La gestación subrogada, también conocida como "vientres de alquiler", es un tema que genera intensos debates éticos y políticos. Íñigo Errejón, portavoz de Más País, se pronunció a favor de permitir el alquiler de vientres de mujer para satisfacer los deseos de aquellos padres que quieren tener hijos fabricados con su propio semen.
Añadió que habría que adoptar correctivos y vigilancia para que esa práctica que llama “maternidad subrogada” no signifique la explotación de mujeres pobres, manifestando con ello su compasión hacia tales sujetos.
La postura de Íñigo Errejón
En febrero de 2017, poco antes del congreso de Vistalegre II, Errejón ya dijo que "no veía mal a priori" la gestación subrogada. Errejón sostuvo que se trataba de un "tema complicadísimo" que supone conciliar el "derecho a la reproducción" con el riesgo de "mercantilizar los vientres" de mujeres, según recogió Europa Press tras una entrevista en La Cadena Ser.
El señor Errejón comenzó su reflexión diciendo que todo el mundo tiene derecho a tener hijos. Sin más, lo que para un profesor de Ciencia Política resulta un análisis enormemente pobre como explicación de un tema que afecta a miles de mujeres, en su vida más íntima.
Íñigo Errejón, portavoz de Más País.
Críticas a la postura de Errejón
En el curso de la entrevista Íñigo Errejón se autocriticó porque su partido esté inmerso más en la discusión de los problemas organizativos y de competencia entre las diversas facciones que se disputan el poder, que en resolver las carencias de la gente. De la gente que no son mujeres, ya que ninguna de las explotaciones y amenazas que las afectan, y hasta las matan, estuvo presente en su discurso.
Incluso la locutora tuvo que hacerle notar que cuando hablaba de la gestación subrogada no había pronunciado ni una sola vez la palabra mujer, como si el tema atañera de igual manera a los hombres o fuese un asunto al margen de la especie humana.
Este profesor de política que clama diariamente contra la explotación de los trabajadores por los poderes económicos, no le afecta la explotación de las mujeres por todos los poderes: el capitalista y el patriarcal.
Si Errejón recordara la máxima de que la libertad de cada uno acaba donde comienza la de los demás, y se hubiera formado más en feminismo que en su indigesto mentor Laclau, no se pronunciaría con esa ligereza sobre el terrible drama que está ahora asediando a las mujeres pobres de varias áreas del mundo.
Aquellas gobernadas por políticos que se han puesto al servicio de las grandes compañías farmacéuticas; de las agencias que buscan muchachas en las zonas rurales de la India, de Pakistán, de Bangladesh, de Ucrania, para contratar, por una aportación miserable que le entregan a la familia, sus ovarios, su matriz, su resistencia física, despreciando su dignidad como ser humano, sus sentimientos y emociones; de los machitos que quieren ser padres a costa de arrancarle el hijo a la mujer que lo ha gestado y parido.
No, señor Errejón, las mujeres no somos vasijas, ni probetas ni conejillos de Indias para hacer experimentos con nosotras ni tenemos nuestros vientres únicamente como fábrica de niños.
Y añado: los hombres tampoco son sementales. Los hombres, aquellos que pueden enorgullecerse de serlo, tampoco deben aprovecharse de la miseria, de la indefensión, de la inmadurez de pobres muchachitas para satisfacer ese supuesto deseo de paternidad.
Porque esas criaturas fabricadas a petición de los padres no tendrán nunca conocimiento de sus raíces, de sus antecesores, de la historia, de la cultura, de la biografía de su madre y de la familia de su madre. Privándole a esos nuevos hombres y mujeres el conocimiento de la comunidad humana de la que vienen.
Fabricados como el monstruo de Frankenstein para dar satisfacción al deseo de quienes pueden pagarlo.
“Los ricos acostumbran a comportarse como si el mundo fuera un supermercado”, denunció el portavoz de Más País, para quien “no todo se puede comprar y vender en la vida”. Sin embargo, no llegó a tomar posición sobre la posibilidad de impedir que españolas sean madres de esta forma en otros países donde sí está legalizada.
