Considerado uno de los mejores freestylers de todos los tiempos y el número uno en España, Felipe Mellizo Villanueva, conocido como Chuty, lleva más de 10 años acumulando títulos en la élite mundial de las batallas de gallos.
Trayectoria y Éxitos de Chuty
Lo ha ganado todo: FMS, God Level, USN, Red Bull Nacional e Internacional… ¿Pero cómo ha conseguido llegar a lo más alto? Viajaremos hasta el origen de la leyenda, sus primeros pasos en el mundo del freestyle y lo que su irrupción ha supuesto en la industria, cambiándola por completo: la importancia de los entrenamientos, la preparación a nivel físico y mental y la creación de todo un equipo de trabajo a su alrededor.
EL ORIGEN DETRAS DE LAS LEYENDAS: Viaje al inicio del freestyle
Reconstrucción y Abastecimiento en Brunete y Alrededores
Para Brunete se han proyectado unos servicios sanitarios e hidráulicos decorosos. Contaba el destruido Brunete con un abastecimiento de agua potable construido con el auxilio del Estado.
Se captaban las aguas en un arroyo denominado «Los Morales», mediante pozos y galería, elevándose hasta un depósito existente al lado del cementerio del pueblo. La elevación, de unos 60 m., con una longitud de tubería de casi 3 kilómetros.
Es raro que un abastecimiento proyectado con estrechez económica sea susceptible de mejora sensible. Se daba, además, la circunstancia de tener que proyectar los abastecimientos de agua de Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo y Quijorna, pueblos también destruidos y adoptados por el Caudillo, con anteriores abastecimientos análogos al reseñado.
La solución comienza a perfilarse. La solución expuesta en este artículo no sería más que fracción de un plan mucho más extenso de abastecimiento de los pueblos del O.
Reconstrucción de Iglesias: Un Problema Espiritual y Material
«La Dirección General de Regiones Devastadas, al reconstruir las Iglesias que tienen a su cargo, se plantea un problema de enorme importancia y dificultad material, y, además, de una gran responsabilidad espiritual.
El valor de la ruina de una casa, en un pueblo devastado, es, por regla general, nulo, o tan pequeño que en la mayor parte de los casos resulta más económico y conveniente levantar la casa de nuevo, desde los cimientos. Algunas veces, como en el caso de Belchite, Seseña y Gajanejos, ha resultado preferible prescindir de las ruinas y construir el pueblo entero en nuevo emplazamiento y con un nuevo trazado.
Por otra parte, esto casi siempre puede llevarse a cabo sin el menor escrúpulo de conciencia, sobre todo en pueblos pobres, en los que el valor artístico de las casas se reducía a su aspecto pintoresco.
Cuando se trata de la ruina de una Iglesia el problema es completamente distinto; puede tener o no un valor material o artístico, como base para una reconstrucción; pero siempre tendrá un valor espiritual, como lugar con-sagrado y reliquia en la que las gentes tienen puesta su fe.
Por todo ello, quizá el mejor criterio que seguir es el de aprovechar todo cuanto haya quedado sólidamente en pie, y sobre ello reconstruir la Iglesia lo mismo que fue, si lo merecía su arquitectura o sencillamente su tipismo, basándose en datos fáciles de conseguir y suficientes para poder realizar una reconstrucción ajustada.
En el interior, las dificultades son mayores y más complejas. De ordinario, retablos, imágenes, pinturas, muebles, etc., han desaparecido por completo, y de ello no se conservan datos de ninguna especie. Únicamente se obtienen algunas explicaciones, más o menos absurdas y casi nunca coincidentes, que nos dan unos y otros.
Con fragmentos de retablos destrozados es posible componer otros, de mucha menor riqueza, pero estéticamente magníficos. En muchas Iglesias, sin embargo, se han conservado los retablos o parte de ellos, y, naturalmente, el criterio que seguir en ellas para su restauración ha de fijarlo la calidad de lo que queda.
Pensamos, en principio, que cuando la Iglesia o retablo, o aun el altar en que van a ir colocadas las imágenes, constituyan una obra de arte de un determinado estilo, cuyo conjunto sea digno de completarse, deben de hacer-se éstas de acuerdo con ese estilo.
Por el contrario, cuando aquellos no tienen un gran valor artístico, o, aun teniéndolo, no sean un ejemplo puro de un determinado estilo -otras épocas han sentado ya el precedente-, no creo que debamos sentir el menor temor a introducir, entre esos elementos de diversas épocas, lo de la nuestra propia.
Se conservaba el retablo mayor, pero había desaparecido la imagen de San Miguel Arcángel, que se ha hecho de nuevo. En la capilla lateral se substituye un pequeño retablo desaparecido por una pintura mural representando un Descendimiento.
