¿Es normal que un recién nacido se ponga rojo? Causas y cuidados

Durante los primeros meses de vida, los bebés están aún desarrollándose, lo que significa que sus órganos y tejidos tienen que madurar. Por lo tanto, están sometidos a bastantes enfermedades y alteraciones.

Es normal que la piel de los recién nacidos muestre manchas de nacimiento, lunares o antojos. Algunas de estas manchas desaparecen con el tiempo y otras requieren de algún tipo de tratamiento. Se debería acudir al médico si estas manchas de nacimiento sangran, pican, producen dolor o se infectan.

A continuación, exploraremos algunas de las causas más comunes por las cuales un recién nacido puede presentar enrojecimiento en la piel.

Variaciones normales en el color de la piel

Cuando veas por primera vez a tu hijo tras el parto te sorprenderá su color: rojo amoratado y con una sustancia blanquecina por encima. Ésta es la vérnix, una capa de grasa que ha protegido su cuerpo durante el embarazo y que se reabsorbe sola a los dos o tres días del nacimiento.

Después de romper aguas y el posterior nacimiento del bebé, verás que tiene este color amoratado que se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto. Pero tranquila, va a ir desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado.

En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo al neonatólogo.

Los niños que nacen por cesárea son una excepción: llegan al mundo con un color estupendo, sonrosadito y nada amoratado, porque se han ahorrado el esfuerzo del parto.

Según pasan los días estas variaciones de color en la piel van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza.

"Un concepto importante en el recién nacido es que, desde el pigmento de coloración con el que nace el niño hasta el color definitivo pasan varios meses, unos tres o cuatro meses", aclara el Dr. Baca.

Enrojecimiento normal

La piel del bebé se pondrá colorada cuando llore o se esfuerce en hacer caca (no tiene importancia) y también cuando permanezca mucho tiempo echado en la misma posición.

Para evitarlo, cámbiale de postura de vez en cuando (eso sí, boca abajo solo cuando esté despierto; jamás le pongas así para dormir).

Problemas comunes de la piel que causan enrojecimiento

Ictericia Neonatal

La ictericia en el recién nacido es el nombre que recibe el tono amarillento que puede adquirir la piel de muchos bebés. Pese a que puede asustar a los padres, lo más habitual es que desaparezca sin necesidad de ningún tratamiento al cabo de unas 2 semanas. No obstante, vigilar la ictericia y su evolución tiene una gran importancia, ya que si esta es severa y no se trata, puede dar lugar a problemas y complicaciones graves como daño cerebral. Por ello, es primordial el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.

La ictericia en el recién nacido es el tono amarillento que puede adquirir la piel e, incluso, la zona blanca de los ojos (esclerótica) en los primeros días de vida del bebé. Esta coloración amarillenta surge como consecuencia de la presencia de unos niveles elevados de bilirrubina en la sangre (hiperbilirrubinemia).

La bilurrubina es un pigmento de color amarillento producido por el organismo en el proceso normal de degradación de los glóbulos rojos. El hígado es el órgano que facilita que la bilirrubina se elimine en las heces.

Mientras el bebé se está desarrollando en el interior del vientre materno, el hígado de la madre se encarga de eliminar la bilirrubina fetal. Sin embargo, tras el nacimiento, el bebé puede presentar niveles de bilirrubina algo elevados por unos días hasta que su propio hígado esté preparado y comience a eliminarla correctamente.

Esto produce ictericia leve, conocida como ictericia fisiológica, que está presente en la mayoría de los bebés y, generalmente, no es perjudicial. Este tipo de ictericia es más evidente a los 2-4 días tras el parto y puede durar unas 2 semanas hasta que desaparece por sí sola.

Entre los principales síntomas de la ictericia en el bebé se encuentra la coloración amarillenta de la piel y los ojos. Lo más habitual es que la aparición del color amarillo comience en la cara, pero puede continuar extendiéndose por el pecho, el abdomen, los brazos y las piernas del recién nacido.

