Juan Peña "El Lebrijano": Biografía y Legado de un Ícono del Flamenco

Juan Peña Fernández, conocido mundialmente como El Lebrijano, fue una figura esencial en la historia del flamenco. Nacido en Lebrija en 1941 y fallecido en Sevilla el 13 de julio de 2016, a los 75 años, El Lebrijano no solo fue un cantaor excepcional, sino también un innovador y un defensor de su cultura.

El Lebrijano en 2012

Orígenes y Primeros Pasos

Miembro de la familia gitana de Perrate de Utrera, a la que pertenecía su madre María Fernández Granados, comenzó muy joven compaginando el cante con el toque de la guitarra. A raíz de su triunfo en el concurso de Mairena del Alcor (1964), como cantaor, decidió dedicarse en exclusividad al cante. Uno de los primeros trabajos importantes como tal fue con Antonio Gades, en cuya compañía estuvo varios años cantando como acompañante al baile.

Trayectoria Artística

Estaba dotado una espectacular voz y de un prodigioso sentido del compás, lo que le llevó a erigirse como uno de los grandes del cante "jondo" y a acumular elogios. El Lebrijano, el último integrante de la generación del cante de oro, era autor de más de treinta discos de los cuales podemos destacar trabajos como Persecución, una de las grande obras del flamenco. Porque Félix Grande estaba convencido de que el cante gitano estaba ligado a las vivencias, y la historia del pueblo gitano a la persecución.

Es también famosa su interpretación del himno de Andalucía en el disco Flamenco por Andalucía, España y la Humanidad (primera producción de la Agencia Andaluza del Flamenco). Fue el primer cantaor en ofrecer un recital flamenco en el Teatro Real de Madrid y autor de la primera ópera andaluza.

Hace 53 años el Lebrijano cantó en la primera edición del Gazpacho Andaluz de Morón de la Frontera, que este sábado 16 de julio celebra su 50ª edición. En su sonada boda, plasmada en un CD, «La Boda», además del Lebrijano, cantan Antonio Mairena, La Niña de los Peines y Pepe Pinto. Grabó con Niño Ricardo, con Paco de Lucía, con Manolo Sanlúcar y Rocío Jurado.

El Lebrijano con otros artistas

Innovación y Tradición en el Flamenco

A lo largo de su trayectoria artística, persiste El Lebrijano en una pesquisa intelectual que le ha llevado a menudo hacia la senda de la innovación, por más que sus inicios estuvieran estrictamente vinculados al canon de Antonio Mairena. Dominando de sobra los estilos primitivos -tonás, seguiriyas, soleares-- , Juan Peña buscó con el tiempo innovaciones que no rechinaran a los oídos puristas. Pero incluso se atrevió a inventar un palo de nuevo cuño, el cante por galeras, que se incorpora al célebre disco “Persecución”, sobre una idea y libreto original de Félix Grande.

En su perfil, aunque desde diferentes posiciones estéticas, pueden distinguirse sonadas coincidencias con el genio cantaor del último tercio del siglo XX, José Monge, El Camarón de la Isla, de cuya temprana muerte se cumplieron veinticuatro años semanas atrás. El mismo Paco Cepero, por cierto, que militaba como guitarrista de La Paquera cuando Lebrijano se incorporó al elenco. Y el mismo músico que acompañaría al hijo de La Perrata en aquella aventura suya llamada “Reencuentro”, donde congeniaría el flamenco con la música de Al Andalus, que ya había empezado a explorar con José Heredia Maya, poco antes de “Macama jonda”.

El Lebrijano fue constante en dicho empeño, con las orquestas andalusíes del norte de Marruecos -cuyos directores Tensamani o Chekara adquirieron dimensiones legendarias-- o con el laudista Amín Chachoo.

Soleá por Bulerías y Romance. El Lebrijano. 1997

Compromiso Social y Político

Pero, con independencia de renovar la caja de resonancia de los ritmos cantaores, El Lebrijano ha buscado siempre un equilibrio entre la estética y la ética, lo que según algunos filósofos resulta indisoluble en toda obra humana. Quizá el guitarrista intelectual que escondía dentro fue el que le llevó a dotar de contenido a sus letras, desde un primer instante, no más grabar su celebrado disco de 1968, “De Sevilla a Cádiz”: también por primera vez, aseguraba El Lebrijano al periodista Manuel Curao, se le ponía titulo a un disco de flamenco que, hasta entonces, tan sólo se identificaba con el nombre del artista. También fue pionero a la hora de incorporar una orquesta sinfónica a su repertorio cantaor, como ocurriese en su disco “La palabra de Dios a un gitano”, en 1972.

