Cagancho: Historia de un Caballo Legendario en el Mundo del Rejoneo

La historia de Cagancho, el legendario caballo de la cuadra de Pablo Hermoso de Mendoza, es una de esas historias que trascienden el mundo del rejoneo. Su impacto fue tal que, incluso después de su muerte, sigue siendo recordado como uno de los pilares en la carrera del rejoneador navarro.

Pablo Hermoso de Mendoza

Orígenes y Adquisición

En noviembre de 1991, Pablo Hermoso de Mendoza se acercó a la finca del caballero rejoneador Raúl Brito Páez, quien le habló de un caballo de la ganadería de Joao Batista. El primer encuentro entre jinete y caballo no fue precisamente impactante, sin embargo, dos factores resultaron decisivos para su compra.

Cagancho, negro, cuatralbo, nacido en Portugal pero criado y domado en Navarra, fue, ha sido el mejor caballo de la historia del rejoneo. Hermoso lo compró en Portugal, después de que varios rejoneadores españoles no lo quisieran. Y lo hizo casi por casualidad.

El primero, el precio. Cagancho costó 400.000 escudos, poco más de 300.000 pesetas (1.800 euros), una cifra que estaba dentro de las posibilidades económicas del rejoneador por aquel entonces. El segundo, su buena genealogía, que permitía adivinar cierta casta torera. Cagancho era hijo de Nilo, que a su vez era hermano de Opus y Neptuno, dos de los caballos más importantes del rejoneo en las dos últimas décadas.

Así llegó a manos de Pablo este lusitano de hechuras poco toreras, no muy alto, que con el tiempo llegaría a ser el más famoso del mundo del rejoneo. Hermoso de Mendoza se lo llevó y le puso el nombre con el que pasará a la historia. A este castaño oscuro traído de Portugal le pondría Cagancho, en recuerdo del genial torero gitano Joaquín Rodríguez.

Debut y Transformación en la Plaza

Después de pulirlo durante el invierno, Cagancho pudo debutar el 8 de julio de 1991, en Pamplona. Fue utilizado para el último tercio, como caballo de matar. El caballo no se muestra a gusto en la cara de los toros. La lidia en esos momentos exige llegar muy cerca. Cagancho no destaca e incluso comienza a tropezar más de la cuenta con las reses.

Sin embargo, a los pocos días, en la plaza cántabra de Ampuero, decidió probarlo en el tercio de banderillas y… se obró el milagro. Cuando fue de frente al toro, mostró una enorme habilidad; el caballo no quería torear al hilo del pitón, como se hace para matar, sino que buscó gustarse en la suerte, llegar a la cara del toro y salir toreando con el pecho.

A partir de aquí, mediante mucho entrenamiento y mucho cuidado en su dieta, porque era muy tragón, fue escalando posiciones en el toreo a caballo, hasta el punto de formar un dúo que comenzó a maravillar al mundo en la temporada de 1994 y pasó a ser el consentido del público hasta la temporada de 2002, la de su retirada.

Fue en Pamplona, temporada 1992, cuando sale un toro muy difícil y Pablo Hermoso se percata de que tiene en sus manos un verdadero talismán. Resuelve la papeleta con valor y facilidad y su propietario queda convencido de la clase de animal que ha llegado a sus manos.

Han sido 11 temporadas de comunión perfecta entre jinete y caballo. Desde 1991, ambos han paseado juntos por el mundo logrando éxitos de clamor. Pablo no es capaz de destacar unas cuantas tardes, «aunque es verdad que la mañana del rabo en Sevilla el día 25 de abril de 1999 no se me podrá olvidar nunca».

Características y Personalidad

Posiblemente no fue el mejor, ni el más bonito, ni el más ágil, pero si fue el que más personalidad imprimió en la plaza a todas sus evoluciones. Una personalidad cimentada en un físico barroco, un tono negro cuatralbo que lo distinguía fácilmente de todos los demás caballos, un nombre pegadizo y sobre todo un sentido del toreo que hasta entonces no se concebía en un caballo.

