Un período crucial entre la madre y el bebé es el de la lactancia, pues no sólo se establece un vínculo emocional, sino que es la vía mediante la cual la madre transmite los nutrientes y anticuerpos al recién nacido para que éste se desarrolle correctamente. Uno de los minerales con un papel muy importante durante el embarazo y la lactancia es el hierro.
Este mineral participa en la formación de la hemoglobina que forma parte de los glóbulos rojos y cuya función es transportar el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. Además, el hierro tiene otras funciones. Las necesidades de hierro aumentan durante el embarazo, pero también son cruciales durante la lactancia puesto que continúa el paso de hierro hacia el bebé para ayudarle a su crecimiento y desarrollo.
Papel del hierro en el organismo
El hierro es un mineral que forma parte de la hemoglobina, una proteína fundamental en los glóbulos rojos. Su función es transportar el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Si la cantidad de hierro en el organismo no es la adecuada, no se fabricará hemoglobina y, por tanto, la cantidad de glóbulos rojos en la sangre será menor. Como consecuencia de ello, los tejidos y los órganos no recibirán la cantidad de oxígeno necesaria.
Otras funciones del hierro en el organismo son las siguientes:
- Forma parte de la mioglobina, una proteína encargada de aportar oxígeno a los músculos.
- Participa en la formación de colágeno.
- Ayuda a incrementar la resistencia a las enfermedades, ya que refuerza el sistema inmune.
- Interviene en procesos metabólicos y en la producción energética.
- Contribuye en la formación de hormonas.
Tanto durante el embarazo como a lo largo del periodo de lactancia es importante que el aporte de hierro a la madre sea el adecuado. A pesar de todas las funciones del hierro, su déficit es la causa más habitual de anemia. Por ello, llevar una dieta rica en alimentos con hierro disminuirá el riesgo de padecer esta dolencia.
El hierro en el embarazo
La alimentación de la madre durante el embarazo debe ser correcta para que aporte el contenido energético necesario tanto para ella como para el bebé. A lo largo de las semanas de embarazo existe un elevado riesgo de que haya un déficit de hierro, produciéndose anemia debido a que la embarazada requiere más cantidad de este mineral.
Los requerimientos de hierro por parte de la embarazada variarán según el trimestre de gestación. En líneas generales, se aconseja que la ingesta de hierro durante el primer trimestre de embarazo sea de 27 mg al día; mientras que en el segundo y tercer trimestre se aumente el consumo de hierro a 30-60 mg diarios. En cambio, las necesidades de hierro en mujeres que no están embarazadas son menores, en torno a 18 mg al día.
Si los niveles de hierro en la sangre materna no son los adecuados, existe más riesgo de que el bebé nazca prematuramente y de que tenga un bajo peso. Además, las mujeres con anemia por deficiencia de hierro también pueden sufrir un aborto espontáneo.
Por ello, es fundamental que la dieta de la embarazada incluya alimentos con elevado contenido en hierro.
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Síntomas del hierro bajo en embarazadas
Al aumentar las necesidades de hierro durante el embarazo, si no hay un aporte adecuado del mismo, es posible que la mujer sufra anemia por deficiencia de hierro.
Entre las principales manifestaciones clínicas de un déficit de hierro en mujeres embarazadas se encuentran las siguientes:
- Debilidad.
- Mareos.
- Riesgo de infecciones.
- Piel pálida.
- Nerviosismo y ansiedad.
En los casos más graves, la embarazada podría notar un aumento de la velocidad de los latidos cardíacos, hipotensión o incluso dificultad para mantener la concentración.
Hierro en la leche
Durante el periodo de lactancia materna, los bebés reciben la cantidad de hierro necesaria a través de la madre. Sin embargo, cuando el bebé tiene 4-6 meses, se inicia la alimentación con papillas enriquecidas con hierro.
Las necesidades de hierro en los bebés durante el periodo de lactancia varían según su edad. Por ejemplo, los requerimientos de hierro del lactante desde el nacimiento hasta los 4 meses de vida es de unos 0.27 mg al día. En cambio, los bebés de 4-6 meses necesitan un aporte de 0,78 mg diario de hierro, así como de 11 mg al día entre los 6-12 meses.
