De familia gitana, nació en Martinamor, un pueblo salmantino de la comarca de Alba de Tormes. Rafael Farina (1923-1995), de raza gitana, vino al mundo en un pajar cuando sus padres, humildes tratantes de ganado de vida trashumante, viajaban por tierras salmantinas. El escritor y crítico taurino Pedro María Azofra cuenta en su libro, “Mi Salamanca”, que el pajar de la pequeña localidad de Martinamor donde nació el más ilustre cantante de Salamanca, Rafael Antonio Salazar Motos, era conocido como el pajar de los pobres.
Se trataba de un cobertizo sin uso en el que paraban los gitanos nómadas, que en época estival viajaban de feria en feria ofreciendo su trabajo. Rafael Farina nació en el año 1923 en Martinamor, un pequeño pueblo de Salamanca, en el seno de una familia gitana que se dedicaba a la agricultura, pues su padre era tratante de ganado. A pesar de su humilde ascendencia, el ambiente familiar era folclórico, siendo cuatro de sus once hermanos también cantaores. Rafael empezó a cantar acompañando a su hermano, el cantaor Calderas de Salamanca.
Farina creció en el Barrio Chino, al amparo de La Margot, una mujer que regentaba una casa de citas entre los humildes inmuebles de Tahonas Viejas, pero que también, según Azofra, “quitó mucha hambre y alivió calamidades en los años más duros de la posguerra a los más desfavorecidos”.
Su carrera musical comenzó muy temprano, a los 6 años, cantando por los bares del barrio chino de Salamanca, siempre de la mano de su hermano Rafael. Miembro de una familia gitana, siendo todavía un niño, comenzó a cantar por los bares de la Ciudad del Tormes, desde donde dio el salto a Madrid a los veinte años, actuando por primera vez en el colmado Los Gabrieles y en el cine Alcalá.
Farina cantaba desde niño por las calles y bares de Salamanca, hasta que marchó a Madrid y en 1949 tomó parte en una función-homenaje al veterano cantaor Juanito Mojama. A partir de su participación en un homenaje a Juanito Mojama en 1949, Rafael Farina comienza a coger fama como artista y cantar por tablaos y teatros de todo el país. En la capital española llamó la atención por su estilo de fandangos y le contrató Antonio Márquez, matador de toros y representante de Conchita Piquer, su esposa.
Fue el torero Antonio Márquez, marido de Concha Piquer, quien le propuso trabajar en la compañía de la artista valenciana. Ingresó en la compañía de Concha Piquer con la que fue de gira por España y América. El artista estuvo dos temporadas en la compañía, viajando a Hispanoamérica, cuenta Manuel Román Fernández en el Diccionario Biográfico. Aunque era un cantaor puro, la Piquer le exigió que cantara “con orquesta y aligerando el genio”.
Posteriormente, en 1956, estrenará su propio espectáculo. En 1952, ya con compañía propia, se presentó en el madrileño Teatro Pavón, donde repuso “La copla andaluza”, espectáculo de Quintero y Guillén, que tanto éxito había tenido cuando se estrenó en 1929. En 1953 presentó “Bronce y oro” en el Circo de Price y al año siguiente estrenó “Luces de feria” en el madrileño Teatro Calderón, escrita por Quintero, León y Quiroga. En 1956 logró estrenar su propio espectáculo y en 1968 trabajó con Lola Flores en Arte Español.
En las décadas de 1950 y de 1960 fueron las que encumbraron a Rafael Farina como una gran figura del cante. En las décadas de los cincuenta y sesenta del pasado siglo llenó todos los teatros y plazas de toros que le servían de escenario. Sus discos se vendían copiosamente y sus canciones inundaron el país a través de las ondas.
Rafael Farina también hizo carrera en el mundo cinematográfico. Siete años más tarde, en 1958, comenzaría su andadura en el cine español. Como cantante y actor, Rafael Farina participó en un total de siete películas. Con Antonio Molina, trabajaría en Café de chinitas (1960) y Puente de coplas (1965), y con Príncipe Gitano, en El milagro del cante (1967). Incluso hizo alguna que otra incursión en el mundo del celuloide, aunque con poca fortuna.
“Rafael Farina cantó mucho a otros toreros: a Joselito, a Juan Belmonte y, sobre todo, a su paisano, Santiago Martín El Viti. Rafael Farina cultivó los géneros de flamenco y copla, participando en el asentamiento de la llamada ‘copla flamenca’. Rafael Farina cultivó los géneros de flamenco y copla, participando en el asentamiento de la llamada ‘copla flamenca’. Pero el género que más desarrolló fue el del fandango.
