En España, la escena musical urbana ha experimentado una notable transformación en los últimos años, marcada por la aparición de nuevos estilos y tendencias que reflejan la realidad de los jóvenes criados en los barrios periféricos. Uno de los fenómenos más relevantes es el de los "Mec De La Rue" (MDLR), una evolución de la subcultura cani que ha encontrado en la música trap y drill una plataforma para expresar sus vivencias y reivindicar su identidad.
Para entender este fenómeno, es crucial analizar sus orígenes, su significado y su impacto en la música y la cultura popular española.
¡El impacto de la música urbana y la cultura callejera en la vida real!
¿Qué es un Beef?
Para empezar, es conveniente ir al principio: ¿qué es un beef? La traducción literal es "ternera" o "carne". Bien, ¿cómo es posible que de una palabra tan simple como ternera se cree todo un movimiento alrededor? El orden cronológico que todos conocemos marca el inicio de esta expresión en los 80, con la disputa más famosa entre los raperos Tupac y Biggie. Pero la realidad es que hay que remontarse a años anteriores... muy, muy anteriores.
Esta expresión lleva en vigor desde el siglo XIX, cuando los soldados de la Primera Guerra Mundial se quejaban de la mala calidad de la carne, lo que los llevó a utilizar beef como una expresión de disconformidad. Más tarde, volvió a aparecer en los diarios de un ladrón londinense que se ganaba la vida en Nueva York. En ellos, apuntaba si habría beef o no con el ladrón que robó a su hermana.
Varios historiadores concluyen que es imposible saber el origen exacto que nos lleva hasta el significado que tiene hoy en día. Pero si algo sabemos es que es un término del que se apropió la cultura hip hop, y desde ahí nos llega tal y como lo conocemos hoy.
Cabe recordar que beef no es lo mismo que diss track: este último es el tema musical que se compone como parte del enfrentamiento.
Los Primeros Pasos del Trap en España
Las primeras manifestaciones de música trap en España se empiezan a ver en 2012-2013 con el grupo KEFTV VXYZ (Kefta Boys), formado por los artistas Yung Beef, Khaled, Hakim y El Mini, jóvenes criados en Albayzín, Granada. Jóvenes de orígenes humildes, algunos de ellos, como Yung Beef y El Mini, habían migrado fuera de España en busca de trabajo, pero la música los mantenía conectados.
Castro etiqueta a los miembros de P.A.W.N. GANG como uno de los pioneros del trap en España, un grupo catalán que empezó a compartir canciones en YouTube con temáticas sobre armas y drogas alrededor de 2011. Sin embargo, deja claro que los pioneros indiscutibles son los KEFTV VXYZ (Kefta Boys).
La llegada del trap a España se produce en un contexto muy específico, siendo abrazado por jóvenes que contemplan un futuro sombrío y desesperanzador, encontrando en este género musical un salvavidas al que aferrarse con fuerza. En 2013, un año en que España alcanzó un máximo histórico de desempleo juvenil, estos artistas que cantan sobre la desesperación, la ruina, el trapicheo como medio de subsistencia, la vida en la calle, la fiesta, las drogas, las mujeres, entre otros temas, comienzan a ganar popularidad.
La música trap se erige como una plataforma democratizadora que pone de manifiesto una nueva forma de creación. Un joven, creando música de manera rudimentaria desde su habitación, produciendo un videoclip amateur con la ayuda de sus amigos y compartiéndolo en redes sociales, tiene la posibilidad de abrirse camino en el mundo de la música sin tener que depender de los canales tradicionales.
El Barrio como Vínculo Común
Los artistas que integran este género se caracterizan por sus orígenes humildes, por haberse criado en la periferia. Criarse en España siendo hija de personas migrantes es como decía W.E.B. Du Bois “vivir en un estado de doble conciencia”, viéndose siempre a través de los ojos de una sociedad blanca y europea y tener que lidiar con los conflictos que eso genera.
