas calmantes de gel para los pezones, o incluso puedes buscar a un especialista en lactancia, sobre todo si quieres amamantar a tus dos hijos al mismo tiempo. Si te duelen los pezones de la lactancia, no es necesario que te gastes mucho dinero en cremas, el aceite de coco es más económico y te dará muy buenos resultados.
Confianza y comodidad
Quizá te daba algo de apuro la primera vez que amamantaste a primer hijo, pero te diste cuenta con el tiempo que la lactancia materna es lo más natural del mundo y por eso, te da igual lo que te digan ahora. No te tienes que sentir cohibida, estarás tan cansada y tan ocupada que buscar un lugar privado para amamantar no será una de tus prioridades. Tu prioridad será el cuidado de tus hijos, y su alimentación.
No permitas que nadie te diga nada negativo por amamantar a tus hijos en lugares públicos, estás en tu derecho y tus hijos también. Hacerlo o no en lugares públicos deberá ser tu decisión.
El sentimiento mágico de la lactancia
Son muchas las mujeres que sienten una gran unión con sus hijos cuando están disfrutando de la lactancia materna, tanto con el primero como con el segundo hijo. Es una experiencia mágica, gratificadora y de unión. Es increíble como el cuerpo de la mujer es capaz de alimentar y ofrecer el alimento necesario a los bebés. No importa las horas de sueño perdidas, el sentimiento que une a madre e hijo durante la lactancia es increíblemente bonito. Si quieres y si puedes hacerlo, no lo dudes.
Como has podido comprobar, la lactancia materna es el mejor método de alimentación para el bebé. Es aconsejable recurrir a ella siempre que sea posible, ya que le sacarás mucho partido.
De todos modos, hazle siempre caso al médico y, en caso de no poder poner este método en marcha, ten en cuenta que existen alternativas como los bancos de leche para solventar el problema.
Lactancia en Tándem: Amamantando a dos hijos de diferentes edades
¿Sabías que la lactancia materna es compatible con un nuevo embarazo y que, una vez que el bebé nazca, puedes seguir dando el pecho a tus dos hijos? La lactancia en tándem se define como el amamantamiento de dos o más hijos o hijas de diferente edad. La matrona Gema Magdaleno responde a las principales dudas que tienen las mamás sobre este tema y nos ofrece sus consejos para que todo resulte más sencillo.
Cuando estamos amamantando a un bebé y nos planteamos un segundo embarazo, nos asaltan numerosas dudas acerca de la compatibilidad de ambas situaciones. Claro que sí. Sin ningún problema. El embarazo se desarrollará de forma completamente normal, aunque continuemos dando el pecho a nuestro hijo.
Tan solo en mujeres que tienen riesgo de tener un parto prematuro, en ocasiones, es preciso retirar la lactancia porque puede empeorar las contracciones. No obstante, se trata de casos muy puntuales. La mujer debe decidir si desea amamantar a los dos niños simultáneamente (en este caso, hablamos de lactancia en tándem), o, por el contrario, prefiere destetar al hijo más grande y amamantar solo al pequeño. Por el contrario, si se decide continuar amamantando a los dos hijos, la madre fabricará leche en cantidad y calidad suficiente para ambos. La gran ventaja es que, desde el primer momento, el recién nacido va a tener leche abundante.
Se entiende por lactancia en tándem la situación que se da cuando una mujer que está amamantado a su bebé, se queda embarazada y le sigue dando el pecho. Si llegado el caso, con el parto siguiera alimentando al primero con leche materna, les daría de mamar a ambos.
La lactancia en tandem no altera al bebé por nacer ni la alimentación de este cuando la comparta con su hermano ¿Puedo seguir amamantando si me quedo embarazada? Este tipo de lactancia no perjudica la salud de la madre ni del nuevo hijo: dar el pecho no es incompatible en absoluto con el nuevo embarazo.
El único inconveniente lo encontraríamos en el supuesto de que presentara una amenaza de aborto en el segundo embarazo. En este caso, la liberación de oxitocina que se produce tras la succión del pezón, podría dar lugar a contracciones uterinas que, en teoría podrían empeorar la situación de amenaza. Sin embargo, no debe preocuparse pues la estimulación uterina cede espontáneamente en el momento en que el lactante suelta el pecho. Sólo en amenazas graves se podría interrumpir temporalmente. Hay estudios de observación clínica que subrayan la inocuidad de este acto para el desarrollo intrauterino del feto.
De igual manera, la madre iniciará la segunda lactancia tan pronto haya nacido su otro hijo.
