Celebrar los tres meses de un bebé es un hito lleno de significado, tanto para el pequeño como para sus padres. Este período marca una etapa de descubrimientos, crecimiento y fortalecimiento del vínculo familiar. A continuación, exploraremos los gestos de amor del bebé, el desarrollo de la sonrisa, y la importancia de la estimulación emocional.
Gestos de Amor del Bebé
Los bebés, desde el momento en que nacen, realizan diversos gestos y movimientos que expresan sus sensaciones y sentimientos. Estas acciones son instintivas y casi actos reflejos.
Un niño satisfecho a nivel fisiológico y emocional es un bebé feliz, que mostrará con su carita y sus primeras sonrisas que está bien. Cuando los pequeños no están bien también lo expresan: lloran, se enfadan y muestran su incomodidad.
El niño y la madre inician su vínculo mucho antes incluso de que el bebé nazca. Con el nacimiento se produce, además, un fenómeno hormonal: la abundante oxitocina de la madre y las endorfinas que produce el pequeño afianzan esa unión.
Por estos motivos, y porque el bebé al principio solo se vincula con una persona, los primeros gestos de cariño por lo general se dirigen a su madre. Mucho más aún si se alimenta de manera exclusiva a través de la lactancia materna.
Luego el pequeño va ampliando su mundo social al padre y el resto de personas que le cuidan, pero al comienzo es una díada: madre-bebé.
A continuación, se presenta un decálogo de los gestos más comunes con los cuales los recién nacidos dicen «te quiero»:
- Mirada fija: Esa mirada intensa y esos ojos que miran fijamente a la madre mientras, por ejemplo, le amamanta es el primer momento de vínculo y afecto entre ellos.
- Búsqueda con la mirada: Cuando el niño escuche la voz de su madre y, luego, la de otras personas queridas, hará todo lo posible por darse vuelta todo lo que necesite para incluirla en su campo visual.
- Llanto al perder el contacto visual: Cuando pierde de vista a sus cuidadores, siente una especie de ansiedad y, como respuesta, explota en llanto.
- Sonrisas: La sonrisa del bebé es, junto con la mirada, uno de los primeros gestos con los que da a conocer que se siente bien, cómodo y seguro. Es a los dos meses cuando «aparece la primera sonrisa intencional ante la madre o ante caras conocidas».
- Balbuceos: Su intento de dialogar con ellos por medio de esos sonidos es otra muestra del afecto que los une.
- Estira los brazos hacia sus padres: El bebé, acostado en su cuna o en brazos de otras personas, estira los brazos hacia su madre o su padre porque es con ella o con él con quien quiere estar.
- Gatear hacia donde están sus padres: Esta acción es parecida a la anterior, aunque se produce en el momento en que el pequeño adquiere mayor autonomía y puede gatear y, luego, ya caminar.
- Imitación: Los niños tienden a reproducir los gestos y movimientos de los mayores, sobre todo con los adultos con los cuales el bebé tiene un vínculo mayor: la madre, en primer lugar, y luego, por lo general, el padre.
- Necesidad de sus padres cuando pasa algo malo: El contacto con ellos, incluso reconocer su olor, puede ser el único alivio para su pena o su dolor.
- Besos: Los besos llegarán luego. Al igual que para casi todo lo demás, el pequeño aprenderá con el ejemplo. Será más o menos cariñoso, si los demás son cariñosos con él y también si lo son entre sí.
¿Cuándo Empieza a Sonreír un Bebé?
Ver a tu bebé sonreír por primera vez es un momento emocionante para toda la familia, y también una de las primeras señales del desarrollo emocional y social de tu pequeño.
La Sonrisa Reflexiva
Los bebés, desde su nacimiento, tienen la capacidad de hacer movimientos faciales que, aunque a veces parecen sonrisas, no son intencionales. Esta "sonrisa reflexiva" suele aparecer entre las primeras 6 y 8 semanas de vida.
Durante este tiempo, los bebés pueden sonreír mientras sueñan o como respuesta a estímulos físicos, pero no necesariamente como respuesta a un estímulo social. Es una forma primitiva de interacción con su entorno.
La Sonrisa Social
A medida que tu bebé crece, alrededor de los 2 a 3 meses, verás una diferencia clara: comienza a sonreír no solo por reflejos, sino como respuesta a la interacción contigo y los miembros de la familia. Este tipo de sonrisa es conocida como "sonrisa social".