División interna en Más País
El nuevo partido de Íñigo Errejón afronta otro tenso debate interno después del enfrentamiento entre Tania Sánchez y Clara Serra, desvelado por este diario. Esta vez la polémica atañe a la gestación subrogada, que algunos en la formación llaman “vientres de alquiler”.
Errejón planteó abrir el debate e incluir una propuesta de regulación en el programa electoral de Más País, pero ha recibido una rotunda negativa del sector más izquierdista y feminista, liderado por Tania Sánchez, que no está dispuesta a ceder en los temas éticos por razones electorales. "Tania le dijo que no se atreviera", afirman fuentes de Más País a Vozpópuli.
Para Tania Sánchez, así como para otras feministas de la formación, abrir el debate sobre la gestación subrogada favorecería a Podemos, que tiene una posición de duro rechazo contra la medida.
El enfrentamiento sobre ese tema ético revela que, más allá de la medida, en el partido de Errejón se van delineando dos maneras de entender la formación turquesa.
El debate sobre la gestación subrogada se fraguó en estos últimos días, en un momento de definición del programa electoral de Más País, que todavía se tiene que oficializar. Más País es un partido que en su fecha fundacional (el pasado 26 de septiembre) se autodefinió feminista, ecologista y progresista.
En cuanto a su alma progresista, se espera que Errejón oficialice su programa electoral para juzgarlo.
Sin embargo, en la dura pelea con Podemos, otros dirigentes de Más País han alertado de que asumir ahora ese debate podría convertirse en un peligroso patinazo.
No sé por qué Íñigo Errejón, en su ya famosa carta, habla de su “contradicción entre el personaje y la persona”. ¿Qué contradicción? Yo no veo ninguna entre las actitudes personales que se le atribuyen y las ideas políticas que encarna.
Aquí el único que se contradice es su espacio político. Que denuncia la violencia machista, pero calla frente a la trata.
Que promete, en su programa, “defender los derechos de las mujeres más precarias y vulnerables” empleadas en “sectores extremadamente feminizados”, mencionando como ejemplo a limpiadoras y camareras… sin atreverse a aludir a las más vulnerables y precarias de todas, del sector más feminizado de todos, las prostitutas -son ellas las más claras víctimas de ese “patriarcado y neoliberalismo” que Errejón denuncia; ellas, no el propio Íñigo, como parecería por su carta-.
Que reclama una “educación sexoafectiva contra las violencias machistas”, pero no hace nada por evitar que millones de niños se eduquen para las violencias machistas viendo porno.
Contradicciones, la ideología que Errejón representa tiene muchas.
El testimonio de Marie-Anne Lee
Marie-Anne Lee tenía 39 años y llevaba una vida normal en West Sussex, Reino Unido, cuando decidió ser madre subrogada para una prima suya que padecía esterilidad. Estaba casada, tenía un niño y una niña de 6 y 10 años y trabajaba como profesora de Primaria especializada en necesidades especiales.
Marie-Anne Lee actuó por conmiseración con su prima y de manera totalmente altruista porque ella se lo pidió. Incluso cuando su prima le ofreció una nueva cocina, ella lo rechazó, porque la idea de aceptar cualquier beneficio a cambio de ese acto de bondad la haría sentir como si fuera una forma de subrogación comercial, una transacción que ella encontraba aborrecible.
Hoy tiene 49 años y está incapacitada laboralmente como consecuencia de aquella experiencia devastadora. “Ya no puedo trabajar en lo mío.
Debido a su imposibilidad para quedarse embarazada, la prima de Marie-Anne descubrió que tenía cáncer y decidió salvar sus óvulos antes de someterse a tratamiento. “Tras su tratamiento contra el cáncer y consciente de que nunca podría ser madre, me pidió ayuda para gestar los embriones que tenía congelados, y lo hice porque ella me lo pidió y porque la quería como a una hermana, pero sigue manteniendo que fui yo quien me ofrecí y es incapaz de reconocer que me pidió ayuda”.
La única condición de Marie-Anne era poder ver y tener contacto con la criatura. “Le dije claramente que no podría vivir sin volver a ver a ese bebé que traería al mundo para ella. Por supuesto, hay confianza, y serás la madrina del niño, me respondió. Aquellas palabras me siguen atormentando.
