El aborto, definido como la interrupción voluntaria del embarazo, es un tema polémico y de gran relevancia a nivel mundial. En las últimas décadas, se ha observado una tendencia hacia la liberalización en muchos países, mientras que otros han mantenido o endurecido sus restricciones. En este contexto, es fundamental analizar las leyes del aborto en diferentes regiones, incluyendo la situación particular de Ucrania y las implicaciones para las mujeres ucranianas, especialmente aquellas que se han visto desplazadas por conflictos.
En el mundo, las leyes sobre el aborto varían significativamente, desde la prohibición total hasta la legalización sin restricciones durante las primeras semanas de gestación. El Centro de Derechos Reproductivos clasifica los países en cinco categorías principales:
- Prohibición del aborto en cualquier supuesto.
- Permitido solo en caso de riesgo vital para la madre.
- Permitido para preservar la salud de la mujer.
- Estados que tienen en cuenta las circunstancias socioeconómicas para permitir la interrupción de la gestación.
- Países donde el aborto se produce a demanda de la mujer hasta un máximo de semanas de gestación.
Según esta clasificación, cuatro de cada diez mujeres viven en países con leyes restrictivas del aborto.
Mapa mundial de las leyes sobre el aborto. Fuente: Wikipedia.
Legislación Global sobre el Aborto
El aborto está prohibido bajo cualquier circunstancia en 24 países, incluyendo Egipto, Irak, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Haití, República Dominicana, Mauritania, Senegal, Sierra Leona, el Congo, Madagascar, Laos y Filipinas, según el mapa del Centro de Derechos Reproductivos. En estos países vive el 6% de las mujeres del mundo en edad reproductiva, según las estimaciones de esta organización de derechos humanos con sede en Estados Unidos, que elabora un mapa en tiempo real sobre las diferentes leyes de cada territorio.
En el extremo contrario, se encuentran los 75 países -entre ellos España- que permiten a la mujer abortar en las primeras semanas de gestación sin tener que alegar ningún motivo y donde vive el 36% de las mujeres. Entre la prohibición total y el aborto libre, están los países que permiten interrumpir el embarazo solo en determinados supuestos: de forma muy restrictiva si solo se tiene en cuenta el riesgo de muerte para la mujer; o algo más amplia si incluyen entre las causas la salud materna, la violación, las malformaciones del feto u otros motivos sociales y económicos, aunque no necesariamente todas a la vez.
Tras los países que prohíben el aborto completamente, hay un segundo grupo con leyes también muy restrictivas, que solo lo permiten en caso de que haya riesgo de que la madre muera si sigue adelante con la gestación. En este grupo están, entre otros, Venezuela, Guatemala y Paraguay, en América Latina; Nigeria, Libia, Sudán del Sur, Uganda, Tanzania y Somalia, en África; y Siria, Afganistán, Omán, Yemen, Myanmar, en Asia.
Cerca de medio centenar de países contemplan expresamente la violación como uno de los motivos por los que se puede interrumpir un embarazo. Entre ellos, por ejemplo, está Chile, que desde 2017 permite abortar también por riesgo de muerte de la madre e inviabilidad fetal. Otra de las causas que suelen contemplar las llamadas leyes de supuestos -aquellas que obligan a la mujer a justificar por qué deciden interrumpir su embarazo-, son las malformaciones fetales. Níger o Irán, por ejemplo, solo permiten el aborto en caso de riesgo de muerte de la mujer y en caso de malformaciones fetales.
El Centro de Derechos Reproductivos hace mención a una decena de países con leyes de supuestos que permiten el aborto en un “amplia gama de circunstancias”, incluidas las socioeconómicas. En este grupo estarían Reino Unido, Finlandia, Japón y países africanos como Etiopía, Ruanda y Zambia.
Hay 75 países que tienen leyes que permiten abortar a la mujer en las primeras semanas de embarazo sin tener que alegar ninguna causa. La mayoría establecen el límite en las 12 semanas. Es el caso, por ejemplo, de Irlanda, que tras un histórico referéndum celebrado en 2018 cambió una reciente ley de supuestos por el aborto libre, pero también de otros países como Noruega, Grecia o Uruguay. En España se puede abortar libremente hasta la semana 14 de gestación, como también ocurre en Francia, Bélgica, Alemania o la propia Argentina, uno de los últimos países en unirse al grupo de los estados con leyes más avanzadas en esta materia. No significa que a partir de esas semanas no se permita el aborto. En España, por ejemplo se permite hasta la semana 22 si un informe médico certifica que existe “grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada” o “riesgo de graves anomalías en el feto”, y en cualquier momento si se detectan anomalías fetales “incompatibles con la vida” o una enfermedad “extremadamente grave o incurable”.
