Evolución de la Tasa de Fertilidad en Guatemala: Un Análisis Detallado

La natalidad se reduce en Guatemala en 2023.

La tasa de natalidad en Guatemala (número de nacimientos por cada mil habitantes en un año) fue en 2023 del 20,81‰, y el índice de Fecundidad (número medio de hijos por mujer) de 2,31.

Esta cifra asegura que la pirámide de población de Guatemala se mantenga estable, ya que para ello es necesario que cada mujer tenga al menos 2,1 hijos de media (fecundidad de reemplazo).

Si miramos la evolución de la Tasa de Natalidad en Guatemala vemos que ha bajado respecto a 2022, en el que fue del 21,06‰, al igual que ocurre al compararla con la de 2013, en el que la natalidad era del 26,72‰.

En esta página te mostramos la evolución de la tasa de natalidad en Guatemala.

La Tasa de Natalidad o tasa de natalidad bruta es el número de nacimientos de una población por cada mil habitantes en un año.

Ofrece la ventaja de lo sencillo de su interpretación, sin embargo presenta algunos problemas a la hora de comparar datos de distintos países.

Esto es así porque la estructura por edad y sexo de la población puede llevar a diferencias en la Tasa de natalidad, que no dependen realmente de la fecundidad de la población en cuestión.

Otro parámetro útil para medir la natalidad de un país es la Tasa de Fecundidad o Índice de Fecundidad, que mide la relación el número de nacimientos ocurridos en un año con el número de mujeres en edad fértil (se entiende que una mujer está en edad fértil entre los 15 y los 49 años).

En principio, es una medida más fiable que la tasa de natalidad para comparar la fertilidad entre países pues tiene en cuenta sexo y edad para su cálculo.

Para que la Pirámide de población se mantenga estable, la tasa de fecundidad debe ser de al menos 2,1 hijos por mujer.

UNFPA investigará causas de la caída en la tasa de natalidad de Guatemala

Análisis de la Tasa de Fertilidad y su Contexto Demográfico

La evolución de la tasa de fertilidad por regiones muestra unas tendencias muy claras.

En primer lugar, el número de hijos por mujer está cayendo a nivel mundial, situándose ya muy cerca de la tasa de reposición (2,1); ello se debe principalmente a una caída muy pronunciada de la tasa de fertilidad en Latinoamérica y en Asia: en ambos continentes esta se sitúa ya por debajo de la tasa de reposición y está convergiendo, si no lo ha hecho ya, rápidamente a niveles de países de renta alta.

En segundo lugar, la única región que sigue manteniendo un número de hijos por mujer elevado (por encima de 4), aunque también decreciendo, es el África subsahariana.

Esto se puede plantear de una forma más precisa, particularmente para el tema que nos ocupa hoy.

En las barras, los colores más claros muestran menores niveles de renta, según la clasificación de Banco Mundial para el año 2023; así el verde claro representa a países de renta media - baja, el azul claro a países de renta media - alta y el azul oscuro a países de renta alta.

Por tanto, parece claro que la tasa de fertilidad es menor a mayor nivel de renta, siendo China y Ucrania las dos excepciones principales por circunstancias muy particulares.

De hecho, los países más desarrollados de la región latinoamericana (Chile, Costa Rica y Uruguay) están ya a niveles similares a la Unión Europea o Japón.

Si la natalidad sigue disminuyendo en los países latinoamericanos, es probable que la inmigración procedente de esta región se reduzca, obligando a España a buscar alternativas en países con mayores tasas de fertilidad, probablemente de África.

La evolución de la migración y de la fertilidad abre más preguntas que respuestas: ¿seguirán llegando migrantes de Latinoamérica? ¿Será el diferencial de renta un motivo suficiente para continuar atrayendo trabajadores de esa región? ¿Tendremos que compensar a los inmigrantes para que vengan a nuestros países, a diferencia de lo que ocurre ahora? ¿Serán sustituidos por otros procedentes de regiones más difíciles de integrar?

Esta es una dimensión poco presente en el debate sobre la migración en España.

Mapa de densidad poblacional de Guatemala. Fuente: Wikimedia Commons

Factores que Influyen en la Fecundidad

Se define la Fecundidad como la realización efectiva de la fertilidad, es decir, la abundancia de la reproducción biológica en cualquier especie.

