Rosalind Elsie Franklin (25 de julio de 1920 en Kensington, Londres - 16 de abril de 1958 en Chelsea, Londres) fue una biofísica y cristalógrafa inglesa, reconocida por sus importantes contribuciones a la comprensión de las estructuras del ADN, los virus, el carbón y el grafito. A Franklin se la conoce principalmente por la "Fotografía 51", la imagen del ADN obtenida mediante difracción de rayos X. Esta imagen sirvió como fundamento para la hipótesis de la estructura doble helicoidal del ADN en su publicación de 1953, y tras su publicación constituyó una prueba crítica para la hipótesis.
Más tarde, lideró varios trabajos pioneros relacionados con el virus del mosaico de tabaco y el virus de la polio.
Rosalind Franklin.
Primeros Años y Educación
Rosalind Franklin nació el 25 de julio de 1920 en Notting Hill, Londres, en el seno de una familia judía de buena posición económica. Desde edad muy temprana, mostró una excelente aptitud y actitud para estudiar, destacando en diversas materias, entre ellas, las ciencias. Afortunadamente, había nacido en el seno de una familia acomodada. Sus padres le inculcaron los valores del esfuerzo personal, el amor por el trabajo bien hecho y el deber de contribuir a la sociedad.
Aunque su padre había estudiado ciencias, paradójicamente no fue él quien la apoyó en seguir sus pasos, sino su madre y su tía. Hacia los quince años decidió estudiar una carrera universitaria, aprobando el examen de ingreso en el Newnham College de Cambridge, lo cual supuso cierta controversia en la familia, ya que su padre no veía con buenos ojos que una mujer estudiara en la universidad.
Sorteando obstáculos desde el principio de su carrera, Franklin superó las pruebas pertinentes y con 18 años accedió por méritos propios a la Universidad de Cambridge, uno de los centros más prestigiosos del momento en cuanto a los estudios científicos se refería.
La inspiración de la brillante científica Rosalind Franklin se relaciona desde bien pronto, aunque de manera indirecta, con los grandes nombres de la disciplina a la que decidió dedicar su vida y que, según sus propias palabras, explica gran parte de la vida. Tras acudir a una conferencia de Albert Einstein supo que aquella era su vocación, estudió en la misma universidad donde lo había hecho Isaac Newton tres siglos antes y tuvo la oportunidad de trabajar en el Laboratorio Cavendish, bautizado así en honor al físico y químico que descubrió el hidrógeno y la composición del agua.
Carrera Científica
En 1941 se graduó en Ciencias Naturales por la Universidad de Cambridge y gracias a su entusiasmo y a las buenas acreditaciones académicas accedió a una beca para iniciar el doctorado. Sin embargo, en 1940 Inglaterra está inmersa Segunda Guerra Mundial y el esfuerzo bélico del país tuvo una influencia determinante en la carrera de Rosalind. La Asociación Británica para la Utilización del Carbón, un elemento esencial en plena contienda, le ofreció un puesto de trabajo donde pudo investigar sobre la composición química del carbón. Sus resultados, además de contribuir al esfuerzo bélico de su país, le sirvieron al término del conflicto para defender su tesis doctoral, siendo aceptada y aprobada en 1945 con el título "La fisicoquímica de coloides orgánicos sólidos con referencia especial al carbón".
La siguiente etapa de la carrera profesional de Rosalind Franklin se desarrolló en Francia. En el Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado, en París, encontró en 1947 un grupo de trabajo mucho más abierto y menos hostil con las mujeres del que había conocido hasta entonces. Bajo el liderazgo de Jacques Méring, se familiarizó con la técnica de difracción de rayos X, de la que se convertiría en toda una experta. Concretamente en el laboratorio de Mering se estaba estudiando las características del grafito.
La estancia en París fue un periodo de felicidad para Franklin. Con 27 años descubrió su pasión por viajar y desarrolló un gran amor por Francia, sus paisajes y su gente que la acompañaría hasta el temprano fin de sus días. Publicó más de 10 trabajos que destacaron en el medio científico por su rigurosidad, detallismo, estructura y calidad de las conclusiones. Logró describir los diferentes tipos de carbón y diferenciar aquellos de los que se genera grafito al aplicarles calor a partir de su estructura cristalográfica. Basada en sus estudios, propuso como explicación de esta diferencia las distintas moléculas que componían los distintos tipos de carbón.
