Hugo Duro es un nombre que resuena en el mundo del fútbol español, especialmente entre los seguidores del Valencia CF. Sin embargo, su historia va más allá del deporte, entrelazándose con el arte y la cultura. A continuación, exploraremos la biografía y trayectoria de este multifacético personaje.
Lesión y Baja en el Valencia CF
Recientemente, Hugo Duro ha sido noticia debido a una lesión muscular que lo ha mantenido alejado de los terrenos de juego. El delantero acabó con problemas el duelo del Atlético de Madrid en Mestalla. Tras una primera mitad de la temporada en la que lo jugó todo, le toca parar. Este lunes, después de regresar el equipo a la Capital del Turia, se sometió a diversas pruebas médicas que han confirmado el peor de los diagnósticos: tiene una rotura en el sóleo y tiene que parar.
De esta forma, Hugo Duro será baja seguro para recibir al Valladolid en Mestalla este sábado, para viajar a Girona el día de la plantá (15 de marzo). Por fortuna para él y el Valencia CF, el 23 de marzo no hay Liga porque la selección española juega en Mestalla. De tal forma, él se marca el 30 de marzo como fecha más probable de regreso.
Hugo Duro y el Arte
Más allá de su faceta como futbolista, Hugo Duro también tiene una conexión con el mundo del arte. Esto se evidencia en su relación con figuras como Juan Mayorga, un reconocido autor teatral español. Leyendo estos días sobre ti, me encontré con esta cita: «El verdadero arte está hecho de valor, decir la verdad aunque duela. No hay oficio más cruel que el del escritor, porque se expone, se desnuda y desnuda.
Y creo que deberíamos hacer un teatro tal que de él huyesen los cobardes, un teatro tal que cuando un cobarde viese un teatro se alejara de él porque allí podría esperarle algún peligro. De algún modo, en esas palabras que citas, estoy pensando en una idea de Strindberg: por un lado el artista se expone desnudo ante los demás, los demás conocen sus sueños y sus pesadillas; por otro, el artista expone a los demás, los mira y ha de atreverse a decir lo que piensa sobre ellos. En cierto momento, Benjamin contrapone un arte duro al trabajo del tapicero, ejemplo de artesanía pequeño-burguesa.
Un teatro que no divide el patio de butacas y que no divide al espectador es un teatro irrelevante. Lo que me lleva a aquella imagen de Kafka según la cual un libro debería ser como un hacha que rompiese el mar de hielo de nuestro corazón. Del verdadero arte no deberíamos salir más seguros, no deberíamos salir confirmados; el verdadero arte debería crearnos problemas. El arte debería ser capaz de hacernos desvelar y de agitar nuestros sueños.
Cuando como adolescente descubro el teatro no me encuentro ante un teatro de amiguetes más o menos simpaticote. Las primeras obras que veo son, no estoy seguro de si en este orden, Doña Rosita la soltera -donde se representa magistralmente nuestro mayor misterio como seres humanos: somos seres atravesados por el tiempo-, Seis personajes en busca de autor, dePirandello, y El pato silvestre de Ibsen. Siento que el teatro ha de ser un acto de amor a la gente y ha de entregar algo a la gente.
El Legado Familiar
Cuentas en Mi padre lee en voz alta que tu casa «estaba llena de palabras». Tal parece, después de leer ese texto, que no podías acabar de otro modo: «Mi padre cuenta que adquirió la costumbre de leer en voz alta mientras estudiaba Magisterio. Recordé a mi padre leyendo esa novela en la que ocurre algo tremendo. El hombre que ríe es un título tan hermoso como paradójico, porque parece referirse a un hombre feliz y en realidad alude a un hombre que vive una situación terrible.
Si yo no llego al teatro como espectador hasta los dieciséis años sí tengo este recuerdo preteatral que está en la base de una fe en la capacidad de la palabra para construir mundos. Es verdad que fue aquella casa habitada por palabras donde nació mi confianza en lo que la palabra pronunciada puede crear. La capacidad de transmitir a otros, por medio de la voz, imágenes que nacen en nuestro interior, es uno de los más grandes misterios y de los más grandes dones del ser humano.
Paquetes: El Lado B del Fútbol
El Fichaje Más Caro de Cada Equipo
El libro no está hecho desde el escarnio, sino desde el agradecimiento. Porque hablamos de gente que ha tenido vidas fantásticas, con mucho éxito, dinero y viajes, a diferencia de las nuestras. Ellos son paquetes, pero cualquiera de sus vidas seguramente sea mucho más apasionante que las nuestras como guionistas, siempre sentados y escribiendo. Los admiramos por lo que han conseguido.
Para la historia de un club, un buen paquete es el que queda en el imaginario de todos. Un paquete te ayuda a situarte en el tiempo. Al igual que se habla del Barça de Guardiola o del Madrid de Zidane, también existe ese reverso tenebroso. Hay distintas tipologías de paquete. Está el que tiene talento y se la suda. Pero también el que le pone muchas ganas y no le acaba de salir. Con ese, yo creo que nos sentimos identificados todos.
Detrás de un paquete siempre hay un entrenador o un director deportivo sin el que el primero nunca habría llegado a nuestros ojos. El paquete bebe mucho de la fiebre con la que se vive el fútbol en general. Hay jugadores que son más paquetes cuando no tocan el balón. En realidad, es un caso de semipaquete, porque lo tenemos en la cabeza como un paquete pero sí que dio buen rendimiento. E incluso llegó más arriba.
En el Levante, con Rubiales, también estaba el mítico Félix Ettien. No era mal jugador, pero se daba por supuesto que no tenía calidad suficiente para dar el salto a un grande. Honra mucho al paquete que acepte donde están tus límites. Jugadores que despuntan en Segunda, se suben al tren de Primera y allí es dónde se ven las costuras. Eso en Osasuna lo hemos visto mucho.
También está el paquete que no solo asume su condición, si no que la aprovecha para sacarle partido y seguir ganándose la vida después del fútbol. Los hijos de los mitos: otra fuente inagotable de paquetes. También los hay que se colocan, ¿eh? Cuidado con eso. Aunque en esta materia los expertos son los barcelonistas con todo el clan Cruyff. Angoy, Jordi y compañía. Demasiada presión.
A Gary Neville, Peter Lim le dio el banquillo del Valencia porque le gustaba como comentarista. ¿Habéis pensado nunca cómo os iría a vosotros si un presidente os llamara para entrenar a un club de primer nivel? Pillas a un jugador de Mendes, otro del Real Madrid B, al que apuntaba maneras en el Sevilla pero al final no. El paquete básico de iniciación de director deportivo de la liga española, vamos. Con eso, más o menos, hasta mayo tiras.