Es un signo claro de que tu bebé está desarrollando la capacidad de reconocer y responder a las emociones de las personas que lo rodean. Esta sonrisa es más intencional, y tu bebé comienza a usarla para comunicar alegría, emoción y conexión.
Sonreír no solo es un reflejo físico, sino también un acto cargado de emoción. Los bebés sonríen como respuesta a estímulos agradables y también como una forma de aprender a interactuar con el mundo.
En las primeras etapas, la sonrisa puede ser una manera de mostrar que se sienten cómodos y seguros en su entorno. A medida que crecen, la sonrisa se convierte en una herramienta social vital para expresar felicidad, conectar con los demás y desarrollar habilidades sociales.
Aquí van algunas ideas para hacer que tu bebé sonría más:
- Haz caras divertidas: Los bebés disfrutan de las expresiones faciales y de los sonidos juguetones.
- Interactúa con él: Habla, canta y juega con tu bebé para que asocie las sonrisas con interacciones agradables.
- Asegúrate de que esté cómodo: Los bebés son más propensos a sonreír cuando están en un ambiente relajado y cómodo.
✨🎶 Ejercicios para ESTIMULAR a BEBÉS de 3 Meses
¿Qué Pasa Si Mi Bebé No Sonríe?
Es importante recordar que cada bebé se desarrolla a su propio ritmo. Algunos bebés pueden tardar más en sonreír, y esto no significa que haya un problema.
Sin embargo, si notas que tu bebé no sonríe después de los 3 meses o muestra otros signos de malestar, puede ser útil consultar a un pediatra para asegurarte de que todo esté en orden.
Estimulación Emocional del Bebé
Cuando nacen, los bebés no sólo necesitan que les alimentemos y protejamos, sino que también necesitan sentir nuestro amor y afecto. Los bebés comienzan a reaccionar a las emociones de los demás, sobre todo con sus cuidadores principales.
Disfrutan del juego, especialmente con colores y sonidos llamativos. En estos primeros meses, el juego es su vía de aprendizaje. Lo social y emocional están presentes desde el nacimiento e interrelacionados.
Cuando nacen, los bebés suelen sonreír, sobre todo cuando duermen; esta sonrisa es un reflejo que dará paso a las sonrisas sociales y voluntarias. Sobre los 3 meses, ya comienzan a imitar las sonrisas si las ven en otras caras.
Cada niño tiene unos ritmos y unas preferencias, por eso, no es recomendable imponer cómo deben reaccionar o expresar sus emociones.
Con estas tres cosas, le estamos aportando a nuestro niño seguridad, atención y amor. Sonreíd a vuestro pequeño cuando sonría, pues estaréis ofreciéndole vuestra compañía. Consoladlo cuando llore y se sentirá protegido y arropado.
Es vital que la educación y la estimulación emocional empiecen desde el primer día en que nuestro bebé abre sus ojos, incluso antes, en el vientre materno. Mostremos nuestro amor y afecto, mostrémosle a nuestro hijo que sus emociones importan, como las de los demás, y que es parte de la comunicación con su entorno.
Hitos en el Desarrollo del Lactante (28 Días a 2 Años)
Se define la etapa del lactante como el periodo comprendido desde los 28 días a los 2 años de vida. Es una época de grandes cambios físicos y de hitos en su desarrollo.
Las habilidades como dar el primer paso, sonreír, saludar o decir sus primeras palabras son indicadores o hitos que nos permiten ver el desarrollo cognitivo de los niños.
En la maduración y desarrollo cerebral del niño pequeño influye tanto la genética como la interacción con el mundo que lo envuelve y que le da lo que va necesitando tanto física como psicológicamente para su crecimiento personal.
Durante los primeros 18 meses de vida pasa de ser un recién nacido inmóvil, a un niño capaz de caminar y explorar el entorno.
Hitos Importantes
- A los 3-4 meses el lactante comienza a prestar atención a sus manos.
- A los 4 meses es capaz de alcanzar juguetes.
- A los 6 meses puede pasar objetos de una mano a otra haciendo prensión con toda la mano.
- A los 10 meses ya lo hace mediante la pinza digital (pulgar-dedo índice/medio).
Desarrollo Visual
El recién nacido se queda quieto al oír voces, se tranquiliza con la voz de su madre y se alarma con los ruidos fuertes.