Además, la sabiduría y experiencia adquiridas durante este fructífero periodo de formación hicieron que regresara a Inglaterra convertida en una reputada cristalógrafa. Con la ayuda de una nueva beca, en 1951 ingresó en el Laboratorio de biofísica del King’s College de Londres, donde llevó a cabo uno de los grandes descubrimientos de su trayectoria. Allí comenzó sus investigaciones sobre el ADN (ácido desoxirribonucleico), investigaciones que también estaba realizando Maurice Wilkins, con quien mantuvo constantes desavenencias.
Puesto que el director del proyecto redirigió sus estudios hacia el campo de la por entonces desconocida estructura del ADN, Franklin pudo usar sus conocimientos de cristalografía para tratar de profundizar en los conocimientos sobre ella. En enero de ese año también empezó a trabajar como asociada en la Unidad de Biofísica del Consejo de Investigación Médica que dirigía Randall, quien investigaba en el estudio del ADN: la llegada de Franklin suponía una excelente aportación para ese campo.
Tras mejorar, adaptar y ajustar con cuidado el precario equipo del que disponía, junto con su estudiante de doctorado Raymond Gosling, en 1952 consiguió obtener algunas de las imágenes más nítidas de la estructura completa del ADN que se habían hecho hasta el momento. Gracias a esta revelación la científica pudo describir más detalladamente la densidad del ADN y estableció que sus moléculas se organizaban en forma helicoidal.
Estructura del ADN.
La "Fotografía 51" y el Descubrimiento de la Estructura del ADN
En el King’s College, Franklin mejoró el aparato para obtener imágenes con ADN, cambió el método y obtuvo fotografías, junto a Gosling, logrando una nitidez que nadie había conseguido. Tras mejorar, adaptar y ajustar con cuidado el precario equipo del que disponía, en 1952 consiguió imágenes de la estructura completa del ADN.
La famosa “Fotografía 51” reveló la estructura helicoidal de este polímero. Esta estructura ha sido crucial para entender el funcionamiento de enfermedades crónicas y desarrollar tratamientos para las mismas. Esta imagen sirvió como fundamento para la hipótesis de la estructura doble helicoidal del ADN en su publicación de 1953, y tras su publicación constituyó una prueba crítica para la hipótesis.
Lamentablemente, la gran aportación de Franklin nunca fue reconocida. James Watson y Francis Crick, otros colegas que trabajaban en la misma línea en el Laboratorio Cavendish, emplearon esas imágenes y parte de sus deducciones para publicar el artículo en 1953 donde se revela la deseada estructura del ADN, un polímero de doble hélice. En noviembre de 1951 dio una charla para exponer sus resultados a sus colegas del King’s College. Entre el público estaban Watson y Crick, también interesados por la estructura del ADN, quienes trabajaban en el Laboratorio Cavendish, en Cambridge. Ambos fueron invitados por Wilkins.
Fue también Wilkins quien, en los meses siguientes, fue mostrando a Watson y Crick imágenes de ADN tomadas por Franklin, casi siempre sin el permiso de ella. En febrero de 1953 vieron tres imágenes y, entre ellas, la famosa fotografía número 51. Watson y Crick llevaban más de un año sin lograr algo positivo y lograron esa fotografía que, junto a los datos de la charla, condujeron a ambos a su propuesta de la estructura del ADN y publicaron un estudio en la revista Nature. Aunque en ese mismo número Franklin y Gosling publicaron un artículo técnico sobre la fotografía 51 que apoya el modelo de Watson y Crick.
Decepcionada y algo desilusionada, tras la publicación de los resultados de Watson y Crick, Rosalind Franklin abandonó el King’s College, aunque no sus trabajos de investigación. Debido a las constantes discusiones y al ambiente del King’s College, Franklin se traslada al Birbeck College, en Londres.
Fotografía 51.