No obstante, el bebé puede sufrir daño cerebral (kernícterus) si los niveles de bilirrubina suben demasiado. Por ello, será muy importante controlar al bebé con ictericia para evitar esta situación. Se debe acudir al médico cuanto antes si el bebé presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Ictericia más intensa, que empeora o se extiende.
  • Somnolencia, letargo.
  • Poco apetito, problemas para alimentarse bien y para aumentar de peso.
  • Irritabilidad, el bebé está molesto.
  • Llanto intenso y agudo.
  • Cuerpo arqueado hacia atrás.

De este modo, el bebé podrá recibir el tratamiento más adecuado y, así, se podrá evitar la aparición de complicaciones graves.

Posibles causas de la ictericia

Para hablar de las posibles causas de la ictericia en el recién nacido, es importante distinguir si se trata de ictericia fisiológica o de otro tipo más grave de ictericia.

La ictericia fisiológica es la más común en los recién nacidos y no suele representar un problema grave. Su principal causa es la inmadurez del hígado del bebé, lo que hace que la eliminación de la bilirrubina no sea tan efectiva. Por ello, la concentración en sangre de bilirrubina puede elevarse, dando lugar al tono amarillento de la piel.

Además, la vida media de los glóbulos rojos es menor en los recién nacidos que en los adultos, es decir, "viven" menos tiempo, lo que aumenta la producción de bilirrubina.

No obstante, pueden existir otros factores que favorezcan que la ictericia sea más grave. Entre los principales, se encuentra:

  • Parto prematuro. La mayor inmadurez hepática hace que la eliminación de la bilirrubina sea aún menos eficiente que si el bebé nace a término. Por otro lado, el bebé prematuro puede que coma en menor cantidad, lo que dificulta la eliminación de bilirrubina en las heces al producirse menos evacuaciones.
  • Hematomas. Pueden ocurrir si el parto ha sido complicado y podrían aumentar los niveles de bilirrubina por verse aumentada la degradación de glóbulos rojos.
  • Incompatibilidad sanguínea entre madre y bebé, ya que anticuerpos maternos podrían atacar a los glóbulos rojos del bebé y causar su degradación.
  • Lactancia materna. Especialmente cuando la lactancia materna no va bien y el bebé no se encuentra suficientemente alimentado e hidratado.

Además, puede haber otras causas de ictericia, como un sangrado interno, una infección, insuficiencia hepática u otras alteraciones. Si ocurre alguna de estas otras causas, lo habitual es que la ictericia aparezca antes o después que la ictericia fisiológica y puede tener mayor gravedad, por lo que será importante detectarlo a tiempo para evitar complicaciones.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar la ictericia, el especialista puede observar la apariencia del bebé. Para detectar el color amarillento en la piel, especialmente en los bebés de piel más oscura, es posible que haga una ligera presión en la nariz o frente del recién nacido y observe el color de la piel inmediatamente tras retirar dicha presión.

Sin embargo, antes de que el bebé sea dado de alta en el hospital, se deberá haber realizado una prueba cutánea (con un sensor) o en sangre para evaluar los niveles de bilirrubina del bebé.

En el caso de que se realice una prueba en piel y el resultado sea elevado, este deberá ser confirmado con una prueba sanguínea.

Por otro lado, es posible que hagan ciertas pruebas adicionales al bebé si se sospecha que existe alguna patología causante de la ictericia.

El tratamiento de la ictericia en el bebé va a depender de la causa y de la gravedad. Si se trata de ictericia fisiológica, lo más habitual es que desaparezca sin necesidad de tratamiento en unas 2 semanas. En caso contrario, se debe consultar con el especialista.

Sin embargo, si el bebé necesita tratamiento, este puede consistir en:

  • Aumentar la alimentación. Es posible que el especialista recomiende tomas más frecuentes o suplementación para evitar la deshidratación y favorecer la eliminación de bilirrubina por heces.
  • Fototerapia o terapia de luz. El recién nacido permanecerá bajo una luz especial sin ropa (únicamente el pañal y una protección para los ojos). La piel queda expuesta a la luz y esto hace que la bilirrubina se pueda eliminar del organismo con más facilidad.
  • Exanguinotransfusión.

