Lactancia Materna Durante el Embarazo y Lactancia en Tándem: Riesgos y Beneficios

¿Es posible alimentar a un niño con leche materna mientras que se está embarazada de otro bebé? ¿Podrá seguir lactando el recién nacido después del parto? La respuesta en ambos casos es afirmativa. Amamantar durante el embarazo no representa ningún riesgo para la madre ni para la gestación.

Para entender este tipo de lactancia, primero debemos saber ¿Qué significa lactancia en tándem? Es aquella en la que la madre está lactando a su hijo, se queda embarazada y no lo desteta, prosigue con la lactancia y el embarazo. Nace su hijo y sigue amamantando a los dos. Es decir, consiste en amamantar a dos niños de edades diferentes a la vez.

La recomendación profesional para todas las madres es que mantengan la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y, hasta los dos años, la complementen con otros alimentos. Pero, ¿qué ocurre si en este intervalo la madre vuelve a quedarse embarazada? La respuesta de los profesionales es clara: «Una gestación normal no obliga al destete inmediato«. Así lo recoge el manual ‘Lactancia Materna: Guía para profesionales’, de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

👶🏼MITOS y VERDADES sobre la LACTANCIA🤱🏽

Aunque no es extraño que una madre que amamanta durante la gestación reciba consejos instándole a destetar al niño, «dar el pecho mientras se está embarazada es perfectamente posible», afirma Pilar Martínez, autora del libro electrónico ‘Los cinco pasos para tener éxito en tu lactancia materna’. «Esta práctica no representa ningún problema para el feto, ni riesgo para el embarazo», señala esta especialista en lactancia.

Se recomienda dejar de dar el pecho durante el embarazo cuando hay riesgo de parto prematuro. En este sentido, el manual de la AEP especifica que, aunque en teoría la succión podría provocar contracciones, «no se ha publicado ningún caso de aborto o parto prematuro provocado por la lactancia durante el embarazo». Sí recomienda, sin embargo, dejar de dar el pecho en caso de que la madre sufra amenaza de alumbramiento prematuro.

Gracias a las revisiones bibliográficas de los últimos siglos, sabemos que la lactancia materna tenía una duración media de 3 años. Fue a comienzos del siglo XX en los países industrializados, a raíz de la introducción de los sucedáneos de leche materna, donde la lactancia materna fue perdiendo su papel vital a favor de la lactancia artificial. Y fue una gran perdida, porque la lactancia materna desde un punto de vista evolutivo es fundamental en el desarrollo de nuestra especie. Diversos estudios de paleofisiología y antropología establecen que la edad de destete espontaneo en Homo sapiens ocurría entre los 2,5 y los 7 años. Por lo tanto, queda demostrado que nuestros ancestros practicaban la lactancia en tándem.

Lactancia en Tándem: Amamantando a Dos Niños de Distinta Edad

Una vez que el nuevo bebé ha nacido, el hermano mayor también puede continuar su alimentación con leche materna. Es lo que se conoce como lactancia en tándem o lactancia simultánea de dos niños de distinta edad. Este tipo de lactancia aporta numerosos beneficios a la madre y a los bebes, a pesar del rechazo que sigue sufriendo en nuestra sociedad.

Una de las mayores preocupaciones en estos casos de lactancia compartida es que el recién nacido no se beneficie de las propiedades nutritivas e inmunizadoras del calostro (la primera leche que se produce entre los dos y cinco primeros días después del parto), porque la lactancia de su hermano impida que se produzca.

Un estudio del departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, promovido por el grupo Alba de lactancia materna, confirma que esto no debe preocupar a los padres. Tras comparar muestras de leche materna, el análisis verifica que no existen diferencias significativas entre el calostro de madres que amamantaron durante la lactancia y las que no lo hicieron. Su valor nutricional e inmunológico es idéntico en ambos casos. Lo importante, por tanto, es asegurarse de que el recién nacido tenga prioridad, aunque los dos hermanos se pueden beneficiar de las propiedades únicas del calostro.

Lactancia en tándem

Ventajas para el Recién Nacido de la Lactancia Simultánea

La lactancia en tándem, lejos de representar un riesgo o perjuicio para el bebé recién nacido, implica una serie de ventajas para el pequeño. Estas son las más destacadas:

  • Más peso: Las investigaciones apuntan que los recién nacidos que lactan en tándem pierden menos peso al nacer. Tras el alumbramiento, además, también lo recuperan de forma más rápida: ganan un 21% más de peso que el que ganó su hermano en el primer mes de vida. Esto es gracias a que cuentan con la ayuda del hermano para estimular la producción de leche.
  • Inmunización del hermano mayor y protección del bebé: Es frecuente que los hermanos mayores contagien sus enfermedades a los bebés. En este sentido, la lactancia en tándem es favorable para ambos. El hermano mayor, al beneficiarse de nuevo de las propiedades inmunizadoras del calostro, se hace más resistente a contraer enfermedades; y el bebé, al enfermar menos su hermano, está más protegido del contagio.
  • Mejor relación: La lactancia en tándem ayuda a crear un vínculo más fuerte entre los hermanos, facilita la adaptación del uno al otro y suaviza los problemas de celos que se puedan producir con la llegada del nuevo hermanito.

