El Significado de "Hijo Padre Ángel": Un Legado de Amor y Servicio

El término "hijo padre ángel" evoca una profunda conexión entre figuras paternales y el impacto angelical que pueden tener en la vida de otros. Este artículo explora la vida y obra de dos hombres ejemplares que encarnan este concepto: el Padre Ángel García Rodríguez, fundador de Mensajeros de la Paz, y Ángel Olaran, conocido como Abba Melaku en Etiopía.

Ambos, a través de su incansable labor, han demostrado que la verdadera dignidad reside en asumir como propio todo lo humano, ofreciendo refugio, esperanza y un futuro a quienes más lo necesitan.

En el despacho de su parroquia, el Padre Ángel, con su sonrisa permanente y su peculiar atuendo, se reúne con poderosos para obtener recursos destinados a los más desfavorecidos. Su iglesia de San Antón, en Madrid, permanece abierta las 24 horas del día, ofreciendo un refugio a quienes están solos o heridos por la vida, sin distinción de credo.

ESP | Padre Angel Espinosa-Defender el amor

El Padre Ángel relata cómo durante estas seis décadas han trabajado desde los inicios en Asturias hasta llegar a ser lo que son hoy. “En aquellos años existían los hospicios, los asilos de personas mayores, y creíamos que los niños debían vivir en un ambiente más humano, más personal. Entonces comenzamos a intentar deshacer los orfanatos y hospicios para que pudieran vivir en hogares, y así comenzó la andadura de Mensajeros de la Paz”, explicó.

Ángel Olaran: Abba Melaku, el Ángel de la Guarda de Wukro

Angel Olaran es Abba Melaku en Etiopía. Así le llaman y significa ‘padre ángel’. Toda una vida dedicada a la cooperación en el África. De Tanzania a Etiopía, donde ha transformado la zona desértica del Tigray en un lugar habitable.

Ángel Olaran Esnal, nacido en Hernani, Guipúzcoa, el 17 de mayo de 1938, pertenece a la orden católica de los Misioneros de África (Padres Blancos). Es un hombre íntegro que ha escogido un mundo duro y que habla lentamente con las palabras justas, sencillas. Pero ejerce de motor de un gran cambio en uno de los lugares más pobres del mundo.

Buena parte de éxito de las iniciativas emprendidas por Olaran se basan en no quedarse en la mera caridad sino en organizar a la gente para que se defienda a sí misma.

La labor que realiza es la de un ‘ángel de la guarda’. Vela porque niños huérfanos, jóvenes sin recursos, madres indigentes, familias malnutridas y desamparadas tengan una vida digna en contra de todas las impertinencias.

La Misión de Wukro: Un Oasis de Esperanza

Llegó a Etiopía en el año 1991 con el mandato de la creación de una escuela de secundaria. Al cabo de unos años, junto con otro padre blanco, José Luis Bandrés, construyeron y pusieron en marcha la Misión Saint Mary. La Misión se ha convertido en el alma de su labor. Construyeron la Misión y la Escuela de Agricultura con el dinero de la ONG alemana Misereor y de Manos Unidas en las afueras de Wukro.

La Misión resultó un complejo amplio y magnífico. Pero los problemas venían de muchos frentes: los casi treinta años de guerra, la epidemia de sida, que antes de los retrovirales mataba a 13.000 etíopes al año, y la gran hambruna de 1984, sólo 7 años antes, habían destrozado el tejido familiar de la sociedad.

Un hecho cambió el planteamiento cuando 5 hermanos sin padre perdieron también a su madre, un grupo de vecinos acudieron a la Misión diciendo que, si económicamente les fuera posible, ellos los protegerían y cuidarían. El ofrecimiento se repitió varias veces por parte de vecinos de niños huérfanos. De aquí salió la feliz idea de apoyar económicamente a estos vecinos para que pudiesen hacerse responsables de aquellos niños.

Angel Olaran es Abba Melaku y es el ‘ángel de la guarda de los huérfanos de Wukro’, dado que a su llegada su lucha diaria ha sido que “estos niños huérfanos que se han puesto en nuestras manos, tengan los derechos básicos hasta que sean mayores y puedan valerse por si mismos.

La escuela secundaria que construyeron e inauguraron los Padres Blancos tenía varias ramas: bachillerato, agricultura y comercio.

Logros y Reconocimientos

El Padre Ángel Olaran fue condecorado el 5 de julio de 2015 como Doctor Honoris Causa por la Univesidad de Mekelle por su ayuda a Etiopía. También en Wukro ha tenido su reconocimiento y la calle donde está situada la Misión Saint Mary lleva el nombre de Abba Melaku.

Abba Melaku también da nombre del galardón internacional Reconeixement Ànima Abba Melaku para premiar una figura mundial.

