Gripe en Niños: Síntomas, Causas y Tratamiento

La gripe A continúa siendo una de las infecciones respiratorias más estudiadas debido a su capacidad de provocar brotes estacionales y, en algunos casos, complicaciones importantes en personas vulnerables. Aunque suele confundirse con un resfriado fuerte, sus síntomas, su forma de contagio y su evolución clínica presentan diferencias claras que conviene conocer. Identificar qué síntomas tiene la gripe A, cuánto dura y cómo se transmite ayuda a reconocerla a tiempo y actuar de manera adecuada.

La gripe está causada por el ortomixovirus influenza A, B y C. Los virus A y B son los causantes de las epidemias anuales, y el virus A, con reservorio animal y capacidad para cambios antigénicos mayores, de las pandemias mundiales. Es previsible una futura pandemia a partir de la evolución del virus de la gripe aviar o de la gripe porcina. En nuestro medio, la gripe aparece en otoño-invierno con una epidemia anual de unas 8 semanas de duración.

La gripe está causada por el virus de la influenza, un ortomixovirus compuesto de una sola cadena de RNA, con 8 segmentos codificantes de proteínas específicas y una cubierta lipoproteica. Como todos los virus RNA, su replicación basada en la polimerasa del RNA, es un proceso que facilita el error, generando cambios antigénicos constantes. Las diferencias antigénicas conferidas por la proteína de matriz M1 y la nucleoproteína, condiciona la existencia de 3 tipos serológicos, A, B y C.

Además de la gripe, estos virus causan un amplio abanico de infecciones respiratorias altas y bajas. Hay distintas variantes de cada tipo, determinadas por las proteínas de superficie (al menos, 18 tipos de hemaglutinina [HA] y 11 de neuraminidasa [NA] para el virus A). Los 3 tipos serológicos tienen hemaglutinina. Los virus A y B tienen además neuraminidasa, de la que el C carece. La hemaglutinina facilita el anclaje del virus a la membrana de la célula huésped. La neuraminidasa permite la penetración del virus en la célula infectada y la liberación y difusión de las partículas virales en el moco respiratorio.

Cuando un virus serológicamente nuevo afecta a la especie humana, se produce una pandemia mundial, con morbilidad y mortalidad muy superiores a lo habitual y no limitada a grupos de riesgo (Tabla I). Sin embargo, incluso un cambio menor (deriva o drift) debe considerarse de riesgo para un lactante, dado que este no presenta inmunidad previa frente al virus.

La complicada terminología que define las variantes del virus de la gripe se basa en las proteínas de superficie HA y NA, en la zona geográfica donde se ha aislado originalmente, y el número y año de aislamiento. La epidemia anual de gripe (gripe humana estacional) se presenta en países templados en otoño-invierno, entre noviembre y febrero, si bien en España, diciembre y enero son los meses con más frecuencia de inicio del brote, en los últimos años.

La estación gripal, en la que se describe circulación del virus, suele extenderse entre octubre y marzo, en el hemisferio Norte. En el hemisferio Sur, el virus mantiene la circulación, mientras es verano en el Norte. En los países tropicales, la distribución estacional no es tan clara, registrándose dos brotes anuales en algunas regiones y un solo brote, coincidiendo con la estación de las lluvias, en otras.

Cómo prevenir y tratar la gripe - #CuidaTuSalud Clínico San Cecilio

En una epidemia típica, los niños tienen una tasa de infección del 30-50% y son más eficaces y prolongados transmisores que los adultos. La transmisión se produce a partir de la inhalación de gotas respiratorias portadoras del virus y provenientes de la tos, los estornudos y el habla de infectados en un radio de hasta 2 metros. Es probable que se disemine también por pequeñas partículas en aerosol, especialmente en locales cerrados.

También, puede transmitirse con el contacto directo con objetos recientemente contaminados por secreciones nasofaríngeas (fómites), pero este mecanismo es mucho menos eficiente que en otras virasis respiratorias (rinovirus)(6,7). La transmisión es más efectiva a bajas temperaturas y en ambientes de poca humedad.

La epidemia suele durar de 4 a 8 semanas, con un pico a las 2-3 semanas de su inicio. La circulación simultánea de 2 o 3 cepas de virus entre la comunidad puede comportar la prolongación de la estación gripal hasta 3 o más meses. La diseminación entre la comunidad es muy rápida. La epidemia suele afectar inicialmente a niños en edad escolar, diseminándose después a pre-escolares y adultos.