Destete Espontáneo

A pesar de la intención de la madre embarazada de continuar alimentando a su hijo con leche materna, es frecuente que muchos bebés se desteten de forma espontánea durante la gestación. El estudio del departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid indica que esto se produce en el 62% de los casos, sobre todo en dos momentos significativos: entre el tercer y el cuatro mes (porque disminuye la producción de leche) y entre el quinto y sexto mes, porque la leche cambia de sabor. En otros casos, el destete se produce después del parto, cuando la madre experimenta dificultades para mantener la lactancia en tándem. Pueden aparecer sentimientos contradictorios y no es extraño que se sienta incómoda con la demanda de su hijo mayor. Para evitar esto, señala Pilar Martínez, es importante contar con información completa y adecuada sobre la lactancia simultánea. Un buen punto de partida es acudir a un grupo de ayuda a la lactancia.

Mitos y Realidades de la Lactancia Durante el Embarazo

En una cultura donde la lactancia prolongada es inusual, la decisión de amamantar durante el embarazo, inevitablemente será cuestionada y censurada. Las madres que quedan embarazadas mientras amamanta necesitan saber que las objeciones más comunes durante el embarazo son infundadas:

  • Las contracciones uterinas provocadas por la succión pueden causar aborto o parto prematuro: FALSO. Estas contracciones son iguales que las que se producen durante las relaciones sexuales y la evidencia científica demuestra que ni existe un mayor riesgo de aborto ni se acorta la duración del embarazo. La oxitocina segregada con la succión desaparece en el momento que él bebe deja de mamar, cediendo las contracciones. Además, los receptores de la oxitocina en el útero van aumentando según se acerca el nacimiento, teniendo menos capacidad de actuar sobre este al principio de la gestación.
  • No habrá suficiente leche para los dos: FALSO. Sabemos que el organismo de la madre responde al estimulo de la succión y vaciado del pecho, como señal para producir una mayor o menor cantidad de leche, sí es capaz de alimentar gemelos, trillizos ¿por qué en este caso no va a ser posible? son dos estimulando de manera simultánea. Es todo lo contrario, el recién nacido se encuentra con una cantidad de calostro, más que suficiente para cubrir sus necesidades.
  • Necesita comer por tres: FALSO. Es cierto que las necesidades energéticas son superiores ya desde el embarazo, pero con una dieta rica en vitaminas, minerales… equilibrada y con los aportes extras recomendados por su especialista, es suficiente y no debe de existir ninguna carencia.
  • Perjudica a la salud de la madre: FALSO.
  • Perjudica la salud del hermano mayor: FALSO. Es cierto que se han evidenciado casos, en hermanos mayores con cuadros de diarreas al tomar calostro, esto se debe al efecto laxante que tiene para eliminar el meconio del recién nacido, pero duran poco tiempo y no son perjudiciales para el niño. En lo que, si beneficia al mayor es en seguir tomando las inmunoglobulinas, vitaminas… necesarias para su optimo desarrollo y adaptarse a la llegada del hermano. Le ayuda a sobrellevar los celos y crea un vínculo muy especial con el hermano menor.
  • Perjudica en la salud y el crecimiento del pequeño: FALSO. Hay parte de la sociedad que cree que el mayor roba la leche al pequeño, nada más lejos de la realidad, es todo lo contrario, gracias a la estimulación del mayor, el pequeño se encuentra con unas cantidades de calostro superiores a las de un embarazo sin lactancia. La pérdida de peso de los primeros días es menor que en los niños alimentados en lactancia sin tándem, lejos de tener un peso más bajo por compartir lactancia, se evidenció un aumento de peso en un 21% más que el de su hermano mayor en ese tiempo. Por lo tanto, queda demostrado que el neonato, no se queda sin calostro.

Aspectos Importantes a Considerar

La lactancia en tándem no perjudica ni a la madre ni a los hijos, es una experiencia con mil sentimientos diferentes para la madre, la puede vivir como una lactancia feliz que encaja a la perfección con sus rutinas y manera de vivir de la familia, pero también puede ser, una experiencia agotadora y estresante, en la que puede padecer momentos de angustia e impotencia, incluso aparecer la temida agitación por amamantamiento.

Esta agitación, se identifica por ser sensaciones negativas que aparecen de repente en la madre cuando amantan a sus hijos, es una aversión para amamantar. Aunque desgraciadamente hay poca información en la literatura científica al respecto, existe un metaanálisis de este año 2021 en el que se describen esas emociones, siendo la rabia y enfado las más comunes, así como la irritación y la agitación, además de estos sentimientos refieren sensaciones físicas como picor en la piel y dolor en los pezones. Sienten la necesidad de quitar al niño del pecho y tomar un respiro. Algunas madres reconocían tener pensamientos de hacer daño al bebé. Son sentimientos incontrolables, no los pueden evitar. Esto genera sentimientos encontrados, creando grandes conflictos internos porque la madre quiere seguir amamantando, pero se ve incapaz de poder hacerlo.