Es conformar tu identidad en un lugar donde “integrarse” a menudo implica abandonar parte de tu esencia, para poder demostrar a todo el mundo que conformas esos ideales europeos a los que todos debemos aspirar.
Sin embargo, en los últimos años los hijos de personas migrantes están encontrando espacios para reivindicar quienes son, sin necesidad de borrar sus orígenes. En los barrios de nuestras ciudades, estos jóvenes han encontrado en la música un altavoz para hacerse oír, una plataforma para compartir sus experiencias y culturas con sus comunidades.
Es importante reconocer que su éxito no debería ser visto como un acto de activismo. El hecho de que sean talentosos en el fútbol no debería cargarles con la expectativa de resolver las profundas divisiones sociales derivadas de las estructuras racistas en las que se construyeron los gobiernos que nos rigen.
Claro que debemos celebrar que son una fuente de esperanza e inspiración para los más jóvenes y que seguramente abrirán el camino para que futuras generaciones también puedan soñar con salir de sus barrios, tal como lo han hecho ellos.
El Drill y la Evolución de la Música Urbana
El drill es otro de los subgéneros del hip hop más populares entre los jóvenes. Muchos artistas de trap también incursionan en el drill, siendo géneros afines lo que favorece que frecuentemente sean explorados por estos creadores en algún momento a lo largo de sus carreras.
Es un fenómeno muy reciente, originado en las calles de Chicago a principios de la década de 2010, el drill se caracteriza por sus temáticas oscuras y escépticas, similares al trap pero con un tono más sombrío. Las letras a menudo glorifican la violencia y la vida en la calle. De aquí surge el UK drill, que se ha convertido en un punto de referencia en este subgénero tanto en España como a nivel internacional.
Aunque se hable siempre de barrios marginales y personas con orígenes humildes, es fundamental reconocer que no se puede equiparar la situación de ser de un barrio marginalizado en Chicago, donde la venta de drogas puede ser una necesidad para sobrevivir y la violencia con armas está normalizada, con ser de un barrio marginal en una gran ciudad española o en un pequeño pueblo en la costa del Maresme.
Pero, los orígenes humildes son el punto común que conecta las experiencias de vida de artistas que provengan de estas tres situaciones: la precariedad, la marginalización, las dificultades para llegar a fin de mes, el sentirse abandonados por la sociedad.
Originario del barrio de La Florida, en Hospitalet de Llobregat, sus letras resuenan con los jóvenes de los barrios de todo el país. En su canción M.D.L.R (Mec De La Rue, Chico De La Calle) (2019), Morad presenta una serie de referencias que reflejan las temáticas que hemos estado discutiendo.
Además, en los versos “M.D.L.R es un mundo que tu no lo ves / Policía te molestan, pero solo e’ por interés”, expresa la sensación de invisibilidad que experimentan estos jóvenes por parte de la sociedad y a la vez denuncia el acoso policial. En este contexto, la música y también el deporte se convierten en plataformas para que estos jóvenes se hagan visibles en sus propios términos, mostrando que su valor y potencial no se definen por las limitaciones impuestas por la sociedad.
Aunque Morad destaca como una de las caras más visibles, hay una diversidad de artistas que también están contribuyendo al desarrollo de la música trap y drill en España. Entre ellos se encuentran nombres como Cyril Kamer, Moha The B, Bobby Block, El Patron 970 y KG970, Munic HB y Hustle Boys.