Los factores que regulan la fecundidad de una población se denominan determinantes de fecundidad, fueron descritos por Boongarts (1978) (5) y son cuatro:

  1. El índice de matrimonios (Cm) (entendiendo como tal para los fines de este análisis como la cohabitación de una pareja heterosexual). Este factor tiene un valor de 1 si todas las mujeres de una población están casadas y de 0 en ausencia total de matrimonio.
  2. El índice de anticoncepción (Cc), que adquiere un valor igual a 1 en ausencia de anticoncepción y de 0 cuando todas las parejas están evitando el embarazo usando métodos teóricamente 100% efectivos.
  3. El índice de aborto inducido (Ca). Este índice es igual a 1 en ausencia total de aborto inducido y a cero si todos los embarazos son abortados.
  4. El índice de infecundabilidad postparto (Ci) que toma un valor igual a 1 en ausencia de lactancia y abstinencia postparto y 0 si la duración de la infecundabilidad post-parto es indefinida.

Todos estos determinantes de fecundidad tienen un rol inhibitorio sobre la procreación.

El modelo de Boongarts considera que el cálculo de la tasa global de fecundidad (TGF) provendrá de la siguiente formula:Esta fórmula se emplea para estimar o predecir el número de hijos por mujer que está teniendo una población y se ajusta bastante bien a la realidad (6).

Así, la postergación de la maternidad acompañada de una alta prevalencia de uso de métodos anticonceptivos, lactancia breve y alta incidencia de aborto inducido determinará que la TGF descienda sobrepasando el nivel de reemplazo (TGF=2).

Las poblaciones desaceleran su crecimiento al alcanzar una TGF de 2, lo que implica que a su muerte la pareja será reemplazada por dos nuevos individuos.

La tasa de natalidad continuará creciendo transitoriamente debido al alto número de mujeres en edad reproductiva (fenómeno denominado inercia de población o “population momentum”).

Esto está sucediendo en Chile en la actualidad, ya que a pesar de una TGF de 1.9 (INE 2004), el año 2009 se proyecta con un mayor número de nacimientos que sus predecesores.

Existen variables capaces de modificar la fecundidad a las que se les da el nombre de diferenciales.

Se dice que la educación y la proporción de población urbano-rural modulan el efecto de los determinantes de fertilidad y, debido a ello, países con bajo ingreso per cápita, pero con elevados niveles de escolaridad, disminuyen más rápidamente su TGF.

Por otra parte, la vida en la urbe influye en forma determinante en la concepción del tamaño ideal de la familia.

Así, el estudio de los mecanismos que llevan al hombre y la mujer a perder su capacidad fértil, es un paso importante, no solo en la prevención y recuperación de la salud reproductiva de estas personas, sino también en la comprensión de la fertilidad y sus múltiples implicancias sociales y económicas.

Desnutrición crónica infantil en Guatemala. Fuente: UNICEF

Infertilidad: Un Factor Contribuyente

Una de cada siete parejas tiene actualmente problemas para concebir naturalmente.

Esta realidad podría variar en las próximas décadas llegando a cifras tan extremas como 1 de cada tres parejas.

Los principales factores que están contribuyendo a este fenómeno son la postergación de la maternidad, el reciente aumento en la prevalencia de las enfermedades de transmisión sexual y un inusual aumento de la frecuencia de obesidad en la población mundial.

Por ejemplo, la incidencia de clamidia tracomatis, uno de los principales factores de riesgo de infertilidad en el mundo, se duplicó en la última década y con ello el riesgo de obstrucción tubaria.

Por ello, en los países desarrollados, donde las tasas de fecundidad son cada vez menores y el número de niños en términos absolutos tiende a reducirse, el aumento de la incidencia y prevalencia de la infertilidad representa un severo problema.

La realidad latinoamericana no está exenta de estas características.

Particularmente, Chile ha incrementado su tasa de obesidad en la población y mantiene una pesada carga de infecciones de transmisión sexual.

La compleja trama emocional que subyace al concepto de infertilidad atenta contra muchos aspectos de la vida en pareja, no sólo en la mutua relación, sino también a cada uno de los dos componentes de la pareja individualmente y sus relaciones con los amigos y la familia (7).

De allí que la asistencia de esta patología requiera del apoyo de un equipo multidisciplinario, que incluya atención médica, de enfermería, sicológica y de otros profesionales.

La apropiada consejería médica, el contacto con otras parejas infértiles y con asociaciones de pacientes, son medidas ideales en muchos casos.

Las parejas reproductivamente normales exhiben tasas acumulativas de embarazo de 90% después de un período de un año de actividad sexual regular, y de un 95% después de 2 años.

Se define la infertilidad como la inhabilidad de una pareja para lograr la concepción o llevar un embarazo a término después de un año o más de actividad sexual no protegida por un método anticonceptivo.

