Falta de Instinto Maternal: Causas, Soluciones y Perspectivas Actuales

Si estás pensando en ser madre, ya sea porque lo tengas decidido o porque estás en las primeras fases de planteamiento, este artículo te brindará una visión clara y directa sobre lo que realmente implica la maternidad. En esta ocasión, quiero dar un paso más y hablar sobre la maternidad, un tema que va mucho más allá de lo puramente biológico. La maternidad implica una transformación profunda llena de retos y decisiones importantes.

A lo largo de los años, he conocido a muchas mujeres que se han enfrentado a decisiones difíciles en torno a la maternidad, cada una con sus propias historias y esperanzas. Las expectativas y la presión social pueden hacer que este camino sea abrumador, pero es fundamental recordar que no existe la madre perfecta. Lo más importante es lo que es mejor para ti y tu futuro hijo.

Ser madre es decir que sí - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2023

¿Qué implica ser madre?

La maternidad no se trata solo de llevar un embarazo o pasar por el proceso del parto. Ser madre es una transformación emocional y mental. Durante el embarazo, tu cuerpo experimenta cambios drásticos, pero también lo hace tu cerebro, preparándote para cuidar y proteger al bebé que dependerá de ti.

Es importante tener en cuenta que la maternidad afecta los niveles hormonales y la salud mental tanto antes como después del parto. El famoso «instinto maternal» muchas veces está cargado de expectativas. Pero, ¿Qué sucede cuando ese instinto no se siente de inmediato? ¡Es completamente normal! Es un tema del que se habla poco, y quiero recalcar que cada camino de la maternidad es diferente.

Perspectivas actuales sobre la maternidad

Hoy en día, la maternidad ha evolucionado. Ya no es necesario seguir el modelo tradicional de estar casada o tener una pareja para ser madre. Muchas mujeres optan por la maternidad en solitario, utilizando tecnologías como la inseminación artificial o la fecundación in vitro. Además, hay mujeres que deciden postergar la maternidad hasta alcanzar una mayor estabilidad económica o personal.

Asimismo, las familias ya no encajan en un solo molde. Existen modelos diversos, como madres solteras por elección, parejas del mismo sexo o adopciones. La sociedad y la familia han cambiado, y con ellas también ha evolucionado la maternidad.

¿Qué impacto tiene la maternidad en el Neurodesarrollo infantil?

Como neuropediatra, es fundamental hablar del impacto que la maternidad tiene en el desarrollo neurológico de tu futuro hijo. Sabemos que los primeros años de vida son cruciales para el proceso de neurodesarrollo. El entorno en el que crece un niño influye significativamente en su desarrollo cognitivo, emocional y social.

Pero, ¡Ojo! Esto no significa que haya una única forma correcta de criar. El amor, el cuidado y el ambiente en el que se cría tu hijo son fundamentales, y hay múltiples maneras de brindarles el mejor entorno posible.

Expectativas vs. Realidad

La maternidad es una experiencia hermosa, sí, pero no siempre es tan fácil como se muestra en las películas, revistas o redes sociales. Muchas madres se enfrentan a desafíos inesperados: la falta de sueño, el cansancio, el equilibrio entre trabajo y hogar, e incluso momentos de duda. Sin embargo, esto no significa que no puedas ser una madre maravillosa.

La realidad a menudo dista de las expectativas que uno se genera. Por eso, es esencial rodearse de apoyo, ya sea de la familia, amigos o profesionales. Recuerda, ser madre no es fácil, pero con la preparación adecuada y una red de apoyo, todo se vuelve más llevadero.

El Peso de la Presión Social

Los jóvenes hoy no tienen como único propósito o misión crear una familia. Ahora su ikigay, la razón de ser en japonés, es viajar, ir a un taller de cerámica, el crecimiento personal, realizarse en el trabajo, hacer deporte y hasta ponerse una mascarilla coreana. "Todo eso te va consumiendo tiempo en hogares donde trabajan los integrantes de la pareja. En la generación de nuestras madres había muchas amas de casa. Mis amigas tienen sus trabajos y quieren desarrollarse profesional e intelectualmente, hacer carrera y ascender. Hay gente que consigue ambas cosas, pero quizá es un sector muy privilegiado. Al resto de la población les toca una vida de malabares. Algo que yo no quiero para mí", se sincera.