El ojo del recién nacido tiene una correcta anatomía, pero su capacidad funcional es inmadura. Necesita recibir estímulos para que su sistema visual madure adecuadamente.
El recién nacido es capaz de distinguir entre la luz y la oscuridad. Al mes es capaz de fijar la mirada y seguir un objeto en un ángulo de 90º, y a las 6 semanas debe ser capaz de establecer contacto visual con la madre y reaccionar a expresiones faciales. La percepción de los colores se inicia hacia los 2-3 meses.
Comunicación y Lenguaje
El lactante tiene un gran interés social y comunicativo con otros seres humanos. Se comunica de forma precoz a través de expresiones faciales y sonidos básicos (gorgoritos a los 3-4 meses: “aa, aa”).
A los 7-8 meses pronuncia bisílabos como papá y mamá de forma inespecífica. A los 12-13 meses hace uso adecuado de papá y mamá y entiende el no. Es importante saber que existe una gran variación en la adquisición del lenguaje.
La sonrisa social (voluntaria) a las 6 semanas es un hito muy importante y muy constante. Durante los siguientes meses, el lactante muestra cada vez mayor respuesta social.
Por eso, en esta etapa es muy importante el inicio de los “juegos” (cantando, mostrando cuentos, conversando…). A los 8 meses muestra ansiedad y disgusto cuando se separa de la madre y a los 10 meses dice adiós con la mano.
A los 18-24 meses disfruta con el juego simbólico y emplea juguetes pequeños, muñecas, cucharilla… como si fuera su equivalente real.
En definitiva, el lenguaje corporal ya resulta muy eficaz desde que el bebé nace. Las primeras sonrisas refuerzan la relación y el comportamiento social, que incluye las primeras sonrisas, las miradas, la búsqueda de contacto, favorece la relación de apego y garantiza al niño la protección necesaria.
El Lenguaje Corporal del Bebé
Las muecas, balbuceos y sonrisas del bebé tienen como objetivo despertar la simpatía de los adultos y son la primera forma de comunicación entre el niño y sus padres.
Por ejemplo, cuando el recién nacido aprieta con su manita el dedo de su madre o de su padre, inmediatamente después de que le hayan presionado ligeramente la palmita de su mano.
Otra reacción común en los recién nacidos es la de arquear la espalda y/o abrir los brazos cuando mamá o papá lo levantan de la cuna.
Acciones que Favorecen la Relación y la Sintonía Afectiva
Hacia el tercer mes, el niño empieza a cumplir una serie de acciones que favorecen la relación y la sintonía afectiva con las personas que se ocupan de él. Se trata de comportamientos evolutivos, ya que tienen como objetivo salvaguardar las especies.
La necesidad del pequeño de sentirse protegido y cuidado es total. El comportamiento social, que incluye las primeras sonrisas, las miradas, la búsqueda de contacto, favorece la relación de apego y garantiza al niño la protección necesaria.
La mamá y el papá reconocen el lenguaje corporal del bebé, sus gestos y éstos responden de la forma adecuada.
Por ejemplo, frente a la sonrisa de su pequeño, reaccionan sonriendo a su vez y también enriquecen la comunicación llevándola al plano verbal. El niño no comprende el significado de las palabras, pero capta el tono emotivo.
Generalmente, son los juegos con los padres los que suscitan la risa del bebé, en especial, el juego del escondite.
Cuando la madre o el padre se tapan la cara con las manos o con un pañuelo y luego la descubren diciendo “cucú”, por ejemplo, el niño expresa su sorpresa y alegría con su risa. Es una risa fuerte, porque la emoción que la desencadena es también fuerte.
Otros juegos que despiertan risas en el pequeño son las cosquillas, trotar en las rodillas de sus padres, volar como si fuera un avión gracias a los brazos de mamá o papá, etc.
Las Miradas "Dicen" Mucho
Del séptimo al octavo mes, cada uno a su ritmo, los niños empiezan a moverse para descubrir el ambiente que les rodea. En esta situación, es interesante observar la intensa comunicación que se produce entre la mamá o el papá y su bebé a través de la mirada.
El bebé empieza a gatear hacia cierto punto de la habitación. Ha avanzado unos pasos y, cuando se detiene, se gira y busca la mirada de su madre. Con este sencillo gesto es como si pidiera la tranquilidad necesaria para continuar.