👶⚠️ICTERICIA EN EL RECIÉN NACIDO ¿QUÉ HACER CUANDO EL BEBÉ ESTÁ AMARILLO? || Baby Suite by Pau

Reacciones Alérgicas

La piel de un bebé es delicada y más susceptible a irritaciones y reacciones alérgicas que la piel de los adultos. Esto se debe a que la barrera protectora de su piel aún está en desarrollo, lo que la hace vulnerable a diversos factores ambientales, a productos químicos o, incluso, a algunos alimentos. Una reacción alérgica en la piel de un bebé puede manifestarse de varias formas.

Las razones por las que un bebé puede desarrollar una reacción alérgica en la piel son diversas:

  • Calor.
  • Tejidos.
  • Agentes químicos. Los productos para el cuidado de la piel como lociones, champús o detergentes para ropa, a menudo contienen fragancias o conservantes que pueden irritar la piel sensible del bebé.
  • Alimentos. Las alergias alimentarias también pueden manifestarse en la piel.
  • Plantas o hierbas.
  • Picaduras de insectos.

Las reacciones alérgicas en la piel de un bebé pueden variar dependiendo de la causa y de la sensibilidad de cada niño. Algunos síntomas comunes incluyen:

  • Picazón.
  • Erupciones y sarpullidos.
  • Bebé irritable.
  • Asperezas en la piel y descamaciones.
  • Presencia de ampollas o bultos.

Manejo de las reacciones alérgicas

Si sospechas que tu bebé está teniendo una reacción alérgica, considera lo siguiente:

  • Identificar la causa. Trata de determinar qué pudo haber causado la reacción.
  • Mantener la piel limpia y seca. Lava suavemente la piel del bebé con agua tibia y un jabón suave específico para bebés.
  • Usar productos hipoalergénicos. Opta por productos diseñados para pieles sensibles.
  • Evitar el rascado. Mantén las uñas del bebé cortas para evitar que se lastime al rascarse.
  • Hidratar la piel. Aplica una crema hidratante suave para bebés.

Dermatitis del Pañal

Esta es una de las irritaciones más habituales en los bebés, casi todos la sufren en alguna ocasión. Ocurre cuando la piel del bebé está en contacto prolongado con el pañal húmedo o sucio, lo que provoca enrojecimiento, inflamación y, a veces, erupciones o llagas. Para prevenirla, es importante cambiar el pañal con frecuencia, mantener la piel seca y aplicar cremas protectoras.

La dermatitis del pañal es la irritación de la piel del bebé en las zonas que están cubiertas por el pañal. La piel del bebé es más delgada que la de los adultos y debido a los factores de humedad, fricción y sustancias que producen irritación (como las heces y la orina) que comentábamos, se produce daño en la epidermis alterando así la función barrera de la piel y exponiendo las capas más inferiores de la piel.

Aunque es una patología común, es normal alarmarse cuando notamos cierto enrojecimiento en el culito del bebé. Por ello, son muchas las madres que se preguntan cómo tratar la irritación del pañal.

Elige un pañal de calidad y extra-absorbente para mantener la piel seca. Cambia frecuentemente el pañal para reducir la exposición de la piel de tu bebé a la orina y las heces y limpiarlo y secarlo bien pero suavemente.

Además del correcto uso del pañal, existen otras técnicas que puedes utilizar para tratar la irritación del pañal. Aplica, en cada cambio de pañal, un producto protector que aísle la piel del contacto con la prenda. Mantén la piel del culito de tu bebé siempre seca y limpia.

Cuando hablamos de intentar proteger la piel del culito del bebé, una de las técnicas más recomendables es el uso de pastas al agua. Un ejemplo sería Eryplast Pasta al Agua de Lutsine. Contiene dexpantenol y glicerina, conocidos por sus propiedades calmantes. Además, la fórmula es hipoalergénica y no contiene perfumes, para evitar reacciones alérgicas.

Dermatitis Atópica o Eczema

Es una de las afecciones cutáneas más comunes en bebés. Se trata de una inflamación crónica que causa sequedad, rojez y con picazón. Suele estar relacionada con la predisposición genética y puede empeorar por el clima o ciertos productos químicos.