A las personas solteras les preguntan el novio para cuándo. Después, viene el anillo -que se lo digan a Jennifer López-. Y no digamos los hijos si estás casada. El enamorado de Mateos, Camilo, también tiene un empleo muy demandante. "Llevo 10 años con mi pareja, seis de casados, y en España la gente está acostumbrada a tener descendencia en uno o dos años".

En las reuniones familiares todo son preguntas que no te agradan y generan presión, admiten que les invaden. "Encima ahora la ginecóloga me dice que si quiero ser madre me tengo que costear un tratamiento hormonal, con todo el tiempo y dinero que implica. Yo siento que estoy siendo adulta ahora y voy labrando mi carrera. ¿Qué pasa si en los próximos 10 años ya no puedo ser madre? Que la adopción no me supone ningún problema, porque aunque la natalidad en Europa es muy baja, en el mundo hay exceso de seres humanos". Ya lo decía Virginia Woolf en 1925: "Uno no puede traer hijos a un mundo como este".

Los Números de la Maternidad en España

Un 5,4% de las mujeres de entre 18 y 55 años ha recurrido a tratamientos de reproducción asistida, porcentaje que aumenta al 8,8% en el grupo de 40 a 44 años. El indicador coyuntural de fecundidad se mantuvo en 1,12 hijos por mujer en 2023, cifra que se mantiene en niveles históricamente bajos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estos datos reflejan una tendencia continuada de baja natalidad en España, con ligeros incrementos recientes que aún no revierten la disminución observada en la última década.

La Encuesta de Fecundidad de 2018 del INE identificó diversos factores que influyen en la decisión de posponer o renunciar a la maternidad. Entre las principales razones se encuentran las dificultades económicas, la inestabilidad laboral y la falta de medidas efectivas de conciliación entre la vida laboral y familiar.

Las mujeres de entre 30 y 34 años se encuentran en una situación especialmente compleja. Tradicionalmente, esta franja de edad se consideraba óptima para concebir; sin embargo, más de la mitad de las mujeres en este grupo aún no ha tenido hijos, según la Encuesta de Fecundidad de 2018. Este retraso coloca a la generación en una encrucijada entre sus aspiraciones personales y las realidades socioeconómicas.

Estadísticas de Maternidad en España
Grupo de Edad % Mujeres que Recurren a Reproducción Asistida Indicador Coyuntural de Fecundidad (2023)
18-55 años 5.4% 1.12 hijos por mujer
40-44 años 8.8% N/A

Tabúes y Brechas Generacionales

Ser mamá es una de las ilusiones de la vida de Ana Miralpeix, de 39 años. "Me encantaría, aunque no sé si sería una buena madre, pero por unas cosas o por otras se me ha complicado". Cree que es importante, pero no indispensable, tener una pareja. "Dado como está hoy la sociedad, eso no te garantiza ni que vaya a responder por su hijo ni que sea duradero y que esa criatura vaya a tener esas dos figuras referentes unidas siempre", opina.

Si pudiera tenerlos sola, lo haría, pero debido a su inestabilidad laboral, con trabajos temporales, lo ve imposible, aunque ahora la maternidad se posponga. "Hay madres que tienen a los hijos muy tarde y no sé qué me va a deparar la vida, así que tampoco lo descarto. Si veo que en un futuro no muy lejano lo puedo mantener, lo tendría hasta sola". Para ella sería una pena y muy frustrante no poder serlo, pero su responsabilidad actual es su propia madre, a la que cuida. "Yo ya he llegado a una edad en que no paro de dar explicaciones, hasta en las entrevistas de trabajo. A la gente le extraña. Mi madre dice que ahora se ponen muchas excusas. Que antes se tenían hijos y nada que comer", afirma acerca de los juicios.