Este plazo de un año ha sido el más usado clínicamente a pesar de que la OMS define la infertilidad con un plazo de dos años y la American Society of Reproductive Medicine (ASRM) con uno de un año y medio.

Se habla de infertilidad primaria cuando la inhabilidad para concebir afecta al primer intento y secundaria en la mujer que habiendo tenido uno o más embarazos tiene dificultades para lograr un embarazo adicional.

El aborto habitual o recurrente ha sido definido como la incapacidad de llevar un embarazo a término después de tener tres abortos espontáneos consecutivos.

La OMS estima que un 8-10% de las parejas experimentan alguna forma de infertilidad (primaria o secundaria) (8).

Entre estas parejas la infertilidad es de causa femenina en alrededor de un 30-40% de los casos.

En 10-30% de los casos la causa es exclusivamente masculina y entre un 15-30% ambos cónyuges son responsables.

En el Instituto de Investigaciones Materno Infantil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile (IDIMI), se realizó un estudio basado en población el año 1990 (9).

Para ello se seleccionó aleatoriamente una muestra de 474 parejas de un universo consistente en poco más de 11.000 matrimonios celebrados en 1982 en el área central de Santiago.

La historia reproductiva del período comprendido en los 8 años transcurridos desde el matrimonio fue obtenida por medio de entrevistas domiciliarias conducidas por una matrona.

Los resultados señalan que un 7.04% (intervalo de confianza de 95% 6,21-7,87) de las parejas que no estaban practicando anticoncepción a los 8 años de matrimonio presentaban infertilidad definida como la inhabilidad para concebir después de intentarlo (sin uso de anticoncepción) por un período de al menos un año.

Además, al momento de realizarse la encuesta, después de 8 años de matrimonio, el 4,01% de las 474 parejas continuaba presentando problemas para concebir.

Esto indica que una de cada veinticinco parejas presenta un trastorno severo de la fertilidad que permanece en el tiempo.

El estudio concluyó que, probablemente, esta cifra represente la población que necesitará de tecnología avanzada para resolver su problema de fertilidad.

Este estudio, entre otras consideraciones, sirvió de base a la decisión de establecer un programa ministerial de fertilización in vitro a fines de la década de los 80 en nuestro país.

Nuestro grupo analizó los datos de nuliparidad definitiva en las últimas dos décadas para la revista Latinoamericana de Reproducción Humana (10).

Se comparó la proporción de mujeres que llegan al final de su vida reproductiva sin haber tenido hijos, según su declaración en el censo del año 1982, versus el censo del año 2002.

Los resultados indican que en 1982 había 8.479 mujeres nulíparas de 45-49 años de edad, lo que representaba el 4,1 % del total de mujeres de esa edad.

En cambio, en el año 2002 esta proporción correspondía al 2,6%, siendo la diferencia estadísticamente significativa: 0R:0,62 (IC 95% 0,60-0,64), como se indica en Tabla 1.

Esta baja proporción de nulíparas al término de la vida reproductiva se observa también en otros países de latinoamérica, como puede apreciarse en la Tabla 2.

Así, la proporción de mujeres que permanece definitivamente nulípara parece estar decreciendo en las últimas dos décadas, a pesar de la profusa información mediática que pudiera sugerir lo contrario.

Probablemente la explicación de este fenómeno se encuentra en una de las variables diferenciales de fertilidad mencionadas más arriba.

Como muestra la Figura 1, en Chile durante el período estudiado ha ocurrido un cambio importante en el nivel de educación de la población femenina y probablemente el grupo con 10 y más años de escolaridad esté postergando la maternidad en función de la carrera y las expectativas económicas.

Es también este grupo el que concentra mayor atención de los medios y el que probablemente dispone de recursos suficientes para acudir a la consulta privada y resulta aparentemente más numerouso a los ojos del especialista y de los medios de comunicación.

Las causas más comunes de infertilidad varían en cada región geográfica del mundo y especialmente de acuerdo a las características de desarrollo local.

Las anormalidades anatómicas son las más frecuentes en la mujer de los países en desarrollo seguidas por las alteraciones de la ovulación, la endometriosis, la hiperprolactinemia y el hiperinsulinismo.

Cooperación Española en Guatemala

Por parte de Guatemala, el proceso de diálogo que ha permitido el diseño del documento del Marco de Asociación País, estuvo coordinado por la Secretaria de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN) a través de la Subsecretaría de Cooperación y Alianzas para el Desarrollo acompañada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX) y por el Ministerio de Finanzas Públicas (MINFIN) a través de la Dirección de Crédito Público.

