El parto es el proceso biológico por el que se produce la salida del feto y la placenta desde el útero materno al exterior. Consideramos normal aquel parto que tiene lugar entre las 37 semanas y 42 de gestación. Sin embargo, existen factores específicos en cada mujer que puede hacer que las fechas de los nacimientos se avancen o se retrasen.
Cuando una mujer se queda embarazada y su primer parto se acerca, es normal sentir cierto desasosiego. Es una experiencia que nunca ha vivido y sobre la que oirá muchos y diversos comentarios de familiares y amigas, positivos y negativos.
Antes de ponerte de parto y dar a luz, vas a experimentar una serie de sensaciones y síntomas preparto, cuya duración será muy variable. Desde que empiezas a notarlos, pueden ser días o incluso semanas antes de que se inicie del parto. A medida que se acerca la fecha de parto, tus preocupaciones aumentan, sobre todo si tu parto anterior fue por cesárea, tienes problemas de peso, en la ecografía te han dicho que tu bebé es grande o temes no poder soportar el dolor del parto.
El encajamiento y presión de la cabeza del bebé producen unas contracciones que duelen aunque son irregulares harán que el cuello uterino se ablande y se acorte e incluso se abra un poco, lo que dará lugar a la expulsión de flujo espeso y mucoso, llamado “tapon mucoso”.
Si eres primeriza debes saber que a veces tu cuerpo te advierte que tu bebé va a nacer dentro de poco. Estos síntomas pueden incluir:
- Expulsión del tapón mucoso: El tapón mucoso es una sustancia pegajosa que “sella” el útero para evitar que gérmenes de la vagina lleguen hasta él.
- La tripa se encuentra muy baja: La cabeza del bebé ya se encuentra encajada en la pelvis, por lo que la tripa no está tan alta. Por eso es muy probable que en los últimos días de embarazo notes que puedes respirar mejor (el útero no oprime tus pulmones) y que tienes menos ardor de estómago.
- Rotura de la bolsa amniótica o romper aguas: De pronto, notas que expulsas un líquido. Puede que sea poca cantidad, pero constante, o de golpe. Eso quiere decir que la bolsa amniótica que protege a tu bebé se ha roto y el líquido donde tu bebé nadaba se escapa. El parto está muy cerca. Pero cuidado: no todas las mujeres rompen aguas. Muchas no llegan a romper la bolsa. Incluso puede ocurrir que el bebé nazca con la bolsa intacta. Son casos excepcionales, pero ocurre. Si el líquido que expulsas es claro, no debes preocuparte. Debes acudir al hospital, pero sin urgencia. Pero si el líquido amniótico presenta un color amarronado, debes acudir enseguida al hospital.
- Contracciones: Este es el verdadero síntoma que indica que está de parto. A lo largo del tercer trimestre es frecuente que la mujer note unas contracciones llamadas de Braxton Hicks. Son contracciones de ensayo. Es decir, el útero practica para cuando llegue el gran momento: el parto. Cuando una mujer ha dado a luz anteriormente, las identifica fácilmente…. “Las verdaderas contracciones de parto son regulares en el tiempo y cada vez más intensas y frecuentes. El dolor se experimenta en la región suprapúbica [por debajo del ombligo] y se irradia a la zona lumbar y no ceden aunque la gestante se siente o se tumbe”, señala el Dr.
“Cuando presente contracciones rítmicas que no ceden con el reposo y aumentan progresivamente en intensidad y frecuencia (cada 5 minutos durante al menos una hora), sangrado (excluido un ligero manchado que podría estar asociado al tapón mucoso), sospecha de pérdida de líquido amniótico o disminución o ausencia de movimientos fetales percibida por la gestante.
Es importante estar tranquila y relajada, siguiendo las indicaciones de la matrona y practicando los ejercicios de respiración y relajación aprendidos durante el embarazo. Desde que comienzan las contracciones hasta que te preparas para ir al hospital, aprovecha y haz ejercicios para acelerar la dilatación con y sin pelota de Pilates.
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Fases del Parto
El parto se divide en tres etapas principales: dilatación, expulsivo y alumbramiento. Cada una de estas fases tiene sus propias características y duración.
1. Dilatación: La Primera Etapa del Parto
La aparición de contracciones progresivamente más frecuentes e intensas suele ser la primera señal de que el parto comienza. Gracias a ellas, usted prestará atención a lo que le está ocurriendo y podrá observarse para tomar las decisiones más oportunas.
Las contracciones se irán convirtiendo en rítmicas y dolorosas consiguiendo que el cuello del útero se adelgace de forma gradual, adquiera una consistencia blanda y vaya dilatándose. En un determinado momento será conveniente que acuda al hospital. El momento adecuado dependerá de los partos previos y de la distancia a la que se encuentre la Maternidad.
