Ingurgitación Mamaria Durante la Lactancia: Causas, Síntomas y Tratamiento

Cómo prevenir una mastitis y, en el caso de que aparezca, cómo tratarla es una de las primeras inquietudes que afloran en las mujeres que acaban de ser mamás e inician la lactancia materna. En primer lugar, es importante diferenciar entre ingurgitación o congestión mamaria y mastitis. Ésta última suele ser infecciosa y los tratamientos para cada caso son diferentes.

¿Qué es la Ingurgitación Mamaria?

La ingurgitación mamaria es una de las situaciones a las que con más frecuencia se enfrentan las nuevas madres. La principal causa de la ingurgitación mamaria es la acumulación de leche en los conductos de la mama, dando lugar a un aumento de la sensibilidad, sensación de calor y, en los casos extremos, dolor intenso que puede extenderse a la axila. La piel puede tener un aspecto tenso y brillante.

Una ingurgitación es una acumulación de líquidos: líquidos, sangre, plasma… en el pecho en el posparto inmediato, que lo edematiza e impide la salida de leche por el pezón. Cabe destacar que la ingurgitación es patológica y es muy diferente a la sensación de plenitud que tienen las madres durante la subida de leche. Cuando el pecho está tan duro es imposible que el bebé pueda colocar la lengua y extraer la leche, es como querer mamar de una pared.

La ingurgitación o plétora mamaria se trata de la congestión y distensión mamaria que sucede en los primeros días de lactancia.

Tras el parto es normal que las mamas presenten una cierta hinchazón y aumente la sensibilidad entre el segundo y sexto día postparto, explica la matrona.

La ingurgitación mamaria ocurre habitualmente entre el segundo y cuarto día tras el parto. Aunque recibir a nuestro bebé es un momento de gran felicidad, el postparto implica un proceso de adaptación, con cambios y situaciones nuevas que debemos aprender a manejar. Una ingurgitación mamaria es, desde luego, lo que menos necesitamos en ese periodo de cambios.

En esta entrada de hace ya algunos meses hablábamos de la subida de leche: el proceso fisiológico que tiene lugar en las 24-48h posteriores al parto. Pero este proceso se puede complicar y convertirse en un doloroso problema.

En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre. Y especialmente se indica intentar un masaje de drenaje linfático sencillo conocido como “Presión Inversa Suavizante”.

Después de la subida de la leche a menudo durante los primeros días se producen ingurgitaciones del pecho en diferentes momentos. Las medidas físicas de calor, frío y masajes también pueden ser de gran ayuda. En todo caso si se usan extractores ha de hacerse con precaución y según su efecto. Lo ideal es que la lactancia logre regularse de forma natural con el bebé mamando normalmente y a a demanda.

Dando lugar a un aumento de la sensibilidad, sensación de calor y en los casos extremos, dolor intenso que puede extenderse a la axila. La piel puede tener un aspecto tenso y brillante.

En el caso de la ingurgitación o congestión mamaria que se produce en ambas mamas ocurre cuando éstas producen más leche que la que el bebé es capaz de extraer, aumentando en ambos en tamaño y provocando dolor.

La ingurgitación o congestión mamaria ocurre cuando los pechos producen más leche de la que el/la lactante extrae, aumentando ambos de tamaño y provocando dolor. Se da más frecuentemente cuando se da el pecho por primera vez y sobre todo, durante los primeros días si se siguen horarios rígidos de alimentación y pocas tomas al día, o se le ofrecen suplementos de leche artificial. La ingurgitación es mucho menos frecuente cuando el/la bebé se pone al pecho desde el primer momento tras el nacimiento y muy a menudo (unas 12 veces al día) los primeros días.

Tipos de Ingurgitación Mamaria

  • Ingurgitación areolar: la zona afectada es la zona cercana a la areola, que se edematiza.
  • Ingurgitación periférica: la zona afectada es la más profunda del pecho, alrededor de los lóbulos mamarios y los conductos galactóforos que no drenan.

Causas de la Ingurgitación Mamaria

Algunas de las causas más comunes de la ingurgitación mamaria incluyen:

  1. Cesárea: el parto por cesárea se relaciona con mayor sintomatología congestiva.
  2. Establecimiento de un patrón de tomas frecuentes y un vaciado eficaz de la leche.
  3. Posición y agarre adecuados del bebé al pecho.