“Dominaba varios palos flamencos, pero su popularidad la logró aflamencando canciones de corte popular, entre las que destacaron: “Vino amargo”, “Mi Salamanca”, “Mi perro amigo”, o, “Por Dios, que me vuelvo loco”. A lo largo de su extensa carrera cultivó todos los géneros del cante flamenco, pero destacó, sobre todo, por su personalísimo estilo de interpretar el fandango. Seguidor de Pepe Marchena y de Manolo Caracol, fue considerado como uno de los máximos exponentes de la copla española.
Está prevista una exhibición de toreo de salón mientras se interpretan canciones como Salamanca, Tierra Mía, que Farina dedicó a su ciudad, o La campanas de Linares, uno de los títulos más conocidos de su repertorio, en recuerdo a Manolete. “Las campanas de Linares” fue uno de los títulos más conocidos de su repertorio, en recuerdo del matador de toros Manuel Rodríguez Manolete.
Está enterrado en el cementerio San Carlos Borromeo, en Salamanca, y su sepultura es una de las más visitadas. La tumba de Rafael Farina, en el cementerio de San Carlos Borromeo.
Grabó cerca de medio millar, cifra que ni él mismo conocía con exactitud. Algunas estaban firmadas por el propio cantante. Lo anecdótico es que apenas sabía escribir. Alguien cercano transcribía sus improvisaciones hasta convertirlas en letras o bien, llegaba a un acuerdo con los autores para firmarlas a medias. Él después, las estrenaba y de ese modo los compositores se aseguraban un porcentaje en calidad de derechos de autor. Si no eran del todo suyas las letras, las hacía repetir a sus autores o a personas de su confianza, hasta lograr aprendérselas.
Cantando, era muy generoso con el público y, si le era posible, alargaba sus actuaciones más tiempo que el previsto en sus contratos. En tres ocasiones salió a hombros de sus admiradores, como si fuera un torero. Alternó con los más grandes de su género: Pepe Marchena, Juanito Valderrama, Antonio Molina, Pepe Pinto, La Paquera de Jerez o La Niña Antequera. Y rodó películas muy populares (en ocasiones protagonizadas por Imperio Argentina, Carmen Sevilla o Antonio Molina) como “La copla andaluza”, “Café de Chinitas”, o “Puente de coplas”.
Una de sus últimas actuaciones fue el 12 de septiembre de 1995, en Salamanca, después de haber sido ese año pregonero de las Ferias y Fiestas. Falleció dos meses después, tras ser operado en Madrid a corazón abierto como consecuencia de un infarto agudo de miocardio que había sufrido unos días antes. Su muerte fue una conmoción en su tierra, a la que tanto cantó. Rafael Farina nació en Martinamor (Salamanca) el 2 de junio de 1923 y murió en Madrid el 21 de noviembre de 1995.
Estatua de Rafael Farina, obra de Agustín Casillas, ubicada en Salamanca.
La Plaza Mayor acogerá una parte del homenaje que la ciudad quiere rendir a Rafael Farina. En este acto se unirán el flamenco y la tauromaquia, dos de las señas de identidad de nuestra provincia. En este acto se unirán el flamenco y la tauromaquia, dos de las señas de identidad de nuestra provincia.
La estatua que se erige en los jardines bautizados con su nombre, en la zona en que transcurrió su infancia, niñez y juventud, a la sombra del Palacio de Congresos, es obra del escultor Agustín Casillas, y fue inaugurada al cumplirse el primer aniversario de la muerte del artista salmantino. Está ubicada en los jardines delimitados por la Vaguada de la Palma y las calles de las Sierpes, Cervantes, Rabanal y la plaza del Botánico, en pleno corazón del antaño famoso barrio chino. Justo en lo que era el barrio Chino, hoy la Vaguada de la Palma, hay una estatua que preside toda la explanada. Allí, Agustín Casillas inmortalizó a este gitano que iba por el mundo entero, cantando de soberano, con el sombrero en la mano, como alegre pregonero.
Farina tenía presente a Salamanca y Salamanca a día de hoy también tiene presente a Farina. Imagen de La Vaguada de la Plama, antiguamente el Barrio Chino de Salamanca. Foto.
Sobre Rafael Farina y su relación con el público hay miles de testimonios, tantos como espectadores lo vieron sobre las tablas. Recogemos el de un matrimonio que fue a verlo actuar a Ciudad Rodrigo hace más de 50 años, por Carnavales: «Conocíamos a Farina del boca a boca. Por aquel entonces, nosotros no teníamos radio, pero se le conocía popularmente. Llegaron a Ciudad Rodrigo y compraron las entradas para ver a uno de los grandes de la música de finales de los sesenta. Se sentaron en el patio de butacas y esperaron a que saliera Rafael Farina. Nada más pisar el escenario y coger el micrófono dijo: “Voy a cantar lo primero Mi Salamanca, por si acaso se me olvida”. Esa frase hizo que todo el público riera y, con ello, se los ‘metió’ en el bolsillo, si es que no lo estaban ya. «En ese momento, todos nos levantamos y empezamos a vitorearlo. Se les ha olvidado cuánto pagaron por ver a Farina, pero casi viven como si fuera ayer cómo recibió el público los primeros compases de Mi salamanca, cómo cantó este himno de su tierra a plena voz en el Teatro Nuevo de Ciudad Rodrigo.