Conviene que en las últimas semanas del embarazo hable con su matrona sobre cómo identificar el momento más adecuado en su caso. Cuando acuda a la maternidad, la matrona realizará una exploración vaginal para determinar los cambios que el cuello ha experimentado y así conocer si el parto se ha iniciado y en qué fase se encuentra.
Se considera que el parto está claramente establecido cuando el cuello tiene una dilatación de alrededor de 4 centímetros. El tiempo y las contracciones necesarias para alcanzar esta dilatación son muy variables y en ocasiones este periodo denominado fase latente o pasiva de la primera etapa del parto es largo y durante él pueden surgir dudas sobre si el parto se ha iniciado ya o no.
Ingresar en la Maternidad Hospitalaria en esta fase latente puede ser perjudicial y que además está asociado a mayor intervencionismo, por lo que aconseja regresar al domicilio hasta que el parto esté claramente instaurado y seguir las recomendaciones para mejorar el confort acordadas con la matrona.
La fase activa de la primera etapa del parto comienza al alcanzar los 4 centímetros de dilatación y culmina al alcanzar los 10 cm. Su duración es variable, depende sobre todo del número de partos que ha tenido cada mujer y su progreso no es necesariamente lineal:
La fase activa de la primera etapa del parto de las mujeres que van a tener su primer bebé (nulíparas) suelen ser de alrededor de 8 horas, siendo infrecuente que se alargue más de 18 horas. En las mujeres que ya han tenido algún parto (multíparas), la duración esperada es de aproximadamente 5 horas, aunque en algunas ocasiones puede prolongarse más de 12 horas.
Durante la dilatación, el cuello uterino experimenta dos procesos fundamentales: el borramiento y la dilatación. El borramiento consiste en el afinamiento del grosor del cuello, y la dilatación en la apertura del mismo.
¿Cuánto "duran" los 10 centímetros de dilatación uterina? ¡Te lo explicamos!
Al principio las contracciones se presentan cada 10 minutos y duran hasta 15 segundos, pero poco a poco se van haciendo más frecuentes y más duraderas. Al final de este periodo se repiten cada 2 minutos y duran casi 1 minuto. La duración media de éste periodo varia dependiendo si es o no el primer embarazo. En primerizas puede durar de 6 a 8 horas aunque en algunas mujeres este período puede ser más prolongado.
Tabla resumen de la fase de dilatación:
| Etapa | Dilatación | Duración (Primerizas) | Duración (Multíparas) |
|---|---|---|---|
| Fase Latente | 0-4 cm | Hasta 20 horas | Variable |
| Fase Activa | 4-10 cm | 4-8 horas | 2-5 horas |
2. Expulsivo: La Segunda Etapa del Parto
Es la que transcurre entre el momento en que se alcanza la dilatación completa (10 centímetros de dilatación) y el nacimiento del bebé. También se subdivide en dos fases: pasiva y activa.
Durante la fase pasiva de la segunda etapa del parto no se percibe sensación de pujo y las contracciones uterinas hacen descender la cabeza del bebé a lo largo de la vagina. Su duración en las nulíparas puede alcanzar hasta dos horas y en las mujeres que ya han tenido hijos, hasta una hora si no han recibido analgesia epidural y hasta dos horas si la reciben.
La fase activa de la segunda etapa comienza cuando el bebé es visible, se producen contracciones de expulsivo o se percibe el deseo de pujo. A partir de este momento el pujo materno ayuda al descenso y permite el nacimiento del bebé. La duración normal en nulíparas sin epidural es de hasta una hora y de hasta dos horas con epidural. En multíparas la duración normal es de hasta una hora independientemente de que tengan o no analgesia epidural.
Las contracciones ayudan al descenso de la cabeza del niño. La duración de esta fase varía de unas mujeres a otras y también influye si es el primer parto o ya ha habido otros. Se tienen ganas de empujar y hay que seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios (respiración, momento para empujar, relajación, etc.).
Es el momento en que va a producirse la salida del bebé. Su cabeza ya se encuentra en vagina y es posible verla desde el exterior. La fase de dilatación ha concluido y empieza el expulsivo. Al descender la cabeza se produce presión en la parte baja del abdomen que se acompaña de un deseo de “empujar” por mecanismo reflejo sobre los nervios de la pelvis.
3. Alumbramiento: La Tercera Etapa del Parto
La tercera etapa del parto es la que transcurre entre el nacimiento y la expulsión de la placenta.
En la guía sobre la atención al parto normal se recomienda el manejo activo o dirigido de la tercera etapa del parto, es decir, la administración de oxitocina intravenosa para disminuir el riesgo de hemorragia postparto y acortar la duración de este periodo. Sin embargo, el alumbramiento espontáneo, sin utilización de fármacos, es una opción aceptable para aquellas mujeres que, teniendo un riesgo bajo de hemorragia, lo prefieran.
