Francisco Pizarro: Origen y Ascenso del Conquistador del Perú

Francisco Pizarro, figura clave en la historia de la conquista de América, nació en Trujillo (Cáceres) en 1478. Fue hijo del hidalgo Gonzalo Pizarro ‘el Largo’ y la criada Francisca González. Su origen, marcado por la falta de formación y cuidado parental, no impidió que desarrollara un espíritu aventurero que lo llevaría a ser uno de los principales exploradores españoles.

Trujillo, su ciudad natal, es un lugar de gran interés histórico y arquitectónico. Conocida por ser la cuna de conquistadores no solo de Pizarro, sino también de Francisco de Orellana, descubridor del río Amazonas. Trujillo ofrece a sus visitantes un viaje en el tiempo a la Edad Media europea.

Entre los lugares de interés en Trujillo se encuentran:

  • El castillo medieval, escenario de numerosas películas.
  • El Parque Nacional de Monfragüe, con una importante población de buitres.
  • La Plaza Mayor, donde se alza la estatua de Francisco Pizarro, réplica de la que se encuentra en Lima.
  • El Palacio del Marqués de la Conquista, mandado construir por Hernando Pizarro.

La aventura de Pizarro comenzó muy joven, cuando se embarcó hacia las Indias. Su determinación y audacia lo impulsaron a explorar nuevas tierras y a desempeñar un papel crucial en la historia de América.

FRANCISCO PIZARRO y la Conquista del IMPERIO INCA 🌎 Historia de la CONQUISTA de AMÉRICA ep.8

La Expedición hacia el Perú

El 20 de enero de 1531, un contingente de 180 hombres al mando de Francisco Pizarro zarpó del puerto de Panamá rumbo al sur. Bartolomé Ruiz, un experimentado piloto del Pacífico, lideraba la navegación con dos naves, mientras que una tercera nave, al mando de Cristóbal de Mena, partiría más tarde.

La expedición contaba con una excelente preparación, tanto en hombres como en equipamiento. Pedro de Candía disponía de un importante potencial de fuego para enfrentar cualquier desafío. En Tumbes, se unió a la expedición Felipillo, un intérprete que traducía del quechua al español, facilitando la comunicación con los nativos.

La Información sobre el Imperio Inca

A través de un nativo, Pizarro conoció la existencia de una gran ciudad llamada Cuzco, sede del imperio inca. Se decía que Cuzco poseía riquezas incalculables, con galpones adornados con placas de oro y numerosos objetos de plata y piedras preciosas. Esta información despertó aún más el interés de Pizarro en explorar y conquistar la región.

Guerra Civil en el Imperio Inca

Tras la muerte de Huayna Cápac (h. 1527), el imperio inca se sumió en una guerra civil entre sus hijos, Huáscar y Atahualpa. Huáscar controlaba el sur desde Cuzco, mientras que Atahualpa dominaba el norte desde Quito. Esta situación de conflicto interno fue aprovechada por Pizarro para avanzar en su conquista.

El Encuentro en Cajamarca

Pizarro, consciente de la guerra entre los soberanos, decidió reunirse con Atahualpa. Los españoles llegaron a la ciudad de Cajamarca, donde se encontraba el campamento del Inca. La ciudad estaba desierta, y una tempestad de rayos y truenos añadió dramatismo al encuentro.

Pizarro envió a Hernando de Soto y a su hermano Hernando con 40 jinetes a invitar a Atahualpa a cenar o comer al día siguiente. Atahualpa aceptó la invitación. Los capitanes españoles estimaron que el campamento inca albergaba unas 50.000 personas, la mitad de ellas guerreros.

Fuerzas en Conflicto

El contingente de Pizarro contaba con 168 hombres, incluyendo 62 jinetes, 20 ballesteros y 6 arcabuceros. Los infantes estaban equipados con espadas, dagas, picas, ballestas y arcabuces.

Comparación de Fuerzas
Bando Número de Hombres Armamento
Españoles (Pizarro) 168 Caballería, ballesteros, arcabuceros, espadas, picas, dagas
Incas (Atahualpa) Aproximadamente 50,000 Lanzas, armaduras, discos de oro y plata

La Batalla de Cajamarca

Cada bando tenía su plan. El Inca se basaba en la masificación de fuerzas y la sorpresa. El Conquistador decidió organizar tres escuadrones de Caballería al mando de los capitanes Hernando Pizarro, Hernando de Soto y Sebastián de Benalcázar, con la misión de controlar los tres accesos a la plaza de Cajamarca. La Infantería, distribuida en dos grupos, estaría a las órdenes del gobernador y Juan Pizarro. Su misión consistía en cerrar con trancas el paso por los accesos principales e impedir la entrada de guerreros y la fuga del Inca. La Artillería, por último, estaría a cargo del griego Pedro de Candía desde la atalaya del Templo del Sol y debía hacer fuego contra los que intentaran entrar en la plaza.

Al llegar la vanguardia a Cajamarca, no vieron a español alguno en ella. La vanguardia inca entró en la plaza y se dio una vuelta. Un millar de guerreros llevaba lanzas de madera; detrás, otro millar cantaba y bailaba, seguido por varias unidades con armaduras, discos de oro y plata en los pechos y coronas de oro (curacas o caciques).

La Captura de Atahualpa

A una señal de Francisco Pizarro, fray Vicente de Valverde se dirigió hacia Atahualpa con una cruz y la Biblia. El Inca arrojó la Biblia, lo que provocó la reacción de los españoles. A las 17.30 horas del 16 de noviembre de 1532, Pizarro gritó: «¡Santiago!». Un disparo de arcabuz dio la señal para el ataque.

Los españoles acometieron con sus picas y espadas, mientras que los falconetes de Candía disparaban hacia el acceso principal a la plaza. Pizarro, con veinte infantes, se dirigió hacia Atahualpa y logró capturarlo. La captura de Atahualpa marcó un punto de inflexión en la conquista del Perú.

El Rescate y la Muerte de Atahualpa

Atahualpa, ya prisionero, ofreció a Pizarro llenar la habitación en la que se encontraba de oro hasta la altura de su brazo y dos habitaciones similares de plata a cambio de su libertad. Pizarro aceptó la propuesta, pero el plazo para cumplir la promesa se extendió sin resultados concretos.

Pizarro decidió someter el caso a un Consejo de Guerra. Atahualpa fue acusado de idolatría, traición, fratricidio, incesto y poligamia, entre otros cargos. Fue condenado a morir en la hoguera. Tras negar las acusaciones, fue ejecutado.

Consecuencias

Tras la muerte de Atahualpa, Pizarro eligió a Túpac Huallpa como nuevo soberano inca, buscando mantener el control sobre el territorio conquistado. La batalla de Cajamarca y la posterior captura y ejecución de Atahualpa fueron eventos decisivos en la conquista del Imperio Inca por parte de Francisco Pizarro.

La batalla de Cajamarca puso de manifiesto la gran gesta lograda por Francisco Pizarro, pues, con escasa formación llegó a convertirse en uno de los exploradores más notables. Fue nombrado gobernador, capitán general, marqués, etc.

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