Las señales características de la piel atópica son el enrojecimiento y el picor. Las zonas donde suele presentarse esta dolencia son el rostro, las manos y los pies.

De gran importancia es la ropa que pongamos al bebé aquejado por esta afección, ya que los tejidos sintéticos como el nylon o el poliéster pueden aumentar la sensación de picor del pequeño. En este sentido, lo mejor sería optar por prendas de algodón.

El eczema puede tener, en algunos casos, características similares a la dermatitis. Las mejillas del bebé se ponen rojas y la piel se inflama, formándose manchas secas. Los eczemas aumentan el riesgo de que se produzca alguna infección cutánea.

Miliaria

Conocida comúnmente como sarpullido por calor, esta afección se produce cuando el bebé suda en exceso y las glándulas sudoríparas se bloquean.

Aunque también se puede dar en niños de más edad, la sudamina o miliaria suele aparecer en la piel del recién nacido o en menores de un año. Se trata de una especie de sarpullido o erupción en la piel provocada por la obstrucción de los conductos de las glándulas del sudor. Tienen el aspecto de granos del tamaño de una cabeza de alfiler de tonos rojos o blanquecinos.

Se produce normalmente debido al calor excesivo. Los poros de la piel del bebé se obstruyen y no pueden eliminar el sudor correctamente por lo que aparecen unas bolitas rojas y ampollas diminutas.

Prevención de la miliaria

Si quieres evitar reacciones alérgicas en tu bebé, mantenlo alejado del sol, de las fuentes de calor directas, de la ropa excesiva y de tejidos poco transpirables. Los poros de la piel de tu bebé se sofocan, causando irritación y sarpullidos. Es la principal causa de la alergia llamada Miliaria.

Otros factores a considerar

Alimentos

La alergia alimentaria es cada vez más común. Cuando estés empezando con la alimentación complementaria hay posibilidades de que tu bebé sufra reacciones alérgicas en la piel a alguno de los alimentos.

Cuando los bebés comienzan con la alimentación complementaria a los 6 meses, hay que introducir los alimentos poco a poco para comprobar si son o no alérgicos. En este punto, puede ser común que, tras ingerir un alimento nuevo, aparezcan rojeces o granitos alrededor de la boca (problemas respiratorios en casos severos). Suele ser una alergia inmediata y hay que consultar con el pediatra sin volver a ofrecerle esa comida.

Infecciones por hongos

Se trata de una infección de la piel y de las membranas mucosas por el hongo cándida albicans. La enfermedad se reconoce por la aparición de unas manchas blancas en la boca del niño y los labios, que a menudo vienen acompañados de mal olor de boca y una inflamación de los ganglios linfáticos.

Para el bebé, a veces no le resulta molesta, otras, se le nota inquieto e incluso rechaza la comida porque le resulta dolorosa.

Otra forma de afta se confunde a menudo con una dermatitis, aunque se trata de una infección por hongos. Éstos aparecen por el entorno húmedo y pobre en oxígeno del pañal. Tiene síntomas parecidos al afta bucal pero la piel suele estar más roja.

Cuidados generales de la piel del recién nacido

Existen algunas claves para el cuidado de la piel del recién nacido. Una de ellas es, para su higiene, utilizar jabones neutros y sin perfumes y lavarle con la mano o con una esponja suave. Se deben evitar jabones alcalinos, ya que aumentan su pH y pueden provocar irritaciones en la piel.

"La piel del niño necesita mucho cuidado, de tal manera que siempre que lo bañemos es importante hidratar su piel con la correspondiente loción. Los padres van a ir viendo cómo aparecen pequeñas grietecitas que, posteriormente, hacen que se desprendan pequeñas láminas de piel porque la piel se va regenerando. Siempre hay que utilizar un gel lo más adecuado posible al recién nacido y al bebé pequeño, especialmente todos aquellos que se han elaborado a partir de la avena", apunta el Dr. Baca.

Además, como la piel del recién nacido suele estar seca y presentar descamación, es recomendable utilizar lociones humectantes después del baño.