Una Vida Plena Sin Hijos

"Junto a tantas supermadres, también hay mujeres (cada vez más) que no quieren tener hijos, y hay mujeres que no pueden tener hijos. Y ella se pregunta: "¿Acaso no ha llegado la hora de que nosotras también expresemos cómo nos sentimos?".

En ¿Y ahora qué? Una reflexión sobre la no maternidad por circunstancias (Koan) Míriam Aguilar comparte, como Miranda, su doloroso camino de la madre que esperaba ser a la aceptación de una vida plena sin hijos. Siente que acompaña a otras mujeres en sus procesos. "A ojos de la sociedad eres una mujer sin hijos. No les importa si es por elección o por circunstancias, pero hay una diferencia clave: el duelo. Y hemos normalizado que se nos interrogue por una cuestión muy íntima".

Además, habla de infertilidad social, cuando la pareja no puede formar una familia debido a condiciones externas: "No se pueden tomar decisiones pensando en cómo estarás en un futuro o qué sentirás porque no lo sabes. Muchas mujeres tienen miedo a quedarse solas, pero se pueden forjar relaciones igual de profundas con otras personas que no sean tus hijos".

Caroline Magennis manifiesta en Arpías (Alienta) que la maternidad no define a una mujer, pero su libertad sí. "Podemos vivir nuestras vidas sin avergonzarnos y permitir que las demás hagan lo mismo, y podemos apoyar a quienes nos ofrecen visiones esperanzadoras de una vida libre de hijos", concluye.

Cómo Abordar la No Maternidad Sin Juicios

Por Miriam Al Adib, ginecóloga mejor valorada de España y obstetra:

  • Preguntas incómodas: "Debería estar mal visto socialmente cuestionar a una mujer si tiene o no hijos, los hijos para cuándo, etc. Ellas me lo dicen en la consulta, tanto las que no desean ser madres como las que lo están intentando y no pueden. Hay que eliminar completamente esos cumplidos que se hacen de forma estereotipada".
  • Reflexión pausada: "A eso de los 35 años hay que cuestionarse sobre si se quiere o no tener hijos. Si lo tienes clarísimo perfecto, cada persona es dueña de su cuerpo y de su vida. Pero algunas mujeres no se paran a pensar, y cuando lo hacen, ya se les han acabado las posibilidades de ser madre de forma natural y tienen que recurrir a la reproducción asistida. Quienes están en un sí pero no, o no se lo plantean, sufren un montón si finalmente se animan. La ovodonación también puede ser una salida. Pero hay que hacer ese esfuerzo de pensar".
  • No darle más vueltas: "La mejor decisión es la que se toma. Sea un sí o un no. Maternidad sin pareja por reproducción asistida.

Madres con Traumas No Resueltos

Investigadores del Baylor College of Medicine (Houston, EE.UU) han publicado un estudio en el que la respuesta de embotamiento de la amígdala en madres con una experiencia traumática no resuelta puede ser un indicador neural de la posible falta de compromiso con la angustia emocional del bebé, lo que puede indicar un estilo de crianza disruptivo y una vinculación insegura.

Durante las dos últimas décadas, los estudios longitudinales que se han llevado a cabo han puesto de manifiesto que los hijos de las madres con un trauma no resuelto son más propensos a presentar un apego profundamente desorganizado.

La observación de la respuesta de embotamiento de la amígdala puede contribuir a la consideración de la transmisión transgeneracional del trauma. Se puede especular que la respuesta de embotamiento se mantiene porque tiene la función de proteger a la madre de la reexperimentación de los recuerdos generadores de malestar del propio trauma.

