Francisco de Quevedo, uno de los poetas más representativos del Barroco, legó a la literatura española obras que exploran la condición humana con una profundidad y un pesimismo característicos de su época. Entre estas obras destaca "La cuna y la sepultura", un texto que refleja las reflexiones filosófico-morales del autor sobre la vida, la muerte y el desengaño.
Origen y evolución de la obra
«La cuna y la sepultura» es el resultado de la reescritura por parte de Quevedo de una obra anterior, «Doctrina moral», publicada cuatro años antes sin su autorización. En esta reescritura, Quevedo introdujo cambios notables -estilísticos y conceptuales-. «Doctrina moral» tiene entidad propia como una primera redacción que, más tarde, el autor amplió y perfeccionó en fases sucesivas. Posteriormente, una profunda y definitiva remodelación dio lugar a la edición en 1634 de «La cuna y la sepultura». Esta edición reproduce también esa primera versión con el fin de facilitar al lector el cotejo entre ésta y la versión definitiva.
Temas centrales
Los motivos del desengaño, el conocimiento de las cosas propias y ajenas, la fugacidad de la vida, la constante presencia de la muerte y el miedo a la desaparición emergen constantemente en las reflexiones filosófico-morales de Francisco de Quevedo. Estos temas se entrelazan para ofrecer una visión sombría de la existencia, donde la vida se percibe como un tránsito efímero hacia la muerte.
Análisis de un soneto representativo
Para comprender mejor la visión de Quevedo, podemos analizar un soneto representativo de su obra:
El tema de este soneto es el paso del tiempo (cuyo tópico literario es el tempus fugit). Esta composición poética es un soneto (dos cuartetos y dos tercetos) cuya rima es consonante y cada verso tiene 11 sílabas, es decir, endecasílabo. Dividiremos este soneto en dos partes.
En la primera parte, los cuartetos formarían una unidad temática ya que el poeta nos explica que se ha hecho mayor sin darse cuenta, el tiempo ha pasado y él está enfermo. La segunda parte estaría formada por los tercetos en las que la reflexión existencial sobre el tiempo dominan estas estrofas y acaban de dar sentido al poema, de marcado estilo pesimista.
En el primer verso encontramos la interrogación retórica “¿Nadie me responde?” que nos indica la soledad del poeta agudizada por la enfermedad y los años. La exclamación retórica ocupa el los dos primeros versos del segundo cuarteto insiste en la idea de fugacidad, de cómo el tiempo ha pasado tan rápido que él ni tan siquiera de ha dado cuenta. Este sentimiento de sorpresa se refuerza con el uso de la exclamación.
Podríamos comentar las metáforas: “pañales” y “mortaja” que hacen referencia precisamente al principio de la vida, y al final de esta. En resumen, este soneto representa las características propias del Barroco sobretodo en su temática que destila el sentimento de pesimismo y desengaño que reflejan los autores de la época.