La conjunción entre caballo y caballero es muy fuerte, «hasta el punto de que a Cagancho no lo ha montado nadie desde que está conmigo, salvo mi mujer. No sé qué podría ocurrir si otro lo monta para torear. Es verdad que a mí me conoce y que muchas veces se adelanta a mis órdenes, algo que al principio me llamaba mucho la atención, aunque ahora ya lo conozco y sé que él siempre sabe lo que tiene que hacer».

Datos Clave de Cagancho

Raza Lusitana
Hierro Veiga (Lisboa)
Padre Nilo
Color Castaño oscuro, cuatralbo
Peso Entre 420 y 425 kilos
Altura 1,60 metros a la cruz

Despedida y Legado

La historia de CAGANCHO, mítico caballo de rejoneo de Pablo Hermoso de Mendoza

Cagancho tuvo una despedida a la altura de lo que había representado en el toreo a caballo. En su última temporada, su dueño y amigo decidió que se despidiese toreando en cuatro plazas importantes, emblemáticas, en la carrera del caballo y del propio rejoneador.

En un caso único en la historia, salió por la puerta grande en las dos últimas junto y montado por Hermoso de Mendoza. Al año siguiente, por petición de la afición, esta vez sin torear, se despidió del publico de Estella.

Cagancho

Como curiosidad y también como aspecto destacado de su despedida en Pamplona, que lo fue por extensión de su temporada en Europa, Cagancho caminó solo a los corrales el 6 de julio de 2002. Fue un detalle de su adiestrador con el que hizo comunión para que hiciese en solitario el paseíllo de la retirada. Aquella imagen, envuelta de ovación con la plaza puesta en pie, significó la grandeza del animal y el reconocimiento de una tarde histórica de la Monumental pamplonesa.

A partir de aquí, Cagancho descansó en la finca Zaraputz, galopando en libertad, padreando y viendo a sus hijos pastar y crecer en los potreros contiguos.

Después vendrían muchos más… Muchos vinculados a Cagancho a nivel genético. De hermanos suyos, como fue Gallo, como fue Chicuelo o como fue Albaicín, que fue uno de los caballos que viajó por Quito en esas mis primeras temporadas. Y, curiosamente de todos ellos, de todos esos hermanos de Cagancho, te hablo de Gallo que fue un caballo con un nivel artístico tremendo, con un poco de fragilidad (no era un caballo muy poderoso) y curiosamente viajó en mis primeros años a Ecuador, Perú y Colombia, pero con la mala suerte que en el viaje se empezó a padecer una artrosis bastante fuerte.

El que mejor producto le está dando es "Gallo" (curro y chenel son hijos suyos) un caballo que toreó muy poco por problemas de salud pero que en casa de Pablo vive como un rey, al igual que Cagancho" el tio está precioso y sólo sale para darse paseitos o posar en la foto.

Hoy en sus cuadras es cuidada una retahíla de caballos -Berlín, Basajaun, Navegante, Malbec, Talento, Regaliz, Alquimista, Martincho, Nómada, Generoso, Esencial, Ecuador..- que mantiene alto el listón del rejoneo. En ellas, Cagancho dejó huella.

El Final de una Leyenda

Cagancho, el caballo legendario del rejoneador estellés Pablo Hermoso de Mendoza fallecía ayer de madrugada, en las instalaciones de la Finca de Zaraputz. El equino, de 29 años, salió ayer, como hacía a diario, a los potreros de la finca a gozar de su momento de paseo en libertad cuando sufrió una especie de ictus que le provocó un desmayo. Se le administró un tranquilizante y tras unos minutos, el caballo con ayuda consiguió levantarse y así ser trasladado hasta su box. Al box llegó con las fuerzas justas y sin visión, lo que pudo ser provocado por algún coágulo motivado por el ictus.

“CAGANCHO” ha sido el caballo más importante en la carrera de Hermoso de Mendoza y sin duda el más importante de la historia del rejoneo.

Cuando Cagancho, que fue célebre en el albero, dejó de respirar, Pablo Hermoso de Mendoza sintió una pena que traspasó su cuerpo y su alma. “Nunca lo voy a comparar con una persona -confesó a los pocos meses de su pérdida-, pero fue un ser querido con el que vivía 25 años y sentí con él que mi vida se había transformado”.

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