La vida de Salvador Dalí comenzó en Figueres, un pueblo que marcaría toda su producción. Dalí nació el 11 de mayo de 1904, hijo de un notario en Figueras, Cataluña, España.
El número 6 de la calle de Narcís Monturiol de Figueres (Girona), el edificio modernista donde Salvador Dalí nació y vivió los primeros ocho años de su vida, ha abierto las puertas como equipamiento cultural 28 años después de que el Consistorio comprara una parte de los bajos y del entresuelo de la finca.
Durante la hora que dura la visita, los hologramas, mappings y proyecciones que forman parte del discurso expositivo crean una experiencia sensorial que permite acercarse de una forma diferente y única a la figura del genio, del inicio hasta sus últimos días, y al mismo tiempo contextualizar la Figueres de principios del siglo XX.
“No hay ningún sitio en el mundo que explique la persona y el personaje de Dalí, de ahí la necesidad de explicar Donde todo empezó y De Figueres al mundo, que son los claims del proyecto”, detalla el director de la Casa Natal, Eduard Bech.
Primeros Años y Formación Artística
La vida de Salvador Dalí comenzó incluso antes de nacer. Nueve meses antes de su llegada al mundo, en 1903, su hermano mayor Salvador Galo Anselmo, había muerto de una infección estomacal. Este hecho marcaría profundamente al artista, que llegó a sufrir una crisis de personalidad cuando con sólo cinco años visitó la tumba de su hermano y sus padres le dijeron que él era su reencarnación.
Dalí llegó a decir "nos parecíamos como dos gotas de agua, pero dábamos reflejos diferentes... Mi hermano era probablemente una primera visión de mí mismo, pero según una concepción demasiado absoluta".
Desde temprano, mostró un comportamiento peculiar y una tendencia a la violencia contra animales, personas e incluso contra sí mismo. Sin embargo, parecía tener talento para la pintura, por lo que sus padres lo enviaron con Ramon Pitchot, un amigo de la familia que vivía en el campo. Después de un tiempo, Dalí regresó a su ciudad natal y asistió a la clase de arte de un señor Núñez.
Durante su infancia, Salvador fue un estudiante mediocre y su padre lo tuvo que cambiar en varias ocasiones de escuela. En 1916, el joven descubrió la pintura contemporánea de la mano de la familia de Ramón Pichot, un pintor e ilustrador catalán que aconsejó a su padre que lo llevara a las clases del maestro Juan Núñez. Con sólo catorce años, Dalí participó en una exposición local en Figueres y otra en Barcelona en la cual recibió el primer premio.
La casa natal Salvador Dalí se ha convertido, 120 años después de su nacimiento, en un equipamiento cultural público de primer orden y en polo de atracción turística gracias al esfuerzo de la ciudad, que ha contado con el trabajo de seis alcaldes de distintas ideologías políticas y la colaboración entre administraciones.
En la planta baja se encuentra la sala de exposiciones temporales de pequeño formato de Dalí y empieza el recorrido inmersivo de una hora de duración y con audioguía en cuatro idiomas, que permite descubrir en entorno personal, familiar, intelectual y cultural del artista. El hilo conductor es un diálogo interior entre dos voces, por un lado una voz que evoca al genio en primera persona a partir de fragmentos de sus pensamientos, escritos, citas, entrevistas y declaraciones y, por otro, una voz narradora.
Las puertas se abren y cierran solas al paso de los visitantes, que siguen el recorrido que marcan la iluminación y unas hormigas dibujadas en el suelo. La primera en abrirse lleva a una sala que da la bienvenida al visitante, donde un holograma reconstruye la notaría del padre del genio, Salvador Dalí Cusí, y sitúa la figura del notario en la vida figuerense de la época, tras escoger esta ciudad como destino aconsejado por su amigo de la infancia Pep Pitxot. Un padre a quien la voz en off califica de “personaje excepcional” a quien su hijo “admira y odia”.
