¿Intolerancia a la Lactosa: Se Nace o Se Adquiere?

La intolerancia a la lactosa es un tema común que afecta a muchas personas. Se define la intolerancia alimentaria como la imposibilidad que tiene el organismo para metabolizar, degradar o procesar un alimento.

Se ha hablado mucho de prebióticos y probióticos, pero ahora se va a escuchar mucho más sobre postbióticos. Las bacterias del intestino podrían jugar un papel más importante del que se creía en la pérdida de peso y los problemas gastrointestinales.

INTOLERANCIA A LA LACTOSA ✅síntomas, causas, diagnóstico y remedios

Intolerancia a la Lactosa: ¿Qué es?

La intolerancia a lactosa por déficit de lactasa se produce cuando el organismo no puede digerir correctamente la lactosa. La lactosa es el azúcar de la leche y la lactasa es la enzima que degrada la lactosa.

Normalmente este déficit es parcial, por lo que normalmente los sujetos toleran una cantidad determinada de leche o lactosa. Evoluciona con el tiempo por lo que el umbral de tolerancia es cada vez menor.

Tipos de Intolerancia

Además de la intolerancia a la lactosa, existen otras intolerancias alimentarias comunes:

  • Intolerancia a la fructosa: Se produce por un defecto en los transportadores de fructosa a nivel intestinal. Puede ser primaria si se nace con el defecto o secundario si se adquiere con la edad. Se encuentra en la fruta, en algunos vegetales y en la miel.
  • Intolerancia al sorbitol: El sorbitol es un alcohol, un azúcar que se utiliza como edulcorante bajo en calorías por lo que se encuentra en productos dietéticos, chicles, zumos comerciales, etc. Produce intolerancia por alteración de su transportador intestinal.
  • Intolerancia a la sacarosa: Del azúcar común, blanco o moreno, por déficit de sacarasa. La sacarasa es el enzima que degrada la sacarosa.

Como ocurre con la lactosa, la intolerancia a la fructosa puede ser genética, lo cual implica que se nace sin la enzima responsable de metabolizarla. Si la intolerancia es secundaria, se adquiere con los años, el paciente manifiesta síntomas digestivos. En ocasiones afectando a su calidad de vida, ante la ingesta de múltiples alimentos.

Síntomas de la Intolerancia

Los síntomas de intolerancia son fundamentalmente digestivos:

  • Diarrea
  • Dolor abdominal cólico
  • Distensión abdominal
  • Meteorismo
  • Borborigmos

Por un lado, los azúcares no absorbidos facilitan la atracción de agua a la luz intestinal y ocasionan diarrea. Por otro lado, estos mismos azúcares fermentan produciendo gas, lo que genera dolor abdominal cólico, distensión abdominal, meteorismo, borborigmos, etc.

La fermentación genera irritación intestinal y desequilibrio de las bacterias intestinales. La no absorción de ciertos minerales y vitaminas pueden causar serios problemas en la calidad de vida de las personas.

Diagnóstico

Todas estas intolerancias se pueden diagnosticar, siempre que exista una sospecha clínica, mediante test de hidrógeno espirado.

Causas y Factores

Pueden ser primarias, si el paciente las presenta siempre, o secundarias, cuando se dan de forma transitoria tras una tanda de antibióticos (los antibióticos alteran la flora intestinal) o tras cuadros de infección gastrointestinal.

En los últimos años las tendencias alimentarias, que también existen, han llevado a muchas personas a demonizar los lácteos. Todos estos cambios han provocado qué muchas personas adaptaran las enzimas que metabolizan el gluten y rechacen su metabolización.

Cuando hablamos de intolerancias de tipo metabólico nos referimos a que ciertos alimentos no son asimilados por el organismo. En estos casos el paciente suele detectar fácilmente qué alimentos le son más difíciles de digerir. El estilo de vida actual, el estrés y la mala alimentación son los responsables de los desequilibrios.

Cuando el desequilibrio está presente en el intestino, hay una mayor predisposición a desarrollar enfermedades autoinmunes e intolerancias o alergias alimentarias. En las alergias alimentarias, es nuestro sistema inmunitario el que reacciona ante un alimento que considera nocivo para nuestro cuerpo. En el caso de las alergias alimentarias es imprescindible eliminar el alimento causante de la alergia de inmediato. Además en el caso de las intolerancias alimentarias se valorarán varias opciones. Limitando o eliminando temporalmente la ingesta del alimento causante de la intolerancia.

Ante una intolerancia, nuestra flora intestinal se daña y la permeabilidad se resiente. La sintomatología asociada a las intolerancias alimentarias es fundamentalmente digestiva. Cuando los azúcares no son absorbidos por el intestino, el cuadro sintomático suele ser de dolor abdominal y diarreas. También puede producirse una fermentación de los azúcares que irrita la flora.

Intolerancia vs. Alergia a la Leche

Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia a la leche. Los síntomas de la alergia a la leche pueden ser muy variados, desde molestias leves tras la ingestión hasta reacciones alérgicas graves. Los síntomas comienzan con picor en la zona de boca y faringe, habones en la piel con un picor intenso (urticaria) y en los casos más graves, angioedema.

Son muchos los factores que pueden provocar la respuesta inmunitaria anómala frente a las proteínas de la leche de vaca. El contacto previo con la leche, en los primeros días del nacimiento se ha asociado a la alergia a la leche.

En niños pequeños, la alergia a la leche puede desaparecer de manera espontánea, pero en un 20% de los casos, la alergia persiste. Los tratamientos de introducción de leche en la dieta permiten que estos pacientes puedan volver a ingerir productos lácteos y sus derivados, reduciendo las reacciones por ingesta accidental.

El diagnóstico se realiza mediante un test cutáneo (prick test) muy sencillo: se aplica sobre la piel del brazo gotas que contienen una cantidad conocida del alérgeno causante de la alergia a la leche. La primera medida y más eficaz es evitar el contacto con el alérgeno. La leche y los productos lácteos se encuentran en muchos alimentos. Las formas más obvias son la nata, yogures, quesos, mantequilla, helados, etc.

El tratamiento de inmunoterapia oral con leche es sencillo y se basa fundamentalmente en reeducar a las células que reaccionan ante alimentos inocuos como puede ser, en este caso, la leche. Esta reeducación pasa por administrar cantidades muy pequeñas de leche, al principio ínfimas, que se van aumentando progresivamente -estos incrementos se efectúan siempre en el recinto hospitalario- para que el cuerpo vaya asimilando estas sustancias sin reaccionar contra ellas.

Este tratamiento precisa que, en todo momento, el personal sanitario controle de manera muy cercana este proceso para evitar reacciones alérgicas importantes. Disponemos de las técnicas diagnósticas más avanzadas, estamos a la vanguardia en investigación y colaboramos con los mejores expertos.

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