Cómo realizar masajes mamarios

Síntomas de la Ingurgitación Mamaria

Durante la lactancia, muchas mujeres experimentan molestias o problemas en el pecho, sobre todo al comienzo de la lactancia, con la subida de la leche. Es un proceso natural, pero a veces puede estar lleno de contratiempos y dificultades. Estos cambios hacen que, en ocasiones, una pequeña alteración que puede causar molestias. ¿Qué es la ingurgitación mamaria? La ingurgitación es el primer problema que suele aparecer tras el inicio de la lactancia o después de un cambio en las tomas.

Consiste en la sensación de plenitud y dureza de las mamas, que se acompaña de sensibilidad o dolor. Puede afectar a toda la mama o solo a la zona de la areola. Suele ocurrir en dos etapas bien diferenciadas: la ingurgitación de las mamas (IGM) primaria o precoz, que suele ocurrir entre los días tercero y quinto del posparto.

En épocas posteriores de la lactancia es más raro, pero puede pasar si hay separación momentánea de madre y lactante (hospitalización de madre o o lactante, horario de trabajo) o si el/la lactante mama menos por enfermedad u otro problema o, simplemente, al dormir más horas por la noche. Puede provocar algo de fiebre si la ingurgitación es importante.

Sensación de pechos muy llenos, pesados y tensos. Si los tocas se aprecia un aumento de la dureza. Succión ineficiente que no favorece un correcto vaciamiento de la mama, normalmente porque el bebé no está bien colocado para la lactancia.

Tratamiento de la Ingurgitación Mamaria

Para solucionar esta situación es imprescindible sacar la leche del pecho, lo cual no siempre resulta fácil debido a que la inflamación y la dureza de la mama hace que el bebé se agarre peor y no extraiga toda la leche necesaria.

Las soluciones para resolver la ingurgitación mamaria pasan por:

  • Aplicar calor local previo a las tomas para facilitar que la leche fluya
  • Masajear la zona
  • Llevar a cabo una lactancia a demanda, siendo normal que la demanda sea cada hora y media a dos horas
  • Confirmar que la postura de amamantar sea la correcta
  • Después de la toma, la aplicación de frío local

Siguiendo todas las recomendaciones indicadas arriba, se soluciona en unas 24 a 48 horas.

En los casos de plétoras muy molestas o dolorosas, se puede intentar bajar la inflamación con medidas físicas como aplicación de frío después de las tomas y calor húmedo justo antes. Siempre con cuidado y según los resultados y el alivio que produzcan a la madre.

El tratamiento fundamental será el mismo de la ingurgitación: extraer leche con mucha frecuencia (el/la lactante y/o el sacaleches) y calmar el dolor (antiinflamatorios). La zona que el/la lactante vacía mejor del pecho es la que está más cerca de su mentón: cambiando la posición convenientemente para que su mandíbula apunte hacia la zona inflamada, esta se vaciará mejor. A menudo es también útil masajear la zona inflamada con suaves presiones hacia el pezón, tras aplicar calor en la zona. Puede hacerse bajo la ducha o en un baño de agua caliente. A veces se observa la salida de un pequeño tapón mucoso. Es importante ofrecer el pecho muy frecuentemente ya que es la forma más eficaz de vaciado.

  • Realizar tomas más frecuentes y a demanda, sin horarios preestablecidos.
  • En cada toma ofrecer una mama y no dar de la otra hasta que no quede completamente vacía.
  • Aplicar calor unos 10 minutos antes de la toma ya que esto facilitará la dilatación de los conductos y será más fácil que se vacíen.
  • Tras la toma, aplicar frío para aliviar el dolor y disminuir la inflamación. No se debe aplicar frío o calor directamente sobre la piel, porque puede producir quemaduras, hacer sobre un paño o pañuelo.
  • Analgésicos y antiinflamatorios si fuesen necesario.

Existen diferentes técnicas y métodos que pueden ayudarnos a aliviar una ingurgitación mamaria y a prevenir su aparición.

  • Amamanta bajo demanda, pero sin esperar a que el pecho esté muy lleno.
  • Aplica frío tras la toma para aliviar la inflamación. Una muy buena opción pueden ser hojas de col refrigeradas. Antes de aplicarlas, se rompen los nervios para que se adapten mejor y transmitan ese frío a la zona afectada.
  • Evita calor antes de la toma. En algunas fuentes podrás leer que es correcto aplicar calor para favorecer la extracción de la leche retenida. Debido a que un aumento de calor local puede favorecer las infecciones bacterianas y ocasionar una mastitis, está completamente desaconsejado.
  • Favorece el agarre correcto.
  • Realiza un masaje suave con movimientos circulares durante la toma. En caso de ingurgitaciones de toda la mama, notarás como con la toma, va bajando la tensión. Si la ingurgitación es más localizada, puedes aplicar un masaje suave mientras el bebé está tomando el pecho para favorecer su vaciamiento.