Trabajos Posteriores y Legado
En el Birckbeck College, enfocó ahora sus esfuerzos hacia el campo de la virología, donde también realizó contribuciones decisivas trabajando sobre la estructura molecular de virus como el del mosaico del tabaco o el de la polio. Sus descubrimientos todavía se tienen en cuenta por los investigadores actuales. Allí exploró la estructura del ácido ribonucleico (ARN) y del virus del mosaico del tabaco (TMV). En este caso, el reto de Franklin fue determinar la conformación del ARN del virus del mosaico del tabaco y si interaccionaba con proteínas.
En 1956, durante un viaje por Estados Unidos, se siente indispuesta y poco después le diagnostican cáncer de ovario. Posiblemente debido a la sobreexposición a la radiación con la que trabajó toda su vida, Rosalind Franklin fue diagnosticada de un cáncer de ovarios hacia 1956. Rosalind Franklin falleció a los 38 años debido a un cáncer de ovario.
Rosalind Franklin murió prematuramente, de cáncer de ovario, el 16 de abril de 1958 en Londres. Pudo trabajar durante dos años más a pesar de pasar por varias operaciones. Cuatro años después, en 1962, Watson, Crick y Wilkins recibían el Premio Nobel por sus estudios sobre la estructura del ADN.
Las condiciones de trabajo que como mujer tuvo que soportar en Cambridge y ciertas palabras despectivas de James Watson, hacen aparecer como un agravio la concesión del Premio Nobel de Fisiología o Medicina a Watson, Crick y Wilkins en 1962, cuando en realidad ya se había producido su fallecimiento. Los años posteriores hasta su temprano fallecimiento se dedicó al estudio de la cristalografía de virus sin sospechar que sus investigaciones sobre el ADN serían tan importantes que conducirían a Wilkins, James Watson y Francis Crick a obtener el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962; ellos, no obstante, no hicieron ningún esfuerzo por reconocer las aportaciones de Rosalind.
Sin embargo, unos documentos encontrados en el Churchill College de Cambridge (Reino Unido) en abril de 2023 han desmentido esta injusticia, aunque han arrojado luz sobre otra. Estos documentos revelan que simplemente con observar una única fotografía no era posible deducir la estructura precisa del ADN, ya que solo se podía averiguar que poseía forma helicoidal, algo que ya se sabía en ese momento. Por tanto, ¿cómo se supo que el ADN tenía una doble hélice? Según las cartas y documentos analizados por el historiador de la medicina Nathaniel Comfort y el zoólogo Matthew Cobb, Rosalind Franklin sí que era consciente del descubrimiento que había realizado, pero no solo por la “Fotografía 51”, sino por todo su trabajo previo y el gran número de fotografías que había tomado y analizado.
En 1962, Watson (quien, por cierto, era racista y homófobo) y Crick ganaron lo que a día de hoy es el Premio Nobel más injusto de la historia, pues la idea de que fueron ellos quienes descubrieron la estructura del ADN sigue muy presente en la sociedad.
A pesar de su muerte prematura, a los 37 años, como consecuencia de un cáncer de ovarios, esta excelente científica no sólo contribuyó decisivamente a dilucidar la estructura molecular del DNA.
Su condición de mujer fue sin duda un elemento más de dificultad en un entorno de durísima competencia en la carrera por dilucidar la estructura del DNA, carrera de la que probablemente no fue consciente. Se convirtió en un icono para el feminismo en la década de los 70 cuando salió a la luz la importancia de sus contribuciones científicas frente a la imagen inexacta que retrató de ella J.
Es irónico que incluso dentro de la ciencia, Rosalind Franklin sea recordada principalmente por su papel en la descripción de la doble hélice del ADN y la polémica asociada a su contribución. La realidad es que sus aportaciones fueron múltiples.
Rosalind Franklin pertenecía a esa clase de científicos que trabajan con gran meticulosidad y que buscan obtener todas las evidencias posibles antes de establecer una teoría. Estos rasgos fueron necesarios para establecer las condiciones experimentales que permitieron hacer la primera fotografía conocida del ADN. Y estos rasgos hicieron que incluso cuestionara el modelo de Watson y Crick en sus inicios, antes de que se obtuvieran evidencias suficientes, que su equipo contribuyó a reunir.
