Fecundación In Vitro (FIV) vs. Inseminación Artificial (IA): ¿Cuáles son las Diferencias?

La incapacidad para concebir de forma natural es un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad. De hecho, los últimos estudios apuntan a que la infertilidad afecta ya a entre el 18 y el 20 % de la población. Afortunadamente, contamos con distintos tratamientos y técnicas de reproducción asistida, a los que cada vez recurren más parejas.

La reproducción asistida puede ayudar a conseguir el embarazo a través de dos procedimientos fundamentales: la inseminación artificial y la fecundación in vitro. Tanto la fecundación in vitro (FIV) como la inseminación artificial (IA) buscan la consecución de un embarazo, pero son procedimientos distintos cuyas indicaciones varían dependiendo de las circunstancias de los pacientes y de los problemas de fertilidad que presenten, aunque el objetivo es el mismo.

Hay gente que querría ir directamente a una Fecundación in Vitro por ser “más seguro” y evitar hacer primero ciclos de inseminación artificial. Otras personas preferirían evitar la Fecundación in Vitro y son más partidarios de hacer sólo Inseminación artificial. Sin embargo la clave depende de cada caso. Nunca se pueden tomar decisiones por anticipado. Por ello es fundamental personalizar mucho en cada caso la técnica a realizar.

El mejor consejo que les podemos dar es que se dejen asesorar en este terreno por profesionales.

¿Qué es la Inseminación Artificial (IA)?

La Inseminación Artificial (IA) es una técnica de reproducción asistida sencilla que consiste en el depósito de una muestra de semen, previamente preparado en el laboratorio, en el útero de la futura madre. La inseminación artificial es una técnica que, en resumen, consiste en depositar dentro del útero, en el momento de la ovulación, una muestra de semen ya preparada para concentrar los espermatozoides con mejor capacidad fecundante.

La inseminación artificial es una técnica sencilla, poco invasiva, que consiste en administrar medicación hormonal a la paciente para conseguir el desarrollo de uno o más óvulos y, tras la preparación del semen en el laboratorio, introducir los espermatozoides con mejor movilidad en el interior del útero, en los días cercanos a la ovulación. Con la inseminación artificial la fecundación del óvulo y el espermatozoide se produce en el interior de la mujer.

Al ser una técnica sencilla, no requiere reposo ni modificación alguna en la actividad diaria de la mujer. Es un tratamiento económico si lo comparamos con otras técnicas de reproducción asistida más sofisticadas. Al tratarse de una técnica poco invasiva, la inseminación artificial no requiere anestesia ni quirófano, a diferencia de lo que ocurre con la Fecundación in Vitro.

Procedimiento de la Inseminación Artificial

  1. La IA podemos realizarla en ciclo natural (sin estimular el ovario), o con una suave estimulación para que se desarrollen 2-3 folículos.
  2. La duración de la estimulación ovárica en la IA es de entre 8 y 10 días.
  3. Cuando los folículos alcanzan un tamaño de 18-20 mm aproximadamente, desencadenaremos la ovulación y, a las 35-42 horas, realizaremos la inseminación.
  4. Para realizar la inseminación, se seleccionan los espermatozoides de mayor calidad y con mayores posibilidades de fecundar. Teniendo en cuenta la ventana de actuación de la hCG, se realiza la inseminación entre las 35 y 36 horas posteriores a su administración introduciendo el semen en el útero mediante una cánula.
  5. El objetivo de la inseminación artificial es conseguir un embarazo mediante la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide dentro de la madre, no en el laboratorio.

Indicaciones de la Inseminación Artificial

La inseminación artificial está indicada en parejas con problemas de fertilidad que no han conseguido su sueño de ser padres mediante otros tratamientos. La inseminación artificial con semen de donante está recomendada cuando el hombre presenta alteraciones graves del semen o alguna enfermedad genética que no se quiere transmitir a la descendencia.

Por lo tanto, para conseguir el éxito de la inseminación artificial, la mujer tiene que cumplir con algunos requisitos básicos, como tener una buena reserva ovárica, capacidad de ovular de manera natural o mediante tratamiento, y presentar una buena permeabilidad de las trompas de Falopio.

