A Aute siempre se le ha definido como “hombre del Renacimiento”, por esa capacidad de aglutinar en su obra una multiplicidad de vertientes artísticas diferentes, a la manera de Leonardo da Vinci o Miguel Ángel. Si aquellos eran arquitectos, inventores, pintores y escultores, Aute era pintor, compositor, poeta, cantante y cineasta.
Luis Eduardo Aute en 2014. Fuente: Wikimedia Commons
Primeros Años y Comienzos Musicales
Aute nació en Manila el 13 de septiembre de 1943, hijo de padre español y madre de ascendencia española pero de nacionalidad filipina. Antes de eso, a los 16 años, realizó su primera exposición individual de pintura. Al mismo tiempo empezó a tocar la guitarra en Los Tigres -solo una vez en directo; fueron teloneros de Los Pekenikes- y Los Sonor -la banda que sería el germen de Los Bravos- como divertimento y método seguro “para ligar”.
Sin embargo, antes de que el grupo empezara a tener alguna popularidad ya los había abandonado para centrarse en los estudios de bachillerato. Con 19 años se matriculó en la Escuela de Aparejadores, pero aguantó apenas dos semanas. Su trayectoria como pintor pareció afianzarse en 1966, cuando fue seleccionado para participar en la Bienal de São Paulo. Pero allí descubrió en la prensa local la admiración que suscitaban Bob Dylan y Joan Baez y, a su regreso a España, bajo el influjo del recién descubierto Dylan y la presión amistosa de una tal Massiel, amiga de su novia Marichu Rosado, empieza a componer sus primeras canciones. Nacen así temas como “Don Ramón”, “Made In Spain”, “Rojo sobre negro”, “Aleluya nº 1” o “Rosas en el mar”.
Aute nunca quiso ser músico. Solo el azar lo empujó a ello. Sus primeras canciones las cantó -y grabó, con Aute a la guitarra- en noviembre de 1966 uno de sus antiguos compañeros de Los Sonor, Manuel Escobar, con el nombre de Emanuel. También las grabó Massiel. Y luego el propio Aute, por la insistencia de Ele Juárez, entonces director artístico de RCA. Todas las versiones tuvieron éxito no solo en España, sino en Italia, Brasil o Japón… y hasta en Estados Unidos: el cantante y actor Ed Ames publicó en 1967 “Who Will Answer”, versión en inglés de “Aleluya nº 1”. Ni que decir tiene que Aute se vio casi obligado a acceder a firmar un contrato por dos álbumes.
Luis Eduardo Aute - Rosas en el mar. Fuente: YouTube
Así pasaron cinco años, hasta que en 1972 conoce al escritor y productor discográfico José Manuel Caballero Bonald, que le ofrece la posibilidad de grabar lo que quiera, como quiera y en las condiciones que quiera, sin la obligación de dar conciertos o aparecer en televisión. Animado por amigos como el director de cine Jaime Chávarri o la cantante y futura concejala del Ayuntamiento de Madrid por el PSOE, Rosa León, acepta. El primer disco de esta nueva etapa, donde él ya se reconoce auténticamente como creador, se tituló “Rito” (Ariola, 1973). Con estos discos se convirtió en artista “de culto”: jamás actuaba en directo en solitario y apenas se plegaba a presiones promocionales, más allá de entrevistas en determinados medios de comunicación.
Su mundo era estrictamente el de la cultura y, fruto de las circunstancias del momento -la muerte de Franco y el inicio de la transición-, el de un relativo activismo político. El cambio decisivo en su carrera se produjo en febrero de 1978, con su primer concierto en solitario, en una fiesta organizada en Albacete por el sindicato anarquista CNT. Allí, con el acompañamiento a la guitarra de Jorge Krahe, hermano de Javier Krahe, cantó para los asistentes al acto. