El Hijo del Hombre: Significado Bíblico y Relevancia Teológica

La expresión "El Hijo del Hombre" es una de las más enigmáticas y significativas en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Este título, frecuentemente asociado a Jesús, encierra profundas implicaciones teológicas y una rica historia dentro del contexto judío del primer siglo. Exploraremos el significado bíblico de "El Hijo del Hombre", su contexto histórico y su relevancia en la fe cristiana.

El Regreso del Hijo Pródigo, Rembrandt.

¿Qué es el Hombre en la Biblia?

La pregunta fundamental sobre el hombre en la Biblia más que ¿qué es el hombre? es ¿quién es el hombre? El hombre en la Biblia es un sujeto ya que toda la revelación bíblica es una historia entre un «yo» y un «tu», y por eso hemos tomado el salmo 8 para preguntarnos con el salmista que se extasía entre la grandiosidad de Dios y la inmensidad de la creación ¿Qué es el hombre para que Dios se acuerde de él, ese hijo de Adán para que de él se cuide Dios?

El Hombre como Criatura

Gen 1,26 «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra» ante todo el hombre es una criatura. Es un ser cuya vida no depende de si mismo es una vida dada, donada. Esto define realmente el ser del hombre. Su relación con el creador es esencial, es vital no accidental, ni accesoria. Cuando se niega esta relación se está poniendo en juego la verdad del hombre, el ser humano se estaría autodestruyendo. Una tarea urgente en la formación es volver a descubrir nuestro ser criatura de Dios.

El Hombre como Unidad

1 Tes. 5,23 «que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo se conserve sin mancha hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo». Una iluminación bíblica del hombre debe partir de la concepción «HOLÍSTICA» que se encuentra tanto en el A.T. como en el N.T. Es decir que el hombre es una unidad, más aun, «el hombre es una totalidad». El hombre no es un compuesto de dos fuerzas antagónicas y enemigas (eso es platónico). Es una unidad compuesta, pero no como una suma de partes… se podría decir que el hombre bíblico es todo él espiritual y todo él es corporal, no es un espíritu que anima un cuerpo, ni un cuerpo animado por un espíritu, sino que el hombre es: «Un ser corporal espiritual». Por eso para la concepción bíblica del hombre en su origen la muerte era el final de todo. Cuando el hombre moría, moría todo el ser.

En la Antropología Bíblica se destacan tres elementos fundamentales en la concepción del hombre y que nos permite entender mejor al hombre… y al hombre de hoy tan dividido y despedazado por tantos factores hay que volverlo a unificar… eso es una tarea urgente en la formación:

  • NEFESH: Principio de vida. Es la garganta y más aun es el orificio que permite el paso de la vida = AIRE.
  • BASAR: Es la parte material. Es la carne. Es la que permite la relación, el estar ocupando un espacio y un tiempo.
  • RUAH: Es el Espíritu. Es el viento.

Gen 2,18 «Dijo YHWH - DIOS no es bueno que el hombre este sólo. Hemos afirmado anteriormente 2 cosas: Primero que el hombre es un ser creado y allí afirmamos la relación primordial del hombre que es con su creador. Es él su razón de ser, su principio vital por decirlo de algún modo y segundo: que le hombre es un totalidad pero incompleta. El hombre se desarrolla y se plenifica en relación con el otro. El otro es su semejante, el que en verdad lo llena, lo alegra, expresado bellamente en la siguiente frase bíblica: Gen 2,23: «Entonces Adán exclamó: Esta si que es hueso de mis huesos y carne de mi carne y se llamará ISHA porque de ISH ha salido». Es el complemento perfecto y la relación con el otro es vital. Cuando se destruye al otro se pone en riesgo la propia existencia como vemos en Gen.

Y aunque ya lo habríamos mencionado anteriormente aparece la relación con el «totalmente Otro» con el Dios que permite que el hombre en toda la revelación bíblica sea un sujeto de esa relación entre un «YO -DIOS» y un «TU - PUEBLO» y así esa relación amorosa de fidelidad por parte de Dios e infidelidad por parte del hombre llegue a su culmen bellamente expresado en el cantar de los cantares donde se da el encuentro de los amados.

Jn. 15,12 «Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado». El hombre, ese ser del que estamos hablando y del que hemos afirmado que es creado por Dios y que es una totalidad, es importante que reafirmemos otra realidad y es que ese «uno» que es el hombre es incompleto. Siempre está en búsqueda de intimidad de una relación que lo plenifique y que sólo es posible cuando el hombre se abre a la experiencia maravillosa y misteriosa del amor.

