La celiaquía y la intolerancia a la lactosa son dos enfermedades relacionadas con la alimentación, y que cada vez se observan con mayor frecuencia. En este artículo explicaremos los principales síntomas de la celiaquía y la intolerancia a la lactosa, para que puedas actuar y acudir al pediatra si sospechas que tu hijo puede sufrirlas. Recuerda que, a no ser que el niño sea celíaco o intolerante a la lactosa, no hay motivo para eliminar alimentos de su dieta habitual. Ni el gluten, ni la lactosa, son nutrientes a evitar en una alimentación saludable sin que lo haya recomendado un profesional de la salud.
Celiaquía en niños 🌾🚫 Cómo saber si mi hijo es celíaco | Alimentación para intolerantes al gluten
¿Qué es la Celiaquía?
La celiaquía es una enfermedad autoinmune, crónica, causada por una reacción anormal al gluten (proteína que se encuentra naturalmente en cereales como el trigo, el centeno o la cebada) en individuos con una predisposición genética. Por su carácter genético, los niños con padres o hermanos celíacos tienen más probabilidades de serlo.
La enfermedad celíaca puede manifestarse en cualquier momento de la vida, incluyendo los bebés, una vez están expuestos al gluten a través de la alimentación complementaria. Cuando hablamos de niños en los primeros años de vida, se suelen ver síntomas digestivos y un retraso en el crecimiento, derivados de la malabsorción de nutrientes. Si se observan algunos de estos síntomas, el pediatra probablemente querrá iniciar un estudio para poder establecer un diagnóstico de celiaquía en el niño, o descartarlo.
Síntomas y Signos de la Celiaquía en Niños
La celiaquía en niños se manifiesta de manera distinta a los adultos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay algunos síntomas y signos que sí son específicos de la celiaquía en niños.
- Síntomas:
- Diarrea
- Vómitos
- Dolor abdominal
- Irritabilidad
- Apatía e introversión
- Signos:
- Malnutrición
- Distensión abdominal
- Hipotrofia muscular
- Anemia ferropénica
- Retraso ponderoestatural
Es importante resaltar que estos síntomas pueden estar causados por otros tipos de enfermedades. Para confirmar una posible enfermedad celíaca es necesario realizar análisis diagnósticos más profundos. Por eso, siempre es recomendable consultar al médico para realizar el diagnóstico.
Asimismo, la celiaquía también puede manifestarse mediante erupciones rojizas en la piel en cualquier parte del cuerpo como por ejemplo podrían ser las extremidades, el torso, en el pecho, en algunas zonas de la cara o alrededor de la boca. La hinchazón de tripa, por ejemplo, es un síntoma que se repite con frecuencia en bebés y niños.
Diagnóstico de la Celiaquía
El diagnóstico temprano de la celiaquía en niños es importante porque podría evitarse así complicaciones a largo plazo. La prueba inicial para la detección de la celiaquía es un test rápido de sangre que busca la presencia de anticuerpos específicos, como la transglutaminasa tisular de tipo IgA y los anticuerpos antiendomisio (EMA). Si los resultados son positivos, para confirmar el diagnóstico se realizará una biopsia intestinal, una prueba invasiva pero no dolorosa.
En dicho año, se publican las actuales recomendaciones ESPGHAN, en las que se valoran y reconsideran los cuatro pilares o herramientas diagnósticas clásicas: clínica, anticuerpos, genética y anatomía patológica. Destaca entre sus novedades, que en la infancia y adolescencia, la biopsia intestinal podría omitirse en sujetos sintomáticos con títulos de anticuerpos AAT-IgA superiores a 10 veces lo normal, verificados por los AAE y HLA DQ2 y/o DQ8 positivos.
Tratamiento: Dieta Sin Gluten
¿Qué pueden comer los niños y niñas celíacos? El tratamiento de la celiaquía, tanto en niños como adultos, es una dieta libre de gluten durante toda la vida. Como hemos comentado, el gluten se encuentra de forma natural en cereales como el trigo, la espelta (un tipo de trigo), la cebada o el centeno. Lógicamente, todos sus derivados tendrán gluten (pasta, pan...), y deberán evitarse.
Su alimentación debe contener alimentos libres de gluten por naturaleza, como arroz, maíz, verduras, hortalizas, tubérculos, frutas, carne, pescado o huevos, por ejemplo. Debemos ser conscientes que el gluten puede encontrarse en muchos otros productos elaborados, ya sea por contaminación cruzada o trazas (por ejemplo, unas lentejas cocidas sin certificado sin gluten) o porque incorporan trigo o gluten como ingrediente (productos preparados como salsas, fruta desecada recubierta con harina, verduras precocinadas...). Para ello, hay que revisar la etiqueta y asegurarse de que no lleva gluten.
En casa, y también en el resto de los lugares donde el niño coma, deben tomarse una serie de precauciones para asegurar que todas las comidas sean sin gluten. La más pequeña cantidad de gluten (una miga) ya contiene suficiente cantidad para causar daños, incluso cuando no ocasione síntomas.
Una vez diagnosticados, es esencial que los niños comprendan el tratamiento, qué alimentos pueden consumir y cuáles deben evitar. En este sentido, las asociaciones de pacientes y el centro de salud pueden ofrecer apoyo e información para afrontar este cambio de manera positiva.