No Sé Si Quiero Ser Madre

En el imaginario popular existe una creencia muy arraigada: todas las mujeres están preparadas para ser madres. Cuando llega el bebé, su instinto maternal aflora. Las condiciones económicas precarias, el deseo de hacer carrera en el ámbito profesional o simplemente la falta de disposición para cuidar a un bebé o el miedo a renunciar a la libertad y comodidad de una vida sin cargas familiares son algunos de los aspectos que pueden mermar el deseo de una mujer de convertirse en madre. De hecho, en los últimos años ha surgido una nueva tendencia acuñada con el término “chidfree” (sin hijos por elección). Se trata de parejas que, en cierto momento de sus vidas, han decidido no tener hijos.

En este punto es normal que afloren emociones intensas y contrapuestas. Por una parte, suele sentir la presión social, normalmente ejercida por familiares y amigos que le preguntan constantemente cuándo llegará el bebé, sobre todo si se tiene una pareja estable. Por otra parte, existen problemas que la frenan a dar el paso definitivo. Muchas mujeres aspiran a tener cierta estabilidad económica que les permita hacerle frente a la educación de un niño, otras no desean abandonar su carrera profesional para enfrascarse en el cuidado de un bebé y, finalmente, hay quienes se preguntan si están capacitadas para cuidar y educar a un niño.

Estos sentimientos encontrados les hacen dudar. ¿Te apetece la idea de ser madre o te sientes presionada por las personas que te rodean, como tu pareja, padres o amigos o la idea de "lo que tiene que ser"? ¿Estás dispuesta a dedicarle muy poco tiempo a tu carrera profesional para dedicarte al bebé? ¿Estás preparada para el cambio en el estilo de vida que supone la llegada de un niño?

Madres que No Quieren a Sus Hijos ¿Por Qué Ocurre?

Hay hijos que no quieren a sus padres, padres que tratan con desprecio a sus niños y hay también madres que no quieren a sus hijos. Parece imposible ¿no es así? Es como un atentado a esa ley natural que nos hace creer que no hay amor más puro y desinteresado como el de los progenitores, como el de esas personas que nos dieron una vez la vida. Y, sin embargo, ocurre; es una realidad.

Ahora bien, dentro de esta esfera de desafectos, hay una curiosa evidencia: siempre suele llamarnos más la atención la figura de la madre emocionalmente fría, de la madre ausente que se aleja de su esperable guion. De algún modo, asociamos la maternidad a esa ternura exquisita que arropa y acoge, a ese amor incondicional que valida en afectos y que lo da todo por sus hijos. El hecho de que esto último no ocurra, rompe esos guiones tan arraigados en nuestra sociedad.

Sin embargo, las evidencias están ahí. Son muchas las personas que navegan por su vida con el vacío de esa herida. En sus mentes se acumulan los por qués («¿por qué se comportó así?» «¿hice yo algo malo para que no me quisiera?»). En sus corazones arrastran también desde sentimientos de culpa hasta cierta rabia hacia la figura materna.

No obstante, la mayoría lo que acumulan son problemas, inseguridades y serias carencias. Profundicemos un poco más en este tema.

¿Por qué hay madres que no quieren a sus hijos?

Hay quien señala que las madres que no quieren a sus hijos presentan una falta de instinto maternal. Sin embargo… ¿Qué es realmente el instinto maternal? ¿Existe de verdad ese impulso natural e inconsciente, capaz de provocar una respuesta tan determinada como la de amar y cuidar a un hijo solo porque la naturaleza así lo orquesta? La verdad es que la ciencia aún no ha encontrado pruebas sobre esto último.

En realidad, hay elementos con mayor trascendencia que van más allá de la controvertida hipótesis genética. Para empezar, hay madres que sí quieren a sus hijos, pero los quieren mal o más aún los aman a su manera. Porque cada quien entiende el querer de un modo y existen personas que practican un afecto frío, que priorizan el que sus niños vayan siempre aseados, sean obedientes, vayan a buenas escuelas y aprendan de manera temprana a obedecer y a decir «gracias y por favor».