El Legado del Padre Ángel: Mensajeros de la Paz

Recién ordenado sacerdote, uno de los primeros destinos del padre Ángel García Rodríguez fue ocuparse de la capellanía del antiguo orfanato de Oviedo. En la actualidad, más de 45.000 niños y 15.000 ancianos en todo el mundo se benefician de las actividades, centros y proyectos de Mensajeros de la Paz.

La asociación ya ha cumplido 50 años, y su fundador y presidente, 77; pero si le preguntan si piensa jubilarse, lo tiene claro: "Lo que te jubila no son los años sino la falta de salud o voluntad".

Mensajeros de la Paz es un referente mundial, estando presente en toda España y en más de 75 países. Lo que comenzó como un movimiento de solidaridad hacia los niños ha evolucionado para ayudar también a mujeres maltratadas, niños con problemas de conducta, personas con discapacidad o mayores que necesitan cuidados especiales o que simplemente están solas.

“Hemos creado la Fundación Social del Padre Ángel con el objetivo de combatir la soledad, acompañar, estar cerca de la gente y escuchar”, afirmó.

La Iglesia de San Antón: Un Refugio para Todos

En España, el Padre Ángel destaca por la apertura de la iglesia de San Antón en Madrid, que opera 24 horas al día. Esta iglesia se ha convertido en epicentro de las actividades de la organización.

“El año que viene cumpliremos 10 años, y por aquí han pasado más de un millón de personas. No sólo vienen a rezar, también lloran, toman café, se sientan en un banco o cuentan sus problemas. Porque en la vida, lo más importante es escuchar”, explicó.

El Hijo del Padre Ángel: Una Historia de Amor y Rescate

El Padre Ángel adoptó a Samuel, un niño de El Salvador que sufrió graves quemaduras. Su historia es un testimonio de amor y superación.

En esos días, Samuel estaba internado recibiendo atención médica en el hospital Niño Jesús de Madrid. Allí le empiezan a preparar para su primera operación. A los doctores les preocupaba que parte del cerebro estuviese necrosado. Al faltarle una parte del cerebro lo tenía que compensar con la otra.

En la delicada intervención que le realizó el doctor Cavadas, experto en cirugías complicadas de rostro, tuvo que coger músculo de la espalda del niño para cubrir el agujero de la cabeza y cerrarle la oquedad por la que se le veía parte del cerebro.

Reconocimientos y Reflexiones

El Padre Ángel y su Fundación han recibido decenas de premios, siendo el más prestigioso el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

En cuanto a su pregunta, ser voluntario es dar tiempo del que necesitas, no sólo el que le sobra.

La solidaridad no está en dar lo que sobra, sino en dar alguna de las cosas que uno necesita. Ese es su verdadero significado.

San José: Un Ejemplo de Paternidad y Protección

Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo.

Todos pueden encontrar en san José -el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta- un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación.

La grandeza de san José consiste en el hecho de que fue el esposo de María y el padre de Jesús. Por su papel en la historia de la salvación, san José es un padre que siempre ha sido amado por el pueblo cristiano, como lo demuestra el hecho de que se le han dedicado numerosas iglesias en todo el mundo; que muchos institutos religiosos, hermandades y grupos eclesiales se inspiran en su espiritualidad y llevan su nombre; y que desde hace siglos se celebran en su honor diversas representaciones sagradas.

En todos los libros de oraciones se encuentra alguna oración a san José. La confianza del pueblo en san José se resume en la expresión “Ite ad Ioseph”, que hace referencia al tiempo de hambruna en Egipto, cuando la gente le pedía pan al faraón y él les respondía: «Vayan donde José y hagan lo que él les diga» (Gn 41,55).

Fe y Fortaleza en la Adversidad

También a través de la angustia de José pasa la voluntad de Dios, su historia, su proyecto. Así, José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. Y nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca.

José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las palabras del ángel. «La nobleza de su corazón le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la información, se decide por la fama, dignidad y vida de María.

Valentía Creativa y Protección

José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. Él era el verdadero “milagro” con el que Dios salvó al Niño y a su madre.

Debemos preguntarnos siempre si estamos protegiendo con todas nuestras fuerzas a Jesús y María, que están misteriosamente confiados a nuestra responsabilidad, a nuestro cuidado, a nuestra custodia. El Hijo del Todopoderoso viene al mundo asumiendo una condición de gran debilidad. Necesita de José para ser defendido, protegido, cuidado, criado.

Así, cada persona necesitada, cada pobre, cada persona que sufre, cada moribundo, cada extranjero, cada prisionero, cada enfermo son “el Niño” que José sigue custodiando. Por eso se invoca a san José como protector de los indigentes, los necesitados, los exiliados, los afligidos, los pobres, los moribundos.

San José y el Trabajo

Un aspecto que caracteriza a san José y que se ha destacado desde la época de la primera Encíclica social, la Rerum novarum de León XIII, es su relación con el trabajo. San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia.

El trabajo se convierte en participación en la obra misma de la salvación, en oportunidad para acelerar el advenimiento del Reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión.

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