Educación Maternal en Andalucía: Programas, Eficacia y Satisfacción

Desde el momento en que se confirma el embarazo, el equipo de atención primaria debe establecer una comunicación constante con la futura madre. El objetivo principal es asegurar que la vivencia del embarazo sea una experiencia natural y placentera. Es fundamental que tanto la madre como su pareja estén informados sobre los riesgos prevenibles y adopten comportamientos y cuidados que contribuyan a que esta etapa, incluyendo el parto y el cuidado del recién nacido, se desarrolle en un entorno positivo y saludable.

La educación maternal (EM) es una actividad que, respetando el contexto sociocultural, organiza un conjunto de actividades realizadas por profesionales, la comunidad y los individuos. El propósito es que la gestación se viva de manera positiva, facilitando un parto y puerperio normales, tanto física como emocionalmente.

La EM es una actividad importante de promoción y prevención de la salud que se lleva a cabo en los centros de salud. Su relevancia radica en la mejora de los indicadores perinatales de morbilidad y de intervención obstétrica durante el parto. Por lo tanto, es crucial evaluar si las actividades de EM que se realizan en los centros de salud responden a las expectativas de las gestantes.

¿El programa de educación maternal se dirige a las necesidades de las embarazadas? ¿Están satisfechas con las respuestas que les ofrecemos desde los servicios sanitarios? ¿Perciben como útil la EM recibida para afrontar con ciertas garantías una época de la vida de la pareja llena de incertidumbres? Se trata, en definitiva, de evaluar las actividades del programa de EM desarrollado en nuestro centro. Evaluar es una forma de medir la calidad de lo que hacemos y una oportunidad de mejorar nuestros aciertos y de corregir errores.

Los objetivos principales de un programa de educación maternal son:

  • Conocer el perfil sociodemográfico de las embarazadas que participan en el programa de EM.
  • Evaluar la eficacia del programa en la mejora de los conocimientos previos sobre embarazo, parto y cuidados del recién nacido, así como los cambios en los hábitos higiénico-dietéticos.
  • Conocer las opiniones y actitudes de las embarazadas respecto al parto, el grado de satisfacción con el desarrollo de las sesiones y la utilidad percibida.

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Materiales y Métodos

El Programa de Embarazo, Parto y Puerperio se implementa en centros de salud desde los años noventa, involucrando a médicos y residentes de medicina familiar. Se diseñó un subprograma de EM en grupos con los siguientes objetivos:

  • Fomentar una vivencia positiva del embarazo entre las gestantes y sus parejas, considerando el nacimiento como un proceso natural.
  • Proporcionar conocimientos básicos sobre anatomofisiología del embarazo y parto, hábitos higiénico-dietéticos saludables, sexualidad, autocuidados y riesgos prevenibles.
  • Preparación al parto (ejercicios respiratorios, técnicas de relajación y gimnasia).
  • Información sobre el puerperio.
  • Estimular la lactancia materna.
  • Enseñar los cuidados del recién nacido (RN).

Desde las consultas médicas, una vez conocido el embarazo, las mujeres son derivadas a consultas programadas de seguimiento y control que se realizan en el centro, en coordinación con las visitas que realizan los tocólogos en ambulatorio. Desde la primera visita a consulta programada, las embarazadas son incluidas en grupos para la EM.

Los grupos están formados por un promedio de 16 embarazadas que, a partir del tercer trimestre, asisten a 9 sesiones de 150 minutos cada una, en horario de mañana, donde reciben los conocimientos mencionados. Las sesiones combinan contenidos teóricos y prácticos, apoyándose en medios audiovisuales como vídeos y diapositivas.Estos grupos están abiertos a todas las embarazadas y a sus parejas que soliciten la EM, sean de nuestra zona básica o no, y que realicen el seguimiento en nuestro centro o lo hagan de forma privada.

Las sesiones son impartidas por enfermeras del centro previamente formadas en educación para la salud y manejo de grupos.

Para la evaluación se siguieron las siguientes etapas:

  1. Evaluación Inicial (Pre-EM): Se diseñó un cuestionario inicial con 30 ítems para recopilar datos sociodemográficos, información sobre la gestación y hábitos higiénico-dietéticos, así como conocimientos en las áreas de embarazo, parto y cuidados del RN.
  2. Evaluación Post-EM: Se aplicó un segundo cuestionario con ítems similares al primero, pero añadiendo 9 ítems para evaluar el grado de satisfacción con la metodología y el desarrollo de las sesiones.
  3. Evaluación del Parto Realizado: Se diseñó un tercer cuestionario con 11 ítems para conocer el tipo de parto, el control del mismo, la práctica de las enseñanzas recibidas y la utilidad percibida de la EM.

