El VIH es un virus que se transmite de una persona a otra a través de vías de transmisión muy concretas y conocidas. Por este motivo, hablamos de transmisión en lugar de contagio, ya que esta segunda palabra remite a infecciones que pueden transmitirse a terceras personas por cualquier vía, incluyendo las que se producen en la convivencia habitual.
Para que el VIH se transmita de una persona a otra, en primer lugar, debe estar presente, es decir, una persona debe estar infectada, ya que el virus no surge de la nada. En segundo lugar, debe haber un fluido corporal en el que su concentración sea muy alta para que pueda transmitir la infección. Para empezar, algo que hay que tener en cuenta es que para que el VIH se transmita es necesario que esté presente en grandes cantidades.
El VIH se transmite a través del intercambio de determinados fluidos corporales:
- La sangre
- El semen
- Las secreciones vaginales
- La leche materna
- La mucosa rectal
También es posible la transmisión vertical del virus, es decir, de la madre al hijo durante el embarazo, en el parto o durante la lactancia. En la actualidad y gracias al tratamiento antirretroviral (en países con fácil acceso al mismo), este tipo de transmisión es prácticamente inexistente.
UTHSA ECHO de VIH 20 de abril del 2023- La lactancia materna y el VIH
Vías de Transmisión del VIH
El VIH puede transmitirse por diferentes vías:
Vía Sexual
Dentro de la vía sexual, la transmisión puede ocurrir cuando tiene lugar una penetración (vaginal, oral o anal) sin protección, es decir, sin utilizar un preservativo.
El uso correcto del preservativo es fundamental para prevenir la transmisión del VIH.
Vía Sanguínea
La transmisión por vía sanguínea se puede producir por cualquier vía que conduzca directamente al flujo sanguíneo. Por ejemplo, cuando se comparten jeringuillas, material de uso personal cortante o que contenga sangre (utensilios de afeitado, cepillos de dientes…) o por hacerse piercings o tatuajes con material que no haya sido esterilizado antes.
Vía Vertical
La transmisión del virus de madre a hijo (denominada también transmisión vertical) puede producirse durante el embarazo, en el momento del parto o por medio de la lactancia materna.
El VIH y la Lactancia Materna: Riesgos y Realidades
El VIH es un virus que ataca el sistema inmunológico del cuerpo y se transmite a través de ciertos fluidos corporales, incluida la leche materna. La transmisión al bebé puede ocurrir durante el embarazo o el parto, o durante la lactancia. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que la terapia antirretroviral (TAR) reduce sustancialmente el riesgo de transmisión al bebé.
Para las madres que reciben TAR y tienen una carga viral de VIH indetectable sostenida durante y después del embarazo, el riesgo de transmisión a través de la lactancia materna es inferior al 1%, pero no cero. Y un reciente estudio publicado en Annals of Internal Medicine así lo demuestra.
En lo que constituye el primer informe de este tipo, un equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires evaluó el reservorio de VIH en las células de la leche materna de dos mujeres que viven con VIH y que habían estado en un tratamiento exitoso a largo plazo.
Si bien no encontraron ningún signo de VIH intacto o activo que pudiera causar la infección en otras personas, no se pudo descartar por completo el riesgo de transmisión en la leche materna. Según los autores, estudios como este son cada vez más importantes a medida que las pautas de alimentación infantil para las personas que viven con VIH.
Lo que hay que tener claro es que hay una gran diferencia, afirma el estudio, entre indetectable e intransmisible. Lo primero no significa que las personas con VIH que tienen una carga viral indetectable no puedan transmitir el virus.
Aunque esto era algo que se intuía, aún no se había demostrado en el caso de la lactancia materna, ya que el riesgo de transmisión sigue siendo muy pequeño. Durante muchos años, las directrices de los países desarrollados se centraron en evitar cualquier riesgo, incluso los más pequeños, desalentando la lactancia materna en las personas con VIH. Recientemente, directrices como las suizas y las de los Estados Unidos han comenzado a considerar la importancia de tomar decisiones informadas y compartidas entre pacientes y médicos.
Para llegar a esta conclusión, los autores se basaron en tres voluntarias y evaluaron el virus libre y el ADN del VIH asociado a células en la leche materna durante las primeras 7 semanas de lactancia de todas ellas. La primera es conocida como la paciente Esperanza: una mujer con 9 años de control viral espontáneo. La segunda es una mujer con VIH que recibía TAR y cuyas cargas virales eran indetectables desde hacía más de 5 años y finalmente una paciente de control.
