El Derecho a Nacer: Un Análisis Profundo de los Derechos del Niño y los Dilemas Éticos en la Era de la Reproducción Asistida

A lo largo de la historia, se ha dado por sentado el derecho de los niños a tener padres, al menos dentro del matrimonio, reflejado en la legislación y el gobierno. Sin embargo, la tecnociencia ha permitido manipular y cambiar estos orígenes, planteando nuevas cuestiones éticas sobre los derechos de los niños nacidos mediante tecnologías de reproducción asistida (TRA).

Fecundación in vitro: Un avance tecnológico que plantea importantes dilemas éticos.

El Impacto de las TRA en la Identidad del Niño

El resultado de estas tecnologías son niños nacidos, y la pregunta ética central es: ¿qué les debemos a estos niños? Hasta ahora, esta cuestión ha sido relativamente ignorada. No obstante, la primera generación de niños nacidos gracias a las TRA está alcanzando la edad adulta y conectándose a través de Internet, lo que está cambiando nuestra perspectiva.

Es crucial diferenciar entre la ignorancia no intencionada de la identidad genética y la destrucción deliberada de los vínculos de los hijos con sus padres naturales, especialmente cuando la sociedad se hace cómplice de esta destrucción. Idéntico derecho se concede cada vez más a los niños nacidos por donación de gametos (sea de esperma u óvulo). El Reino Unido ha aprobado leyes que otorgan a los hijos ese derecho al cumplir los 18 años de edad.

La Voz de los "Huérfanos Genéticos"

Las suposiciones tradicionales sobre la reproducción han sido cuestionadas en los últimos años por personas nacidas a través de estas tecnologías, quienes reclaman un cambio. Estos individuos expresan un profundo sentimiento de pérdida de identidad al no conocer a uno o ambos progenitores naturales y a su entorno familiar, definiéndose como "huérfanos genéticos".

Es imperativo escuchar lo que los adultos concebidos de este modo dicen sobre la donación de gametos para determinar si contamos con su consentimiento. Ellos, al igual que los niños adoptados, hablan de su profundo sentido de pérdida de la identidad y de toda relación genética. Se preguntan: ¿Tengo hermanos o primos? ¿Quiénes son? ¿Cómo son? ¿Son “como yo”? ¿Qué podría aprender de ellos acerca de mí mismo?

El Derecho a un Padre y una Madre

Dar a las parejas homosexuales el derecho de fundar una familia desvincula la paternidad de la biología. Al hacerlo, priva inevitablemente a los hijos del derecho a tener un padre y una madre, y del derecho a conocer a su familia natural y a criarse en ella. Esto ocurre porque el matrimonio ya no se considera como la norma de la relación natural y dirigida a la procreación entre un hombre y una mujer, y de los derechos de los niños que se derivan de esa norma.

Ahora la norma primordial pasa a ser que los padres de un niño son aquellos a quienes la ley designa como tales, y que pueden ser o no los progenitores naturales de la criatura. Es decir, que la excepción de la paternidad natural, que solía permitirse por medio de la ley de adopción, se convierte en la regla. Dicho con otras palabras, el matrimonio homosexual cambia radicalmente la base primordial de la paternidad, convirtiéndola de paternidad natural o biológica en paternidad legal (y social), tal y como la ley canadiense de matrimonio civil legisla expresamente.

El debate sobre la legalización del matrimonio homosexual en Canadá se centró casi por completo en los adultos y en su derecho a no ser discriminados por su orientación sexual. Merece la pena observar que el reconocimiento legal de las parejas homosexuales como uniones civiles, a diferencia del reconocimiento como matrimonio, no va contra el derecho de los hijos a tener un padre y una madre, porque no incluye el derecho a fundar una familia.

Derechos Biológicos No Manipulados

En los más de 25 años transcurridos desde el nacimiento de Louise Brown, la primera “niña probeta”, los avances en las TRA han hecho que cada vez resulten más realizables intervenciones que antes no lo eran. Los niños tienen derecho a ser concebidos a partir de orígenes biológicos no manipulados, derecho a ser concebidos con el semen natural de un hombre adulto, identificado y vivo, y de un óvulo natural de una mujer adulta, identificada y viva. Como sociedad, estamos obligados a garantizar el respeto de estos derechos de los niños.

Desde el punto de vista ético, una cosa es no interferir en los derechos de intimidad y autodeterminación de las personas, especialmente en una esfera tan personal y privada como la reproducción. Saber quiénes son nuestros parientes naturales próximos y tratar con ellos es capital para el modo en que formamos nuestra identidad, para relacionarnos con los demás y con el mundo y encontrar un sentido a la vida. Por lo que sabemos hasta ahora, los humanos son los únicos animales que perciben los vínculos genéticos como parte inseparable del sentido de su vida.

