El embarazo anembrionario, también conocido como "huevo huero", es una forma de aborto espontáneo temprano en la que el embrión no se desarrolla, a pesar de que se forma el saco gestacional. Es un problema relativamente frecuente que puede generar angustia y ansiedad en las mujeres que lo experimentan.
¿Qué es la Gestación Anembrionada?
El embarazo anembrionado, o "huevo huero", es un tipo específico de aborto en el que el óvulo fertilizado se implanta en el útero, pero el embrión no se desarrolla. En los embarazos normales, el óvulo es fecundado por el espermatozoide, dando lugar a un saco gestacional donde se desarrollará el embrión. Sin embargo, en la gestación anembrionada, el embrión detiene su desarrollo en una etapa muy temprana y no puede observarse en una ecografía.
Desarrollo Embrionario Normal
Después de la fecundación, el embrión multiplica sus células hasta llegar al estadio de blastocisto. Este blastocisto tiene una capa periférica de células que forman el trofoectodermo, y un pequeño grupo de células llamado masa celular interna. Una vez que el blastocisto se implanta en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Este proceso se conoce como gastrulación.
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Causas de la Gestación Anembrionada
En la mayoría de los casos, la causa principal de la gestación anembrionada son las anomalías genéticas o cromosómicas en el óvulo y/o los espermatozoides. Estas anomalías pueden generar errores en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario. Otra posible causa es la división anómala del embrión después de la fecundación.
Síntomas de la Gestación Anembrionada
Al inicio, los síntomas de la gestación anembrionada son similares a los de un embarazo normal: ausencia de menstruación, náuseas, sueño, cansancio, molestias en los pechos, etc. Además, la prueba de embarazo dará positivo, ya que la formación de la bolsa gestacional provoca que el organismo segregue gonadotropina coriónica humana (hCG), la hormona que sirve para confirmar el embarazo. Sin embargo, la ausencia de embrión hace que, pasados unos días, el organismo deje de secretar hCG y los niveles de hormona bajen. En este punto, los síntomas de embarazo disminuyen y aparecen los propios de un aborto espontáneo: dolor abdominal y sangrado vaginal.
Es importante tener en cuenta que, en muchos casos, la pérdida de la gestación se produce antes de que la mujer tenga conocimiento del embarazo. Además, los principales síntomas por los que se suele consultar son el sangrado vaginal y/o dolor leve tipo calambre. Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de embarazo como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos.
Diagnóstico de la Gestación Anembrionada
Aunque muchas mujeres experimentan un aborto espontáneo antes de saber que estaban embarazadas, existe la posibilidad de detectar previamente una gestación anembrionada. En las ecografías transvaginales, la bolsa gestacional suele ser visible a partir de la cuarta o la quinta semana de gestación. Normalmente, el embrión puede observarse entre dos y tres días después de haber detectado la bolsa. Si esto no sucede, podemos estar ante la primera señal de gestación anembrionada.
El diagnóstico de embarazo anembrionario se establece ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarse en establecer el diagnóstico de huevo huero.
¿Cuándo se Detecta?
El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco. El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:
- El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
- La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste.
- Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.
- Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.
Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido. En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.
Finalización de la Gestación Anembrionada
La gestación anembrionada siempre termina en aborto. Existen dos posibilidades para finalizar el embarazo:
Aborto Natural
En este caso, se produce un aborto espontáneo, que da lugar a dolor abdominal, sangrado vaginal y la expulsión del saco gestacional. En algunas situaciones, la mujer no es consciente de que ha tenido un aborto, ya que lo confunde con la menstruación. Esto sucede, sobre todo, cuando el aborto se produce en una fase especialmente temprana y sin mayores complicaciones.
Legrado
El legrado es un procedimiento quirúrgico que consiste en dilatar el cuello del útero para extraer el saco gestacional, el cual se encuentra alojado en el endometrio (interior del útero). A esta operación se puede recurrir desde un primer momento o para extraer los restos de un aborto espontáneo.
Tratamiento
Tras el diagnóstico del embarazo anembrionado habrá que conseguir la expulsión vía vaginal de este embarazo no viable. Esto se puede lograr mediante:
- Aborto natural, produciéndose la expulsión y sangrado vaginal.
- Tratamiento médico mediante la administración de misoprostol.
- Legrado después del diagnóstico por ecografía.
Es importante recordar que una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.
Además, se utilizan medicamentos para inducir la expulsión del tejido gestacional y evitar complicaciones.
Embarazo Tras Gestación Anembrionada
Un embarazo anembrionado que termina en aborto no tiene por qué provocar consecuencias negativas en la fertilidad femenina. Por tanto, si no existen otras anomalías, la mujer podrá quedarse embarazada de nuevo. Eso sí, tendrá que esperar, al menos, dos ciclos menstruales. Dicho plazo deberá ser marcado por el ginecólogo de cada paciente.