El inicio de la epidemia de gripe es fácilmente reconocido por el aumento marcado, a veces, explosivo, del absentismo escolar y laboral, la frecuentación a consultas de AP y servicios de urgencia primarios, domiciliarios y hospitalarios de todas las edades y la ocupación de tanatorios. La epidemia anual se origina a partir de una o dos cepas predominantes. En la actualidad, los virus circulantes son el A H1N1 2009 y A H3N2, junto con el virus B, en cualquiera de sus 2 linajes. El predominio de una u otra cepa va variando anualmente.

Síntomas de la Gripe A en Niños: Cómo se Manifiesta

El inicio de la gripe A suele ser brusco. Muchas personas describen que “estaban bien por la mañana y, de repente, estaba todo el cuerpo dolorido y con fiebre”. El patrón es característico y permite diferenciarla de otras infecciones respiratorias más leves.

Los síntomas que da la gripe A incluyen:

  • Fiebre alta, habitualmente por encima de 38 °C, que aparece de manera repentina.
  • Dolor muscular intenso y sensación de agotamiento profundo.
  • Dolor de cabeza persistente.
  • Tos seca, que puede volverse más productiva con los días.
  • Dolor de garganta moderado.
  • Congestión nasal o secreción acuosa.
  • Escalofríos y malestar general.
  • Pérdida de apetito y, en ocasiones, náuseas.

Aunque la fiebre es uno de los signos más característicos, algunas personas -especialmente mayores y pacientes inmunodeprimidos- pueden cursar con poca fiebre o incluso sin fiebre, lo que dificulta el diagnóstico inicial. En estos casos predominan la debilidad, la tos persistente y la dificultad para respirar.

Por Qué se Producen Estos Síntomas

El virus influenza A infecta las células que recubren las vías respiratorias, desde la nariz hasta los pulmones. El organismo activa una respuesta inflamatoria para combatirlo, y esa reacción es la responsable de la mayoría de los síntomas.

  • La fiebre surge como mecanismo de defensa para frenar la replicación viral.
  • El dolor muscular aparece por la liberación de sustancias inflamatorias en sangre.
  • La tos se produce para intentar eliminar secreciones y restos celulares.
  • El cansancio extremo refleja el esfuerzo del sistema inmune para controlar la infección.

Este comportamiento explica por qué la gripe A puede dejar a una persona en cama varios días, incluso sin complicaciones. No significa necesariamente gravedad, sino que el cuerpo está empleando muchos recursos en combatir el virus.

Duración de la Gripe A: Cuánto Dura Realmente

Una de las preguntas más habituales es cuánto dura una gripe o cuánto dura la gripe A. Aunque cada organismo responde de forma distinta, existe un patrón bastante repetido:

Duración media de la gripe A

  • Fase aguda (fiebre y síntomas intensos): entre 2 y 4 días.
  • Mejoría progresiva: a partir del día 4 o 5, la fiebre suele remitir.
  • Recuperación completa: entre 7 y 10 días.
  • Tos residual o cansancio leve: pueden prolongarse hasta 2 semanas.

En niños, embarazadas, mayores y personas con enfermedades crónicas, la gripe A puede ser más duradera y presentar recaídas pasajeras. La duración está relacionada también con la carga viral inicial, el estado del sistema inmune y los tratamientos de soporte utilizados. Descanso, hidratación y control adecuado de la fiebre suelen acortar la fase más intensa.

Cómo se Contagia la Gripe A

El virus de la gripe A se transmite con gran facilidad. Lo habitual es el contagio por:

  • Gotas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar.
  • Superficies contaminadas, donde el virus puede sobrevivir durante horas.
  • Ambientes cerrados con poca ventilación, que favorecen la concentración de partículas virales en el aire.

Una persona infectada puede contagiar desde 24 horas antes de presentar síntomas, lo que explica la rapidez con la que se propagan los brotes. El periodo de contagio se mantiene durante 5 a 7 días desde el inicio de los síntomas, más prolongado en niños y personas inmunodeprimidas.

Diferencias entre Gripe A y Otros Virus Respiratorios

Aunque comparten síntomas, la gripe A se diferencia del resfriado común o de infecciones como el virus respiratorio sincitial o algunos coronavirus:

  • El inicio es repentino, no progresivo.
  • La fiebre es más alta y los dolores musculares más intensos.
  • Suele provocar malestar general severo, no solo congestión nasal.
  • Tiene mayor probabilidad de generar complicaciones pulmonares.

Estas características ayudan a orientar el diagnóstico clínico sin necesidad de pruebas en muchos casos, aunque los test rápidos de gripe disponibles en centros sanitarios pueden confirmar la infección.

Personas con Mayor Riesgo de Complicaciones

La mayoría de los casos evolucionan de forma favorable, pero existen grupos donde la gripe A puede avanzar hacia una neumonía viral o bacteriana, descompensaciones respiratorias o problemas cardiovasculares.