A continuación, se presenta una tabla con algunos de estos artistas, su origen y los temas comunes que abordan en sus letras:
| Artista | Origen | Temas Comunes |
|---|---|---|
| Cyril Kamer | Besòs i el Maresme, Barcelona | Realidades de los barrios periféricos, actividades delictivas |
| Moha The B | Barcelona | Anhelo de prosperar económicamente, ayuda a la familia |
| Bobby Block | Granollers | Desafíos de la vida en el barrio |
| El Patron 970 | Madrid | Violencia y dificultades en el entorno |
| KG970 | Madrid | Dificultades de la vida en el barrio, referencias a futbolistas |
| Munic HB | Sabadell | Afirmación de la identidad, perseverancia |
| Hustle Boys | Sabadell/Reino Unido | Afirmación de la identidad, perseverancia |
Análisis de Letras y Temáticas
En Santos (2021), Cyril Kamer ofrece una descripción de algunas de las realidades de los barrios periféricos, las líneas “Porque veo mucho traficante, mucho pandillero y mucho sicario / Fiscalía parece el Spoty porque muchos cantan como canario” destacan la prevalencia de actividades delictivas en su entorno. La exaltación de la violencia se hace evidente en versos como “Aunque sé calcular el dinero si me falta un euro puede que te mate / Un cuchillo te puede matar por mucho que ta’ apuntes a karate”.
Moha The B aborda en Millo (2020) el anhelo de prosperar económicamente y al deseo por obtener dinero como sea, se le suma una preocupación por ayudar a la familia “Negro no quiero que cuentes historias, solo estoy aquí pa’ contar el dinero / Porque el dinero es lo único que puede hacer que yo saque a mi madre del ghetto / ‘Taba metido en problemas y vi que la única salida era rapero / Si no estaría en la calle metido, como mi negrata sería carcelero”. Además, la canción muestra una clara influencia de la música trap afroamericana cuando menciona: “Estoy en España pero mi cabeza me dice que estoy en Detroit”, o “Antes yo estaba vendiendo crack”, haciendo referencia directa a una ciudad y hablando de la venta de crack, una temática común en muchos artistas afroamericanos.
Un ejemplo más crudo es Spotify (2020) de El Patron 970, donde habla sobre la realidad de crecer en un entorno marcado por la violencia y las dificultades, donde la vida puede ser efímera, con versos como “He crecido viendo yonquis, inyectándose en venas (Fuck, fuck) / Y viendo a los mayores y cumpliendo condenas / Todo en esta vida tiene consecuencias / En el barrio te mueres y un año después nadie nota tu ausencia (Nadie)”.
Benzema (2022) de KG970 introduce otra figura recurrente: la de los futbolistas y deportistas, referencias que muchos artistas utilizan. Habla de las dificultades de la vida en el barrio y cómo estas a veces llevan a terminar tras las rejas, como se refleja en los versos “Free lil bro, fuera del sistema / Acostumbrados a los problemas / Es que el barrio nos crió / No podríamos ser de otra manera”.
Hustle Boys se definen como un grupo que fusiona música de afrobeats y trap. La canción inspira a perseverar a pesar de los desafíos “Yo veo colores donde tú ves gris / Por eso las nubes me dan este drip drip drip / Deja de hablarme de street treet treet / Ya nos vemos en el meet and greet”. Son interesantes los versos “Dice joder con el negrito / Llámame negro no soy clarito”, ya que representan una clara afirmación y exaltación positiva de su identidad, rechazando cualquier intento de minimizar o desviar su identidad racial.
Niños Pequeños: Un Reflejo de la Realidad Infantil
Morad lanzó el lunes 20 de marzo Niños Pequeños, un sencillo que se mantiene entre los primeros puestos de la lista de tendencias de música de YouTube. El rapero habla en este tema sobre la difícil infancia de muchos niños, señalando que cometen delitos para conseguir dinero y ayudar a sus familias a salir adelante.
El cantante explicó en Instagram que llevaba mucho tiempo trabajando en esta canción y que quería que su mensaje fuera claro. "Niños obsesionados con querer comprarle una casa a mamá", repite al principio de la composición. "Niños pequeños obsesionados con hacer los delitos. Los coches robados no tienen ni seguro ni un perito", indica en su estribillo.