En el V Plan Director, Guatemala recibe la consideración de país de asociación de renta media.

La cooperación con estos países está enfocada según su demanda y las capacidades de la Cooperación Española, a la lucha contra la pobreza, la desigualdad y al fomento del crecimiento económico.

En este contexto, la Delegación Española ratificó su compromiso con el desarrollo de Guatemala, sobre la base del potencial de este país socio.

El Marco de Asociación País (MAP) Guatemala-España 2021-2024 es una estrategia compartida por ambos países hacia objetivos y visiones comunes de desarrollo humano sostenible.

Ambas Delegaciones revisaron los principales resultados previstos del MAP 2021-2024.

Ambas delegaciones destacaron el papel desempeñado por los principales actores del sistema de Cooperación Española en Guatemala, destacando a la Agencia Española de Cooperación internacional (AECID) con la Oficina Técnica de Cooperación en Ciudad de Guatemala, el Centro de Formación en Antigua y el Centro Cultural de España en la ciudad capital.

Especial mención se realizó hacia el papel de las Organizaciones de la sociedad civil españolas.

El MAP se ha diseñado bajo un enfoque orientado a la gestión por resultados, en lugar de sectores.

Adicionalmente, el MAP destaca especialmente la Línea de Cultura y Desarrollo, seña de identidad de la Cooperación Española, que incluye tanto el trabajo realizado a través del Centro Cultural de España como el del Programa de Patrimonio para el Desarrollo.

Las intervenciones para contribuir a los dos primeros Resultados de Desarrollo se concentrarán fundamentalmente en los Departamentos de Jutiapa, Chiquimula y Zacapa, pertenecientes al llamado «Corredor seco»; en los Departamentos de Sololá, San Marcos, Quetzaltenango, Chimaltenango, Sacatepéquez, Huehuetenango, Retalhuleu, Escuintla y Suchitepéquez, del occidente y costa sur del país; y en la Ciudad de Guatemala y sus municipios conurbados.

Se tratará de dar respuesta a las demandas ciudadanas promoviendo la articulación de actuaciones en el territorio apoyadas por la Cooperación Española entre sí y con las de otros actores de cooperación, así como con las políticas públicas de carácter nacional y subnacional.

Comparativa: Natalidad
Países Fecha Nacidos Tasa Natalidad (‰) Índice de Fecund.
España 2024 318.005 6,49 1,10
Alemania 2024 677.117 8,10 1,39
Reino Unido 2023 712.699 10,02 1,56
Francia 2024 663.500 9,70 1,66
Italia 2024 369.922 6,30 1,21
Portugal 2024 84.642 7,90 1,45
Guatemala 2023 N/A 20,81 2,31

Datos Demográficos Adicionales de Guatemala

Guatemala es el país con mayor población en Centroamérica.

Su población se estima en 16,3 millones de habitantes en 2021(1), con una superficie de 108.899 km2.

La forma de gobierno es la república presidencialista según su Constitución Política de 1985, reformada en 1993, y se divide administrativamente en 22 departamentos.

Guatemala se caracteriza por ser un país multiétnico, multicultural y multilingüe.

El país cuenta con tres pueblos indígenas, Maya, Garífuna y Xinca, así como con 24 grupos lingüísticos diferentes.

Según el informe de Análisis Común de País realizado por Naciones Unidas para Guatemala y publicado en diciembre 2019, los retos en materia de desnutrición en Guatemala representan obstáculos importantes para que el país alcance las metas acordadas en la Agenda 2030, de manera directa los ODS 2 «hambre cero», 5 «igualdad de género» y 10 «reducción de las desigualdades», así como la prioridad nacional de «seguridad alimentaria y nutricional».

Se observa con especial preocupación el lento avance y poco progreso en el país para erradicar la desnutrición crónica entre niñas y niños menores de cinco años, especialmente niños indígenas y en los departamentos del occidente y norte del país: Según datos de UNICEF 2019 el 49.8% de las niñas y niños de entre 3 y 59 meses de edad sufren desnutrición crónica, y el porcentaje asciende hasta el 66%, entre las niñas y los niños indígenas.

Entre las causas de la desnutrición encontramos la falta de acceso a alimentación balanceada, el difícil acceso al sistema de salud, ingresos bajos, acceso al agua, falta de conocimientos básicos sobre alimentación y nutrición, entre otros.

La estimación de la tasa de mortalidad infantil es de 22.3% para el periodo 2018-2019 (Censo Nacional 2018).

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