Isabel I, conocida como La Católica, nació en Madrigal de las Altas Torres (Ávila) el 22 de abril de 1451 y falleció en Medina del Campo (Valladolid) el 26 de noviembre de 1504. Hija del rey Juan II de Castilla y de su segunda esposa, Isabel de Avís, pertenecía a la Casa de Braganza.
Infancia y Educación
Isabel creció en un ambiente de cuidada y austera educación en Arévalo, alejada de la Corte tras el relevo en el Trono. Participaron en su formación santa Beatriz de Silva, fray Martín de Córdoba, Gutierre de Cárdenas, Gonzalo Chacón y Gómez Manrique.
Recibió una formación humanística basada en la gramática, la retórica, la pintura, la filosofía y la historia. Todos coincidían en inculcarle profundos sentimientos religiosos a los que se mantuvo fiel toda su vida. Terciaria dominica, sintió especial apego a los jerónimos, de donde procedía el que habría de convertirse en su confesor y hombre de confianza, fray Hernando de Talavera.
Desde pequeña vivió rodeada por un excelente grupo de damas de compañía y tutores, designados directamente por su padre antes de morir, entre los que se encontraban algunas de las figuras que con el tiempo estarían llamadas a desempeñar una importante función en su vida y su reinado, como Lope de Barrientos, Gonzalo de Illescas, Juan de Padilla, Gutierre de Cárdenas y fray Martín de Córdoba.
Ascenso al Trono
En su testamento, Isabel ocupaba el tercer lugar en la sucesión, después de sus hermanos varones, Enrique IV y Alfonso. Los seis años en que Isabel estuvo alojada en el Alcázar de Segovia fueron definidos por ella como una prisión.
Tras la muerte del infante Alfonso el 5 de julio de 1468, Isabel pasó a primera fila en la línea de sucesión. De acuerdo con el testamento de Juan II, los nobles trataron de proclamarla reina, pero ella se negó.
Las negociaciones culminaron el 18 de octubre de 1468 con un acuerdo personal (Cadalso/Cebreros), estableciendo que la legitimidad correspondía a Isabel, no porque Juana fuese adulterina, sino porque Enrique IV “ni estuvo ni pudo estar legítimamente casado” con doña Juana.
Cuando, ausente Fernando por la guerra del Rosellón, murió Enrique IV (12 de diciembre de 1474), Isabel fue proclamada reina, sin que se produjese en las primeras semanas ninguna disensión.
Matrimonio con Fernando de Aragón
Curiosamente fue el de este infante aragonés el primer nombre, en el amplio abanico de posibles esposos que se manejaron, cuando la infanta era solamente una pieza en posibles alianzas. A sus íntimos Chacón y Cárdenas reveló que “me caso con Fernando y no con otro alguno”.
Ocultamente Fernando, que ya era sucesor en Aragón por muerte de su hermanastro el príncipe de Viana, entró en Castilla, llegando a Dueñas. El matrimonio tuvo lugar el 19 de octubre de 1469 en Valladolid y fue inmediatamente consumado.
Los Reyes Católicos en 10 minutos! | El reinado de Isabel y Fernando
Guerra Civil y Consolidación del Poder
Pocos nobles y casi ninguna ciudad se sumaron al alzamiento, que fracasó, provocando una guerra entre Castilla y Portugal, que culminó con la victoria de Fernando en Toro el 1 de marzo de 1476. Los acuerdos de Alcáçovas (1479) sellaban una fraternidad con Portugal.
Terminada la guerra, Isabel y su esposo convocaron Cortes en Toledo (1480), donde se esbozó un ambicioso programa para el establecimiento de un orden institucional de la Monarquía. Sus leyes pueden considerarse como la primera constitución de ella.