Las participantes en el estudio fueron todas las gestantes que acudieron a la EM en grupos (222 embarazadas). En el análisis de los resultados fueron incluidas aquellas que alcanzaron una cobertura eficaz (asistir al menos a 3 sesiones del programa de EM), cumplimentaron el primer cuestionario (211), el primer y segundo cuestionarios (145) y los 3 cuestionarios (113).

Las variables referidas a conocimientos se evaluaron de la siguiente forma: las respuestas acertadas sumaron un punto, las erróneas restaron 0,5 puntos y no puntuaron ni positiva ni negativamente las que optaron por la opción «no sé».

Para el análisis de las distintas variables se utilizó el cálculo de proporciones, medias, comparación de medias para datos apareados mediante t de Student o métodos no paramétricos (Wilcoxon) cuando no se cumplían las condiciones de aplicación; test de McNemar para comparación de proporciones apareadas; análisis de la variancia para comparación de medias independientes y regresión lineal para relación entre variables cuantitativas, usando el paquete estadístico SPSS.

Resultados

Evaluación Inicial (Pre-Educación Maternal)

Un total de 211 gestantes (95%) respondieron al cuestionario inicial (pre-EM). La edad media de las participantes fue de 29 años (DE, 4,4). En cuanto al nivel de instrucción, el 47% tenía estudios primarios, el 30% había cursado BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), y el 23% poseía estudios universitarios. El 43% residía en la zona más cercana al centro de salud, mientras que el 26% provenía de la zona más alejada y socioeconómicamente deprimida. El 27% de las gestantes eran amas de casa, y el resto se distribuía entre administrativas (19%), dependientas (12%), profesoras (8%) y otras profesiones (34%). Un 63% eran primerizas, y el 82% manifestó que su embarazo había sido deseado. Además, el 95% expresó sentir mucha ilusión por su embarazo.

El nivel de conocimientos global promedio obtenido por las embarazadas en el cuestionario previo, sobre un máximo de teórico de 16 puntos, fue de 8,53 (DE, 3,24), con una puntuación mínima de 0 y una máxima de 16. Por áreas de conocimiento (fig. 1), en lo relativo al embarazo y sobre un máximo de 7, la puntuación media fue de 3,93 (DE, 1,75). Para cuestiones relativas al parto, media, 2,33 (DE, 1,11) sobre un máximo de 4. En cuanto al RN, sobre un máximo de 5, la media fue de 2,27 (DE, 1,66).

Tener más edad se asoció de forma significativa a mejor conocimiento, con un incremento en la puntuación inicial de 0,186 puntos por cada año (coeficiente de correlación, r=0,26; p< 0,0001). Las embarazadas con mejor nivel de instrucción obtuvieron mejores puntuaciones promedio (BUP, 9,48; universitarias, 9,14) que las que tenían un nivel de EGB o inferior, que presentaron una media de 7,72 (F, 7,12; p<0,001). Las mujeres primíparas obtuvieron una puntuación media de 7,95, frente al 9,63 del resto (F, 14,2; p=0,0002). No se detectó relación entre los conocimientos iniciales y las demás variables (domicilio, profesión, ilusión por el embarazo, deseo del embarazo) registradas en el estudio.

Antes de conocer su embarazo, no fumaban 103 (49%) de las mujeres. Al iniciar la EM, este número aumenta significativamente (McNemar, 49; p<0,0001) hasta 153 (73%). No toman ningún derivado lácteo al día antes de conocer su embarazo 29 (13,8%) y 12 consumen habitualmente 4 o más unidades de derivados lácteos al día (6%); al inicio de la EM este último grupo asciende a 50 (24%). No toman ninguna copa de alcohol al día antes del embarazo 183 (88%); al inicio de la EM son 199 (95,2%). Toman una sola copa de alcohol al día 9 (4,3%) y sólo una (0,47%) dice tomar 4 copas/día. Un 100% dice no consumir otras drogas. El 22,9% realiza ejercicio físico antes de conocer su gestación; al inicio de la EM no se produce ninguna variación.

