La Navidad, con todos sus matices y tradiciones, llega cada año, marcando un ciclo imparable de celebraciones y reflexiones. Entre estas tradiciones, la música juega un papel fundamental, y uno de los himnos navideños más conocidos internacionalmente es el "Adeste, fideles!". Este cántico, cuyo origen se remonta al siglo XVIII, contiene una frase particularmente evocadora: "En grege relicto humiles ad cunas".
El "Adeste, fideles!" es una de las canciones navideñas más conocidas internacionalmente, lo que nos da idea de la pervivencia del latín como vehículo de la cultura. Es uno de los villancicos con más versiones que existen y que año tras año salen a la luz unas cuantas y de diversa índole.
Es ‘Adeste Fideles’ uno de los villancicos más conocidos internacionalmente, es también uno de los himnos que se utilizaban en la bendición durante la Navidad en Francia; España, Portugal e Inglaterra, desde finales del siglo XVIII. Y aunque se ha traducido a numerosos idiomas son muchos los que lo siguen cantando en latín, como se escribió originariamente.
Aunque en algunas ocasiones ha tenido otras atribuciones, la rigurosa investigación del monje benedictino Dom John Stephen dictaminó que el autor sin duda alguna de esta composición es el mencionado Wade.
Origen e Historia del "Adeste Fideles!"
Fue compuesta hacia 1742 por John Francis Wade (1711 - 1786), un inglés empleado en el Centro Católico de Douay, en Francia. Compuso también éste la música. Posteriormente, un siglo después, la letra fue traducida al inglés por Frederick Oakeley dando así lugar al famoso Christmas Carol inglés "O come, all ye faithful". Aunque su autoría no está del todo clara, se cree que su autor pudiera ser John Francis Wade (1711-1786), un escritor inglés que estaba empleado en el Centro Católico de Douy, quien además también compuso la música.
También se habla del rey Juan IV de Portugal, que nació en 1604, y del que se encontraron manuscritos de esta obra anteriores a las de Wade.
Se atribuye este himno a varios autores; pero, especialmente, al rey Juan IV de Portugal ("El rey músico") pues, en 1640, se encontraron dos manuscritos del Adeste Fideles en su palacio de Vila Viçosa, que son anteriores a las versiones de Reading y Wade. Se atribuye este himno a varios autores pero, especialmente, al rey Juan IV de Portugal ("El rey músico") pues, en 1640, se encontraron dos manuscritos del Adeste Fideles en su palacio de Vila Viçosa, que son anteriores a las versiones de Reading y Wade. Wade fue un creador de himnos litúrgicos, pero su fama se debe, especialmente, a su arreglo del Adeste fideles.
Partitura del "Adeste Fideles"
Significado de "En Grege Relicto Humiles Ad Cunas"
La frase "En grege relicto humiles ad cunas" se traduce como "Dejado el rebaño, los pastores llamados se acercan humildes a la cuna". Esta línea del himno evoca la escena bíblica de los pastores que, tras recibir el anuncio del nacimiento de Jesús, abandonan sus rebaños para adorar al niño en el pesebre.
De lo que no hay duda es que ‘Adeste Fideles’ es uno de los villancicos que más se cantan en Navidad y con un significado tan especial como la invitación que nos hace de “acudir al Belén a adorar al Salvador recién nacido”.
Letra Original:
Adeste, fideles, laeti, triumphantes,Venite, venite in Bethlehem:Natum videte Regem Angelorum:Venite adoremus, venite adoremusVenite adoremus Dominum.En grege relicto, humiles ad cunas,vocatis pastores approperant.Et nos ovanti gradu festinemus.Venite adoremus, venite adoremusVenite adoremus Dominum.
Traducción:
Acudid fieles, alegres, triunfantes. Venid, venid a Belén. Ved al nacido Rey de los Ángeles. Venid, adoremos; venid, adoremos; venid, adoremos al Señor. He aquí que, dejado el rebaño, a la humilde cuna los pastores, llamados, se apresuran a ir y nosotros apresurémonos con paso alegre.
En el texto se hace referencia a los "seises". La palabra seises (plural vulgarizado del número seis) se usaba para designar a los seis niños cantores que formaban el coro para los actos de liturgia solemne. De su existencia dan fe testimonios escritos desde el siglo IV si bien las referencias en que se denominan y describen como tales son del siglo XVI. Son muy populares los "seises" de la Catedral de Sevilla, niños cantores que en número de seis (más tarde diez) ejecutan una danza sacra, y que en esta ciudad está ligada a la fiesta del Corpus. En esta canción que nos ocupa aquí, A la Flor del Alba, el texto se refiere a los niños del coro cuando se canta la copla "Los seises alegres de esta Santa Iglesia celebran, Señora, a voces tu fiesta...". Probablemente tal villancico debió interpretarse una vez terminada la ceremonia religiosa dentro de la catedral, en un ejemplo de lo que fue el barroco en América, de esa simbiosis entre la iglesia y plaza, entre el espacio sacro y el popular, cuando los fieles salían a la plaza y comenzaba la fiesta: un día podía ser un baile, una corrida de toros, otro, la representación de una comedia.
Los Seises de la Catedral de Sevilla
El Villancico en la Cultura
El villancico es una composición breve. Su métrica es imprevista porque se adapta casi siempre a la música ya que su destino es ser cantado por lo que normalmente tendrá un estribillo más o menos pegadizo. En lengua castellana hay muchos y variados villancicos de tipo culto -no digamos los festivos, jocosos y vulgares- desde Juan del Encina y Lope de Vega.
Mucho se ha escrito, hablado, cantado de uno de los acontecimientos más destacados de la I Guerra Mundial. Y tampoco podía faltar el cine. Han sido varias las películas que han representado este hecho, como la francesa 'Joyeux Noël' ('Feliz Navidad'), nominada al Oscar en 2005 como mejor película extranjera. Sucedió en la noche del 24 de diciembre de 1914, en plena I Guerra Mundial. Los soldados aprovecharon este día tan especial para ‘firmar’ la llamada ‘Tregua de Navidad’, no oficial, durante la que se cesó el fuego de forma espontánea entre alemanes y británicos a lo largo del Frente Occidental situado en Bélgica. Fueron los soldados alemanes los primeros en entonar un villancico, ‘Noche de Paz’. Una iniciativa a las que se sumaron los soldados ingleses, acompañados por gaiteros irlandeses, que comenzaron a cantar ‘Adeste Fideles’, ambos bandos al unísono. Pero no quedó ahí la cosa, después de cantar los villancicos, ingleses y alemanes salieron de sus trincheras para estrechar sus manos y felicitarse las Pascuas. Una Nochebuena en la que ‘batallaron’ cantando por la paz y en la que convivieron juntos y aprovecharon para hablar de sus recuerdos, darse regalos, e incluso, jugar partidos de fútbol o celebrar servicios religiosos. Porque en algunos sitios la ‘Tregua de Navidad’ duró más días.