Sin embargo, por el camino se queda el consolar, el aliviar miedos, el mirar con cariño, el escuchar, responder preguntas, alentar sueños y nutrir seguridades. Si esto falta, falla todo. Y no, no importa que una madre «nos quiera a su manera». Si no se atienden esos aspectos emocionales, los hijos crecen con la clara convicción de que no son merecedores del amor de sus madres.

Analicemos por tanto qué factores pueden explicar:

  1. Arrepentidas de su maternidad: A veces sucede. Hay parejas que tienen hijos solo porque toca, porque según ellos, es el momento de dar un paso más en su relación. Sin plantearse si quiera si quieren y desean verdaderamente ser padres.
  2. La madre deprimida, la mujer que no ha resuelto sus propios traumas: Una de las razones por las que las madres no quieren a sus hijos puede ser algún problema psicológico no atendido.
  3. La sombra alargada del narcisismo: Hay padres y madres narcisistas. Hay quien tiene solo unos rasgos de este tipo de personalidad y hay quien evidencia un trastorno narcisista de la personalidad, esa condición clínica con serias implicaciones y consecuencias. Estos perfiles originan graves efectos en la crianza y educación de los hijos, dinámicas que pasan en muchos casos por la necesidad de control y la manipulación emocional. Son madres que infravaloran y que se ceban en sus hijos e hijas para intentar cubrir sus necesidades, para proyectar en ellos sus anhelos y tenerlos siempre bajo sus hilos de dominación absoluta.
  4. El hijo preferencial y el amor por «uno» solo: Una de las razones por las que hay madres que no aman a sus hijos está en el amor preferencial. Nos referimos a esas situaciones en que su afecto tiene una cuota limitada y nominal, centrada solo en uno de los hijos y no en los otros. Es el niño dorado, esa figura que, por las razones que sean, acumulará todo el reconocimiento y los refuerzos sin dejar nada para el restante o los restantes. Estas situaciones triangulan a los hermanos en un escenario en el cual, acabar compitiendo por ese amor selecto capaz de generar conflictos y heridas de por vida en esos niños.
  5. Muchas madres tienen una imagen negativa de sí mismos que transmiten a sus hijos: Si no pueden amarse a sí mismos o han desarrollado una concepción negativa de sí mismos y de sus cuerpos, y extienden esta vergüenza y negatividad a sus producciones, no pueden transmitir amor y ternura a esta notable creación suya.
  6. Emociones no trabajadas: Brindar cariño o establecer un vínculo es resultado de tiempos, pero sobre todo implica mucho trabajo a nivel conductual y emocional, es decir, de energía. Esto quiere decir que cuando una mujer no se encuentran muy bien en otros ámbitos, resulta difícil estar en contacto con otros o bien a cargo de un pequeño ser.
  7. Tener hijos les recuerda a los padres que el tiempo pasa: Esto puede causar tensión e incluso resentimiento en las madres y un retiro defensivo y autoprotector ante la angustia de la muerte. Esto resulta en algo directa o indirectamente dañino para sus hijos.
  8. Los padres tienden a usar a sus hijos como proyectos de inmortalidad: Como un mecanismo para defenderse de la angustia ante la muerte las madres buscan continuar viviendo a través de su descendencia. Para cumplir este propósito, los niños deben replicar las actitudes y elecciones que hecha hace. Si difieren, sus acciones se malinterpretan como desafiantes. Los hijos en esa situación no son amados, sino usados como un simple proyecto existencial.

El Síndrome de la Madre Ausente

El vínculo maternofilial es una de las conexiones más profundas que existen. Precisamente por eso, cuando se debilita o, en el peor de los casos, se pierde, las consecuencias no son buenas. Lo que se conoce como el síndrome de la madre ausente puede manifestarse de diferentes formas y tiene un impacto significativamente negativo en el desarrollo emocional, cognitivo, y social de los niños.

Se produce cuando un hijo o una hija siente que no está recibiendo el apoyo emocional necesario de su madre. Esto ocurre por muchas razones, como la falta de tiempo debido al trabajo o las múltiples obligaciones, o cuando se atraviesa por situaciones personales difíciles.

