El endometrio es la capa mucosa que reviste internamente el útero. Su función es engrosarse durante el ciclo menstrual para permitir que el embrión implante y que pueda tener lugar un embarazo. Es la capa más interna del útero, que recubre la cavidad uterina. Se trata de un tejido dinámico, que varía sus características a lo largo del ciclo menstrual de la mujer. Su función más importante va a ser establecer un diálogo con el embrión que permita la implantación del mismo, y albergar después el embarazo.
Al inicio de cada ciclo menstrual, si no ha tenido lugar el embarazo, el endometrio se desprende con la menstruación para volver a proliferar y renovarse de nuevo. El papel del endometrio es muy importante en la fertilidad femenina y también es posible que sufra algunas alteraciones durante la etapa reproductiva de la mujer.
El útero, el órgano en cuyo interior tiene lugar el embarazo, tiene una cavidad en su interior que es el lugar de la anidación. El endometrio es la capa de tejido que recubre el interior de la cavidad uterina. Es una mucosa muy especial, ya que va cambiando durante el ciclo menstrual por la variación de niveles hormonales.
Para poder comprender mejor la función del endometrio, en este apartado describimos las 3 capas uterinas que existen:
- Capa externa o perimetrio: es una capa serosa que cubre parcialmente al útero por su parte externa.
- Capa media o miometrio: es la pared muscular del útero. Tiene la capacidad de expandirse durante el embarazo, para permitir el crecimiento del feto, y de contraerse para que pueda tener lugar el parto.
- Capa interna o endometrio: es el epitelio mucoso que recubre la parte interna del útero.
La función principal del endometrio es permitir la implantación del embrión, es decir, la unión en el útero para que pueda empezar a desarrollarse la placenta, el saco gestacional y, finalmente, el cordón umbilical a través del cual el feto quedará conectado a la madre.
Características del endometrio óptimo para quedar embarazada
Composición del Endometrio
El endometrio es un tejido muy vascularizado, de naturaleza regenerativa, que se encuentra formado por multitud de vasos sanguíneos y glándulas que se forman y destruyen en cada ciclo menstrual.
El endometrio también se encuentra dividido en dos capas:
- Capa basal: en ella se encuentran los vasos sanguíneos y las células madre que generan la capa funcional.
- Capa funcional: corresponde a la parte del endometrio que crece durante el ciclo menstrual y finalmente se descama y expulsa al exterior en la menstruación.
Si el óvulo no es fecundado o no existe implantación del embrión en el útero, la capa funcional del endometrio se necrosa y se descama al final del ciclo menstrual produciendo el sangrado que conocemos como regla o menstruación.
Este sangrado marca el inicio de un nuevo ciclo menstrual, en el que la capa funcional del endometrio vuelve a proliferar gracias a las células que existen en la capa basal.
A lo largo del ciclo menstrual, el endometrio sufre modificaciones tanto morfológicas como funcionales, gracias a la función que ejercen las hormonas sexuales secretadas por los ovarios. Estas hormonas son los estrógenos y la progesterona.
Engrosamiento en el Ciclo Menstrual
Se pueden distinguir dos tipos principales de endometrio según el momento del ciclo menstrual:
- Endometrio proliferativo: gracias a la producción de estrógenos, la capa funcional del endometrio comienza a crecer por multiplicación de las células de la capa basal. Aparecen más vasos sanguíneos y glándulas endometriales. La fase proliferativa abarca desde el primer día del ciclo menstrual hasta la ovulación.
- Endometrio secretor: después de la ovulación, el cuerpo lúteo que queda en el ovario produce progesterona, que hace que el endometrio madure, lo que causa su engrosamiento. Las glándulas endometriales aumentan de tamaño y comienzan a secretar moco y una sustancia rica en glucógeno. Así, se crea el ambiente idóneo para la implantación.
Al final de la fase secretora del ciclo menstrual, alrededor de los días 26-28, se produce la descamación del endometrio si no ha habido implantación, lo cual provoca la bajada de la regla.
Paralelamente a la menstruación, se va regenerando un nuevo endometrio para la siguiente ovulación. Este es el motivo por el que la menstruación coincide con el inicio de la fase proliferativa de un nuevo ciclo menstrual.
Si quieres conocer con más detalle las fases del ciclo menstrual en la mujer, te recomendamos visitar el siguiente post: Fases del ciclo menstrual.
