La llegada de un recién nacido a casa supone para los padres responsabilizarse de las necesidades de su hijo, y entre ellas, el cuidado del aseo corporal es todo un reto para los primerizos. Los primeros baños con tu bebé son inolvidables, difíciles, pero están envueltos en una magia especial que siempre recordaréis. A continuación te presento mis consejos a tener en cuenta para la hora del baño, pero antes de meternos en faena, este es mi primer consejo: disfruta de este momento.
Frecuencia del baño: ¿Diario o no?
No existe un consenso sobre cada cuánto hay que bañar a un recién nacido. Es igual de bueno hacerlo a diario que cada dos días, incluso en algunos países lo hacen una vez por semana. Lo importante es saber que el baño debe ser lo suficientemente regular para que el bebé mantenga una higiene adecuada.
Mis consejos para la hora del baño:
- No es necesario bañar a los bebés todos los días: Si lo haces y compruebas que le relaja y su piel no se ve afectada, adelante. Si por el contrario, el bebé llora mucho y no disfruta, con que lo bañéis dos o tres veces por semana es suficiente.
- El baño no tiene por qué ser diario, basta con realizarlo con una frecuencia de 2 o 3 veces a la semana.
Preparación del baño
Se debe procurar que la habitación no esté fría, porque el bebé aún no regula bien su temperatura corporal. “Ha de realizarse en una estancia que esté a una temperatura entre 20 y 25ºC y el agua ha de estar entre 34 y 37ºC”, afirma Carolina González-González.
- La habitación donde se le bañe debe estar caldeada a unos 22-24 ºC. Esto evitará que al salir del agua el bebé tenga frío.
- La bañera no debe llenarse en exceso, unos 15-20 centímetros de altura es adecuado.
Temperatura del agua y productos a utilizar
- La temperatura del agua ha de estar en torno a los 37 grados: Compruébalo antes de meter al bebé, al principio utilizarás termómetros de agua, más adelante te harás perfectamente al baño y con meter la mano en el agua te bastará para hacerte una idea de la temperatura. Tranquilos, poco a poco iréis cogiendo soltura.
- La temperatura del agua debe ser de 36-38 ºC.
- Utiliza exclusivamente jabones con un pH neutro: Puedes utilizar también syndets (jabones sin jabón) con un correcto y generoso aclarado. Debemos utilizar productos diseñados para bebés y huir de cosmética femenina que puede contener productos que les dañen.
- Se debe emplear un jabón suave de pH neutro, en poca cantidad, para enjabonar al niño de forma delicada y posteriormente aclararle.
- Puedes prescindir de la esponja: Con tu mano es suficiente para lavarlo.
Durante el baño
Se puede sumergir al niño, incluso aunque no se le haya caído el cordón umbilical. El baño debe ser breve, menor de cinco minutos.
Después del baño
- No frotes su piel: Al secarlo, no frotes vigorosamente con la toalla, recuerda que tiene una piel muy fina. Con pequeños toques es suficiente.
- Seca muy bien los pliegues de la piel: Debes secarlo muy bien, sobre todo en cuello, axilas e ingles. El exceso de humedad en estas zonas los hace propensos a tener hongos.
- Baña al bebé aunque no se le haya caído el cordón: Le vendrá muy bien esa higiene. No olvidéis secarlo muy bien.
- Hidrata su piel con cremas emolientes específicas para bebés, ayudarás a mantener su barrera cutánea sana.
- En los primeros días no es necesario echarle cremas.
Cuidado del cordón umbilical
La limpieza del cordón umbilical debe realizarse desde el primer día de vida y de forma diaria. Debido a que para limpiar el cordón se requiere agua y jabón, un momento adecuado para hacerlo es el momento del baño.
Cuidado de las uñas
Es habitual que los bebés nazcan con las uñas muy largas. Por ello es adecuado retrasar el primer corte con tijera de las uñas a los 15 o 20 días de vida. Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que puedan provocar arañazos o que se claven en la piel del dedo.
Hidratación de la piel
La piel de los recién nacidos tiende a secarse de forma natural durante los primeros días, debido a que dejan de estar en contacto con el líquido amniótico y pasan a un ambiente seco como es el aire. No es necesario, por tanto, emplear cremas de forma rutinaria en los recién nacidos. La piel del área del pañal tampoco requiere un cuidado especial. En general, el cambio frecuente de pañal es suficiente para que la orina y las heces no irriten la zona.
Higiene del pañal
Los recién nacidos pueden llegar a mojar una media de 6-8 pañales al día y realizar hasta una deposición por toma. Así que hay que cambiar de pañales con frecuencia, para que tanto la orina como las heces permanezcan el menor tiempo posible en contacto con la piel del bebé. Para su limpieza se puede utilizar agua y una esponja (impregnada con un jabón suave si es necesario) o toallitas húmedas que respeten el pH de la piel (sin productos irritantes). En las niñas realizar la limpieza de delante hacia atrás (hacia el ano), para evitar que las heces entren en contacto con los genitales.
Otros cuidados
La cera que se secreta en el conducto auditivo es una sustancia que protege al oído ante posibles agresiones. No se debe intentar extraer. El pelo de los recién nacidos se puede limpiar a diario en el baño con agua y jabón. Posteriormente se debe secar bien la cabeza para evitar que el niño se enfríe.
Los bebés suelen tener mucha mucosidad. No están resfriados, simplemente se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad. Los bebés tienen muchas legañas y es muy frecuente que se despierten con los ojos pegados, completamente sellados por ellas. No es nada importante, pero se deben retirar con mucho cuidado. Y sobre todo nunca intentar abrírselos en seco.
¡Nunca dejes al niño solo!
- NUNCA dejéis al niño solo en la bañera: No debes dejarlo solo ni por un segundo, incluso cuando crezca. Recuerda este post donde incidía en la prevención de accidentes infantiles. Esta información también puede salvar vidas.
Después del parto, los recién nacidos presentan un incremento de noradrenalina, que les lleva a un estado de alerta tranquila, llamado clínicamente periodo sensitivo. "¿Está sano?" Será tu primera pregunta cuando nazca tu bebé. Y para confirmarlo, a tu bebé le hacen sus primeras pruebas médicas.
