Luis Racionero: Biografía de un Intelectual Polifacético

Luis Racionero Grau, una figura destacada en el ámbito intelectual español, fue un escritor, economista, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional. Nacido en 1940 en Seo de Urgel (Lleida), Racionero dejó una huella imborrable en la cultura española.

Luis Racionero

Formación y Primeros Años

De 1968 a 1970, Racionero residió en Berkeley (California, EEUU) donde obtuvo un máster en Planificación Urbana. Este período fue crucial en su desarrollo intelectual, exponiéndolo a la contracultura y a nuevas corrientes de pensamiento.

Todo arrancó en la Universidad de Berkeley, en 1968. Allí le pilló la revuelta de la contracultura y el sexo libre y las primeras señales de filosofía oriental. Y trató a pensadores de izquierda como Herbert Marcuse y Angela Davis y al poeta Allen Ginsberg. Y también conectó con el hippismo y la droga: el LSD.

Cultísimo, licenciado en Ingeniería y doctor en Ciencias Económicas, marchó a Estados Unidos con una beca a estudiar un urbanismo que en España no existía como carrera universitaria.

Inicios Literarios y Temáticas Diversas

Su producción literaria comenzó en 1972 con "Ensayos sobre el Apocalipsis". Su obra se completa con títulos de temática tan dispares como "La muerte de Venus" (2011), "Entre dos guerras civiles. Memorias sociales y políticas" (2012), "El ansia de vagar" (2013), "Ética para Alicia" (2014), "Los tiburones del arte" (2015), "Gaudí, la última catedral de Europa" (2016) o "Concordia o discordia" (2016), un ensayo político donde reflexiona sobre el origen de la concordia y el futuro tras la discordia.

Director de la Biblioteca Nacional

A finales de marzo de 2001, Racionero sustituyó a Jon Juaristi en la dirección de la Biblioteca Nacional.

Memorias y Vida Sentimental

En 2009, publicó su libro de memorias "Sobrevivir a un gran amor, seis veces", que definió como “terapia irónica”, y donde desgranaba su concurrida vida sentimental retratando a varias de sus exparejas, entre ellas la sexóloga Elena Ochoa.

Ese punto hedonista pespunteó tanto su vida intelectual como humana, como destilan los recuerdos que plasmó en Sobrevivir a un gran amor, seis veces (2009), sobre sus intensas y numerosas relaciones.

En 1991 protagonizó boda por todo lo alto con el escritor Luis Racionero, hoy director de la Biblioteca Nacional. «Estuvimos casados tres años. ¿Que cómo la definiría? Mucha energía, mucha voluntad y una mujer muy trabajadora».

Influencia y Legado

Participante activo e indispensable de esa primera Ajoblanco, sin proponérselo se fue convirtiendo en uno de los líderes intelectuales de los nuevos movimientos, que conocía bien tras su paso por Berkeley, pero también por la India.

Asegura su amigo que Racionero, “hombre leonardesco” por su variopinta cultura (“su oficio era ser lector, de todo, subrayaba los libros de una biblioteca que superaba los 25.000 volúmenes”), aportó “libertad en un país dominado por el autoritarismo de derechas y de izquierdas” y también “calidad, porque todo lo que contaba lo había vivido”.

En ese camino particular fue haciendo vida y obra hasta ayer, cuando falleció a sus 80 años.

Evolución Política y Pensamiento

La decepción se tradujo también en una curiosa evolución política que le llevó del particular radicalismo anarquizante norteamericano a formar parte de las listas de ERC para las elecciones generales de 1982, pasando a relacionarse con el entorno del PP, acercamiento que le permitió ser nombrado director de la Biblioteca Nacional de España (2001-2004), tras haberlo sido durante cuatro años del Colegio de España en París.

Sobre esa trayectoria, se autodefinió: “Soy un liberal psicodélico”, concepto con el que tituló en 2011 el libro con el que ganó el premio Gaziel: Memorias de un liberal psicodélico.

ESCRITOR (Luis Racionero) Introspección - Documentales

Obras Destacadas

Entre ellos proliferaron las novelas de corte histórico, en especial Cercamón (1981), premio Prudenci Bertrana aplaudido por el nacionalismo al narrar la destrucción de la prometedora civilización provenzal y catalana ahogada por Francia y el Papa. En la recreación medieval se enmarcó también L’últim càtar, premio Carlemany, 2000. Luego reconstruyó, a partir de biografías noveladas, a Gaudí o a su espejo Leonardo da Vinci.

En ese libro, o en posteriores como El Mediterráneo y los bárbaros del Norte (1985), destila su visión hedonista de la vida a partir de reclamar poder disfrutar más en lo cotidiano de la prosperidad material.

Su último libro, Manual de la buena vida (2018), reflejaba con lo cotidiano (gastronomía, arte, viajes...) aquello que siempre buscó y predicó: espiritualidad no exenta de hedonismo.

Un Polemista sin Complejos

Luis Racionero fue siempre un hombre de carácter y, quizá porque estaba acostumbrado a pensar distinto e ir por libre, no rechazó nunca el cuerpo a cuerpo.

Alternativas. Contracultura.

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