Los expertos recomiendan a las futuras madres, visitar a su especialista para someterse a controles rutinarios y poder consultarle acerca de de los alimentos ricos en hierro y suplementos vitamínicos, pudiendo asegurar así una leche materna mucho más nutritiva.
En determinadas situaciones, como bebés prematuros o existencia de factores de riesgo de deficiencia de hierro, el especialista puede recetar suplementos de hierro para cumplir las necesidades nutricionales del lactante.
Mejorar los niveles de hierro en la dieta
Como hemos comentado anteriormente, un correcto aporte de hierro a lo largo de los meses de embarazo, así como tras el parto y la lactancia es fundamental. Algunos alimentos recomendados durante la gestación por ser fuente de hierro son los siguientes:
- Carnes rojas magras.
- Carnes de ave.
- Legumbres.
- Verduras como las espinacas, las acelgas o el brócoli.
- Pescado azul como, por ejemplo, sardinas.
Además, si hay un déficit de hierro, habrá que tener en cuenta también las cantidades de calcio ingeridas puesto que dificulta su absorción. Del mismo modo, también hay que prestar atención a las cantidades de café y té consumidos.
Del mismo modo, la madre deberá continuar con la dieta equilibrada durante la lactancia y seguir con la ingesta de carnes magras, pescado, huevos, vegetales de hoja verde, etc. En caso de ser necesario, también le indicarán la administración de suplementos de hierro.
Anemia por deficiencia de hierro
La anemia por deficiencia de hierro o anemia ferropénica se debe a la falta de hierro suficiente para la síntesis de hemoglobina. Su frecuencia se debe a ciertos aspectos básicos del metabolismo del hierro y de la nutrición. El cuerpo del recién nacido contiene unos 0,5 miligramos de hierro, mientras que en el adulto esa cantidad es de 5 miligramos. Para alcanzar esta segunda cifra, el organismo tiene que absorber 0,8 miligramos de hierro al día durante los 15 primeros años de vida.
El hierro se metaboliza en el intestino delgado. Pero dado que normalmente sólo se absorbe el 10 por ciento del hierro de los alimentos, es necesario que la dieta contenga 8-10 miligramos del metal para que la nutrición sea idónea. El hierro de la leche materna se absorbe de 2 a 3 veces más fácilmente que el de la leche de vaca.
Causas de la anemia ferropénica en niños
Las causas de la anemia ferropénica en niños son diversas. Las hemorragias perinatales importantes y un bajo peso al nacer se acompañan de una menor masa de hemoglobina y de bajos depósitos de hierro. En todos los casos de anemia ferropénica en niños hay que buscar siempre pérdidas de sangre, especialmente en los niños mayores.
Síntomas de la anemia ferropénica
El síntoma característico de la anemia ferropénica es la palidez de la piel y las mucosas, especialmente la del interior de los ojos (esclerótica). Si el déficit de hierro es leve o moderado (hemoglobina de 8-10 g/dL) los mecanismos compensadores pueden ser tan eficaces que apenas se observen síntomas de anemia, más allá de una cierta irritabilidad.
Cuando la hemoglobina desciende por debajo de 6-8 g/dL puede aparecer irritabilidad, pérdida de apetito, taquicardia y, en ocasiones, auscultarse soplos sistólicos en el corazón. A veces el bazo aumenta de tamaño. Los niños con anemia ferropénica pueden ser obesos y en cambio mostrar signos de desnutrición. El déficit de hierro puede tener consecuencias sobre la función neurológica e intelectual.
Diagnóstico de la anemia ferropénica
La anemia ferropénica se diagnostica mediante un sencillo análisis de sangre. El pediatra explora al niño y detecta con facilidad la palidez de piel y mucosas.