El Derecho a Nacer: La Telenovela que Conmovió a Latinoamérica

El derecho de nacer es una telenovela que ha cautivado audiencias a lo largo de América Latina y más allá. Aquí te presentamos un resumen de esta historia llena de drama, amor y secretos familiares.

La Trama Central

María Elena es la primogénita de Rafael y Clemencia del Junco, con una hermana llamada Matilde. Ingenua, María Elena es seducida por Alfredo Martínez, un ludópata que huye de Mérida para evitar sus deudas de juego. Al enterarse del embarazo, Rafael intenta forzarla a abortar, pero ante su negativa, la envía a una finca lejos de casa. Allí, se espera que entregue a su hijo en adopción después del parto.

El patriarca, fuera de sí, ordena asesinar al recién nacido. Sin embargo, Mamá Dolores, la fiel nana de María Elena, huye con el bebé a la capital para protegerlo. Rafael, creyendo que su plan tuvo éxito, se queda satisfecho, mientras María Elena busca desesperadamente a su hijo.

Elenco Principal

La telenovela cuenta con un reparto estelar:

  • Kate del Castillo como María Elena
  • Saúl Lisazo como el galán
  • Diana Bracho como la madre de María Elena
  • Carlos Bracho como Rafael del Junco
  • Maite Embil como Matilde

Curiosidades Detrás de Cámaras

  • Saúl Lisazo, el ecológico: El actor argentino se sintió entusiasmado con su papel, ya que se diferenciaba de los que había interpretado anteriormente. Su personaje amaba la naturaleza, se preocupaba por ella y luchaba por los indígenas.
  • Golpes para Sabine Moussier: En el papel de la malvada Graciela, la actriz tuvo que grabar escenas violentas. Para lograr mayor realismo, Sabine le pidió a Sergio Castaño (Carlos) que la abofeteara de verdad.
  • Actriz discriminada: Francis Laboriel, quien interpretó a Mamá Dolores, comentó sobre el racismo que experimentó. Poder participar en esta novela fue un "milagro maravilloso" para ella.
  • Fiesta de despedida: El productor Carlos Sotomayor reunió al equipo en Mérida. Kate cantó junto a Diana Bracho, y otros actores también se animaron a participar.

Adaptaciones en América Latina

El derecho de nacer ha sido adaptada en varios países de América Latina, incluyendo Perú, Brasil y Ecuador, siempre manteniendo el mismo título. La primera adaptación se rodó en 1952, protagonizada por Carlos Badía y María Valero.

Verónica Castro: Un Ícono de las Telenovelas

Verónica Castro, un ícono de las telenovelas mexicanas en la década de los 80, consolidó su carrera con producciones como Los ricos también lloran, El derecho de nacer y Rosa salvaje. A lo largo de su carrera, ha incursionado en fotonovelas, radio, televisión, cine y teatro. Además, ha bailado, grabado discos y hasta se cayó de un elefante en un reality show.

Su primera aparición en una telenovela fue en 1969 en Yo no creo en los hombres, con un papel secundario.

El Diagnóstico Prenatal del Síndrome de Down: Un Dilema Ético Moderno

Las técnicas de cribado y diagnóstico prenatal de síndrome de Down se ofrecen ya a cualquier madre de cualquier edad. En el momento actual, hay que diferenciar entre las técnicas de cribado (por ejemplo, la ecografía, las pruebas bioquímicas en sangre materna) que no son invasivas ni para la madre ni para el feto pero que solamente aportan un valor probabilístico y carecen de valor diagnóstico, y las técnicas diagnósticas (por ejemplo, la amniocentesis y la biopsia de corion) que son plenamente diagnósticas pero son invasivas con cierto riesgo de afectar a la madre o al feto.

Así las cosas, toda mujer embarazada se está enfrentando ante la tesitura de someterse a una prueba (siempre que ella la acepte) para saber si su hijo tiene o no síndrome de Down. Más aún, ningún obstetra o ginecólogo deja de ofrecer la posibilidad diagnóstica porque, de no hacerlo, se expone a ser encausado. Lo cual quiere decir que toda madre pasa por un trance real y duro en su embarazo: ¿Me hago las pruebas? Y si salen positivas, ¿qué decido hacer con mi hijo?

Los protagonistas del drama son tres: los padres, el hijo, y el ginecólogo; y hay a su lado un coro: familiares, amigos, vecinos. Los sentimientos vividos en esos días son tan intensos y tan dramáticamente zarandeados por la interacción de los protagonistas entre sí y de éstos con el coro acompañante, con consecuencias irreversibles para la vida del hijo, que están siendo analizados por los expertos.