Cuando una mujer se queda embarazada, aumenta la sensibilidad de sus mamas y esto puede hacer más molestas, incluso dolorosas las tomas. Más aún, si además tiene alguna grieta en el pezón o la glándula muy congestionada: es común que deje de amamantar algunas horas en espera de lo que le recomiende su médico o matrona. Estas situaciones llevan a dejar la lactancia natural en ocasiones, tanto por la incertidumbre en sí, como por la mayor sensibilidad mamaria. Otras veces, es la propia falta de continuidad la que acaba por inhibir la lactogénesis y, en definitiva, produce el destete precoz de su hijo.
Como quiera que el dolor casi nunca es intenso y las interferencias con el nuevo embarazo nulas, se recomienda continuar dando el pecho. En caso necesario se puede administrar analgésicos suaves del tipo paracetamol, y como consejo para aliviar esas molestias, se puede cambiar la posición del lactante en la succión o disminuir la duración de la toma.
Es normal que la madre muestre emociones negativas después del nacimiento de un bebé no esperado, sobre todo si aún está amamantando a otro. Ajustarse a las nuevas necesidades de su vida, con más hijos, puede aflorar sentimientos de melancolía y agotamiento. Sin embargo, mantener la lactancia aunque vuelva a quedarse embarazada tiene algunas ventajas:
- La madre ya es una experta, y no tiene la ansiedad de madre novata.
- Los pechos funcionan mejor que la primera vez y al aumentar la succión también producen más leche.
- La ingurgitación o mayor sensibilidad de los primeros días se ve disminuida porque el lactante ayuda a vaciar la mama.
- La succión del hermano mayor ayuda a la rápida subida de la leche, de modo que el recién nacido pierde menos peso durante sus primeros días de vida. Un pecho ya succionado se vacía más fácilmente y ayuda al hermano pequeño que aún está aprendiendo a mamar.
La producción de hormonas propias del embarazo (fundamentalmente los estrógenos y la progesterona) puede disminuir la cantidad de leche y modificar algo su sabor. Al final del embarazo, se vuelve a producir el calostro que necesita el nuevo recién nacido y que puede alterar también el sabor de la leche que ingiere el primero.
Probablemente, el momento de mayor abandono de la lactancia en tándem sea precisamente éste, si es que la mujer ha aguantado todo el embarazo amamantando. Se debe a la suma de las dudas maternas más el hecho de que muchos lactantes notan ese cambio de sabor debido al calostro y rechazan por sí solos la toma, siendo excepcional quienes luego se reenganchan. El estímulo que mantiene la producción de leche (lactogénesis) durante un embarazo es la succión del pezón por parte del lactante.
El embarazo en sí, como consecuencia de esos cambios hormonales que hemos apuntado, tiende a disminuir progresivamente la producción de la leche. Por eso, las modificaciones en su sabor y textura son también importantes, ya que serán las que condicionen que el lactante no rechace la toma. En este sentido, se estima que casi dos tercios de los lactantes se destetan durante el siguiente embarazo de su madre. Lo hacen sobre todo en el segundo trimestre, en parte porque la lactancia materna en nuestro medio no suele extenderse más allá de los tres meses, aunque debería llegar como mínimo a los 6 meses, pero también coincidiendo con esa caída en la producción de leche. El resto rechaza la leche materna hacia el final del segundo trimestre, bien porque ya no le satisface, bien porque repelen su nuevo sabor.
En el supuesto, cada vez menos frecuente, de que una madre esté amamantando a sus dos hijos, tendrá que organizar las tomas para que ambos queden satisfechos. Si la inquietud radica en que el recién nacido esté suficientemente alimentado, no se preocupe, pues éste ganará el peso adecuado siempre que la toma se realice correctamente.
El hermanito mayor seguirá succionando, incluso con más intensidad por notar cierta invasión de su espacio, pero no es impedimento para que no tenga suficiente leche para los dos. Nadie robará leche a nadie, hay leche de sobra, siempre que la mamá esté bien alimentada, y no demasiado delgada. En ocasiones de mayor nerviosismo por parte del lactante celoso, es atinado que la madre ponga límites y así su ansiedad disminuya poco a poco.
La lactancia en tándem no supone el contagio de enfermedades entre hermanos, al contrario, es probable que la madre comparta la misma inmunidad con sus hijos, consiguiendo que el pequeño reciba defensas contra los virus o bacterias de los que el mayor ya es portador. Por eso, si uno de los hermanos se enferma, no hay porqué reservarle un pecho para él, pues los gérmenes ya se han compartido antes de presentar síntomas.