La legislación sobre el aborto se inició alrededor del mundo durante el siglo XIX. México, uno de los países más restrictivos en la actualidad, fue el pionero en el mundo a la hora de permitir el aborto en caso de violación, en 1931.En Europa, el pionero fue Islandia en 1935, país que sin embargo solo permite el aborto en casos de riesgo para la salud. Fue la Unión Soviética en 1920 el primer país que legalizó el aborto en cualquier circunstancia, si bien su práctica estaba limitada por ley a realizarse en un hospital estatal. Desde entonces, la ley ha sufrido múltiples modificaciones -estuvo prohibido entre 1936 y 1955-, hasta la Rusia actual, que permite la terminación del embarazo hasta la semana 12, por cualquier motivo. En América Latina, que concentra, junto a África, la mayor parte de restricciones, Cuba fue el pionero en legalizar el aborto en 1968.
Abortar es ilegal en mayor o menor medida en la mayoría de países en África, con excepción de Sudáfrica (1997), Túnez y Mozambique. Este último permite desde 2015 el aborto hasta las 12 semanas, tiempo que extiende a las 16 semanas de gestación en caso de violación e incesto.
El aborto ilegal voluntario -se entiende por voluntario un motivo que no ponga en riesgo a la salud de la madre o el bebé y no contemple una agresión sexual-, es ilegal en la mayoría de países africanos, asiáticos y sudamericanos. En los casos más restrictivos, abortar es delito y conlleva el ingreso en prisión de la madre: Malta, Vaticano, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana son los más estrictos. En El Salvador, el caso de Teodora Vásquez ha revolucionado la materia en el país. Vásquez fue condenada en 2008 a 30 años de prisión por homicidio agravado al dar a luz a un bebé muerto y, tras cumplir diez años de condena, el Gobierno salvadoreño la indultó el pasado mes de febrero. Con todo, hay cerca de una treintena de mujeres encarceladas por delitos similares, incluidos los abortos por violación.
Chile formaba parte de los países con prohibición total hasta 2017, cuando el Parlamento aprobó eliminar la prohibición del aborto en los casos de violación, riesgo para la mujer o inviabilidad fetal.
Francia blindará el derecho al aborto la próxima semana, incluyéndolo en su Constitución después de que el Senado y la Asamblea Nacional dieran luz verde a la reforma. Será así el primer país en incluir este derecho en su Carta Magna.
El Aborto en el Contexto de Ucrania y los Refugiados
En Ucrania, el aborto es legal si se solicita en las primeras 12 semanas de embarazo, los anticonceptivos orales se venden sin receta médica y la píldora del día después es de fácil acceso. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente con la invasión rusa. La guerra ha dificultado el acceso de las mujeres a los servicios de aborto en Ucrania. En 2019, Ucrania registró 74 606 abortos. En 2020, con la pandemia, la cifra descendió a 61 048. Pero en lugar de estabilizarse o volver a los niveles previos a la pandemia, como en la mayoría de los países, los abortos siguieron disminuyendo.
La guerra en Ucrania ha generado una crisis de refugiados, con millones de personas buscando seguridad en países vecinos. Muchos de estos refugiados son mujeres, algunas de las cuales pueden necesitar acceder a servicios de aborto. Sin embargo, la disparidad en las leyes sobre el aborto entre Ucrania y los países de acogida, como Polonia, plantea desafíos significativos.
Más de dos millones de personas provenientes de Ucrania se han refugiado en Polonia desde el comienzo de la guerra en febrero, y la gran mayoría son mujeres con hijos. En Polonia, el aborto está prácticamente prohibido y es el país europeo donde el acceso a los anticonceptivos es más difícil, según el Foro Parlamentario Europeo.
Oxana Lytvynenko es una activista ucraniana que ha vivido en Polonia 16 años y que defiende los derechos reproductivos de las mujeres. “No están en absoluto preparadas para la situación que se encontrarán en Polonia en lo relativo a sus derechos en salud reproductiva, no conocen la ley. Incluso si alguien ha leído un artículo en alguna parte sobre el aborto en Polonia, siguen pensando: 'Vale, no practican abortos a demanda, pero si lo harán cuando haya motivos de peso”, dice.
Algunas de las preguntas que recibe Marchenko son de mujeres con embarazos deseados que ahora que se han convertido en refugiadas ya no se sienten capaces de seguir adelante con el embarazo. Otras son de mujeres que se han quedado embarazadas tras reunirse con sus maridos, que ya trabajaban en Polonia antes de la guerra.
Partidos de izquierdas han propuesto recientemente enmiendas a un proyecto de ley sobre la acogida de refugiados ucranianos, que obligaría a los fiscales a expedir la documentación necesaria para abortar en caso de violación en un plazo de siete días.
“Mi única esperanza es que ninguna de las mujeres ucranianas que necesitan un aborto intente conseguirlo legalmente en Polonia”, señala Lytvynenko. “Espero que sigan su ruta hacia el oeste, hacia Alemania.