Tratamiento de la anemia ferropénica
La anemia ferropénica mejora notablemente con la administración de hierro en cuantía suficiente. A las 12-24 horas de haber iniciado el tratamiento se produce un alivio subjetivo de los síntomas, con una disminución de la irritabilidad y un aumento del apetito. La administración por vía oral de sales ferrosas simples es una medida eficaz y barata.
Mientras se sigue el tratamiento con hierro, los padres deben ser informados sobre la dieta del paciente. El consumo de leche debe reducirse, ya que la leche impide la absorción del hierro.
¿Cómo prevenir la anemia por falta de hierro durante el embarazo?
El principal consejo para evitar una posible anemia durante el embarazo es llevar una alimentación sana y equilibrada. Por ello, es importante incluir en la dieta alimentos como verduras, hortalizas, frutas, cereales, pescados, etc.
Además, si se acompañan los alimentos con frutas o verduras con vitamina C se ayudará a una mejor absorción del hierro. En cambio, se debe evitar el consumo de alimentos con grandes cantidades de calcio puesto que va a dificultad la absorción del hierro.
Por último, si tu médico te lo indica, podrás complementar la alimentación con complejos vitamínicos.
¿Los suplementos de hierro durante el embarazo y la lactancia provocan estreñimiento?
Sí. Todos los suplementos alimenticios pueden causar efectos secundarios. En el caso de tomar suplementos de hierro, la mujer puede presentar:
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Náuseas y vómitos.
- Calambres en las piernas.
Otros efectos secundarios de los suplementos de hierro, aunque menos habituales, son la aparición de manchas en los dientes y sentir acidez estomacal.
Contenido aproximado de hierro en los alimentos por 100 gr
Tabla de contenido aproximado de hierro en los alimentos por 100 gr ( sacado de Fundación Española de la Nutrición)
| Alimentos | Hierro (mg) |
|---|---|
| Almejas, berberechos y similares | 24 |
| Cereales de desayuno fortificados | 8 |
| Ostras | 6,5 |
| Pistacho | 7,2 |
| Alubias blancas | 6,7 |
| Lentejas | 7,1 |
| Espinacas frescas | 4 |
| Carne ternera | 2,1 |
| Sardinas en aceite | 3,2 |
| Garbanzos | 6,7 |
| Guisantes | 1,5 |
| Carne de pato | 2 |
| Carne de cordero | 1,7 |
| Aguacate | 0,7 |
| Gambas | 1,9 |
| Carne de caballo | 7 |
| Calabaza, calabacín | 0,4 |
Es fundamental que intente seguir algunas recomendaciones dietéticas, para garantizar que la alimentación del niño contenga suficientes aportes de hierro.
Se recomienda tomar carne roja (ternera, cordero, cerdo...) 2-3 veces a la semana. Algunos moluscos (como almejas y berberechos) también son muy ricos en hierro. Las vísceras (como el hígado) son muy ricas en hierro, pero no son apropiadas por su importante contenido en grasa.
Aunque la leche de vaca es un buen alimento, no es recomendable abusar de los lácteos, ya que dificultan la absorción del hierro.
El hierro que tienen los alimentos de origen vegetal, como los cereales y las legumbres, se absorbe peor (las lentejas, tienen excesiva fama de riqueza en hierro), pero deben estar presentes en la alimentación y formar parte de una dieta equilibrada.
Tratamiento con suplementos
El tratamiento consiste en suplementos con hierro en forma de gotas, ampollas bebibles o comprimidos. Es importante tomar el hierro medicinal preferiblemente en ayunas, con agua o zumo natural de naranja, no con leche. Un buen momento sería al levantarse, media hora antes del desayuno pero, si habitualmente se desayuna leche, también se puede tomar antes de la merienda.
El tratamiento con hierro provoca a veces molestias digestivas, tales como dolor abdominal o náuseas. En estos casos, los síntomas pueden mejorar tomando el hierro con la comida y no en ayunas. Es normal que cambien el color y la consistencia de las heces cuando se está tomando hierro.
El pediatra valorará la conveniencia de realizar controles analíticos para valorar la respuesta al tratamiento.