Los perfiles con mayor riesgo son:

  • Mayores de 65 años.
  • Personas con asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias.
  • Pacientes con diabetes, enfermedades cardíacas o insuficiencia renal.
  • Personas con inmunosupresión.
  • Embarazadas.
  • Niños pequeños, especialmente menores de 2 años.

En estos casos, la aparición de falta de aire, fiebre persistente más allá del quinto día, deshidratación o somnolencia excesiva requiere valoración médica.

Tratamiento de la Gripe A: Cómo Aliviar los Síntomas

No existe un tratamiento específico para eliminar el virus de inmediato, pero sí medidas que reducen la duración de los síntomas y previenen complicaciones.

El tratamiento habitual incluye:

  • Antitérmicos como el paracetamol para controlar la fiebre y el malestar.
  • Hidratación constante para compensar la pérdida de líquidos con la fiebre.
  • Descanso absoluto durante los primeros días.
  • Humidificación ambiental y lavados nasales si hay congestión intensa.
  • Antivirales en casos seleccionados, siempre bajo prescripción médica.

Los antibióticos no son útiles salvo que exista una infección bacteriana secundaria, como una neumonía o una otitis.

Prevención: Cómo Reducir el Riesgo de Contagio

La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para disminuir los contagios durante la temporada de gripe.

Entre las medidas más eficaces destacan:

  • Vacunación anual, recomendada especialmente en grupos de riesgo. Con esta vacuna se consigue una protección entre el 50 y el 80 por ciento.
  • Lavado frecuente de manos. El lavado de manos es una de las medidas más efectivas para prevenir la propagación del catarro en niños. Es fundamental enseñar a los niños la importancia de lavarse las manos correctamente y de manera regular.
  • Cubrir boca y nariz al toser o estornudar.
  • Ventilar espacios cerrados.
  • Evitar acudir a lugares concurridos en los días de mayor contagio.
  • Quedarse en casa ante los primeros síntomas para cortar la cadena de transmisión.

Gripe A en la Vida Cotidiana: Señales de Alarma

Aunque gran parte de los casos cursan de forma moderada, conviene buscar atención médica si aparecen:

  • Dificultad respiratoria o sensación de “no poder llenar los pulmones”.
  • Dolor torácico.
  • Fiebre que no baja tras 4-5 días.
  • Confusión o somnolencia excesiva.
  • Signos de deshidratación.
  • Empeoramiento brusco tras una mejoría inicial.

Estos signos pueden indicar una complicación que requiere tratamiento específico.

El Cataro en Niños

El catarro en niños es una infección común de las vías respiratorias altas. Provoca síntomas como secreción nasal, estornudos, tos y dolor de garganta. Afecta principalmente a niños en edad escolar y puede ocurrir varias veces al año. Los rinovirus son los principales causantes de esta enfermedad. No existe una vacuna para prevenirlo, por lo que es importante lavarse las manos regularmente y evitar el contacto con personas resfriadas.

El catarro en niños es causado por una variedad de virus, siendo los rinovirus los más comunes. Más de 200 virus pueden desencadenar esta infección respiratoria, lo que explica por qué los niños pueden padecer entre cuatro y ocho episodios de catarro al año.

Los síntomas del catarro en niños pueden variar, pero generalmente incluyen secreción nasal, estornudos, tos, dolor de garganta y, en algunos casos, fiebre baja. La secreción nasal suele ser inicialmente fluida y luego puede volverse más espesa y adquirir un color verdoso o amarillento. La fiebre, cuando está presente, suele durar entre tres y cuatro días.

Los niños son más propensos a contraer catarros debido a su sistema inmunitario inmaduro y a su exposición a una gran cantidad de virus en entornos escolares. La transmisión del catarro ocurre principalmente a través de estornudos, tos y contacto con secreciones nasales.

En el entorno escolar, es importante tomar ciertas medidas para prevenir la propagación del catarro en niños. El tratamiento del catarro en niños se enfoca en aliviar los síntomas y promover la recuperación.

Para aliviar los síntomas del catarro en niños, se recomienda el uso de medidas sintomáticas. En caso de fiebre, se pueden utilizar antitérmicos comunes como el paracetamol o el ibuprofeno, siempre siguiendo las indicaciones del pediatra y respetando las dosis adecuadas según la edad del niño.

En cuanto a la tos, es importante tener en cuenta que la tos ayuda a eliminar las secreciones de las vías respiratorias, por lo que no se recomienda suprimirla por completo a menos que afecte el sueño, dificulte la alimentación o provoque vómitos.