🎨 Salvador Dalí - Vida y arte | ProfedeELE.es
El recorrido continúa por la escalera interior hasta la segunda planta. En el entresuelo una proyección audiovisual con mapeo sitúa al visitante en la casa, el edificio y muestra la conexión de la notaría con el entresuelo y el vecindario. Permite contemplar la habitación donde el 11 de mayo de 1904 nació el artista al que sus padres bautizaron como Salvador, el mismo nombre que habían puesto a su primer hijo, fallecido de una infección intestinal con menos de dos años, justo nueve meses antes.
Creció con la presencia de su hermano difunto y la sensación de que usurpaba un lugar que no le tocaba y lo tuvo presente durante su trayectoria artística. “Para diferenciarme de mi hermano muerto tengo que cometer todas las excentricidades del mundo”, afirma la voz en off que emula a Dalí.
Otro de los espacios que se puede recorrer gracias a una excelente recreación es la cocina, única estancia de la casa a la que el pequeño Salvador tenía vetada la entrada. En la siguiente parada unas proyecciones permiten conocer el entorno familiar más cercano con retratos y presentaciones, la niñera, la tía Catalina Doménech, la abuela Anna Maria Ferrer, el padre, la madre, Felipa Doménech, el hermano muerto y su hermana Anna María, amiga, confidente y su musa hasta la llegada de Gala en 1929. En su primera época Anna Maria aparece en una quincena de óleos, como Figura en una ventana (1925). En la galería, delante de los jardines de la marquesa, donde los Dalí recibían a sus amistades, fue donde el artista empezó a dibujar con un tenedor y una cuchara rascando la pintura roja de la mesa. El visitante lo puede imaginar.
Estancia en Madrid y París
En febrero de 1921, la madre de Dalí, Felipa, murió a consecuencia de un cáncer de útero y el joven no pudo superar esta adversidad. Años después reconoció que "fue el golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma".
Poco después de este drama familiar, Dalí se trasladó a Madrid para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, alojándose en la Residencia de Estudiantes.
En 1921 se trasladó a Madrid para estudiar en la Academia de San Fernando. Allí, en 1925, fue expulsado por rebeldía. De vuelta en Figueras, la Guardia Civil lo arrestó y lo encarceló por un mes bajo sospecha de estar involucrado en la atmósfera rebelde del país. Al no encontrarse pruebas, fue liberado y se retiró a una estancia solitaria en el Mediterráneo. Desde allí regresó a la Academia en Madrid y se dedicó al cubismo.
Enseguida llamó la atención de sus compañeros por su carácter excéntrico y por su aspecto, cuidadosamente estudiado: lucía una larga melena, vestía una gabardina, medias y polainas como los artistas victorianos, una corbata desproporcionadamente grande y una capa que arrastraba hasta los pies.
Dalí pasó por algunas situaciones complicadas en esos años. Por motivos que no están claros, en 1924 pasó unos días en la cárcel de Figueres de donde fue llevado a Gerona y puesto en libertad.
En 1927 viajó a París, donde conoció a Pablo Picasso y al círculo de surrealistas con Joan Miró y André Breton. Gala, la esposa del poeta Paul Eluard, se quedó con Dalí; él la declaró su musa, convirtiéndola en el motivo de muchas de sus obras.
El Surrealismo y la Fama Mundial
En 1927, en Cadaqués, Dalí recibió la visita de García Lorca y de Luis Buñuel, con quienes había coincidido en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Con Buñuel colaboró en un guión cinematográfico absolutamente atípico y del que surgió una película tan extraña como inquietante, la famosa Un perro andaluz (que se estrenaría en 1929).
Ese mismo año, Salvador Dalí viajó por primera vez a París y allí entabló relación con Pablo Picasso y Joan Miró. En París conoció a la que sería su musa y el amor de su vida, Gala, por aquel entonces casada con el poeta Paul Éluard.