Durante la fase menstrual observamos el endometrio como una fina línea blanca (hiperecogénica), en el que, en algunas ocasiones podemos ver entremezclada con la sangre de la menstruación (áreas hipoecóicas) junto con contracciones uterinas que le dan el movimiento de salida a la menstruación.
La fase que tiene lugar antes de que se produzca la ovulación, se conoce como fase proliferativa o folicular, y durante ella vemos como aumenta su grosor, provocado por los estrógenos. Tras la ovulación, comienza la fase secretora. Durante esta fase ya está presente la progesterona, permite que el tejido tenga unas condiciones óptimas para que se pueda producir la posible implantación del embrión.
Implantación en el Endometrio
La anidación del embrión en el endometrio se produce cuando han pasado unos 6 o 7 días de la fecundación y el embrión se encuentra en estadio de blastocisto. Para que esto ocurra, es necesario que haya una perfecta sincronización entre el embrión y el endometrio, es decir, tiene que haber receptividad endometrial.
El endometrio se encuentra receptivo durante la fase conocida como ventana de implantación, que tiene una duración aproximada de 4 días.
Numerosos estudios realizados en pacientes han concluido que el grosor endometrial óptimo para que se lleve a cabo la implantación debe situarse entre los 7-10 mm de espesor. Un endometrio de menos de 6 mm no suele permitir que los embriones implanten.
Para que exista éxito en la implantación, no solo tiene que haber una preparación hormonal del endometrio adecuada, también debe existir un diálogo recíproco entre los tejidos del blastocisto y la mucosa uterina. Para ello, deben actuar diversos factores de crecimiento y citoquinas.
Si finalmente ha habido fecundación del óvulo e implantación del embrión, el endometrio secretor se convierte en un endometrio más especializado gracias al efecto de los estrógenos y la progesterona: es lo que se conoce como decidualización.
El endometrio decidual o decidualizado consiste en una estructura especializada que dará origen a la placenta durante la gestación y participará en el intercambio de gases y nutrientes entre la madre y el embrión.
Para saber más sobre la implantación del embrión, puedes acceder a este artículo: ¿Qué es la implantación embrionaria?
Valoración del Endometrio
El grosor endometrial es un factor pronóstico para predecir la implantación embrionaria. Además, medir el espesor endometrial también puede aportar información sobre algunas patologías o alteraciones en el endometrio.
Las siguientes pruebas son de gran utilidad para medir el grosor del endometrio, así como la receptividad endometrial:
Ecografía Transvaginal
El grosor del endometrio es un marcador de las fases del ciclo menstrual. Para considerar si el endometrio es normal, debe tener un grosor concreto en función del día del ciclo menstrual en el que se encuentre la mujer.
Para medir el grosor endometrial, los ginecólogos realizan una ecografía transvaginal. Posteriormente, deben valorar si este espesor coincide con la fecha de la última regla (FUR) que ha indicado la paciente.
Con la ecografía, es posible diferenciar los siguientes tipos de endometrio:
- Endometrio tipo 0: durante la fase menstrual, el endometrio es hiperecogénico, es decir, se observa como una fina y tenue línea blanca <5 mm.
- Endometrio tipo I: presenta un patrón trilaminar, es decir, la aparición de tres líneas paralelas entre sí, aunque la línea interior no se distingue bien. Se observa en la fase proliferativa.
- Endometrio tipo II: el endometrio es claramente trilaminar, las tres líneas son perfectamente distinguibles. El endometrio puede llegar a medir entre 7 y 10 mm. Se observa en la fase proliferativa poco antes de la ovulación, por la gran influencia de los estrógenos.
- Endometrio tipo III: se observa en la fase lútea del ciclo, por lo que el endometrio está en fase secretora bajo la influencia de la progesterona, y es ecorefringente (homogéneo). El endometrio está grueso, tiene contenido líquido y material glicoproteico en las glándulas endometriales.
En Medicina Reproductiva, prestamos mucha atención, sobretodo, a la fase periovulatoria, ya que se ha interpretado su déficit en muchas ocasiones como causa de fallo implantatorio.
Es importante descartar que la medición y la visualización de la línea endometrial se ha de realizar de forma sistemática y que la experiencia del ecografista, así como, la potencia del ecógrafo pueden influir a la hora de dar falsos diagnósticos.