Sus letras nunca rozaron, desde luego, la audacia de aquellas que el malogrado Francisco Moreno Galván escribiera para José Menese, pero llegó a mojarse en tiempos difíciles, a implicarse en un ángulo muy concreto de la sociedad andaluza, que quería alejarse de la charanga y panderetas machadianas. Sin partidismos explícitos más allá de la militancia personal con los sociliastas, hay un compromiso con los desheredados, desde sus primeros pasos como cantaor profesional: en 1971, tanto él como su familia protagonizan, por ejemplo, un recital a favor de la Misión Kinshasa, y en plena transición, editará “La palabra de Dios a un gitano”, aquel disco que se posiciona junto a un segmento aperturista de la Iglesia Católica, en una batalla para acabar con la discriminación de su raza en la que la historia dará la razón a la gitanería y en la que el Vaticano perdería una baza importante, a favor de la Iglesia de Filadelfia: ese pueblo noble que sigue siendo devoto de cachorros y greñúos, a pesar de que la curia le haya vuelto la espalda con frecuencia. Es el mismo brindis al sol, emotivo pero tal vez inútil, que El Lebrijano protagonizaría en la década siguiente, junto a Rocío Jurado y Manolo Sanlúcar, en un espectáculo creado por este último, bajo el título de “Ven y sígueme”, del que también existe una versión discográfica.

En “Persecución”, abunda en esta misma línea. Y en dicho sentido, cabe reseñar que el posicionamiento de El Lebrijano corre parejo al de otro intelectual gitano fuertemente comprometido, José Heredia Maya, autor del libreto de “Camelamos naquerar” (“Queremos hablar”), que por aquellas mismas fechas llevará a la escena Mario Maya.

El Lebrijano

Reconocimientos y Legado

Tenía una larga lista de premios, entre los que figuran el de la cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera.

Antes y después de sus mayores triunfos, en él, siempre alumbró el alma del individuo que se alza contra los campeones del totalitarismo. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, acudieron el miércoles a brindarle su último adiós a Juan Peña. Pero también lo hicieron aficionados, amigos y familiares, en una estirpe a la que pertenece, entre otros artistas, su sobrino David Peña “Dorantes”, que le acompañaría ocasionalmente como también lo hiciera Pedro María Peña, o una larga gama de tocaores de leyenda como Niño Ricardo, Sabicas, Manolo Sanlúcar o Habichuela.

El legado, depositado en la caja número 872, ha comprendido cinco LPs (Persecucion, La Palabra de Dios a un gitano, Tierra, Ven y Sígueme y Lebrijano en el Teatro Real), además de los CDs Casablanca y Cuando Lebrijano canta se moja el agua.

El alcalde de la localidad sevillana de Lebrija, José Benito Barroso, ha afirmado que «El Lebrijano» ha dejado un legado «imponente que hay que preservar». Tres días de luto decretó el Ayuntamiento de Lebrija. Había fallecido el cantaor Juan Peña, más conocido por su apodo: El Lebrijano.

En la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla (2014), creadores, autores y gentes del cante le rindieron un tributo, un regalo, según sus palabras, inolvidable: la gala de clausura, inspirada en la recopilación de su carrera profesional. De las banderas a media asta en la fachada del Ayuntamiento de la Plaza de España hasta los tres días de suspensión en la famosa Caracolá del mes de julio. Lebrija está de luto, triste por la pérdida de un paisano universal y respetado.

Ámbito Descripción
Nombre Completo Juan Peña Fernández
Conocido Como El Lebrijano
Nacimiento Lebrija, 1941
Fallecimiento Sevilla, 13 de julio de 2016
Estilo Musical Flamenco, Cante Jondo
Innovaciones Cante por Galeras, Fusión con música arábigo-andaluza
Compromiso Defensa de la cultura gitana, crítica social

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