La inseminación artificial se suele indicar cuando los problemas de infertilidad son mínimos o como primera estrategia ante una esterilidad de origen desconocido. Como hemos dicho, es necesario cumplir con unos requisitos previos y, por ello, sus indicaciones son las siguientes:

  • Mujeres menores de 35-37 años.
  • Las alteraciones de la ovulación y de la reserva ovárica deben ser mínimas.
  • Trompas de Falopio permeables y funcionales.
  • El recuento de espermatozoides móviles (REM) debe ser al menos de 3 millones.

¿Qué es la Fecundación In Vitro (FIV)?

La fecundación in vitro es una técnica más compleja que la inseminación artificial. La FIV se trata de una técnica totalmente diferente a la anterior debido a que la fecundación de los gametos se realiza en un laboratorio de reproducción. En este tratamiento de reproducción asistida se realiza una extracción de los óvulos de la mujer para fertilizarlos en el laboratorio e introducir los embriones obtenidos en el interior del útero.

Al igual que esta, se inicia mediante la administración de medicación hormonal a la mujer, para “estimular” sus ovarios y que produzcan un buen número de óvulos. A diferencia de la IA, en la Fecundación in Vitro (FIV), los óvulos son extraídos mediante aspiración en la punción folicular, una sencilla intervención quirúrgica que realizamos bajo sedación. La fecundación tiene lugar en el laboratorio y los primeros días los embriones permanecerán en el incubador.

Actualmente, la fecundación in vitro se realiza utilizando una técnica adicional denominada ICSI (intracytoplasmic sperm injection), que consiste en la introducción directa del espermatozoide dentro del óvulo. Como ya te adelantábamos, en los tratamientos de fecundación in vitro es necesaria una pequeña intervención en el quirófano, para extraer los óvulos mediante un procedimiento denominado punción ovárica.

La Fecundación in Vitro es la técnica con mayores posibilidades de éxito por intento.

IVI - Fecundación in vitro (FIV) paso a paso y transferencia de embriones (UE, 2014)

Procedimiento de la Fecundación In Vitro

  1. En el caso de la FIV es habitual que utilicemos unas dosis más altas de medicación para la estimulación ovárica, entre 150 y 300 UI, para que se desarrolle un mayor número de folículos. El número de folículos y la dosis de medicación dependerá de la reserva ovárica, previamente estudiada.
  2. En la FIV, la estimulación durará en torno a 10 días, en los que controlamos el ciclo mediante ecografía y analítica hormonal.
  3. Cuando los folículos alcanzan el tamaño óptimo, desencadenaremos la ovulación, y a las 36 horas, realizaremos la punción folicular.
  4. Después de la punción, los embriones permanecerán en el laboratorio entre 3 y 5 días hasta realizar la transferencia embrionaria.
  5. Estimulación ovárica. Consiste en la administración de un tratamiento hormonal inyectable cuyo objetivo es favorecer la maduración de varios ovocitos para que puedan utilizarse en el tratamiento de fecundación in vitro.
  6. Extracción de ovocitos. La extracción de los ovocitos se hace mediante un proceso denominado punción ovárica, que consiste en la punción de los folículos ováricos con una fina aguja que se introduce en la vagina y con la que se aspiran los ovocitos que posteriormente serán fecundados. Esta punción no duele en absoluto. Para asegurarnos de ello utilizamos una sedación.
  7. Fecundación de los ovocitos. Los ovocitos extraídos se ponen en contacto con los espermatozoides en un medio de cultivo para favorecer la fecundación. Una vez con los óvulos en el laboratorio obtenemos una muestra de semen y juntamos en dicho laboratorio espermatozoides y óvulos para que fecunden.
  8. Cultivo y selección de los embriones. Tras la fecundación de los ovocitos, estos se cultivan hasta que alcanzan la fase de blastocisto, que es un estado avanzado del embrión que se obtiene pasados 5-6 días de la fecundación. El diagnóstico genético pre-implantacional no invasivo consiste en el análisis del ADN liberado por el embrión en su medio de cultivo.
  9. Transferencia embrionaria. Una vez obtenidos los embriones, se seleccionan por calidad, se transfiere el de mejor calidad al útero mediante un catéter que se introduce a través de la vagina y, si existieran embriones sobrantes, se criopreservan. En España, la legislación permite la transferencia de un máximo de tres embriones por ciclo, si bien en la actualidad se procura transferir un solo embrión para evitar embarazos múltiples y los riesgos que conllevan.

