¿Genio Se Nace o Se Hace? Un Debate Eterno

El debate sobre si el genio se nace o se hace es una pregunta que ha intrigado a la sociedad durante siglos. Este cuestionamiento nos lleva a analizar de qué forma intervienen los genes en la determinación del modo de ser de cada persona, y hasta qué punto son hereditarias las características conductuales y psicológicas que usamos para definir la personalidad de cada uno.

Para abordar esta cuestión, es importante distinguir entre “modo de ser” e identidad. El temperamento y la emotividad son valores de la personalidad aceptadas por todas las teorías psicobiológicas vigentes.

La Influencia de la Genética

Resulta singular que los hermanos difieran tanto entre sí a nivel psicológico, cuando sabemos que la personalidad está fuertemente determinada por factores genéticos. A nivel estadístico, es mucho más común que los hermanos presenten características psicológicas distintas en lugar de perfiles afines y, lo habitual es que esas diferencias sean muy marcadas. El progenitor, o la progenitora, también transmiten información extragenética al feto mediante la placenta.

Quienes rechazan la influencia de los genes en nuestro comportamiento, a menudo lo hacen porque consideran que admitir tal influencia sería lo mismo que privar al ser humano de libertad. Me parece que esa conclusión no es necesaria ni inevitable y que es perfectamente posible creer en una poderosísima influencia genética y, al mismo tiempo, creer en lo que los filósofos medievales llamaban libre albedrío y voluntad.

Si en el gen de las abejas melíferas de la especie higiénica es posible codificar comportamientos tan específicos, conviene no subestimar los condicionantes genéticos que influyen poderosamente en nuestro comportamiento.

El Papel del Entorno

Eric Weiner en su libro “La geografía del genio” explora aquellos lugares en los que explotó el genio; lugares como la Viena de 1900, la Florencia del Renacimiento, la Atenas clásica, o Silicon Valley, en los que personajes como Leonardo da Vinci, Sócrates o Miguel Ángel, dejaron obras inmortales. La tesis de Weiner incide en la importancia del entorno.

Una persona que nace y crece en un entorno estimulante mejorará su inteligencia cristalizada. El cerebro es uno de los órganos más estudiados en los últimos años. Así, la neurobiología ha demostrado que seguimos creando neuronas y conexiones entre ellas con la edad, que aprendemos por imitación gracias a las neuronas espejo y que se puede hacer crecer la inteligencia.

El aprendizaje es el estímulo para la inteligencia cristalizada, pero ¿se puede ejercitar la inteligencia fluida, la innata? También. La inteligencia cristalizada no tiene fecha de caducidad. “Cuando aprendemos suceden dos cosas en el cerebro: por una parte los circuitos cerebrales mejoran y se generan otros nuevos. Como sucede con la alimentación y el deporte, la inteligencia depende de un entrenamiento constante. Nada de fórmulas milagrosas, sino un poco de constancia para garantizar una vida plena.

De Candolle, con muy buen sentido, argumentaba que estos datos reflejaban el grado en el que la ciencia se potenciaba en cada momento y lugar. En Suiza, por ejemplo, abundaban los científicos procedentes de países en los cuales la ciencia no daba muchos individuos destacados. Entre otros argumentos importantes, de Candolle indicaba que una religión poderosa y autoritaria era un factor negativo para el desarrollo de la ciencia.

Heredabilidad: Entre los Genes y el Ambiente (2024)

Inteligencia: ¿Innata o Adquirida?

Junto a la belleza, privilegiamos la inteligencia. Inteligencia para saber desarrollarnos, para adquirir conocimientos y habilidades, para triunfar, para intentar sortear enfermedades neurodegenerativas. Y en esta sublimación del intelecto resuena una pregunta repetida una y otra vez: ¿con inteligencia se nace o se adquiere?

Por inteligencia fluida se entiende la inteligencia base, de nacimiento. La inteligencia cristalizada es fruto del aprendizaje y de la experiencia. “No son excluyentes”, asegura el especialista. “Hasta hace unas décadas se creía que la inteligencia fluida, la innata, crecía hasta los 18 años. Hoy sabemos que lo hace hasta la cuarentena”, asegura Portellano.

Estimulación Cognitiva

Hoy en día el mercado ofrece un abanico de productos para estimular la inteligencia, los llamados estimulantes cognitivos, smart drugs o nootrópicos. Para el profesor de la Complutense las fórmulas para ejercitar la inteligencia no se tragan con un poco de agua. “Se ha visto que el cerebro de las personas que estudian música es distinto. Tienen más desarrollado el cuerpo calloso”, el conjunto de fibras nerviosas que conectan los dos hemisferios del cerebro.

La siguiente tabla muestra las diferencias entre la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada:

Característica Inteligencia Fluida Inteligencia Cristalizada
Naturaleza Innata Adquirida
Origen Base, de nacimiento Aprendizaje y experiencia
Desarrollo Crece hasta la cuarentena No tiene fecha de caducidad

El Artista: ¿Nace o Se Hace?

Otra pregunta importante es esclarecer cuál es exactamente el estado psicológico que verdaderamente expresa la identidad real de la persona. Es curioso observar, en el día a día de un estudio de pintura, cómo el que se quiere iniciar en la pintura, en principio, solo lo hace con la intención de probar y comprobar si ha nacido o no para esto. Incluso aquellos que ya lo han intentado de forma autodidacta sin mucho éxito, lo hacen para ratificar su ya inicial impresión de que él no ha sido uno de los elegidos pero aún confía en que posiblemente se trate de aprender un oficio como se aprende cualquier otro. En ambos casos la idea esta ahí.

Casi todos piensan, o tienen asumido, que hay que nacer para esto de pintar, y no digamos, para llegar a ser un auténtico artista. Este es el primer problema con el que nos encontramos los docentes. Un problema que debemos solucionar desde un primer momento porque es imposible enseñar a pintar a nadie si él no está convencido de que es capaz de hacerlo y además puede llegar a hacerlo muy bien.

El artista, para mi, requiere una capacidad especial para entender y desarrollar su actividad más allá del mero desempeño de un determinado oficio o profesión. El artista no solo se limita a representar o plasmar lo estrictamente real tal y como lo percibimos sensorialmente. El artista aporta un plus de creatividad que trasciende a esa realidad física que nos rodea en una continua búsqueda por lo estético, por lo que conmueve y despierta el sentimiento humano. Y amigos míos… tener esa capacidad creadora con tan alto sentido de la sensibilidad solo, estoy convencido, se nace con ella.

Pintores, estamos muchos… ¡Artistas hay muy pocos!

Conclusión (O Más Bien, Una Reflexión)

El tema, el profundo dilema, seguirá ahí por mucho más tiempo le demos las vueltas que le demos porque, a la vista está, nadie puede demostrar y probar nada por ahora en un sentido o en otro. Quizá no hace falta ninguna conclusión.

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