Si el alumbramiento es dirigido, es decir con administración de oxitocina, la expulsión de la placenta se produce normalmente en el transcurso de 30 minutos tras el nacimiento, mientras que en el caso de alumbramiento espontáneo se puede demorar hasta 60 minutos.
Una vez expulsada la placenta y contraído todo el útero, podemos decir que en general ya ha acabado el parto, si se ha realizado una episiotomía se sutura en este momento.
Muchas veces la cabeza del bebé no se coloca adecuadamente para aprovechar los diámetros de la pelvis. La episiotomía, es una incisión en la piel y paredes vaginales que se realiza para evitar un desgarro durante la salida de la cabeza del bebé. Hoy en día la tendencia es a realizar el menor número de episiotomías posible.
Cuidados y Acompañamiento Durante el Parto Normal
Acompañamiento Familiar
El acompañamiento durante el parto proporciona seguridad, hace más tolerable el dolor de las contracciones y facilita el progreso del parto. La persona que le acompañe durante el parto debe ser cuidadosamente elegida por usted. Tendrá que saber cómo desea vivir su parto y ser capaz de cuidarle, apoyarle y animarle en todo momento, sin dejarse llevar por los nervios o la implicación emocional.
La persona acompañante debe transmitir a la mujer tranquilidad y seguridad e infundirle confianza en sí misma.
Acompañamiento Profesional
La matrona también debe conocer los deseos y expectativas de cada mujer para poder ofrecer la ayuda y apoyo necesarios. Permanecerá con la mujer sin dejarla sola salvo periodos cortos de tiempo. Cuidará de su bienestar, animándola en todo momento para que pueda vivir su parto según sus deseos. Vigilará la situación de la madre (estado de ánimo, frecuencia de las contracciones, sensación de sed, tensión arterial, pulso, temperatura, etc.) y del feto (auscultación del latido cardiaco) y vigilará la progresión del parto. Sus sugerencias sobre cambios posturales, movilización, ingesta de líquidos, cómo afrontar las contracciones y uso de métodos de alivio del dolor no farmacológicos serán muy valiosas.
¿Qué hacer frente al dolor?
En un parto normal no inducido con oxitocina, sin restricción de movilidad, en un ambiente favorecedor en el que la madre se siente segura y cómoda, muchas mujeres pueden soportar el dolor, gracias a los intervalos entre contracciones que permiten descansar y a analgésicos liberados por el organismo.
Actualmente, usted puede recurrir a los diferentes métodos no farmacológicos y farmacológicos disponibles de alivio del dolor. Puede elegir un método o varios y cambiar de unos a otros según la evolución del parto y de la intensidad del alivio que desee obtener en cada momento. La matrona le informará sobre las diferentes posibilidades.
El Parto Natural: Una Experiencia Única
El parto normal es el proceso fisiológico con el que la mujer finaliza su gestación a término (entre las 37 y las 42 semanas cumplidas). Su inicio es espontáneo, se desarrolla y finaliza sin complicaciones, culmina con el nacimiento de un bebé sano y no necesita más intervención que el apoyo integral y respetuoso. Después de dar a luz, tanto la madre como su bebé se encuentran en buenas condiciones.
La evolución del parto está influida no sólo por factores biológicos propios de cada mujer y bebé, sino también por factores psicológicos, culturales y ambientales.
La mayoría de las mujeres sanas, con la atención y apoyo adecuados y con un mínimo de procedimientos médicos pueden dar a luz sin poner en riesgo su seguridad y la de los bebés. Para ello es importante que las mujeres tengan confianza en sus posibilidades de afrontar el parto y que las matronas y obstetras contribuyan a la mejor evolución de este proceso fisiológico.
Hay que estar vigilantes en el periodo de posparto inmediato ya que la madre ha realizado un gran esfuerzo físico; y además quizás lleva horas sin ingerir alimentos y sin dormir. En aproximadamente unos 10 días ya no se palpará a través del abdomen. Al subir a la habitación el personal de enfermería atenderá a la nueva madre.
Si bien la atención del parto en un medio hospitalario reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones durante el mismo, este proceso no está hoy en día exento de riesgos.
Cesárea: Una Alternativa Segura
Nunca debe considerarse la cesárea un fracaso. Una cesárea es una intervención quirúrgica que permite el nacimiento de un bebé. La cesárea electiva es aquella que se decide realizar antes de que la mujer esté en trabajo de parto. La cesárea de recurso es la que se realiza durante el trabajo de parto. El motivo principal que hace que se tome esta decisión suele ser la detección de riesgo de pérdida de bienestar fetal.