Los resultados mostraron que en las mujeres con VIH se detectaron niveles muy bajos de ADN celular del VIH (entre 0,08 y 0,74 copias de ADN del VIH por millón de células). Después de analizar 14 millones de células de "Esperanza" no se detectó ningún provirus del VIH mediante la secuenciación proviral y en 11 millones de células de la mujer que recibía antivirales a largo plazo, detectaron solo 4 copias defectuosas del VIH con grandes deleciones internas. Según los autores, estos datos son tranquilizadores, pero les llevan a mantener la postura de que indetectable no quiere decir que no haya posibilidad de transmisión.
Avances en el Tratamiento Antirretroviral y la Lactancia Materna
El avance de la terapia antirretroviral frente al VIH (TAR) ha transformado la vida de las personas que conviven con el virus, especialmente en el ámbito de la salud reproductiva. Actualmente, gracias a la eficacia de los tratamientos disponibles, es posible alcanzar y mantener una supresión viral en sangre durante el embarazo.
Esta situación ha hecho que el paradigma “indetectable igual a intransmisible” cobre cada vez más fuerza, lo que significa que, si una persona tiene una carga viral indetectable, no transmite el virus ni por vía sexual ni durante el embarazo o el parto. En la población general, la lactancia materna es la forma preferente de alimentación en los primeros meses de vida por los beneficios probados tanto para el bebé como para la madre. Esta evidencia también genera inquietud entre mujeres con VIH que, gracias al tratamiento antirretroviral, mantienen una carga viral indetectable y desean alimentar a sus hijos con leche materna. Sin embargo, el contexto del VIH añade una complejidad adicional.
A pesar de que el riesgo de transmisión en caso de supresión viral se considera muy bajo, no puede asegurarse que sea completamente nulo. Mientras que en países con recursos limitados la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna con TAR debido a los riesgos asociados a la falta de acceso a agua potable o a la imposibilidad económica de adquirir leche de fórmula, en países como España la recomendación continúa siendo la alimentación artificial exclusiva.
No obstante, algunos países europeos y Estados Unidos han comenzado a documentar experiencias de lactancia materna en mujeres con VIH y supresión viral.
Infografía sobre el VIH/SIDA a nivel mundial.
Recomendaciones y Condiciones para Considerar la Lactancia Materna con VIH
Con el objetivo de ofrecer una guía clara, un reciente documento dirigido a profesionales sanitarios y familias establece las condiciones bajo las cuales podría considerarse viable la lactancia materna en mujeres con VIH con carga viral indetectable. Las condiciones incluyen una historia de adherencia excelente al tratamiento antirretroviral, supresión viral mantenida -al menos durante el tercer trimestre de embarazo-, y compromiso de seguimiento postnatal tanto clínico como analítico.
Asimismo, se requiere la disponibilidad de consultores de lactancia con experiencia y seguimiento mensual de carga viral en la madre hasta el final del periodo de lactancia. Si finalmente se opta por la lactancia, esta no debe prolongarse más allá de los seis meses, y se recomienda mantenerla exclusiva en ese periodo. A partir del sexto mes, se aconseja el paso a la lactancia artificial combinada con la alimentación complementaria, ya que la introducción de otros alimentos podría aumentar el riesgo de transmisión del VIH.
Este enfoque busca equilibrar el derecho de las mujeres con VIH a tomar decisiones informadas sobre su maternidad, con la necesidad de garantizar la seguridad del recién nacido.
La Necesidad de Más Investigación
Desde hace tiempo se conoce que el riesgo de transmisión del VIH por la lactancia es mínimo en mujeres con carga viral indetectable en sangre. Dada la enorme cantidad de células presentes en este alimento que los bebés reciben durante la lactancia, “es fundamental conocer sus características y potencial.
Laufer destaca la necesidad de seguir investigando sobre la lactancia y el VIH para abordar las preocupaciones y deseos de las mujeres que viven con VIH que desean amamantar.
En contra de algunas creencias populares, fruto del desconocimiento, el VIH no se transmite por actos de convivencia tales como compartir cama, comida o utilizar el mismo lavabo. Tampoco por abrazar, besar o dar la mano a una persona infectada ni por la picadura de un mosquito.
| Fluido Corporal | Riesgo de Transmisión |
|---|---|
| Sangre | Alto |
| Semen | Alto |
| Secreciones Vaginales | Alto |
| Leche Materna | Alto (pero reducido con TAR) |
| Líquido Preseminal | Bajo |
| Saliva, Sudor, Lágrimas | Ninguno |
Además, los estudios realizados hasta el momento concluyen que una persona con VIH bajo tratamiento antirretroviral y con carga viral indetectable de forma mantenida no puede transmitir el virus a otra persona a través de sus fluidos.
Fuente: Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA) y Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (SEISIDA). Documento informativo sobre la infección por el VIH.