El vídeo de Niños Pequeños ha sido dirigido por Iván Salvador, colaborador habitual de Morad. La pieza arranca mostrando una detención y después al músico rodeado de niños. El artista interpreta sus versos mientras recorre las calles y enseña algunas situaciones relacionadas con la temática de la canción. El clip también incluye escenas en una casa con una madre, cuando suena la estrofa que dice: "Niños obsesionados con a la mama siempre ayudar, niños obsesionados con a la mama pagar alquiler, niños obsesionados de tener la nevera llena".
Niños Pequeños es el primer adelanto del nuevo disco de Morad. El artista indica en la descripción del videoclip en YouTube, que supera las 700.000 reproducciones, que su próximo álbum estará "disponible en nada".
La Evolución de los Canis a los MDLR
“Los canis ya no existen”, advierte la youtuber y periodista Claudia Camino, por si hubiese dudas. Sin embargo, los elementos que caracterizaban a aquella tribu urbana como el peinado cenicero, las cejas partidas o los tatuajes tribales han vuelto y, “actualmente se imitan e idealizan al máximo”. “Los Mec De La Rue (MDLR) [niño de la calle en francés] son los canis de ayer, y las raxetas de hoy son las chonis de entonces”, añade por teléfono Iago Moreno, sociólogo titulado por la Universidad de Cambridge.
La subcultura cani ha evolucionado hacia el MDLR, una tendencia surgida entre la juventud migrante que ha popularizado Morad, cantante nacido en Barcelona y de origen marroquí. Ha sido él quien ha dado nombre al fenómeno con una canción homónima. Y de forma masiva se han sumado miles de adolescentes que imitan su estética. Desde quinquis hasta pijos, todos huyen de ser mínimamente relacionados con los cayetanos, jóvenes formales de centroderecha.
Se vuelven a poner de moda los chándales, las imitaciones baratas de prendas de Gucci y Louis Vuitton y los altavoces que caracterizaban a la antigua tribu urbana, que solía ser ridiculizada y parodiada. El estilo cani ha vuelto más fuerte que nunca para relatar su propia historia, reivindicando el orgullo de clase. Sólo que ahora se hacen llamar a sí mismos chicos de la calle.
Distinguir al Mec de la rue real del que lo hace por postureo cada vez es más complicado, ya que escuchar a Morad y vestir como él se ha convertido casi en una religión para cualquier chaval de 15 años. Su estilo se resume en ir encapuchado, rajarse la ceja o llevar deportivas de muelles, aunque su accesorio estrella es la riñonera.
La estética es una forma de identificar los distintos grupos, según explica Carlos Peláez, antropólogo social y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El oro, por ejemplo, se convirtió en el accesorio obligatorio cani, y tenía que ver con "contextos en los que llevar la fortuna encima daba estatus; se muestra riqueza aunque en otros lados se sea pobre", añade en una analogía que remite al submundo del rap estadounidense. Aún así, el antropólogo subraya que las clases sociales se visten en oposición a otras. En este caso, "la antítesis son los pijos", aclara. "Hay que vestir al revés de aquello con quien no te identificas".
El opuesto al mec de la rue es el cayetano. El concepto se volvió muy popular en las redes sociales desde que el grupo Carolina Durante lo retrató en su canción más famosa con zapatos náuticos, camisas impecablemente planchadas, jerséys anudados al cuello y pulseras con la bandera de España.
Chavales que provienen del norte de África, hijos de migrantes e incluso personas no racializadas que habitan los barrios obreros se definen a sí mismos bajo el paraguas de mec de la rue. Ser del barrio se ha convertido en una reivindicación, en una postura política y una determinada actitud ante la vida.
“Ser un chico de la calle siempre es mejor que ser un barriobajero. Es una forma de otorgar dignidad y respeto a una experiencia de vida que se da en la precariedad”, complementa Peláez.