Política Religiosa y la Inquisición
Con el nuncio se abordaron especialmente algunas líneas de actuación que marcaron el reinado. Aparte del fortalecimiento de la disciplina y del refuerzo de la fe como signo de unidad entre todos los súbditos que, por esta razón debían considerarse libres, entraban la eliminación del Reino de Granada, que se había independizado en rebeldía de la Corona de Castilla, a la que desde el principio perteneciera, la reforma de la Inquisición, introducida ya por Pío II a fin de acabar con las desviaciones de los falsos conversos, y la defensa del Mediterráneo frente a la amenaza turca.
Durante su reinado Isabel llevó a cabo la unificación religiosa en torno al catolicismo. Tras otros diez años, en febrero de 1502, obligaron a los musulmanes a elegir entre convertirse o abandonar Castilla.
La Guerra de Granada y el Descubrimiento de América
La Guerra de Granada, que se justificaba reclamando a los nazaríes que volvieran al vasallaje castellano, como en el siglo XIII, fue enfocada desde una estrategia de desgaste para lograr la capitulación, de modo que sólo Málaga fue combatida hasta una entrega sin condiciones; en los demás casos, se permitía a la población rendida conservar su fe en ciertas condiciones.
En 1492, el rey nazarí Boabdil entregó a los Reyes Católicos la ciudad de Granada. Ese mismo año, Isabel financió parcialmente el primero de los viajes de Cristóbal Colón, estimulando las campañas de evangelización en los territorios recién descubiertos.
Descendencia de Isabel la Católica
La pareja real tuvo cinco hijos:
- Isabel (1470-1498): Casada con Alfonso de Portugal y luego con Manuel I de Portugal.
- Juan (1478-1497): Casado con Margarita de Austria.
- Juana (1479-1555): Casada con Felipe el Hermoso.
- María (1482-1517): Casada con Manuel I de Portugal, viudo de su hermana Isabel.
- Catalina (1485-1536): Casada con Arturo Tudor y luego con Enrique VIII de Inglaterra.
Salvo María, que contraería matrimonio con el rey Manuel de Portugal, una vez quedó viudo de su hermana mayor Isabel, con el que tuvo diez hijos, todos los demás tuvieron una desgraciada existencia, lo que, sin duda, fue causa de profundo sufrimiento para su madre.
Isabel no fue especialmente fecunda aunque sí tuvo suerte en los partos. Tuvo cuatro hijos, de los cuales tres fueron mujeres. Aunque en Castilla la sucesión recaía sobre el varón independientemente de si no era el primogénito, no existía la ley Sálica (hecho que veremos cuando, a su muerte, herede la corona su hija Juana).
Tabla de Descendientes
| Nombre | Nacimiento | Muerte | Matrimonio(s) |
|---|---|---|---|
| Isabel de Aragón | 1470 | 1498 | Alfonso de Portugal, Manuel I de Portugal |
| Juan de Aragón | 1478 | 1497 | Margarita de Austria |
| Juana I de Castilla | 1479 | 1555 | Felipe el Hermoso |
| María de Aragón | 1482 | 1517 | Manuel I de Portugal |
| Catalina de Aragón | 1485 | 1536 | Arturo Tudor, Enrique VIII de Inglaterra |
Últimos Años y Legado
Los últimos años de la reina, años de descanso después de un enorme esfuerzo político, se vieron marcados por una serie de tragedias: la muerte de su hijo y heredero, el príncipe Juan en 1497. También, en 1498, su siguiente heredera, la primogénita princesa Isabel moría dejando un heredero, el príncipe Miguel. No obstante este niño, heredero de las coronas de Castilla, Aragón y Portugal, murió al poco tiempo, en enero de 1500.
Recluida en Medina del Campo, la reina preparó con tiempo su último viaje. El 12 de octubre de 1504 dictó un testamento que sintetizaba de modo magistral su pensamiento, vida y reinado.
Isabel La Católica falleció en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504. Los restos de la Soberana reposan junto a los de Fernando El Católico en la Capilla Real aneja a la Catedral de Granada.
