La figura de Ilian Tobianah, conocido en redes sociales como Zeus, ha capturado la atención mundial. Su presencia no pasa desapercibida: un cabello aparentemente descuidado, ropa desaliñada y una barba blanca que parece ajena a las tijeras. A menudo, se le ve descalzo o con simples playeras que contrastan con el lujo que lo rodea.
Zeus, como se hace llamar, encarna un contraste extremo: la apariencia de un hombre que ha renunciado a las comodidades materiales, pero que en realidad vive rodeado de Porsches y Lamborghinis, y disfruta de una vida de lujo junto a su compañera, una mujer joven y deslumbrante que no hace más que aumentar el halo de misterio que lo rodea.
¿Quién es Ilian Tobianah?
Pocas cosas se conocen de Ilian Tobianah, que es realmente la persona que se oculta tras el extravagante alias de Zeus. Lo poco que se sabe de Tobianah viene más de lo que otros han explicado que de lo que él mismo ha revelado.
En realidad, Zeus se llama Ilian Tobianah, y no es exactamente un influencer, sino un abogado inmobiliario que reside en París, Francia. Trabaja para la firma Avocats Immobilier Moet et Associés desde el año 1999. Desde su incorporación, Tobianah se ha erigido como una personalidad de influencia en el ámbito jurídico-inmobiliario de París.
Aunque se muestra frecuentemente en Montecarlo, la capital del Principado de Mónaco, rodeado de lujo y exclusividad, Zeus prefiere mantener en la sombra los detalles de su vida personal y profesional. No obstante, su pasado no es completamente impenetrable. Se sabe que es un abogado inmobiliario con sede en París y que está asociado desde 1999 a la prestigiosa firma Avocats Immobilier Moet et Associés.
En el ámbito jurídico-inmobiliario parisino, Tobianah ha ganado un estatus de referencia, pero en redes sociales su presencia es completamente diferente. En lugar de dar cuenta de su carrera, prefiere seguir una vida de lujo que fascina y desconcierta a sus seguidores a partes iguales.
Un Estilo de Vida Lujoso
A través de fotografías y vídeos publicados en las redes sociales, muestra un estilo de vida que nada tiene que ver con su apariencia descuidada: coches de lujo, destinos exóticos y momentos de opulencia que dibujan una imagen intrigante de este singular multimillonario. El contraste entre la imagen desaliñada de Zeus y sus exclusivos coches resalta aún más el halo de misterio que lo rodea.
Más allá de su verdadera profesión, solo conocemos su ostentoso nivel de vida y su filia por los Lamborghini. Allí se le ha visto saliendo de un Lamborghini Aventador ante la expectación de los demás viandantes, atónitos al ver a este particular dios terrenal.
Zeus no solo es abogado: también es influencer y ejerce como modelo de marcas escandalosamente caras. Ha participado en campañas publicitarias de Messika Jewelry, una poderosa firma de joyería y lifestyle afincada en Francia. Su barba canosa, responsable de esa aura de dios griego que capitaliza su imagen pública, junto con su porte señorial, fue su principal reclamo a la hora de llamar la atención de este tipo de marcas.
Con 2,2 millones seguidores solo en Instagram es común ver a Zeus conducir coches lujosos por las calles de Montecarlo mientras llama la atención por su descuidado aspecto. No en vano, la capital de Mónaco es uno de sus lugares favoritos al estar considerada como una de las ciudades más lujosas de Europa.
Según sus propias publicaciones en las redes sociales y otras fuentes, entre las joyas de su garaje se encuentran vehículos de altísima gama. Por un lado, Zeus ya ha mostrado en más de una ocasión su Lamborghini Aventador, que puede rondar los 800.000 euros. Por otro lado, en sus vídeos también ha presumido de su Bentley, una de las grande firmas del sector y cuya adquisición puede elevarse hasta los 400.000 euros, según modelo.
A pesar de su imagen, que sin duda es lo que más llama la atención ya que es una enigmática mezcla entre extravagancia y misterio, el abogado ha logrado amasar un patrimonio de 50 millones de euros. Así, es habitual su presencia en grandes eventos sociales como el Festival de Venecia, verle trabajar con grandes firmas de lujo como Dior o la marca de relojes Galvarro y manejar los vehículos más caros del mercado.
La Vida Secreta del Multimillonario Zeus de Mónaco
Montecarlo: Un Escenario de Lujo
Lo ideal es alojarse en el bello Hotel París, inaugurado solamente un año después que el casino, pero el precio de sus habitaciones es algo prohibitivo. Por lo tanto, una buena opción puede ser visitar los lugares más imprescindibles durante el día y no pernoctar en el principado.
Con unas pocas horas es suficiente para visitar el barrio de Montecarlo, admirar el casino y demás edificios históricos, ver el Puerto Hércules, y comenzar el ascenso para conocer el Palacio del Príncipe, residencia oficial de la Familia Real de Mónaco desde finales del siglo XIII.
El Casino de Montecarlo: Un Símbolo de Opulencia
De las poco más de 38.000 personas que viven en el Principado de Mónaco, más de 12.000 son consideradas millonarias. Cualquiera podría pensar que este pequeño país es el lugar perfecto para establecer un casino, pero no siempre fue así.
Durante la primera mitad del siglo XIX el actual Principado de Mónaco se encontraba muy lejos de la actual situación de opulencia y atravesaba por una grave crisis económica. La Familia Real de Mónaco, los Grimaldi, tenía importantes problemas financieros y en 1848 recibieron el golpe definitivo.
La princesa Carolina tuvo una idea. Años atrás había visitado la pequeña ciudad balneario de Bad Homburg, en la actual Alemania, que había alcanzado un gran reconocimiento internacional desde la apertura de su casino Splielbank Bad Homburg. Y si había funcionado en esta localidad, no había motivo para no repetir el éxito en Mónaco.
Ya en 1858 comenzó la construcción del actual Casino de Montecarlo. Ante el fracaso de Carlos III, la princesa Carolina se hizo de nuevo cargo del proyecto y reclutó a Francois Blanc, empresario de casinos francés y responsable del éxito del casino de Bad Homburg, para que dirigiera el proyecto.
El Casino de Montecarlo abrió finalmente sus puertas al público en el año 1863 con gran éxito desde sus inicios. Durante los siguientes años el flujo de visitantes era continuo, en gran parte miembros de la aristocracia y clase alta francesa, que habían visto como Francia había prohibido las casas de juego. La popularidad del casino iba en aumento de manera proporcional a los ingresos en las arcas monegascas convirtiéndose en lugar de visita obligada para la élite internacional.
Han pasado muchos años pero el majestuoso edificio, de estilo Beaux Arts, del Casino de Montecarlo ha cambiado muy poco. Sus lujosas salas han servido de inspiración para multitud de películas, entre las que destacan "Ocean´s Twelve" o "Goldeneye", y ofertan una gran variedad de juegos con los que deleitar a cualquier visitante.