Tras hablarlo mucho, Marie-Anne contó con el apoyo de su familia, de sus hijos y del que era su marido por aquel entonces.
Todo iba bien hasta que Marie-Anne tuvo que ingresar en el hospital por fuertes dolores en el primer trimestre de gestación. “Creo que mi prima pensó que estaba teniendo un aborto espontáneo y no podía hacer frente a esa situación”.
Su prima y su marido comenzaron a controlarle la dieta y a dictarle qué exámenes médicos debía hacerse.
Al final del embarazo empezaron a dar muestras de incomodidad, su prima le dijo que la gestación subrogada no era la situación ideal para ellos y las cosas se complicaron más. “Quiso obligar a un ginecólogo a realizarme un examen físico interno tras una exploración prenatal. El ginecólogo le explicó claramente que no era necesario, pero se lo tuvo que explicar otras dos veces para que ella cejara en su empeño.
En otra ocasión, la prima de Marie-Anne le envió a un matrón amigo suyo para hablarle de algo importante, pero sin anticipar de qué se trataba, por lo que Marie-Anne le pidió a su propia comadrona que estuviera también presente en la conversación. “Venía con el encargo de supervisar la gestación subrogada, me habló de las ventajas del parto por cesárea e insinuó que mi prima prefería que fuera así.
Después de esta conversación que provocó un profundo shock en Marie-Anne, intentaron tranquilizarla asegurándole que ésa no era en absoluto su intención.
Llegó el momento del parto. “Mientras yo estaba dando a luz, el marido de mi prima empezó a impacientarse y a preguntar cuánto iba a durar aquello, porque le parecía que ya se estaba alargando demasiado”.
Marie-Anne no recuerda lo que sintió cuando por fin nació la niña y pudo ver su cara, todo está borroso en su mente. La sostuvo apenas unos minutos mientras su prima cortaba el cordón umbilical y luego pasó a sus brazos.
Fue preciso detener una hemorragia posparto y tomar pastillas para que no le subiera la leche.
Cuando le dieron el alta, salió del hospital con la niña en brazos, porque esa era la política del hospital, de modo que el traspaso de la bebé a su prima tuvo lugar en el aparcamiento.
“Durante el embarazo me repetía a mí misma que aquel feto no procedía de mi óvulo y conseguí no desarrollar ningún apego. Creía que como no teníamos ningún vínculo genético, mi cuerpo era literalmente sólo un huésped. Por lo tanto, mi cuerpo convenció a mi mente de lo mismo.
El acuerdo contemplaba que Marie-Anne les cedería la bebé nada más nacer y que viviera con ellos hasta que se hiciera efectivo el traspaso de la filiación, aunque le aseguraron que mantendrían todo el contacto que Marie-Anne quisiera. De hecho, le prometieron quedarse en la zona durante una semana después del parto para una separación gradual de la niña, pero se marcharon a los dos días con el pretexto de que no encontraban donde quedarse, lo que no era cierto.
Esa ruptura abrupta entre Marie-Anne y la pequeña y la posterior negativa a garantizar el contacto entre ambas quebró la confianza de Marie-Anne con su prima. “Y cada vez que hacía un plan para visitarme con la niña, la noche antes ponía una excusa para no venir. Me di cuenta inmediatamente de que el contacto entre la niña y yo no se iba a producir y me derrumbé psicológicamente.
Su prima y su marido vendieron su historia a los medios de comunicación con ecografías de Marie-Anne durante el embarazo sin contar con su permiso. “¿Cómo se puede ser tan cruel como para publicar ecografías tuyas sin tu consentimiento y luego, cuando te quejas, te acusan de acoso? Se comportaron como si hubieran sido mis dueños durante nueve meses, por lo que cualquier evidencia de esos nueve meses era suya. Las acusaciones de acoso no eran más que un intento de intimidarme para que guardara silencio. Me sentía como si viviera en un universo paralelo en el que nada tenía sentido.