Poco después tuvo lugar un acontecimiento que marcaría un punto de inflexión en la vida de Salvador Dalí: la ruptura con su padre, quien le recriminaba su vida disoluta y era contrario a su relación con Gala. Pero este revés no afectó a la producción pictórica de Dalí, sino todo lo contrario, ya que es en esta época cuando el artista realizó el célebre cuadro La persistencia de la memoria (1931), en el que una extraña criatura dormida, o quizás inerte, reposa sobre la arena (hay quien ha visto en ese ser un autorretrato del pintor) y unos relojes se derriten sobre ella y sobre otros elementos del cuadro.
A partir de 1931, Dalí participó en numerosas exposiciones de la mano de su mecenas, Edward James, y en 1934 se casó con Gala.
En 1934, finalmente se produjo una ruptura entre Dalí y los surrealistas de Breton, quien anunció su expulsión oficial del movimiento surrealista.
Etapa en Estados Unidos y Regreso a España
Tras un viaje por Italia, Dalí empezó a sentir atracción por los temas religiosos, a los que aplicó su gusto por lo extraño y onírico.
Entre 1940 y 1948, vivió con Gala en Estados Unidos antes de regresar a Port Lligat en España y convertirse al catolicismo. En los años posteriores, adoptó un estilo clasicista con temas religiosos.
Según los historiadores del arte, lo mejor de su obra ya había sido creado cuando Dalí regresó a España en 1949, tras años viviendo entre Nueva York y París.
Últimos Años y Legado
En 1964, Dalí fue reconocido en España por su obra y en 1973 se inauguró un museo en su ciudad natal, Figueras.
Durante los años setenta Salvador Dalí creó e inauguró el Teatro-Museo Dalí, en Figueres, donde está expuesta una gran colección de su obra, desde los inicios y sus creaciones dentro del surrealismo hasta las obras de los últimos años de su vida.
Allí falleció el 23 de enero de 1989. El surrealismo ilusorio de Dalí opera con una excesiva precisión en los detalles, logrando que el mundo onírico parezca realista.
A partir de 1980, su salud se deterioró gravemente. La enfermedad de Parkinson afectó a su capacidad para pintar, y el fallecimiento de Gala en 1982 lo sumió en una depresión. En estos años Dalí volvió a estar en el centro de la polémica, cuando se empezó a cuestionar la autoría de sus obras más tardías.
Fue enterrado en la cripta de su museo de Figueres, a poca distancia de su casa natal y de la iglesia de Sant Pere, en la que había sido bautizado. Dejó todo su legado al Estado español.
«El surrealismo soy yo…» Y lo más surrealista es que es una afirmación probablemente cierta. Salvador Dalí fue quizás el surrealista más popular y uno de los máximos exponentes mundiales del arte contemporáneo. Ya fuera un genio o un artista estrafalario, su legado no pasa inadvertido incluso hoy en día y no podemos más que maravillarnos con la perfección técnica y el imaginativo contenido de su arte.
Figueres Hoy: Un Legado Vivo
Si piensas en Salvador Dalí, probablemente te venga a la cabeza un bigote puntiagudo, relojes que se derriten y paisajes imposibles. Pero todos esos símbolos tienen un origen muy concreto: el pueblo donde nació el artista, Figueres, en la provincia de Girona, no en Barcelona -aunque solo lo separan un par de horas-.
Con más de 48.000 habitantes, Figueres se ha ganado un lugar en la historia gracias al Teatro-Museo Dalí, inaugurado por el propio artista sobre los restos del antiguo Teatro Municipal.
Pero Figueres no vive solo del legado del pintor. Otro de los tesoros de la ciudad es el castillo de San Fernando, la fortaleza más grande de Europa en su categoría, con más de 32 hectáreas y más de tres kilómetros de murallas.
La ruta monumental se completa con la iglesia de San Pedro, de origen románico y reformada en estilo gótico, escenario de momentos clave en la vida de Dalí, como su bautizo y su funeral.