Sólo en caso de una candidiasis o moniliasis (algodoncillo), que pasa de la madre al bebé y viceversa, o de algunas infecciones graves, altamente contagiosas, es conveniente que cada hermano tenga un pecho reservado para él. En cuanto a las medidas preventivas para las infecciones de la glándula mamaria o su pezón, se recomiendan las mismas medidas que durante un embarazo simple, como el baño diario, el uso de ropa interior limpia o los cuidados específicos del pecho en este momento.
La lactancia materna puede ser incómoda a la hora de amamantar al segundo bebé, ya que los pezones pueden agrietarse con más facilidad. Sin embargo, resulta la mejor opción a nivel de salud.
Beneficios de la Lactancia en Tándem
- El hermano mayor puede evitar o tratar las ingurgitaciones que se puedan dar, ya que tiene más capacidad de succionar y vaciar el pecho.
- Se crea un vínculo especial entre hermanos. El pecho le da al hijo mayor, a la vez de un alimento incomparable, consuelo y seguridad que le van a ayudar en la transición de adaptarse a un nuevo hermano.
- El hijo mayor puede seguir recibiendo la seguridad emocional que le brinda la lactancia materna, especialmente durante la transición de recibir un nuevo hermano.
- El hijo o hija mayor puede destetarse de manera más gradual y natural, según sus necesidades.
- La estimulación adicional de la lactancia en tándem puede ayudar a que el útero se contraiga más rápidamente después del parto.
Dificultades de la Lactancia en Tándem
- Cansancio físico y emocional: Dar el pecho a un solo bebé ya puede ser agotador, ¡imagina hacerlo con dos! La demanda constante puede hacer que la madre se sienta muy cansada, tanto física como emocionalmente.
- Sensación de insuficiencia: Algunas madres se preocupan por si están produciendo suficiente leche para ambos niños, especialmente si el recién nacido necesita mucha atención y el niño mayor sigue amamantando con frecuencia.
- Dolor o incomodidad: Durante el embarazo, los pezones pueden volverse más sensibles, lo que puede hacer que amamantar al niño mayor sea incómodo o doloroso.
- Celos entre hermanos: El peque mayor puede sentirse desplazado o tener celos del recién nacido.
- Manejo del tiempo: Amamantar a dos puede ser muy demandante en términos de tiempo. A veces, uno de los niños puede necesitar más atención justo cuando el otro también quiere amamantar.
- Sobreproducción de leche: Aunque no es siempre un problema, la lactancia en tándem puede llevar a una sobreproducción de leche, lo que puede causar molestias como el dolor de pechos, conductos bloqueados o mastitis.
Recomendaciones para una Lactancia en Tándem Exitosa
De forma general, se suele recomendar durante los primeros días después del nacimiento que se ofrezca primero el pecho al recién nacido y después al mayor, hasta que la lactancia con el pequeño o pequeña esté bien establecida. La lactancia que se inicia en tándem tiene ciertas ventajas, como puede ser, antes que nada, la experiencia de la madre, la autoconfianza y la sensación de autoeficacia, todas ellas relacionadas con un aumento en el establecimiento de la lactancia materna.
Durante las primeras semanas del embarazo, se experimenta en muchas ocasiones dolor durante la toma, ya que los niveles elevados de estrógenos pueden favorecer esta sensación. Parece que a partir de la 16 semanas de gestación, un porcentaje importante de casos se va a notar que la producción de leche es menor. Este hecho, junto con un cambio del sabor de la leche debido al cambio de composición, puede hacer que el bebé que está siendo amamantado en ese momento pueda destetarse con más facilidad.
Una vez el embarazo ha finalizado, la lactogénesis sigue su camino habitual. Habitualmente, antes de las primeras 72 horas se desarrolla la lactogénesis II. En la mayoría de las ocasiones, los recién nacidos que sus hermanos siguen mamando, mantienen un peso estable durante los primeros días y lo aumentan de forma eficiente a partir de ese momento. El hecho de que haya una estimulación por parte del hermano o hermana mayor facilita el establecimiento de la producción láctea.
Cabe recordar la capacidad laxante que tiene el calostro, con lo que es probable que el hermano o hermana mayor realice deposiciones muy líquidas. Además, al establecerse la producción láctea es posible que disminuya la cantidad de alimentos sólidos ingeridos. Se ha demostrado que la composición de la leche estará adaptada al lactante más pequeño, así como la forma de producción de esta. Es probable que las llamadas crisis o baches de lactancia estén disminuidas en intensidad ya que el pecho está estimulado por partida doble.