Aunque ella pueda estar físicamente presente, la ausencia emocional suele tener un impacto profundo. Recuerda que la óptica de tus hijos es acorde a su edad y su madurez, y aunque a veces nos ausentemos por motivos razonables y válidos, es probable que ellos no logren comprenderlos desde su lógica, lo que puede llevar a conflictos de apego. Ante la perspectiva infantil de esta carencia, podría terminar por aparecer el síndrome de la madre ausente.

Consecuencias del Síndrome de la Madre Ausente

  • Problemas de autoestima: Los niños que experimentan una falta de conexión emocional con su madre corren más riesgos de desarrollar baja autoestima y una percepción negativa de sí mismos. Incluso sentir que no son lo suficientemente valiosos o amados.
  • Dificultades al vincularse: La ‘ausencia’ de la figura materna puede acarrear dificultades para establecer relaciones íntimas y seguras en la vida adulta. Al manifestarse el miedo al abandono, es probable que aparezca tarde o temprano un conflicto a la hora de confiar en los demás, abrirse y vincularse.
  • Problemas de regulación emocional: La falta de un apego seguro dificulta la capacidad del pequeño para manejar sus emociones de manera saludable. Le será algo difícil expresar bien sus sentimientos y podría recurrir a comportamientos poco adaptativos.
  • Búsqueda de aprobación externa: Los niños con síndrome de la madre ausente tienden buscar constantemente la aprobación de los demás, ya que no han experimentado una validación real en casa. Esto podría volverles dependientes de la validación externa para sentirse queridos.

Cómo Prevenir el Síndrome de la Madre Ausente

  • Tiempo de calidad: Asegúrate de pasar tiempo de calidad con tus hijos e hijas todos los días. Esto implica estar presente emocionalmente, escuchar de forma activa sus preocupaciones y demostrar interés genuino en sus actividades.
  • Comunicación abierta: Fomenta una comunicación abierta y honesta con tus hijos. Construye un espacio en el que se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos y pensamientos contigo.
  • Apego seguro: Responde de manera sensible a sus necesidades emocionales. Bríndales consuelo y apoyo cuando lo necesiten, para que desarrollen un apego seguro contigo.
  • Establecer rutinas: Las rutinas en la infancia proporcionan a los niños una sensación de seguridad y previsibilidad fundamental. Establecer horarios regulares para actividades familiares puede parecer algo menor, pero no lo es; les ahorra la sensación de caos e inestabilidad.
  • Cuida de ti misma: Como madre, también es importante cuidar de ti y mantener un equilibrio entre tus responsabilidades y la maternidad. No siempre es fácil, y cada familia es un mundo, pero para poder brindarle a tus hijos lo mejor, también debes ofrecértelo a ti misma.

¿Existe el Instinto Maternal?

Para Cristina Mateos, profesora de Sociología de la UCM, el instinto maternal no existe, si no que es "una construccion social, sexista y androcéntrica, que ha pervivido y llegado hasta nuestros días. Seguimos hablando del instinto desde discursos formales y teóricos". Irene Olmo se muestra de acuerdo e insiste en que ella no tiene instinto maternal y no por ello es menos mujer. "Pienso que soy tan natural como cualquier otra mujer", defiende.

"Hay mujeres que tendrán un instinto maternal, padres que tendrán un instinto paternal, pero pienso que no es una cosa que venga dada para todas las personas. Muchas veces, entra dentro de tu proyecto de vida o no entra", afirma.

Por otra parte, Mateos diferencia entre el hecho biológico de parir y el hecho de maternar, idea que está asociada a la crianza. "Yo separaría lo que es parir y no parir de lo que es maternar porque, desde mi punto de vista, se puede maternar de muchas formas. Yo puedo maternar con los hijos de mi pareja, con mis sobrinos". Además, Mateos insiste en que "Lo que es la maternidad es un derecho, un deseo, una opción, una opción libre y decidida más que nunca".

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