En estas circunstancias y ante la actitud manifiestamente hostil hacia ella, Marie-Anne se vio incapaz de ceder la filiación de la bebé a su prima y a su marido. “No entendía lo que estaba pasando, no me dejaban ver a la niña y me veía incapaz de dar consentimiento, porque era evidente que intentaban borrarme completamente de la vida de la pequeña al negarme el contacto con ella”.
“El NHS (servicio nacional de salud británico) fue incapaz de proporcionarme el apoyo adecuado, ya que no dispone de tratamiento especializado, y mi prima era consciente de mi estado pero, a pesar de que los profesionales le dijeron que me ayudara a conseguir terapia, se negó a hacerlo alegando razones económicas. La clínica de fertilidad de Londres tampoco me ofreció terapia alguna para tratar mi angustia y mi trauma.
El grave deterioro de su salud mental fue diagnosticado de trastorno de estrés postraumático complejo, circunstancia que aprovechó su prima para intentar incapacitarla judicialmente y poder prescindir así de su consentimiento para conseguir la patria potestad de la pequeña, pero la evaluación psiquiátrica a la que se sometió Marie-Anne voluntariamente evitó su incapacitación legal.
En abril de 2016, Marie-Anne traspasó la filiación de la niña, pero lleva más de diez años sin poder verla y sin relación con su prima después de haberla ayudado a tenerla.
En un artículo en el que su prima narra su experiencia con el cáncer y cómo finalmente logró hacerse con una niña por gestación subrogada, no hay ni una palabra de gratitud ni de reconocimiento hacia Marie-Anne. Ni siquiera nombra a la mujer que sacrificó su salud mental para hacerla feliz.
“Tienen una necesidad constante de eliminar cualquier atisbo de mi existencia de la vida de la niña, otra razón por la que necesitan que me calle, que no hable.
Los hijos de Marie-Anne quedaron profundamente marcados emocionalmente al ver a su madre con graves trastornos mentales. Sufrieron el trauma de verla extremadamente angustiada, incapaz de desarrollar estrategias normales de resiliencia cuando más la necesitaban.
“No puedo superarlo, pero lo que sí puedo hacer es hablar de ello, explicar lo que me pasó e intentar cambiar algo de esa normalidad con la que se ve la gestación subrogada, una falsa normalidad de cuento de hadas a la que contribuye la forma en que la presentan algunos medios de comunicación.
La gente me pregunta por qué no sigo con mi vida, por qué no lo olvido. ¿Le dirían eso a una mujer que llora la muerte de un hijo? Así es como me siento, de luto por una hija que me arrebataron en el aparcamiento de un hospital apenas unas horas después de traerla al mundo.
“Lo que me ocurrió a mí les sigue ocurriendo a otras mujeres como yo que tienen que permanecer en silencio. No quiero que ninguna mujer tenga que pasar nunca por lo que he pasado yo: que nos mientan, que nos controlen y que nos hagan sentir que somos completamente superfluas y un problema del que deshacerse cuando hemos cumplido nuestra parte y ya no nos necesitan.
La gestación subrogada debería prohibirse. ¿Por qué se está considerando hacerla más accesible? No hay ninguna forma segura de gestación subrogada, ni comercial ni no comercial, como se ha visto en mi caso. No recomiendo a ninguna mujer que sea madre subrogada, ni siquiera por un ser querido.
Todo se basa en la explotación de un cuerpo, de la confianza y de los seres humanos. ¿Cómo se ha llegado a tratar a las mujeres con tan poco respeto?
“Seguiré gritando más fuerte.
Aspectos ético-legales de la gestación subrogada y sus implicaciones en el ejercicio de enfermería
Tabla comparativa: Argumentos a favor y en contra de la gestación subrogada
| Argumentos a favor | Argumentos en contra |
|---|---|
| Derecho a la reproducción y a formar una familia. | Explotación de mujeres, especialmente en países con menos recursos. |
| Altruismo y ayuda a personas que no pueden tener hijos de otra manera. | Riesgos para la salud física y mental de la gestante. |
| Regulación y control para evitar abusos. | Comercialización del cuerpo de la mujer y del proceso de gestación. |
| Posibilidad de seguimiento médico y psicológico durante el embarazo. | Impacto emocional y psicológico en la gestante al entregar el bebé. |
Representación de la gestación subrogada.