Evaluación Posterior a la Educación Maternal

De las 222 participantes en el estudio, 199 mujeres (89,6%) alcanzaron una cobertura eficaz, es decir, asistieron a 3 o más sesiones del programa. El cambio experimentado fue medido en 145 mujeres que cumplieron las siguientes condiciones: respondieron al cuestionario inicial (pre-EM), cumplimentaron el cuestionario al final de la EM (post-EM) y tuvieron una cobertura eficaz.

Al final de la EM se produjo una ganancia significativa en el nivel de conocimientos alcanzados por las embarazadas. La puntuación global media obtenida fue de 13,11 (DE, 2,44) (t, 20,96; p<0,0001), con una mínima de 3 y máxima de 16. Por apartados de conocimientos, también se experimentó una ganancia en la puntuación media obtenida por las embarazadas; embarazo, 5,07 (DE, 1,75) (t, 9,46; p<0,001); parto, 3,45 (DE, 0,8) (t, 11,05; p<0,001); recién nacido, 4,6 (DE, 0,8) (t, 19,12; p<0,001). Esta mejora en el nivel de conocimientos alcanzados al final de la EM fue independiente de edad, nivel de instrucción, primiparidad y del resto de las variables registradas al inicio del estudio.

Los cambios producidos en los hábitos higiénico-dietéticos al finalizar la EM fueron relevantes en algunos aspectos. Un 76,4% de las mujeres contestaron que no fumaban, frente al 73,2% inicial. De las que siguen fumando, 12 reducen el número de cigarrillos fumados diariamente, 5 lo aumentan y 15 continúan igual (Wilcoxon, 2,112; p=0,035); un 20,8% fuma menos de 10 cigarrillos/día y el 2,8% continúa fumando más de 10 cigarrillos/día. Contestan que toman 4 o más unidades de leche al día 48 (33%) de las embarazadas, frente al 23,8% inicial. La ingesta media de derivados lácteos por día subió en 40 mujeres y descendió en 16, permaneciendo igual en el resto (Wilcoxon apareado, 3,021; p=0,003). Sólo una embarazada (0,7%) contesta que no toma ningún derivado lácteo. En cuanto al alcohol, al final de la EM, 142 (97,9%) de las gestantes contestan que no consumen ninguna copa, frente al 95,2% inicial (McNemar, 2,01; p=0,063). Ninguna mujer aumentó su consumo de alcohol y 6 lo disminuyeron (Wilcoxon apareado, 2,449; p=0,014). Preguntadas por el ejercicio físico, un 57,6% lo practican al final de la EM, frente al 22,4% inicial (McNemar, 37,5; p=0,0001).

Opiniones y Actitudes sobre el Parto Realizado; Utilidad Percibida de la EM

Se recogen las opiniones de aquellas mujeres (n=113) que respondieron al tercer cuestionario, y que cumplieron los requisitos de tener una cobertura eficaz y haber respondido al primer y segundo cuestionarios. Los resultados se expresan en la tabla 3. Los resultados muestran que 64 (57%) de los partos fueron por vía vaginal y 13 (12%), cesáreas. Respondieron no haber percibido miedo en el momento del parto 98 (87%). Un 59,8% no sintió dolor o éste fue soportable. De las mujeres que tuvieron un parto normal o inducido (excluyendo cesáreas o anestesia epidural), el 57,5% declaró presentar un dolor soportable, el 2,5% no experimentó dolor y el 40% un dolor insoportable. Un 91% de las mujeres contestó haber controlado el parto en todo momento o casi en todo momento. Los ejercicios respiratorios les fueron útiles al 43% de las encuestadas en las dos etapas (dilatación y expulsivo) y las técnicas de relajación fueron útiles al 70% de las mujeres. Un 75% de las encuestadas respondió que les fue útil la EM para las 3 etapas: embarazo, parto y cuidados del RN, y un 98% de las mujeres afirma que la EM deberían hacerla todas las embarazadas.

Desde la implantación en Andalucía de los Servicios de Control de Embarazo, Parto y Puerperio, la extensión de la oferta y de su ... Pocos momentos en la vida de una persona tienen tanta intensidad y trascendencia para su futuro como el nacimiento y la crianza de sus hijos e hijas. Una etapa en la que la intervención en salud resulta vital para la eficacia y eficiencia de los resultados. Profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía realizan de forma cotidiana una gran labor pedagógica al afrontar, junto a las gestantes y sus parejas, las incertidumbres, desconocimientos, miedos, ilusiones y ansiedades que van aparejadas al proceso del nacimiento y la crianza.

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