Es fundamental consultar a un pediatra antes de administrar cualquier medicación a un niño con catarro. El pediatra podrá evaluar los síntomas del niño y brindar recomendaciones personalizadas sobre el tratamiento más adecuado.

El catarro en niños puede dar lugar a complicaciones, especialmente cuando se produce una sobreinfección bacteriana. En algunos casos, el catarro en niños puede llevar a una sobreinfección bacteriana, lo que significa que las bacterias se aprovechan de la debilidad del sistema inmunitario y causan una infección adicional.

Es importante estar atentos a los signos de alarma que podrían indicar que el catarro en un niño está empeorando o que se han desarrollado complicaciones. En estos casos, se debe acudir al pediatra de manera oportuna.

El catarro en niños puede ser incómodo y afectar su bienestar general. El descanso adecuado es fundamental para que el cuerpo del niño pueda recuperarse y combatir la infección. Además, una hidratación adecuada es esencial para mantener la mucosa nasal y la garganta hidratadas, lo que ayuda a aliviar la congestión y la irritación. Fomenta que el niño beba abundante líquido, como agua, caldos o infusiones suaves sin cafeína.

Una alimentación equilibrada contribuye a fortalecer el sistema inmunológico del niño. Asegúrate de que consuma alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros. Además, las bebidas calientes como infusiones de hierbas naturales o leche tibia con miel pueden proporcionar alivio para la garganta irritada y la congestión nasal. También se puede beneficiar del vapor, ya sea tomando una ducha caliente o respirando el vapor de un recipiente con agua caliente.

Recuerda que estas medidas de apoyo son complementarias al tratamiento sintomático y no reemplazan la consulta con un pediatra.

La gripe pediátrica es más difícil de diagnosticar que en adultos, y que la enfermedad se confunde muchas veces con un resfriado común febril, la noción epidémica y ciertas características diferenciales nos pueden ser de gran ayuda. La gripe suele tener un inicio súbito, con: fiebre alta, mialgias, dolores periorbitarios a la movilización lateral del globo ocular, artralgias, cefalea y escalofríos.

El debut puede ser en forma de síndrome febril sin focalidad aparente, y hasta que aparece la sintomatología respiratoria, deberá hacerse en niños pequeños el diagnóstico diferencial con el riesgo de bacteriemia oculta. En el periodo neonatal, la gripe puede presentarse con sintomatología sugestiva de sepsis.

Los síntomas sistémicos son más acusados en la influenza A que en la B, en la que predomina la sintomatología respiratoria. La gripe B es más frecuente en mayores de 5 años. La sintomatología es más florida en la gripe por AH3 que por AH1.

Pocas horas después aparece la sintomatología respiratoria, con: faringitis no exudativa, rinitis, obstrucción nasal y tos seca, irritativa, que interfiere con el descanso del niño. En niños pequeños, la gripe se puede presentar con un cuadro abdominal, con fiebre, vómitos, diarrea y dolor abdominal, que será diagnosticado con toda probabilidad de gastroenteritis aguda.

Va en contra del diagnóstico de gripe la presencia de rash, conjuntivitis purulenta, adenopatías marcadas, exudado faríngeo y diarrea en niños de más de 3 años. La gripe se presenta, a veces, de forma atípica, de muy difícil diagnóstico, como un crup de moderado a intenso (AH3N2), más grave que el causado por parainfluenza, bronquiolitis, neumonía, o como exacerbación de un asma bronquial.

La enfermedad dura de 2 a 5 días. A veces, se produce a los pocos días de haber cedido el cuadro febril, una recrudescencia o 2º ataque, conocido antiguamente como V (“uve”) gripal, no necesariamente asociado, pero sí sospechoso de sobreinfección bacteriana.

Son frecuentes y generalmente leves. La otitis media es la más habitual, pero la neumonía es la principal causa de hospitalización en un niño con gripe, afectando generalmente a niños menores de 5 años. Hay que sospechar sobreinfección bacteriana, si la fiebre dura más de 5 días o si reaparece después de un intervalo libre.

Las sobreinfecciones son frecuentes en Pediatría, pero generalmente son de escasa gravedad: otitis media aguda (10-50%), sinusitis y neumonía en menores de 5 años. La neumonía es especialmente frecuente en niños menores de 2 años que asistan a guardería.

El diagnóstico de la gripe se lleva a cabo mediante la historia clínica y la exploración física.

Tabla 1. Diferencias entre epidemia y pandemia de gripe

Característica Epidemia Pandemia
Extensión Local o regional Global
Mortalidad Limitada a grupos de riesgo Extendida a todos los segmentos de población
Causa Derivas antigénicas menores Cambios antigénicos mayores
Inmunidad Parcial en la población Baja o nula en la población

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