Protección solar

Algo que debes tener muy en cuenta cuando se habla de piel: el recién nacido es muy vulnerable a la radiación solar. Su piel es extremadamente delicada porque presenta menos unión entre sus células y porque posee menos cantidad de melanina, que es el pigmento responsable del color cutáneo. Todo esto hace que los rayos del sol la atraviesen con facilidad. Hasta los seis meses, la piel del bebé no se debe exponer al sol.

Por ello, jamás debes exponer a tu hijo al sol directo ni llevarlo de paseo en las horas centrales del día, que es cuando más calor hace, porque se pondría muy rojo y acabaría quemándose. Como necesita que le dé la luz del sol (ayuda a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos), sácale a diario, pero en las horas más templadas, con protección y yendo siempre por las zonas sombreadas.

Higiene

Es una duda muy frecuente para padres primerizos si a los bebés hay que bañarles todos los días. Sin embargo, según indica la Asociación Española de Pediatría, no es necesario limpiar todas las zonas ya que tienen mecanismo de autolimpieza.

Productos para el cambio de pañal

No es necesario emplear jabones siempre que cambiemos el pañal al bebé. Son recomendables los preparados sin alcalinos con agentes aditivos grasos e indicados para el cuidado de ciertas zonas delicadas del bebé. Consulta con el pediatra o el dermatólogo cuál es el más recomendable para tu hijo.

Cuidados adicionales

  • Limpieza suave: sobre todo evitar el uso de toallitas húmedas o jabones con fragancias ya que pueden irritar la piel.
  • Protección solar: al ser tan delicada, la piel del bebé es más sensible al sol.

Mejillas rojas en bebés

A veces nos preocupamos por las mejillas rojas del bebé pero en la mayoría de los casos mejora con los días. Hoy te explicamos las posibles causas. La salud de nuestros hijos es un tema prioritario y siempre estamos atentas ante cualquier situación que ocurra.

Muchas veces nos encontramos con que nuestro bebé tiene las mejillas rojas y te preguntarás si es normal que se le pongan así. En ocasiones, aparece simplemente porque el bebé está feliz. Por ejemplo, después de amamantar, es normal que al bebé se le pongan las mejillas rojas.

En otras ocasiones, las mejillas rojas del bebé puede ser causadas por algún tipo de infección, por una reacción alérgica, o por alguna enfermedad de la piel. Cuándo las mejillas rojas permanecen por más tiempo, podría indicar algún problema de salud. En ese caso, como mencionábamos, se debe consultar con el médico pediatra para observar las causas.

Cuándo están saliendo los dientes, las mejillas y la barbilla del bebé pueden ponerse rojas debido a la irritación o erupciones. Esto es por el aumento en la producción de saliva cuándo están saliendo los dientes. Este tipo de irritación sólo requiere un cuidado puntual para qué las grietas que puedan producirse por la piel seca, no se abran y se puedan infectar.

Cuando estamos mucho tiempo al aire seco o frío, la piel puede enrojecerse y agrietarse, sobre todo la piel del bebé que es tan delicada. Las mejillas y los labios son las zonas más expuestas y las que se enrojecen con facilidad. Cuando la piel se agrieta por el frío o el aire seco puede doler.

Esto se conoce también con el nombre de síndrome de mejillas abofeteadas o quinta enfermedad. Se contagia durante el periodo inicial de la enfermedad y luego aparece un exantema cutáneo que causa las mejillas rojas del bebé. Comienza en las mejillas y luego se extiende al tronco, brazos y piernas.

Tabla resumen de problemas comunes y sus causas

Problema Causa Síntomas Recomendaciones
Ictericia Niveles altos de bilirrubina Piel y ojos amarillentos Consultar al médico, fototerapia
Dermatitis del pañal Contacto prolongado con pañal húmedo Enrojecimiento, irritación Cambio frecuente de pañal, cremas protectoras
Alergias Contacto con alérgenos Erupciones, picazón Identificar y evitar alérgenos, productos hipoalergénicos
Miliaria Obstrucción de glándulas sudoríparas Sarpullido por calor Evitar el calor excesivo, ropa transpirable

Si tu bebé presenta alguno de estos síntomas, es importante encontrar la causa para comenzar el tratamiento adecuado.

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