Si te has decidido a hacer lactancia en tándem, notarás algunos cambios y diferencias tanto durante el embarazo como tras el parto. En las primeras semanas notarás un aumento en la sensibilidad del pecho que puede afectar a las tomas o al agarre. Es posible que notes que la producción disminuye como consecuencia de los cambios hormonales. Sólo debes seguir ofreciendo a tu hijo o hija mayor el pecho como siempre y la producción se volverá a regular. El sabor de la leche puede cambiar, motivo por el cual tu chiquitín podría rechazar el pecho en ciertos momentos. Puede que notes contracciones o molestias en la parte baja del vientre durante la toma, cuando el embarazo esté más avanzado. Si tu médico no te ha desaconsejado la lactancia, no debes asustarte.
Después del parto, tu leche volverá a cambiar y tendrás calostro, como sucedió con tu primera lactancia. Tu bebé recién nacido ganará peso igualmente, a pesar de las tomas de su hermano. Sólo en el caso de que existiera amenaza de aborto o de parto prematuro se desaconsejaría la lactancia durante el embarazo. El motivo es que durante la toma se produce oxitocina lo que origina contracciones.
Tabla Comparativa: Lactancia Exclusiva vs. Lactancia en Tándem
| Característica | Lactancia Exclusiva (un hijo) | Lactancia en Tándem (dos hijos) |
|---|---|---|
| Demanda de tiempo | Moderada | Alta |
| Producción de leche | Adaptada a un bebé | Mayor, adaptada a ambos |
| Riesgo de mastitis | Moderado | Potencialmente menor (mayor vaciado) |
| Necesidad de apoyo emocional | Importante | Muy importante (gestión de celos, etc.) |
| Beneficios adicionales | - | Consuelo y seguridad para el hijo mayor |
El Cuidado Personal es Crucial
El cuidado personal es tan importante para los padres por segunda vez como para los primerizos, pero puede parecer aún más difícil de encajar. Lo mismo ocurre con el cuidado de vuestra relación. Por vuestro bien y el de vuestra familia, intentad no descuidar ninguno de los dos. Siga una dieta saludable durante el embarazo y después, y piensa en tomar un suplemento con vitaminas y minerales para satisfacer las necesidades de tu cuerpo mientras estás embarazada y después.
Prioriza el descanso y el sueño. Después de todo, un segundo embarazo y un bebé pueden ser más agotadores cuando ya tienes bastante de lo que ocuparte. Y dedícate un poco de tiempo en exclusiva, aunque solo sean diez minutos para hacer algo que te recargue las pilas cada día y acurrúcate brevemente en el sofá cuando los niños estén en la cama. Cuidar de ti misma y de la otra persona te ayudará a evitar el agotamiento parental y la aparición de resentimientos.
Apoyo y Recursos Adicionales
Conseguir un buen apoyo, la «red» que os ayude a criar a vuestro hijo, es fundamental para que su proceso de crianza se desarrolle sin problemas. Así que vale la pena reforzar los vínculos existentes y crear otros nuevos (en persona y en línea), por ejemplo, con los padres que también van a tener un segundo bebé en la misma época que vosotros. Contar con personas que compartan los altibajos de cuidar a un recién nacido de nuevo, o los de gestionar una familia de dos hijos, puede ayudaros a lidiar con el choque de la crianza y a protegerse de la soledad. ¿Tenéis amigos o familiares dispuestos a ayudar? Que no os dé reparo aceptar y pedir ayuda.
La mayor lección que he aprendido con mis dos hijos es que hay que pedir toda la ayuda que puedas. Mamá feliz = bebé feliz, y está mamá necesita para ello un rato para sí misma. Tengo la gran suerte de que puedo contar con ambos pares de abuelos y con mi hermana para que cuiden de los niños. Lo hacen encantados y gracias a ellos puedo salir a tomarme un café, hacer recados o simplemente hacerme la manicura. Así que, madres, mi consejo es que pidáis ayuda -ya sea a una amiga, vecino o familiar- porque te cambia mucho la vida. Es una solución con la que todos ganamos: tus hijos forjan lazos de cariño con otras personas y tú puedes tomarte un merecido descanso.
Solo el hecho de intentar planear una cena tardía te produce todavía más estrés. Mi solución, hacer una pequeña pausa para tomarme un café con mi marido y/o con los amigos. Sobre todo en los primeros días, te permite pasar un ratito entre adultos sin tener que preocuparte por dejar mucho tiempo de ver al peque.
