Para determinar el año de nacimiento de las personas que tienen 36 años, simplemente restamos 36 al año actual. Suponiendo que el año actual es 2024, las personas con 36 años nacieron en 1988.
Panorama demográfico global: impacto de las migraciones y tendencias demográficas en el siglo XXI
La inmigración ha dejado de ser un fenómeno coyuntural en España y se ha convertido en un componente estructural de la sociedad, no solo por la magnitud de los flujos migratorios, sino también por la aparición y expansión de la llamada segunda generación de inmigrantes, esto es, personas nacidas en España pero con progenitores procedentes del extranjero.
En 2024, su peso entre los más jóvenes era tal que el total de población con origen extranjero (nacido fuera de España o con al menos un progenitor inmigrante) alcanzó el 36% entre los menores de 20 años y el 39% entre los menores de 5, lo que sitúa a este colectivo como una pieza fundamental del futuro demográfico, social y político del país.
En el monográfico, titulado “De hijos de inmigrantes a protagonistas sociales: la segunda generación en España” y coordinado por Jacobo Muñoz, el artículo de María Miyar ofrece una radiografía de los descendientes de inmigrantes en España.
Peso de la población de origen extranjero según la edad
Su peso en la población varía notablemente según la edad: entre los mayores de 30 años apenas representan un 2%, mientras que entre los menores de 20 años alcanzan el 33%. La mayoría pertenece a la segunda generación -nacidos en España con dos progenitores nacidos en el extranjero- que supone el 17% del total. A ellos se suman la generación 2,5 -nacidos en España con un solo progenitor nacido fuera- con un 9%, y la generación 1,5 -nacidos en el extranjero que llegaron antes de los 11 años-.
Si se contabilizan junto a la primera generación, entre los menores de 20 años la población de origen extranjero asciende ya al 36%. El panorama es aún más destacado en la primera infancia: entre los menores de 5 años, un 25% pertenece a la segunda generación, un 10% a la generación 2,5 y un 4% a la generación 1,5, lo que eleva al 39% la proporción de niños pequeños con origen extranjero.
Diversidad en la procedencia de las familias
Al centrar la mirada en la segunda generación, emerge un rasgo definitorio: diversidad en la procedencia de sus familias. Destaca el elevado peso que adquieren, en la segunda generación, quienes tienen dos progenitores de Marruecos, que alcanza un tercio del total (33%), proporción que duplica la de la primera generación (16%). Un patrón similar se observa en el caso del resto de países africanos, cuyo peso aumenta desde el 3% en la primera generación hasta el 7% en la segunda.
Nivel educativo de las madres
En términos educativos, las madres de la segunda generación presentan, en general, un nivel inferior al de las de origen español, especialmente en los casos de madres marroquíes y africanas. En el otro extremo, las madres de Venezuela, de la UE15 o de Argentina presentan perfiles educativos mucho mejores.
Integración de los hijos de inmigrantes
Alejandro Portes y Rosa Aparicio analizan la integración de los hijos de inmigrantes en España a partir del estudio ILSEG, que ha seguido a miles de jóvenes desde la adolescencia hasta la adultez temprana. Sus resultados muestran que los hijos de inmigrantes en España se dividen a partes iguales entre los que se autoidentifican como españoles (50%) y los que no (50%). La diferencia es clara entre los nacidos en España y los que llegaron del extranjero a una edad temprana.
Brechas educativas y laborales
El estudio también revela las brechas existentes en el ámbito educativo y laboral. Los hijos de nativos poseen una clara ventaja sobre los hijos de inmigrantes: mientras que el 28% de estos últimos había llegado a la universidad, la cifra entre los hijos de nativos alcanzó el 43%. Además, hay gran disparidad por nacionalidades: el 47% de jóvenes de padres argentinos y el 48% de los de venezolanos habían logrado alcanzar la universidad, pero solo el 19% de hijos de ecuatorianos y el 22% de filipinos tenían un nivel similar.
También existen diferencias en logros ocupacionales en la adultez temprana. Solo el 18% de los hijos de inmigrantes había alcanzado ocupaciones no manuales como gerentes o profesionales en la adultez temprana, mientras que la cifra entre los hijos de nativos era del 27%. Las diferencias por origen nacional también son muy significativas.
Asimilación laboral y origen latinoamericano
Jacobo Muñoz, en su artículo sobre mercado de trabajo, destaca tres conclusiones principales. En primer lugar, desde una perspectiva de género, observa que las mujeres de segunda generación logran una asimilación laboral más favorable en comparación con los hombres, acercándose en mayor medida a los resultados de la población autóctona. En segundo lugar, señala que la segunda generación de origen latinoamericano es la que, en general, tanto los hombres como las mujeres, alcanza mejores resultados en comparación con la primera generación.
Nivel de ocupación
Por último, en lo que se refiere al nivel de la ocupación, en toda la segunda generación, sin distinción de sexo o región de origen, la probabilidad de escapar de la parte más baja de la estructura ocupacional es notablemente mayor que la de sus homólogos de primera generación.
Efecto de la preescolarización
Héctor Cebolla destaca que el efecto positivo de la preescolarización sobre el rendimiento en secundaria es menor para las segundas generaciones que para los hijos de autóctonos, una diferencia que podría estar vinculada a la desigual calidad de las escuelas infantiles que escolarizan a unos y otros.
Rendimiento en secundaria
Llegados a secundaria, las puntuaciones en test cognitivos de ambos grupos de estudiantes también muestran una significativa desventaja para las segundas generaciones. Los peores resultados se pueden confirmar en matemáticas, ciencias y comprensión lectora.
Pautas de emparejamiento
Clara Cortina, Albert Esteve y Anna Turu ponen el foco en las pautas de emparejamiento de la población de origen inmigrante en España, a partir de datos de la ECEPOV 2021. Observan que las uniones mixtas con personas autóctonas son más frecuentes entre los descendientes de inmigrantes que entre la primera generación, especialmente aquellos con mayor nivel educativo. Estas dinámicas se interpretan como indicadores de integración, aunque con importantes variaciones según el origen y el género.
La primera generación registra los niveles más bajos de personas unidas con población autóctona, seguida por la 1,5 y, finalmente, por la segunda generación. Esto no impide que existan diferencias notables entre orígenes, siendo la población de origen africana y la asiática la que está menos emparejada con la población autóctona.
En resumen, las personas que tienen 36 años en 2024 nacieron aproximadamente en 1988. La inmigración y las generaciones posteriores están transformando la sociedad española, presentando desafíos y oportunidades en términos de integración, educación y empleo.
| Grupo de edad | Población de origen extranjero |
|---|---|
| Menores de 5 años | 39% |
| Menores de 20 años | 36% |
| Mayores de 30 años | 2% |