Técnicas Específicas

  • Masaje mamario y drenaje linfático.
  • Extracción manual de la leche o técnica de Marmet.
  • Presión inversa suavizante. Se trata de una técnica para alejar el edema de la areola, facilitar el acoplamiento y mejorar el agarre.
    1. En la segunda fase, se coloca el pulgar y el índice a unos 3-4 cm detrás del pezón, con la mano en forma de C. En esta posición se presiona hacia las costillas para después aproximar ligeramente pulgar e índice hacia el pezón.
    2. Realizaremos esta técnica en caso de ingurgitación areolar, tratando de eliminar el edema y posibilitar el agarre del bebé al pecho.
  • Método de dos manos y un solo paso. Cuando la madre se lo realiza a ella misma.
  • Método de dos manos y dos pasos. Se colocan dos o tres dedos rectos a cada lado del pezón y se realiza presión.
  • Método de dos dedos pulgares y dos pasos.
  • Técnica de la mano en flor. Con las uñas bien cortas, se colocan los dedos índice y pulgar con las yemas sosteniendo el pezón y presionando hacia el interior del pecho, como si del tallo de una flor se tratara, en el lugar de la areola donde irá la lengua del bebé. Realizaremos la técnica con la madre tumbada boca arriba. El tiempo a emplear será muy variable, dependiendo del estado, desde un par de minutos a unos 20 si fuera necesario para conseguir disuadir el edema y ablandar los tejidos.
  • Medidas físicas.
  • No usar vendaje compresivo.

Para la IGM se recomienda el vaciado frecuente por parte del RN, asegurar un buen agarre y la extracción manual inicial para facilitar que se ablande la zona de la areola. Es conveniente recomendar la técnica del bocadillo, comprimiendo el pezón entre el dedo pulgar y el resto de los dedos. Los extractores no deben aconsejarse o solamente en el momento inicial, para ablandar la zona, ya que puede haber un aumento de producción de LM. También serán útiles las duchas templadas, que estimulan el reflejo de eyección, y las compresas frías y analgésicos después.

Generalmente al poner en práctica estas medidas los síntomas desaparecen en 48 horas; si persisten deberías consultar.

¿Es posible amamantar con ingurgitación mamaria?

No. La ingurgitación no requiere suspender la lactancia. De hecho, si se interrumpe, el problema puede empeorar. El vaciado eficaz es la clave para resolverla. Intenta una vez que se haya resuelto el problema no incrementar en gran medida la producción de esa mama. Durante la lactancia, el pecho funciona bajo demanda.

Sí, efectivamente la mastitis no supone ningún peligro para el bebé. De hecho suspender la lactancia, además de innecesario, puede ser perjudicial.

Mastitis infecciosa

En algunas ocasiones, puede surgir una mastitis infecciosa. La mastitis infecciosa se produce por un estancamiento de la leche en los conductos glandulares de una mama y su infección es causada por microorganismos bacterianos.

Los casos de mastitis infecciosa que tienen lugar durante el período de lactancia no se suelen producir en etapas tempranas de la lactancia sino que son de aparición más tardía, señala Myriam Viudes.

Las principales causas de este estancamiento pueden ser:

  • Un mal enganche del niño al pecho por lo que éste no se vacía adecuadamente.
  • Grietas en los pezones por mal enganche.
  • Disminución del número de tomas y de la duración de la lactancia

Síntomas de la Mastitis Infecciosa

Este tipo de mastitis genera unos síntomas claros como:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Malestar general
  • Decaimiento
  • Dolor en el pecho
  • Síntomas visibles como hinchazón en el pecho, enrojecimiento y calor localizado

Cómo evitar la mastitis infecciosa

Lo más importante es el correcto vaciado de las mamas, además de:

  • Realizar tomas más frecuentes y a demanda, sin horarios preestablecidos.
  • En cada toma ofrecer una mama y no dar de la otra hasta que no quede completamente vacía.
  • Aplicar calor unos 10 minutos antes de la toma ya que esto facilitará la dilatación de los conductos y será más fácil que se vacíen.
  • Tras la toma, aplicar frío para aliviar el dolor y disminuir la inflamación. No se debe aplicar frío o calor directamente sobre la piel, porque puede producir quemaduras, hacer sobre un paño o pañuelo.
  • Analgésicos y antiinflamatorios si fuesen necesario.
  • Antibióticos. No automedicarse, en caso de sospecha se debe acudir al médico para que valore el tratamiento adecuado.

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