Fuera de los escenarios, pero sin irnos muy lejos, hay más testigos que conocieron a Rafael Farina pasear por Salamanca y compadrear con la gente de aquí. Recuerdan que fue invitado en las bodas de Santiago Martín ‘El Viti’ y de Julio Robles. Dos nombres que también llevaron el nombre de Salamanca por las plazas de toros de medio mundo. «Era un hombre muy agradable y sociable, nunca ponía una pega o una mala cara y siempre tenía una sonrisa para todos aquellos que le pedían un autógrafo o una foto. También recuerda este salmantino que tuvo el privilegio de compartir con él algunos buenos ratos, que cuando un paisano lo iba a ver actuar a teatros de otras ciudades y le decía que era de su tierra, «los trataba fenomenal. No era de esos artistas engreídos.
Al inicio de este curso escolar, un profesor de Historia de España de 2º de Bachillerato decidió calibrar el nivel de sus alumnos en esta materia antes de empezar con el temario y les preparo un examen similar al de EBAU, una de las preguntas fue ordenar cronológicamente unos conceptos.
Rafael Farina en una de sus actuaciones.
Además de su importancia musical como cantante de copla y flamenco, Rafael Farina gestó una familia de artistas. Su nieta es la cantante melódica Tamara y su sobrino el cantaor Diego el Cigala.
Cuando Rafael Farina cantaba, el mundo se detenía por unos instantes, su voz profunda y su quejío, eran el maridaje perfecto para la música. En Las coplas de Radiolé, su recuerdo y su energía siguen presentes cada noche. El artista, acariciaba cualquier palo del flamenco, mientras coqueteaba con la copla, hasta llegar al éxito.
Rafael Antonio Salazar Motos, conocido artísticamente como Rafael Farina, es uno de esos grandes cantaores flamencos cuyo nombre y memoria perdurará en la historia del género.
Fue protagonista de 6 películas, pero por lo que realmente se conocea Rafael Farina es por temas tan populares como Aurora, Caminito del olvido, Que doblen las campanas. Fue protagonista de varias películas, pero por lo que realmente se le conoce es por temas tan populares como ‘Aurora’, ‘Caminito del olvido’, ‘Que doblen las campanas’.
‘Vino amargo’, ‘Martinamor’, ‘Tuna de Salamanca’, ‘Su majestad El Viti’ y ‘Mi Salamanca’ son algunas de las canciones más populares de su amplio repertorio, compuesto por varios centenares de títulos. La pieza dedicada a la capital charra le sirvió para pregonar las ferias septembrinas del año 1995, poco antes de su fallecimiento.
| Nombre Completo | Nombre Artístico | Fecha de Nacimiento | Lugar de Nacimiento | Fecha de Fallecimiento |
|---|---|---|---|---|
| Rafael Antonio Salazar Motos | Rafael Farina | 2 de junio de 1923 | Martinamor, Salamanca | 21 de noviembre de 1995 |
El Teatro Liceo acogerá un homenaje al cantaor salmantino Rafael Farina en una gala en la que participarán la cantaora flamenca Dalila Salazar, el guitarrista Sergio Portales y el percusionista Antonio del Pino. También está prevista la actuación del productor musical, arreglista, compositor y guitarrista Rycardo Moreno con la colaboración de la cantante Celia Flores y el guitarrista de acompañamiento Juanjo Marchena. En la gala también actuará Joni Jiménez, guitarrista solista de la saga Farina y ganador del Bordón Minero 2024, junto al cantaor Juan Motos, Moisés Ferreruela como percusionista y Willy Jiménez a la guitarra. Interrpetarán algunos de los cantes más emblemáticos de Rafael Farina, como Vino amargo, Dinero y riquezas, Mi Salamanca y sus míticos fandangos.
Dalila Salazar, al cante, y Sergio Portales, a la guitarra flamenca, ofrecerán un espectáculo de flamenco puro para todos los públicos. Dalila Salazar, al cante, y Sergio Portales, a la guitarra flamenca, ofrecerán un espectáculo de flamenco puro para todos los públicos. El guitarrista Rycardo Moreno ha participado en los mejores teatros y festivales del mundo. En esta ocasión estará acompañado de su musa musical, Celia Flores, y del guitarrista Juanjo Marchena.