Técnicas Complementarias
Si la ecografía transvaginal no es suficiente para valorar la estructura y el grosor endometrial, o si es necesario un análisis más exhaustivo con el fin de determinar la receptividad endometrial, es posible recurrir a las siguientes técnicas:
- Histeroscopia: para valorar la calidad endometrial y actuar sobre patologías, en caso de que las haya. Además de tener una visión directa del endometrio, la histeroscopia nos permite tomar biopsias y realizar intervenciones quirúrgicas. Con el tejido recuperado en la biopsia podemos realizar diferentes pruebas, como la anatomía patológica, el cultivo para descartar la presencia de bacterias.
- ERA (array de receptividad endometrial): para detectar la presencia de genes implicados en la receptividad endometrial, lo que permite saber si el endometrio se encuentra receptivo en un momento concreto y si está capacitado para que implanten los embriones. El test ERA es utilizado especialmente en pacientes de fecundación in vitro (FIV) con fallo de implantación, lo que permite saber si existe un desplazamiento en la ventana de implantación. La solución a este problema consiste en vitrificar los embriones y, posteriormente, transferirlos al útero cuando el endometrio se encuentre receptivo. Si te interesa recibir más información sobre este tema, puedas continuar leyendo en el siguiente post: Test de receptividad endometrial.
Patologías y Enfermedades del Endometrio
Las alteraciones del endometrio pueden afectar a la implantación embrionaria y a los sangrados de la menstruación en las mujeres. Por tanto, cualquier señal anómala durante el periodo puede hacer sospechar a la mujer que padece una de las siguientes patologías endometriales:
- Endometriosis: crecimiento de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, como en los ovarios, trompas de Falopio, cavidad pélvica o incluso en la vejiga. Suele provocar mucho dolor en las menstruaciones y afectar a la fertilidad.
- Pólipos endometriales: tejido que sobresale del endometrio y que contiene abundantes vasos sanguíneos y glándulas endometriales.
- Miomas submucosos: crecen hacia el interior de la cavidad uterina y afectan al endometrio. Aunque los miomas submucosos son los menos frecuentes, provocan un aumento del sangrado y tienen riesgo de volverse malignos.
- Adenomiosis: invasión de tejido endometrial en la capa muscular del útero, el miometrio. La adenomiosis provoca alteraciones en el sangrado y dolores.
- Hiperplasia endometrial: proliferación de glándulas en la mucosa endometrial.
- Hipertrofia endometrial: engrosamiento o aumento excesivo del espesor endometrial.
- Cáncer de endometrio, neoplasia endometrial o adenocarcinoma: crecimiento de células malignas en el tejido endometrial. Es el tipo más común de cáncer uterino.
Cuando nos encontramos con síntomas como una hemorragia uterina anormal, puede tratarse de cualquiera de estas alteraciones: miomas, pólipos endometriales, adenomiosis, hiperplasia endometrial o un cáncer endometrial.
Para diagnosticar las enfermedades que afectan al endometrio, es posible que la ecografía no sea suficiente. El ginecólogo puede solicitar pruebas complementarias como las siguientes: un legrado uterino, una biopsia endometrial, una sonohisterografía o una histeroscopia dependiendo de la patología de la que sospeche.
Características del Endometrio Óptimo para Quedar Embarazada
Es importante buscar esas condiciones, como son el grosor endometrial y el patrón de este. Para conseguir alcanzar estas condiciones, disponemos de distintas estrategias. Podemos usar estimulación exógena con un tratamiento hormonal basado en estrógenos y progesterona o podemos usar un ciclo sin prácticamente dar medicación, lo que conocemos como ciclo natural.
El grosor endometrial adecuado, aunque es motivo de discusión, se sitúa entre 7 y 12 mm, y consideramos que es subóptimo cuando se encuentra fuera de este rango. Tratamos, además, de “imitar” lo que ocurre en un embarazo espontáneo, sincronizando los días de desarrollo que presenta el embrión, con los días de administración de progesterona previos a la transferencia de este.
Aun así, el proceso de implantación, es en parte desconocido. Es por ello que desgraciadamente no en todos los casos se consigue embarazo, a pesar de tener un embrión de buena calidad, y un endometrio que presente todas las características que consideramos necesarias.