Indicaciones de la Fecundación In Vitro

Está indicada en parejas con problemas de fertilidad que no han conseguido su sueño de ser padres mediante otros tratamientos, como por ejemplo la inseminación artificial. También es el tratamiento de elección en mujeres que presenten trastornos que dificultan o impiden la concepción, como la endometriosis o la obstrucción de las trompas de Falopio -sea por una endometriosis, enfermedad infecciosa o cirugía pélvica previa- y en hombres que presentan problemas de calidad, volumen y movilidad espermática.

Igualmente está indicada en parejas de mujeres o mujeres sin pareja que desean ser madres.

Cuando los problemas de infertilidad son más graves o la mujer es mayor a los 37 años, el tratamiento más adecuado es la FIV. A continuación, vamos a comentar sus indicaciones más frecuentes:

  • Mujeres con baja reserva ovárica.
  • Trompas de Falopio obstruidas o mujeres con ligadura de trompas.
  • Factor masculino moderado o severo: oligozoospermia, astenozoospermia, teratozoospermia, etc.
  • Fallos previos de inseminación artificial.

En los casos más graves, será necesario utilizar la técnica ICSI (microinyección intracitoplasmática de espermatozoides) para fecundar los óvulos durante una FIV.

Diferencias Clave entre IA y FIV

Las diferencias entre ambas técnicas residen, como hemos visto, en su diferente complejidad. Además de esta notable diferencia entre ambos tratamientos de reproducción asistida, hay que tener en cuenta que la fecundación in vitro es más costosa y está indicada en casos más complejos.

Una de las principales diferencias entre la FIV y la Inseminación Artificial es el lugar exacto en el que se realiza la fecundación. Otra de las principales diferencias que encontramos entre estas dos técnicas es la estimulación ovárica. En la Inseminación Artificial la estimulación es mínima, con el fin de evitar el riesgo de un embarazo múltiple.

En la inseminación artificial la fecundación se produce ‘in vivo’, es decir, en el interior de la mujer, introduciendo en el útero una muestra de semen para que el espermatozoide fecunde al óvulo. En la fecundación in vitro es necesario extraer los ovocitos mediante un procedimiento de cirugía menor para que sean fecundados en el laboratorio, mientras que en la inseminación artificial no es necesario.

A continuación, se presenta una tabla comparativa con las principales diferencias entre ambas técnicas:

Característica Inseminación Artificial (IA) Fecundación In Vitro (FIV)
Lugar de fecundación Dentro del útero de la mujer En el laboratorio
Complejidad Sencilla, poco invasiva Más compleja, requiere intervención quirúrgica
Estimulación ovárica Mínima, para evitar embarazo múltiple Mayor, para obtener varios óvulos
Anestesia No requiere Sí, para la punción ovárica
Costo Más económica Más costosa
Indicaciones Problemas leves de fertilidad, mujeres jóvenes Problemas graves de fertilidad, mujeres mayores de 37 años
Tasa de éxito Menor Mayor

La inseminación artificial históricamente ha sido uno de los tratamientos más utilizados por su relativa sencillez, pero esta lastrado por unos resultados pobres. Esto nos tiene que dejar bien claro que los tratamientos que se hagan mediante inseminación no pueden prolongarse en el tiempo -máximo 3 ciclos es lo que se indica en la actualidad-.

A diferencia de lo que ocurría hace aproximadamente unos 25-30 años donde no había grandes diferencias en cuanto al éxito de embarazo comparando inseminaciones en varios ciclos o fecundación in vitro, actualmente esa separación se ha ido haciendo cada día mayor y hoy una fecundación in vitro va a tener muchas más probabilidades de éxito que varios ciclos de inseminación.

Elección de la Técnica de Reproducción Asistida

Todas aquellas parejas que no consiguen el embarazo después de un año manteniendo relaciones sexuales sin protección deberían acudir a una clínica de reproducción asistida para empezar a hacerse pruebas de infertilidad. Este tiempo aconsejado de espera se reduce a los 6 meses cuando la mujer tiene más de 36 años. Tampoco será necesario esperar si existen problemas evidentes de esterilidad.