Ese amor que se expresa en el deseo por complementarse con el otro. Ese amor que lleva a la búsqueda incansable del amado en el cantar de los cantares. Ese amor del que el mismo hombre es objeto en el A.T. cuando el profeta Isaías afirma que «aunque tu padre y tu madre te abandonen yo no te abandonaré» y en el N.T. en Jn 13,1 «habiendo amado a los suyos… los amó hasta el extremo. Ese amor que puede dar sentido incluso al sin sentido de la muerte ya que uno puede dar la vida por sus amigos Jn. 15,13. Ese amor es lo que complementa al hombre y lo hace pleno… Es ese amor el que le puede dar sentido a una vida consagrada para que en la antropología de la vida consagrada el celibato - castidad - virginidad no sea una mutilación, ni una castración sino una posibilidad hacia la plenitud, hacia la totalidad del hombre. Ese amor que posibilita que el hombre ame la vida y que amando esa vida dé su vida por la vida de sus hermanos, como lo hace una madre que desde el momento de concebir da su vida para engendrar una nueva vida.

El Hijo del Hombre en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, la expresión "hijo de hombre" (en hebreo, ben-adam) se utiliza principalmente para referirse a un ser humano, enfatizando su naturaleza terrenal y su mortalidad. El libro de Ezequiel es un ejemplo prominente, donde Dios se dirige repetidamente al profeta como "hijo de hombre" (Ezequiel 2:1, 3:1, et al.). Este uso subraya la humanidad de Ezequiel frente a la divinidad de Dios, sirviendo como un recordatorio constante de su papel como mensajero humano.

Moisés, Miguel Ángel.

Sin embargo, el libro de Daniel introduce una dimensión apocalíptica a la frase. En Daniel 7:13-14, el profeta tiene una visión de "uno como hijo de hombre" que viene con las nubes del cielo y recibe dominio, gloria y un reino eterno. Esta figura celestial, a diferencia del uso común del término, sugiere un ser trascendente con poder y autoridad divinos. Esta imagen influyente preparó el terreno para las interpretaciones del Nuevo Testamento.

El Hijo del Hombre en el Nuevo Testamento

En los Evangelios, Jesús utiliza la expresión "El Hijo del Hombre" con frecuencia para referirse a sí mismo. Este uso es particularmente notable porque Jesús no se autodenomina abiertamente "Mesías" o "Hijo de Dios" con la misma frecuencia. Al usar "El Hijo del Hombre", Jesús parece estar conectando las connotaciones de humanidad y divinidad, de sufrimiento y gloria que se encuentran en las Escrituras hebreas.

Jesús emplea la expresión "Hijo del Hombre" para hablar de:

  • Su autoridad en la Tierra (Marcos 2:10, Lucas 6:5).
  • Su sufrimiento, muerte y resurrección (Marcos 8:31, 9:31, 10:33-34).
  • Su venida gloriosa al final de los tiempos (Mateo 24:30, 25:31).
Referencia Bíblica Contexto
Marcos 2:10 Jesús declara que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la Tierra.
Marcos 8:31 Jesús predice su sufrimiento, muerte y resurrección.
Mateo 24:30 Jesús habla de su venida gloriosa al final de los tiempos.

Este uso multifacético del título permite a Jesús presentar una imagen compleja de su identidad y misión. No es simplemente un rey terrenal, ni solo un ser divino, sino alguien que encarna tanto la humanidad como la divinidad en un propósito redentor.

PROFECÍAS del Antiguo Testamento Cumplidas en Jesús (Parte 1) | Las Profecías del Mesías Prometido

Implicaciones Teológicas

La cristología, el estudio de la persona y obra de Cristo, se enriquece enormemente con la comprensión del título "El Hijo del Hombre". Representa:

  • La Encarnación: Jesús, como "El Hijo del Hombre", es verdaderamente humano, compartiendo nuestra naturaleza y experimentando nuestras limitaciones.
  • La Exaltación: A través de su sufrimiento y resurrección, Jesús, como "El Hijo del Hombre", es exaltado a la gloria divina, cumpliendo la visión de Daniel 7.
  • El Juicio: Jesús, como "El Hijo del Hombre", vendrá a juzgar al mundo, ejerciendo la autoridad que le ha sido dada por el Padre.

La Segunda Venida, Carl Bloch.

En definitiva: quiero concluir en esta reflexión lo que he descubierto en este pequeño recuento bíblico sobre el hombre en la Biblia… lo hago con una frase de San Ireneo «la gloria de Dios es que el hombre viva o el hombre viviente» Dios se la ha jugado el todo por el todo por el hombre El se empleo totalmente en la creación del hombre, ha hecho un pacto con él a pesar de saber de que está hecho el hombre. Se ha encarnado por el hombre, ha sufrido, ha muerto y ha resucitado por el hombre y sigue confiando en el hombre.

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