Enfrentar un episodio donde un bebé vomita puede ser preocupante para cualquier padre. Sin embargo, es importante conocer que las causas pueden variar desde problemas digestivos menores hasta condiciones más serias que requieren atención médica.
¿Qué son los vómitos?
Los vómitos consisten en la expulsión, con fuerza, del contenido del estómago por la boca. La expulsión de alimento sin esfuerzo se llama regurgitación.
¿Qué hay que saber?
- Es un síntoma frecuente que acompaña a muchas enfermedades.
- La mayoría de las veces están en relación con cuadros benignos.
- Puede constituir la primera manifestación de un proceso grave.
Causas de los vómitos en bebés
Las causas pueden ser muchas y dependiendo de la edad, unas son más frecuentes que otras:
- Infecciones (intestinales, respiratorias, orina, meningitis…).
- Problemas digestivos.
- Alergias alimentarias.
- Enfermedades endocrinas (diabetes…).
- Enfermedades neurológicas.
- Problemas alimentarios.
- Fármacos, tóxicos, etc.
Los procesos que con más frecuencia se asocian con vómitos son los infecciosos. La gastroenteritis aguda, generalmente debida a una infección vírica, es la causa infecciosa más frecuente en todos los grupos de edad.
Síntomas asociados
Según la enfermedad que origine los vómitos se podrán asociar: diarrea, dolor abdominal, fiebre, tos, moco, dolor de oídos, dolor de cabeza, etc.
Los vómitos frecuentes, sobre todo si se asocian a diarrea, pueden provocar deshidratación.
¿Cuándo se debe consultar con un Servicio de Urgencias?
La mayoría de las veces los vómitos son autolimitados y en uno o dos días remiten. Hay ocasiones en las que se debe consultar con el pediatra o acudir a un Servicio de Urgencias:
Signos de alarma:
- Vómitos persistentes.
- Afectación del estado general.
- Antecedente de traumatismo craneoencefálico o abdominal.
Signos de deshidratación:
- Llorar sin lágrimas.
- Ojos hundidos.
- Decaimiento, irritabilidad.
- Sequedad de la piel.
- Mucosas secas (lengua seca).
- Respiración anormal.
- Sed intensa.
- Disminución de la cantidad de orina.
Otros signos de alarma:
- Alteración neurológica (cefalea progresiva, rigidez de nuca, hemorragias cutáneas, alteración de la conciencia, movimientos anómalos, vómitos a chorro o en escopetazo).
- Vómitos con sangre (roja o en posos de café), bilis (color verdoso) o heces.
- Deposiciones con sangre o de color negro.
- Dolor abdominal continuo y abdomen hinchado.
- Ingesta de algún toxico o medicamento.
Qué hacer si tu bebé tiene reflujo
¿Qué hacer en caso de que un niño vomite en el colegio?
Papel del profesor
- Mantener la calma y tranquilizar al niño.
- Facilitar el acceso al aseo.
- Evitar que aspire el vómito: inclinarle la cabeza hacia delante y sujetársela poniéndole la mano en la frente.
- Valorar el estado general del niño y síntomas acompañantes (fiebre, diarrea, manchas en la piel…).
- Observar características del vómito (su contenido, fuerza de expulsión, evolución en el tiempo).
- Averiguar si el niño presenta alguna enfermedad crónica (diabetes, alergia alimentaria…).
- Determinar si existe algún factor o causa desencadenante (traumatismo craneoencefálico, abdominal, ingesta de algún tóxico…).
¿Cómo actuar en cada caso?
- Si el estado general no es bueno y/o aparecen signos de alarma: Llevar al niño al centro sanitario más próximo y/o llamar a emergencias (112). Avisar a los padres o responsables.
- Si el niño tiene buen estado general y no hay signos de alarma: Colocar al niño en posición de seguridad (sentado o acostado en posición lateral), en un ambiente relajado y tranquilo, para que se vaya recuperando. Avisar a los padres o responsables. No dejar nunca solo al niño. Mantenerle en observación.
Pasados unos minutos y si no existen vómitos ni náuseas, dar sorbos pequeños o una cucharada cada 5-10 minutos de alguna bebida azucarada (zumos, agua azucarada) para evitar la deshidratación.
Los vómitos repetidos producen un aumento de los cuerpos cetónicos en sangre y en orina. Esto produce un olor como a manzana en el aliento (acetona). Estos cuerpos cetónicos favorecen a su vez los vómitos. Por ello, hay que administrar líquidos azucarados para disminuir la cetosis y así evitar que siga vomitando.