Aun consciente de su enfermedad, e incluso entre las series de tratamientos contra el cáncer, Rosalind Franklin siguió trabajando hasta prácticamente el final. Murió antes de los 38 años, mucho antes de completar lo que se intuía como una gran carrera investigadora.
La pasión de Rosalind Franklin por la investigación la llevó a capturar la fotografía 51, una imagen que, sin ella saberlo, marcaría un hito en la historia de la ciencia.
Publicaciones Seleccionadas de Rosalind Franklin
- Franklin R. On the Influence of the Bonding Electrons on the Scattering of X-rays by Carbon.
- Franklin R and Gosling R. Molecular Configuration in Sodium Thymonucleate.
- Franklin R and Gosling R. Evidence for a 2-chain Helix in the Crystalline Structure of Sodium Deoxyribonucleate.
- Franklin R and Gosling, R. Structure of Tobacco Mosaic Virus.
Sus datos de difracción de rayos X fueron imprescindibles para desentrañar la estructura molecular del DNA (ácido desoxirribonucleico), la sustancia de la que están hechos los genes, la base molecular de la herencia.
El valor de su trabajo en relación con el DNA queda bien reflejado en estas palabras de Aaron Klug, premio Nobel de Química en 1982: «Una buena parte de los datos en los que se basa el modelo de la estructura molecular del DNA propuesto por Watson y Crick provenía de los estudios que Rosalind Franklin llevó a cabo en el King’s College de Londres entre 1950 y 53.
“Como científica Miss Franklin se distinguía por una extrema claridad y perfección en todo lo que inició,” señalaba JD Bernal director del laboratorio del Birkbeck College donde trabajó Rosalind Franklin, en un obituario publicado en Nature, tras la muerte de la investigadora.
Quizás te suene su nombre y no es por casualidad, ya que, aunque han pasado más de 100 años desde su nacimiento, unos documentos encontrados hace apenas un año han redefinido la importancia de Rosalind Franklin en uno de los descubrimientos más famosos de la ciencia.
Por tanto, ¿cómo se supo que el ADN tenía una doble hélice? Según las cartas y documentos analizados por el historiador de la medicina Nathaniel Comfort y el zoólogo Matthew Cobb, Rosalind Franklin sí que era consciente del descubrimiento que había realizado, pero no solo por la “Fotografía 51”, sino por todo su trabajo previo y el gran número de fotografías que había tomado y analizado.
Pero lo más importante es que Franklin compartió su teoría sobre la estructura del ADN en un seminario en 1951, al que asistió James Watson. Allí explicó que la estructura del ADN consistía en “grandes hélices con múltiples cadenas y con los fosfatos orientados hacia el exterior”, aunque desconocía el número exacto de hélices.
Estos documentos revelan que simplemente con observar una única fotografía no era posible deducir la estructura precisa del ADN, ya que solo se podía averiguar que poseía forma helicoidal, algo que ya se sabía en ese momento.
La vida de Rosalind Franklin, como la de muchas científicas, estuvo marcada por injusticias. Hasta hace poco se creía que la famosa Fotografía 51 había sido compartida sin el consentimiento de Franklin por su compañero Maurice Wilkins a James Watson y Francis Crick, quienes también estudiaban la estructura del ADN y que esta imagen les dio la clave para descubrir la doble hélice del ADN.
Además, se pensaba que Franklin no había logrado interpretar dicha fotografía. Sin embargo, unos documentos encontrados en el Churchill College de Cambridge (Reino Unido) en abril de 2023 han desmentido esta injusticia, aunque han arrojado luz sobre otra.
En 1954, Rosalind Franklin decidió unirse a John Bernal en el Birkbeck College de la Universidad de Londres para continuar su investigación.
La investigación de Rosalind Franklin sobre la composición química del carbón contribuyó al desarrollo de las máscaras de gas.
Otra curiosidad de Franklin su gran devoción por la ciencia. John D. Bernal, pionero de la cristalografía confirmó que, hasta los últimos meses de vida, Franklin continuó trabajando y publicando artículos.