Otra cuestión diferente es si la mujer presenta circunstancias añadidas que afectan negativamente a su fertilidad, como abortos de repetición o edad avanzada. Por ejemplo, a partir de los 40 años los óvulos son de peor calidad y se multiplica el riesgo de que padezcan anomalías cromosómicas. En cualquier caso, cuando se producen dos abortos resulta recomendable consultar con una clínica de fertilidad, con el objetivo de estudiar a la mujer y poder prevenir o tratar los problemas reproductivos.
Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto. El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna.
El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad. Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras. La paciente podrá quedarse embarazada sin ningún problema tras recibir el tratamiento oportuno que requiera su caso concreto. En caso de que fuera recurrente y se repitiera varias veces de manera consecutiva, convendría llevar a cabo un estudio genético en la pareja para determinar la causa que impide el desarrollo embrionario.
Impacto Emocional
El embarazo anembrionario tiene un impacto emocional significativo que no debe subestimarse. Muchas mujeres no hablan de sus pérdidas gestacionales, pero todas lo experimentan con un mayor o menor grado de ansiedad y estrés. Además, una mujer que ha experimentado una gestación anembrionada suele vivir los primeros meses de su siguiente embarazo con cierta ansiedad y angustia.
Prevención
En términos de prevención, no hay estrategias establecidas para evitar esta condición. Sin embargo, si estás planeando un embarazo (tanto si has sufrido un embarazo anembrionario como si no) es importante llevar una alimentación saludable, realizar ejercicio físico adecuado y evitar el tabaco y el alcohol. Sobre todo, es importante recordar que es un proceso de “control de calidad” natural, en el cual el propio cuerpo detecta problemas como malformaciones o anomalías genéticas y que no significa que no podamos tener un embarazo saludable más adelante.
Preguntas Frecuentes
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre el embarazo anembrionario:
¿Es lo mismo embarazo molar que embarazo anembrionario?
No, no es lo mismo. Una gestación anembrionada es una gestación en la cual se produce el saco gestacional, la placenta, pero no se desarrolla el embrión. En cambio, la enfermedad molar es una tumoración de la placenta.
¿Cuánto dura el embarazo anembrionado?
Un embarazo anembrionario es una de las causas más frecuentes de aborto espontáneo y suele ocurrir en el primer trimestre de gestación.
¿Cuáles son los síntomas de un embarazo anembrionado?
Los síntomas iniciales de un embarazo anembrionado son iguales que en una gestación normal. Sin embargo, a medida que la hormona beta hCG vaya disminuyendo, los síntomas típicos de la gestación comienzan a desaparecer y surgen otros nuevos asociados al aborto como, por ejemplo, dolor pélvico y sangrado vaginal.
¿Es posible tener un embarazo anembrionado tras una FIV?
Sí, desgraciadamente sí. El embarazo anembrionado puede suceder tanto si la gestación ha sido de manera natural o mediante un tratamiento de reproducción asistida.
¿Se puede predecir un embarazo anembrionado?
Sí, se puede sospechar un embarazo anembrionado antes de confirmarlo, pero no siempre se puede predecir con certeza. Se observa un incremento en la tasa de abortos espontáneos conforme avanza la edad materna, especialmente a partir de los 40 años.
¿Puede tener lugar un huevo huero sin sangrado?
Sí. Puede suceder que haya un embarazo anembrionario sin sangrado antes de que ocurra el aborto, pero finamente la mujer presentará un manchado.
¿Cuándo se puede producir un nuevo embarazo después de un embarazo anembrionario?
La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es esperar 6 meses antes de intentar concebir nuevamente. Sin embargo, hay bastantes especialistas que indican que la mujer puede volver a quedar embarazada pasados unos 3 meses desde un aborto o embarazo anembrionario si se encuentra preparada para ello.
¿Qué posibilidad hay de que se repita un embarazo anembrionario tras una inseminación artificial?
El hecho de que haya ocurrido un embarazo en embrionario no quiere decir necesariamente que se vaya a volver a repetir. En numerosas ocasiones, un embarazo embrionario es un evento aislado y con bajo riesgo de repetición. Si no fuera así y volviera a suceder en varias ocasiones de manera consecutiva, entonces lo recomendable sería realizar un estudio genético.
¿Puedo tener un test de embarazo positivo si tengo un huevo huero?
Sí. Aquellas mujeres que sufran un embarazo anembrionado pueden obtener un resultado positivo en la prueba de embarazo. Además, durante el primer trimestre de gestación, la mujer podrá presentar síntomas como náuseas, cansancio, vómitos, es decir, los síntomas habituales al inicio del embarazo.
