¿Hasta qué edad debe dormir un bebé en la cuna? Guía para padres

La edad ideal para que tu pequeño use la cuna es un tema que genera muchas dudas entre los padres. Si ya te preguntas cuándo pasar de la cuna a la cama a tu bebé, es oficial: ¡tu peque se está haciendo mayor! En este artículo, te traemos consejos para resolver la eterna duda de hasta cuándo duerme un bebé en la cuna y te daremos algún que otro tip para hacer esta transición sin comprometer las fases del sueño de nadie.

¿Cuándo es el momento adecuado para la transición?

Los estudios realizados respecto a este tema coinciden en que no existe una edad única y universal que funcione para todos los niños para saber cuándo pasar de una cuna a una cama. En términos generales, la mayoría de los niños realizan la transición entre los 2 y 3 años, aunque este período puede variar según el desarrollo individual de cada pequeño. La ventana ideal para hacer esta transición se encuentra entre los 18 meses y los 3 años.

Observar el comportamiento de tu pequeño es fundamental para identificar el momento adecuado para la transición. Una señal muy positiva es que tu pequeño duerma bien durante toda la noche y tenga una rutina de sueño establecida. Otra de las respuestas a cuándo pasar de una cuna a la cama es el interés natural por las «camas de niño grande» es otro indicador importante.

Señales de que tu hijo está listo para la cama

  • Alcanza una altura de aproximadamente 89 cm o más.
  • Comienza a escalar para salir de la cuna.
  • La cuna se le ha quedado pequeña.
  • Pide directamente dormir en una cama más grande.

Cómo ayudarle a dormir solo SIN hacerle el Método Estivill

Factores a considerar antes de la transición

Es fundamental entender que forzar la transición antes de tiempo puede generar ansiedad o rechazo hacia la nueva cama. Es importante que estéis atentos a cuándo está vuestro hijo preparado para dar el paso. Un aspecto fundamental es no hacer coincidir este momento con algún otro cambio importante en su vida como puede ser una mudanza o la llegada de un nuevo hermano.

También deberás tener en cuenta otros factores. Por ejemplo, si tu peque todavía realiza tomas de leche durante la noche deberás desplazarte hasta su habitación para hacerlo. Lo más probable es que el tiempo de respuesta a su demanda para la toma sea más largo y, en consecuencia, su estado de alteración será mayor.

Consejos para una transición exitosa

Si decides hacer el cambio, mantén los elementos que le dan seguridad: coloca la nueva cama en el mismo lugar donde estaba la cuna y permite que conserve sus peluches favoritos. Lo principal es estimularles haciendo que sean ellos quienes tomen decisiones. Cuando vayáis a comprar una cama y sus accesorios, dejad que elijan las sábanas, el estampado, los cojines, y todo lo que necesite.

Cuando ya tengan su cama lista, es importante que, sobre todo al principio, sigan manteniendo los mismos hábitos de sueño que cuando estaban en la cuna. El cambio puede hacerse paulatinamente. Por ejemplo, hacer las siestas en su nueva cama, pero seguir durmiendo en la cuna por la noche.

Estrategias para facilitar el cambio

  • Crear una rutina diaria especial antes de acostarse.
  • Permitir que lleve un objeto de apego a la cama.
  • Usar una lámpara tenue o una luz nocturna.
  • Tumbarte a su lado antes de dormir.
  • Consolarlo si llora durante la noche.
Cuna Next2Me Forever de Chicco

La importancia de la rutina y el ambiente

Lo mejor para los más peques de la casa es tener unas rutinas claras que les orienten a la hora de afrontar un nuevo día. Lo mejor de las rutinas antes de ir a dormir es que pueden llegar a resultar relajantes y calmantes para preparar el momento de acostarse. Se trata de preparar el momento de irse a dormir con actividades relajantes o lo más tranquilas posible con la intención de evitar una sobreexcitación antes de dormir.

La iluminación en la habitación del bebé también puede jugar un papel bastante importante. Esta fuente de luz y dejar la puerta entreabierta puede hacer que si se despierta se vuelva a dormir solo al comprobar que se encuentra sano y salvo en su dormitorio.

Colecho y transición a la habitación propia

Algo que debes tener claro en el momento en el que tu bebé llega a casa es que hasta los seis o nueve meses deberás mantenerlo siempre cerca para poder vigilarlo en todo momento. La AEP apunta: «La forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres.

Muchas veces se recomienda que la edad para pasar al bebé a su habitación sea entre los seis y los 12 meses. Esto se debe a que, a partir de los ocho meses, el bebé ya empieza a percibir que puede llegar a separarse de su mamá. Por ello, sobre esta edad es cuando empieza a manifestarse la ansiedad de separación en el peque. De modo que, es importante evitar realizar la transición cuando el peque está pasando por este cambio evolutivo.

Edad Horas de sueño recomendadas
Recién nacidos (0-2 meses) 10-18 horas
Infantes (2-12 meses) 14-15 horas
Niños pequeños (1-3 años) 12-14 horas
Preescolares (2-5 años) 11-13 horas
Escolares (5-12 años) 10-12 horas

Camas Montessori: Fomentando la autonomía

Si estás considerando la metodología Montessori para el descanso de tu pequeño, has tomado una excelente decisión. La cama Montessori no es solo un mueble más; representa una filosofía que respeta el ritmo natural de desarrollo de tu hijo. Estas necesidades se manifiestan más claramente a partir de la primera mitad del segundo año de vida (aproximadamente entre los 15 y los 18 meses).

En este contexto, los padres pueden favorecer este deseo preparando el espacio doméstico donde el pequeño vive y se mueve para que pueda hacerlo de forma autónoma y sin obstáculos: en lo que respecta al momento del sueño, se puede utilizar una cama Montessori, una cama "abierta" a ras del suelo como Chicco Next2Me Forever, que permite al niño bajar y subir solo, respondiendo así a su deseo de autonomía.

Las camitas Montessori de Alondra están especialmente diseñadas para que puedas adaptar un entorno a la altura de tu peque y de sus necesidades a la hora de crecer y desarrollarse como persona. La filosofía Montessori ayuda a potenciar la independencia de los más peques de la casa, ya que les ofrece un espacio adecuado para desarrollar su autonomía.

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