Alimentos Permitidos y Prohibidos
Resulta fundamental también saber cuáles son exactamente los alimentos sin gluten y también los que podrían contener algo de gluten a la hora de seguir el tratamiento…
| Alimentos sin gluten | Alimentos que pueden contener gluten |
|---|---|
| Leche y derivados: quesos, requesón, nata, yogures naturales y cuajada | Embutidos como el chorizo y la morcilla |
| Carnes frescas, congeladas y en conserva al natural, la cecina, el jamón serrano y el jamón cocido calidad extra | Productos de charcutería |
| Pescados frescos y congelados sin rebozar, mariscos frescos y pescados y mariscos en conserva al natural o en aceite. |
La dieta sin gluten para niños con celiaquía debe respetar las proporciones de grupos de alimentos indicadas en el Método Nutriplato, excluyendo los alimentos que contienen gluten.
Sellos de Garantía
- Controlado por FACE: es la Marca de Garantía “Controlado por FACE” que asegura el cumplimiento de unas buenas prácticas de autocontrol y calidad de los productos por medio de la certificación.
- Espiga barrada: es el símbolo “sin gluten” internacional aceptado por el conjunto de asociaciones que forman la AOECS (Asociación de las Sociedades Europeas de Celíacos).
- “Sin gluten”: tanto la EFSA como las legislaciones europeas aceptan 20ppm en productos sin gluten. Muchas industrias empezaron a incluir el distintivo “sin gluten” en sus etiquetas, lo que asegura un contenido inferior al 20 ppm de gluten en el producto.
¡Soy celíaco!
No te canses de informar de que tú o tu hijo sois intolerantes al gluten. Informa en el avión, en el hospital, en el colegio de tu hijo o en el comedor de tu trabajo. Comprueba que el comedor escolar o el laboral son adecuado para servir comidas sin gluten. Informa en los restaurantes a los que vayas a realizar cualquier comida. Todos deberían saber que es tu enfermedad y como deben actuar ante ella pero, tristemente, no es así.
Por tanto, busca productos naturales que no puedan contener gluten, pregunta siempre si llevan algún producto que no puedas consumir y evita los fritos si no te aseguran que serán elaborados con aceite limpio o panes tostados si no están hechos en tostadoras limpias.
Puedes encontrar más información de tu interés en asociaciones de celíacos (como la Asociación de Celíacos de Cataluña) o en la FACE (FACE. Federación de Asociaciones de Celíacos de España). En la que dispondrás de listas de hoteles, restaurantes o campamentos que conocen la celiaquía y pueden ser una opción cómoda para ti. Además, la FACE publica anualmente una “Lista de Alimentos aptos para celíacos” en la que se incluyen alimentos con un contenido inferior a 20 ppm de gluten y que puede serte útil a la hora de ir a comprar.
Intolerancia a la Lactosa
La intolerancia a lactosa es una situación en la que la lactosa, un disacárido (azúcar formado por 2 componentes) presente de forma natural en la leche, no se absorbe correctamente. Esto ocurre por la ausencia o la baja actividad de la enzima lactasa, que se encuentra en nuestro sistema digestivo, y es la encargada de “romper” la lactosa en los 2 componentes que la forman para que pueda absorberse correctamente. Si esto no ocurre, la lactosa no puede absorberse y aparecen síntomas digestivos, de mayor o menor importancia según el caso.
En los niños, la intolerancia a lactosa puede deberse a distintas causas, pero en este artículo nos centraremos en la intolerancia a la lactosa primaria. Este tipo está causada por una baja actividad de la enzima lactasa, lo que ocasiona que toda la lactosa que se ingiere con la alimentación no pueda ser eficazmente digerida. Se trata de una intolerancia como la que sufren los adultos, aparece a la edad de 5-7 años y dura de por vida.
Existe otro tipo de intolerancia a la lactosa, llamada “secundaria”, que es transitoria y ocurre, por ejemplo, durante y después de una gastroenteritis debido a las lesiones que se producen en la mucosa intestinal.
Síntomas de la Intolerancia a la Lactosa
Si te preguntas cómo saber si tu hijo es intolerante a la lactosa, debes conocer los signos y síntomas que pueden ponerte en alerta. Son todos síntomas digestivos, y suelen aparecer poco después de haber consumido leche u otros alimentos con lactosa. La intensidad de los síntomas depende del niño (si tiene un tránsito intestinal rápido, de su microbiota, el nivel de lactasa que tenga...), y de la cantidad de lactosa que haya ingerido.
Tratamiento de la Intolerancia a la Lactosa
El tratamiento de la intolerancia a la lactosa es una dieta baja en lactosa. ¿Qué alimentos la contienen? La lactosa está presente en mayor o menor cantidad en los lácteos y derivados. Pero esto no significa que se deba renunciar a la leche y sus derivados, ya que son alimentos de gran interés nutricional por el calcio y la vitamina D que contienen, entre otros nutrientes.
Otros lácteos, como los quesos duros o curados y la mantequilla, contienen pequeñas cantidades de lactosa, por lo que consumidos en cantidades pequeñas y ocasionalmente, no deberían causar demasiados problemas.
La leche es un alimento básico en la alimentación infantil, por su contenido en proteínas de alto valor biológico, calcio y vitaminas liposolubles. En esta intolerancia, se puede optar por leche sin lactosa, a la que se le ha añadido la cantidad justa de lactasa para “romper” la lactosa y evitar así las molestias digestivas tras su consumo.
Ahora que ya conoces los síntomas de la enfermedad celíaca y la intolerancia a la lactosa en niños, podrás estar atento o atenta y observar cómo le sientan a tu hijo los alimentos. Consulta con tu pediatra ante cualquier duda.