¿Cómo elige la madre la decisión final? ¿Se siente libre o coaccionada? ¿Es una decisión tomada después de estar bien informada sobre lo que es el síndrome de Down y sobre las varias opciones que puede tomar, o por el contrario es sometida a presiones sesgadas? Y hay una pregunta de orden superior que, en el fondo, late con plena intensidad: ¿Qué piensa la sociedad sobre las personas con síndrome de Down? ¿Qué piensa sobre la discapacidad?

Un equipo de 29 expertos liderado por el Dr. Skotko, del Departamento de Genética del Hospital Infantil de Boston, acaba de publicar un trabajo en el que revisa los estudios publicados desde 1960 hasta la fecha en todo el mundo, en los cuales se analizan tanto el grado de preparación que los médicos creen tener para dar un diagnóstico prenatal, como las opiniones de los matrimonios que han recibido el diagnóstico, con el fin de determinar el mejor modo de dar la noticia. (Am. J. Med. Genet, A, 2009, DOI 33082).

Los autores hallaron que una encuesta realizada en 2004 mostraba que el 45% de los miembros de la Sociedad de Obstetras evaluó su formación en relación con el diagnóstico prenatal como «pobremente adecuada o inexistente», y sólo el 28% se sentían cualificados. Cuatro años más tarde el panorama apenas había cambiado. Con el fin de mejorar esta situación y sobre la base de los estudios analizados, los autores se propusieron responder a cinco preguntas críticas que todo médico ha de considerar antes de dar el diagnóstico:

  1. ¿Quién es la persona que mejor puede comunicar la noticia?
  2. ¿Cuándo es el mejor momento de darla?
  3. ¿Dónde debe darse?
  4. ¿Qué información ha de ofrecer?

Aunque la noticia puede ser ofrecida por diversos profesionales (genetistas, ginecólogos, matronas), los matrimonios prefieren recibirla de alguien que sea médico. Las mujeres que aceptaron someterse a las pruebas diagnósticas prefieren recibir la noticia lo antes posible y en compañía de sus maridos; y que si se da por teléfono sea porque previamente así se ha acordado, es decir, que la información telefónica no sea brusca e intempestiva.

En cuanto a la información, las madres insisten en que la información sobre el síndrome de Down esté actualizada, sobre sus causas y sus expectativas, teniendo en cuenta cómo viven actualmente las personas con síndrome de Down. Debe incluir la descripción de los problemas de salud más frecuentes en el bebé y en el niño pequeño.

Las madres insisten que en el momento del diagnóstico, los médicos indiquen todas las opciones de que pueden disponer: continuar el embarazo, proceder al aborto, o dar al niño en adopción tras el nacimiento. En una de las encuestas examinadas, realizada en Holanda, el 34 % de las mujeres que decidieron abortar señaló que desconocía la posibilidad de la adopción.

Por último, a la hora de comunicar la noticia, las madres piden que no se inicie la conversación diciendo «lo siento» o «tengo una mala noticia que darles», sino que se usen expresiones no directivas y condicionantes. Todas las madres señalan el shock, enfado y miedo que la noticia del diagnóstico les supuso inicialmente.

Antes de realizar las pruebas diagnósticas (amniocentesis, biopsia corial), el ginecólogo debe preguntar a la mujer si ya ha adoptado una decisión sobre cómo proceder con el embarazo en función del resultado de la prueba. Los ginecólogos deben estar en contacto y funcionar en conexión con un equipo de profesionales sanitarios (p. Y también, ¿cuáles son las expectativas realistas para un niño con síndrome de Down en la actualidad? Resulta de gran importancia ofrecer contacto con otros padres y grupos de apoyo.

Discriminar en razón de la discapacidad atenta contra la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, recientemente aprobada.

Justo cuando la sociedad está a punto de admitir la eliminación de cualquier vida humana en ciertas fases del embarazo por el mero hecho de que «llegó inoportunamente», y cuando la sociedad ha aceptado que un enorme porcentaje de fetos diagnosticados de síndrome de Down estén siendo eliminados con una sistemática y en una proporción auténticamente eugenésicas, es preciso afirmar sin ambages que un ser humano con síndrome de Down u otra anomalía, diagnosticados prenatalmente, tiene derecho a nacer por encima de un pretendido derecho de la madre a decidir sobre la vida de su hijo.

Seminario diagnóstico prenatal, aspectos clínicos y éticos / 2015 / Parte 3

La fiel y abnegada María Dolores jura a María Elena guardar su secreto, y cuando nace un varoncito, a quien llama Alberto, ser para él una segunda madre.

Así promocionaron esta película durante su gira en los años 50: "El planteamiento más humano y conmovedor de un problema que inquieta la conciencia de todos: EL CONTROL DE LA NATALIDAD". "En contra de su pecado y la sociedad, comprendió que el derecho de nacer era SAGRADO".

El Derecho de Nacer: Detalles de la Película
Título Original Número de Discos Duración Idiomas
El derecho de nacer 1 120 minutos v.o.

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