A raíz de nuevos estilos musicales derivados del rap, los jóvenes de la periferia parisina sienten la necesidad de contar su realidad. Sus versos exponen una gran presencia de drogas, la importancia de la amistad, la crítica a las autoridades y la marginalidad. Entre ellos, destacan cantantes como Dellafuente o Duki que, en ocasiones, emplean sus bases, y también se ahn apuntado al estilo del barrio.
Además de ellos, varios ídolos urbanos se han llevado a su terreno esta tendencia musical de denuncia, hasta dar con subgéneros del rap como es el trap, conocido como la música de la crisis en España y encabezado por el rey del trap. Yung Beef. En ella, los artistas denuncian la situación del barrio como algo que les ha tocado vivir en sus letras, convirtiendo el nihilismo en la filosofía por excelencia.
Las Raxetas y el Feminismo en la Música Urbana
También hay niñas de la calle, pero están mejor representadas por las raxetas. Se encuentran retratadas en el primer sencillo de la artista La Zowi, de doble nacionalidad francesa y española. Para distinguir a una raxeta basta con mirar sus manos: las uñas de gel kilométricas son el primer indicio. Además de cumplir una función estética, se trata de un símbolo que expresa que ya no se ganan la vida con trabajos manuales, sino que su profesión tiene que ver con algo inmaterial: la música.
Los moños altos, las pestañas postizas y los brillos son elementos que han devuelto a la vida las nuevas chonis. Al igual que ocurrió con el jazz en Nueva Orleans -que pasó de ser 'música de negros' al sonido preferido de las élites-, la cultura de la calle se comienza a viralizar. De hecho, la cadena de ropa Bershka ha hecho colecciones con artistas urbanas como Bad Gyal, catalogada como raxeta.
La Zowi ha demostrado una y otra vez que no se puede encajar en ningún corsé. Su estilo es una mezcla intrigante y en constante evolución de trap, hip hop y sonidos experimentales, adornada con letras agudas, ingeniosas y frecuentemente provocativas. Ella siempre se ha destacado por abordar abiertamente temas de sexualidad y feminidad, estableciendo un diálogo directo con su público sobre cuestiones como el poder, el deseo y la independencia.
El legado de La Zowi trasciende la música. Como figura pública, se ha convertido en un icono de empoderamiento femenino en un género que a menudo ha estado dominado por las voces masculinas. A través de sus canciones y su estilo de vida, La trapera se ha convertido en un símbolo de la mujer fuerte, independiente y sin miedo a hablar abiertamente sobre su sexualidad. Su enfoque valiente y sin disculpas de la música y la vida ha resonado con muchos jóvenes, particularmente con mujeres jóvenes, que ven en ella un modelo a seguir.
Con su nuevo álbum La Reina del Sur, La Zowi sigue construyendo su legado, al mismo tiempo que redefine su sonido y su imagen. Este álbum representa una nueva fase en la carrera de la cantante, una que se caracteriza por la experimentación y la evolución. Es, sin duda, una prueba de su habilidad para reinventarse constantemente, manteniéndose fiel a su esencia y al mismo tiempo empujando los límites de lo que se espera de ella.
La Zowi ha explicado su perspectiva en varias ocasiones. "Sí, soy feminista: creo en la igualdad entre mujeres y hombres. Pero realmente no me siento representada por el tipo de feminismo que intenta avergonzar a las mujeres que se sexualizan a sí mismas", explicó en una entrevista para INDIE Magazine. La artista se niega a ser víctima de la misoginia o de las expectativas de la sociedad sobre cómo debe comportarse una mujer. "Nos han llamado putas toda la vida tanto a las mujeres como a la comunidad LGBT, incluidos hombres, por cosas que no se pueden juzgar", añadía en una entrevista con El País donde argumentó que, en sus hits, el uso de los términos "puta", "bitch" o "hoe" es simplemente una actitud, nunca una palabra denigrante. La Zowi les otroga un significado empoderante y a través de su música, promueve un mensaje de liberación sexual y de rechazo a los estereotipos de género.