La visita también muestra el talante de otros familiares presentes en la vida del pintor, el punto de inflexión que representa la muerte de su madre, cuando él tenía 16 años, su amistad con Lorca y Buñuel y su estancia en la Real Academia de las Bellas Artes de Madrid (1922) de donde lo expulsaron dos veces -la última, de forma definitiva- y donde dijo: “Ninguno de aquellos profesores tenía suficiente categoría para examinarme”. También hay una sala que hunde al visitante en el pensamiento científico y la mística.
Es un itinerario que permite conocer al Dalí íntimo -y a Gala- y al Dalí espectáculo, lleno de curiosidades, como que en 1927 se dejó su característico bigote de 25 centímetros o como en 1936 en una conferencia se puso una escafandra de submarinista.
El municipio de Figueres, situado en la provincia de Girona, ha sido escenario de la quinta etapa de La Vuelta a España 2025, un recorrido que ha arrancado desde el emblemático Teatro-Museo Dalí. La ciudad, que vio nacer al genio surrealista, combina arte, historia y un patrimonio monumental único en Cataluña.
Los ciclistas llegaron a este enclave el pasado 27 de agosto, tras disputarse una contrarreloj por equipos de 24 kilómetros. El UAE Team Emirates-XRG se impuso con un tiempo de 25 minutos y 26 segundos, consiguiendo una victoria contundente en la quinta etapa de La Vuelta a España 2025. La prueba se perfiló como un momento decisivo de la competición y tuvo su punto de partida frente al edificio más visitado de la ciudad: el Teatro-Museo Dalí, última gran obra diseñada por el propio artista para transformar Figueres en un epicentro del surrealismo.
Dalí y su huella en Figueres
Con más de 48.000 habitantes, Figueres es la capital del Alt Empordà y uno de los lugares más singulares de Girona. El museo dedicado al pintor acoge una amplia colección que permite recorrer toda su trayectoria artística, y se levanta sobre los restos del antiguo Teatro Municipal. Allí el visitante encuentra una experiencia inmersiva que conecta con el universo creativo de Dalí-además, el renovado Museo de l'Empordà, reabierto desde mayo de 2025 tras una reforma integral, plantea nuevas narrativas participativas y ha incorporado piezas inéditas del entorno íntimo de Dalí, ampliando la mirada cultural más allá del surrealismo clásico-.
Pero la ciudad no solo vive del legado del artista. Figueres fue el último búnker del gobierno republicano durante la Guerra Civil, y todavía conserva rincones donde la historia reciente se hace presente. A ello se suma una agenda cultural constante, que este verano adquiere mayor visibilidad gracias al protagonismo que le otorga el paso de La Vuelta, -y se enriquece con propuestas sorprendentes como visitas a refugios antiaéreos y sesiones de cine al aire libre en el patio del castillo-.
Un castillo con más de 3 km de muralla
Entre sus joyas patrimoniales destaca el castillo de San Fernando, una fortaleza del siglo XVIII, considerada la más grande de Europa en su categoría. Con una superficie de 32 hectáreas y más de tres kilómetros de murallas, esta construcción diseñada por el ingeniero Juan Martín Zermeño testimonia la importancia estratégica de la ciudad a lo largo de los siglos, albergando en su interior aljibes capaces de almacenar hasta nueve millones de litros de agua.
La iglesia de San Pedro, de origen románico y reformada en estilo gótico, completa la ruta monumental. Declarada Bien Cultural de Interés Local, fue el escenario de momentos cruciales en la vida de Dalí, como su bautizo y su funeral.
Todo ello convierte a Figueres en un destino que une arte, memoria histórica y un atractivo turístico que en 2025 recibió una destacada atención internacional gracias al ciclismo.
Salvador Dalí comprendió como pocos artistas cómo fusionar sueño y realidad en sus pinturas. Con su técnica precisa, estilo inconfundible y surrealismo visionario, creó obras que revelaban el subconsciente y rompían los límites de la imaginación.