En este punto, basta una sonrisa o un movimiento de cabeza de la madre o del padre, para que el pequeño sienta que la situación se segura y reanude su exploración. El patrón se repite varias veces y muestra la profunda sintonía emocional entre ellos.
¡Y Ahora a Bailar!
Escucha música y el niño comienza a mover la cabeza o a balancear el torso hacia delante y hacia atrás siguiendo la melodía. Es la pasión por la música que une a casi todos los niños pequeños.
Está demostrado científicamente que el oído musical, o la capacidad de reconocer los componentes de la música (sonido, ritmo, timbre), de desarrolla a una temprana edad, incluso antes del nacimiento.
¿Y el baile? El instinto de moverse siguiendo un ritmo, como respuesta a un estímulo musical, aparece generalmente alrededor del quinto o sexto mes del pequeño. A partir de este período, el bebé mueve la cabeza, las manos, el torso o los pies siguiendo el ritmo.
El Significado de Aplaudir
Aplaudir es un juego que el niño aprende observando a mamá y a papá o a sus hermanitos. Se suele asociar a una canción, como, por ejemplo, la conocida “Palmas, palmitas que viene papá…”.
No es un gesto sencillo porque requiere una buena coordinación. Pero, cuando el bebé consigue hacerlo, la reacción entusiasta de los padres le anima a seguir con sus tentativas.
Hacia el sexto-séptimo mes, el niño domina el gesto de aplaudir y lo utiliza para mostrar su satisfacción cuando logra alcanzar una meta.
Gira la Cabeza: “¿Tú Quién Eres?”
En torno al octavo mes y en el período inmediatamente siguiente, girar la cabeza se convierte en una clásica situación. El bebé está en brazos de su madre o de su padre y, cuando se le acerca una persona desconocida, gira la cabeza, a menudo también la espalda, como para alejarse y esconderse.
Muchos niños pasan por una fase en la que muestran un marcado miedo a los extraños con su lenguaje corporal y, a veces, incluso con el llanto. Es un comportamiento absolutamente normal que, de hecho, indica un buen apego con la figura paterna y materna.
Para un niño pequeño, la madre, el padre o los adultos que cuidan de él representan la base de la que puede obtener seguridad. Abandonar el abrazo materno significa perder sus certezas.
Decir Adiós con la Manita
El pequeño abre y cierra los dedos para saludar a mamá y a papá. Al principio, es un juego, pero, a medida que crece, este gesto adquiere un significado social más amplio.
El bebé aprende a saludar con la mano aproximadamente entre el noveno y el duodécimo mes, en respuesta a la invitación verbal de los padres, quienes le animan diciéndole: “Di adiós con la manita”.
Los Primeros Besitos
¡Qué ternura los primeros besos que los niños dan sobre la mejilla de mamá y papá! Hacia los 18 meses, los besos se convierten en una manifestación consciente de afecto y son el instrumento con el que el pequeño expresa sus sentimientos a los padres.
El pequeño aprende estos gestos por imitación. Ha comprendido el significado afectivo de los besos y de los abrazos recibidos por mamá y papá, y él los da también para demostrar su afecto y para responder a sus mimos.
Expresiones de la Cara Muy Divertidas
Algunos pequeños se divierten mucho probando expresiones divertidas, haciendo muecas y sacando la lengua. Un juego clásico, alrededor de los dos años, es aquel en el que el niño “hace de monstruo” y el padre o la madre fingen estar asustados, provocando así las risas de su pequeño.
Resopla: ¿De Quién lo Ha Aprendido?
Este gesto, quizás, no le guste mucho al adulto, pero es una de las conductas aprendidas que el niño ha observado y asociado con una situación desagradable. Un niño que nunca ha visto a alguien resoplar no puede resoplar.
Sin embargo, a menudo, los padres somos los primeros en responder con un soplido, tal vez al final de un largo día cuando estamos cansados y nerviosos.
¡No Me Importa y Me Encojo de Hombros!
Otro gesto socialmente aprendido es el de “encogerse de hombros”. Es decir, levantar los hombros para expresar el desinterés por algo.
Conclusión
Celebrar los tres meses de tu bebé es un momento para apreciar cada pequeño logro y gesto de amor. Desde las primeras sonrisas hasta los balbuceos, cada interacción contribuye a su desarrollo emocional y social. Fomentar un ambiente de amor, seguridad y estimulación es clave para ayudar a tu bebé a crecer feliz y saludable.