La causa no está clara, existen pocos estudios sobre ello, los que hay lo justifican desde un punto de vista hormonal, por la caída de la dopamina, el estrés y el cansancio, favoreciendo este episodio. No hay que confundirlo con el D-MER que es el reflejo de eyección disfórico de la leche, en el que la madre también tiene sensaciones desagradables, pero solo duran al principio de la toma, a diferencia de la agitación que duran todo el tiempo que el niño este al pecho. Esta agitación es más común observarla en madres con lactancias muy prolongadas, embarazadas o con lactancia en tándem.

Saber que está justificado, que existe evidencia de tener un desencadénate hormonal ayuda a las madres a tolerar la situación y sobre todo a no sentirse culpables por ello. Es importante que lo verbalicen y lo hablen con otras madres que están pasando por la misma situación, aparte de recibir todo el apoyo de su entorno. Necesitan ser escuchadas, entendidas y no enjuiciadas, además de descansar para reducir el estrés.

Cada madre debe organizar las tomas entre sus dos hijos, las hay que primero alimentan al pequeño y después al mayor, o al contrario para que el mayor que es más consciente de la situación, no se altere. También las hay que prefieren amamantar a la vez, un pecho para cada uno, (posición utilizada es caballito), así la madre ahorra tiempo y al agrupar las tomas puede tener momentos de descanso tan necesarios. O si el hermano mayor es lo suficiente grande para entender, pacta con él, que mamará cuando el pequeño haya terminado.

Es frecuente que el primer mes, el hermano mayor mame igual o más que el pequeño y que cada vez que el pequeño mame, el mayor también quiera. Respecto a la composición de la leche sabemos que se modifica días antes del parto para convertirse de nuevo en calostro, es lógico que se adapte al más pequeño, modificando la concentración de nutrientes en beneficio del neonato, disminuyendo las grasas y la lactosa, aumentando las proteínas y las inmunoglobulinas. El mayor tomara leche con un sabor distinto al que estaba acostumbrado, pero para nada inadecuada para él, solo es diferente de la que estaba acostumbrado y siempre será mejor que cualquier otra leche que pueda tomar.

Hay un dato muy curioso, se ha evidenciado que el reflejo de eyección no aparece en la madre con el hermano mayor, pero si, cuando mama el pequeño. El mayor pronto se percata de esta salida de leche y como durante el embarazo la producción la ha tenido disminuida quiere mamar cuando su hermano para aprovechar el reflejo. También es curioso que algunas madres que han entrado en estudios de lactancia en tándem refieren no tener entuertos (contracciones uterinas) con el mayor, pero si con el pequeño.

En cuanto a las diferencias en la composición del calostro de una lactancia en tándem y una lactancia simple, los pocos estudios encontrados demuestran que no hay diferencias significativas entre ambas. En los pesos de los neonatos si se han encontrado diferencias, los neonatos nacidos de madres que amamantaron estando embarazadas, sabemos que pierden menos peso al nacer y lo recuperan más rápidamente, demostrando que no perjudica el desarrollo del menor.

Como ya he mencionado en otras culturas este tipo de lactancia es algo habitual y cotidiano, pero en la nuestra las madres se encuentran grandes barreras y oposiciones por parte de la sociedad, la AEP afirma que el 70% de los profesionales sanitarios muestran una actitud de rechazo ante este tipo de lactancia consiguiendo que en ocasiones la madre cambie de opinión y no decida realizarla, destetando al mayor.

El destete del mayor puede ocurrir en cualquier momento, puede ser que sea el, el que decida no mamar más por no gustarle el nuevo sabor de la leche. Existen modificaciones el sabor es más salado, la composición de los nutrientes varia, la consistencia es más densa y la cantidad disminuye (la leche se modifica en función de las necesidades del recién nacido). También puede ser la madre la que necesite destetarlo, por sentirse incapaz de realizarlo con los dos y se sienta sobrepasada por la situación. La exigencia del mayor puede llegar a ser muy alta, necesitando que la madre ponga limites, en este caso es necesario que priorice en la alimentación exclusiva del pequeño.

El destete debe de realizarlo igual que si fuera único, disminuyendo el número de tomas o el tiempo al pecho, jugando y entreteniéndolo cada vez que pida, pactando sí es capaz de entender que es necesario que deje de mamar. En cuanto a la técnica, si la madre decide amamantar por separado, podrá utilizar la técnica que desee. Si por el contrario lo hacen los dos a la vez, tendrá que buscar posiciones en las que no se obstaculicen el uno al otro y permitan un correcto agarre.

En definitiva, la lactancia materna en tándem no perjudica a la salud de ninguno, ni privará al neonato de una alimentación completa.

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