Si los vómitos se acompañan de diarrea es preferible utilizar soluciones de rehidratación oral (SRO), de venta en farmacias, que se ajustan a las pérdidas producidas por los vómitos y las deposiciones diarreicas.
No se deben utilizar soluciones caseras (limonada alcalina) ya que existen frecuentes errores en la preparación que pueden tener consecuencias negativas para el niño. Tampoco hay que utilizar refrescos comerciales o bebidas isótonicas para deportistas. No son iguales las pérdidas líquidas y de electrolitos que se dan en caso de vómitos y diarrea que las que se deben a sudoración con el ejercicio físico.
Es posible que el niño tenga sed y quiera beber más, pero si toma mucho líquido lo normal es que lo vomite, por lo que hay que dárselo en pequeñas cantidades. Si los líquidos son bien tolerados, se puede aumentar la frecuencia y la cantidad, y cuando haya tolerado los líquidos durante 2-3 horas se le podrá ofrecer algún alimento suave que le apetezca, evitando alimentos con mucha grasa o azúcar. Nunca se le debe forzar a comer.
No se deben utilizar medicamentos para los vómitos o diarrea si no lo ha indicado el pediatra.
¿Qué son las soluciones de rehidratación oral (SRO)?
Son preparados elaborados por la industria farmacéutica basándose en las recomendaciones científicas para la rehidratación oral.
Sirven para reponer las pérdidas de agua y electrolitos del cuerpo cuando hay vómitos y/o diarrea evitando la deshidratación.
Tipos de presentaciones:
- En sobres para reconstituir con una cantidad de agua. Poner la cantidad de agua exacta según la recomendación de cada marca para evitar soluciones hiperconcentradas o diluidas.
- Otras vienen en botellitas, tetrabrik o como gelatinas. Su ventaja es que tienen la concentración recomendada.
Algunos contienen probióticos, que son bacterias vivas que ayudan a regenerar la flora intestinal y pueden recortar un poco el tiempo que dura la diarrea.
Las hay de diferentes sabores (frutas, leche, cola…) e incluso sin sabor o sabor neutro, que van a tomar mejor.
¿Cómo se administran?
Las SRO se deben dar en pequeñas cantidades y poco a poco para facilitar la tolerancia. Tras un periodo corto de tiempo (unas 3-4 horas) a base de SRO, debe de iniciarse la alimentación (alimentación precoz).
Regurgitación vs. Vómito
Es fundamental que sepas distinguir entre una simple regurgitación y un vómito que requiere más atención. La mayoría de los bebés regurgitan.
- Regurgitación: Es ese pequeño hilillo de leche que se escapa por la comisura de sus labios después de una toma, a veces con un pequeño eructo. El bebé está feliz, tranquilo y sin mostrar malestar.
- Vómito: A diferencia de la regurgitación, es una expulsión forzada y con fuerza del contenido del estómago.
Tabla comparativa: Regurgitación vs. Vómito
| Característica | Regurgitación | Vómito |
|---|---|---|
| Fuerza de expulsión | Sin esfuerzo | Expulsión forzada |
| Cantidad | Pequeña cantidad | Mayor cantidad |
| Malestar | Ausente | Puede haber malestar |
| Frecuencia | Común | Menos común |
Si tu bebé vomita con frecuencia, es crucial identificar la causa subyacente.
Posiciones recomendadas para prevenir el reflujo en bebés
Una de las posiciones recomendadas para prevenir el reflujo en los bebés es colocarlos boca arriba al dormir. Esta posición ayuda a minimizar la regurgitación y reduce la posibilidad de que el ácido del estómago se mueva hacia el esófago.
- Boca arriba al dormir: ayuda a minimizar la regurgitación y reduce la posibilidad de que el ácido del estómago se mueva hacia el esófago.
- Cabeza elevada mientras duerme: La gravedad ayudará a mantener el ácido en su lugar y reducirá la posibilidad de que ascienda hacia el esófago.
- Posición de lado: Al colocar al bebé de lado, puedes ayudar a mantener el ácido en su lugar y reducir la regurgitación.
Además de las posiciones recomendadas, existen otros consejos que pueden ayudar a prevenir el reflujo en los bebés. Si tu bebé presenta síntomas de reflujo que interfieren con su alimentación, sueño o bienestar general, es importante buscar la opinión de un médico.
Recuerda que cada bebé es diferente y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Cuidemos a nuestros pequeños y brindémosles el alivio que necesitan.