Una vez obtenidos los resultados de las pruebas de fertilidad, entre los que se incluye el análisis hormonal, la ecografía y el seminograma, el especialista valora qué técnica es la más adecuada para cada caso. Algunos de los aspectos que se tienen en cuenta son los siguientes:

  • Edad de la mujer.
  • Reserva ovárica.
  • Permeabilidad de las trompas de Falopio.
  • Calidad del semen.

El especialista debe explicar toda esta información a los pacientes y las razones de por qué recomienda una u otra técnica: procedimientos, riesgos, tasas de éxito, etc.

No obstante, los pacientes son los que tienen que aceptar si hacer una IA o una FIV y firmar un consentimiento informado para empezar con el tratamiento.

Medicamentos para estimular el ovario

Tanto en la IA como en la FIV, es necesario administrar a la mujer medicación hormonal para que tenga lugar un desarrollo folicular controlado.

En el caso de la IA, la dosis de gonadotropinas (FSH y LH) será mucho menor que en la FIV, puesto que se pretende conseguir solamente uno o dos folículos maduros para hacer la inseminación. Si se obtuviera un desarrollo folicular mayor, habría riesgo de embarazo múltiple.

En una fecundación in vitro, en cambio, la estimulación ovárica es mayor para poder conseguir un desarrollo folicular múltiple que permita obtener un número elevado de óvulos y, así, aumentar la posibilidad de conseguir buenos embriones. Lo normal es obtener entre 6-10 óvulos por cada ciclo de FIV.

Después de la fecundación y la transferencia embrionaria, los embriones sobrantes son vitrificados para utilizarlos en futuros intentos o para tener un segundo hijo.

Precio

La diferencia de precio entre la inseminación artificial y la fecundación in vitro es bastante elevada, aunque esto va a depender de cada clínica en concreto.

La dificultad técnica de la FIV y el personal necesario para llevarlo a cabo implica unos costes mayores: ginecólogos, embriólogos, quirófano, laboratorio, etc.

Mientras que el coste de una IA ronda los 600-1.400€, una FIV puede llegar a costar entre 3.000 y 5.000€.

Además, debe tenerse en cuenta que la medicación hormonal no suele estar incluida en los presupuestos iniciales de estos tratamientos y esto supone un coste adicional importante.

En una IA, la medicación para la estimulación se sitúa entre los 200€ y 600€. Por otra parte, la mediación de la FIV tiene un precio de entre 500€ y 1.100€.

Igualmente, el precio de ambos tratamientos se encarece unos 400€ más si es necesario recurrir al semen de donante.

Tasas de Éxito

Las tasas de éxito también son muy distintas entre la IA y la FIV.

Evidentemente, con la FIV-ICSI hay una mayor probabilidad de conseguir el embarazo debido a que se introduce el embrión de 3 o 5 días ya desarrollado en el interior del útero. Lo único que debe producirse de forma natural en la mujer es la implantación.

A continuación, vamos a comentar las tasas de parto conseguidas en ambas técnicas en función de la edad de la mujer, según los últimos datos publicados por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) correspondientes al año 2022.

  • Mujeres <35 años: la tasa de parto por cada IA es de 14,3%, mientras que la tasa de parto por transferencia en la FIV-ICSI es de 29,7%.
  • Mujeres 35-39 años: la tasa de parto por cada IA es de 11,0%, mientras que la tasa de parto por transferencia en la FIV-ICSI es de 23,2%.
  • Mujeres ≥40 años: la tasa de parto por cada IA es de 6,0%, mientras que la tasa de parto por transferencia en la FIV-ICSI es de 15,7%.

Como se puede comprobar en las cifras, la edad es un factor muy importante a la hora de decidir la técnica de reproducción asistida. No obstante, estos valores también dependen en gran medida de la causa de esterilidad.

No existe una técnica que sea mejor que la otra. Cada tratamiento debe adecuarse a cada tipo de paciente y personalizar al máximo todos los procedimientos para conseguir aumentar las tasas de éxito al máximo.

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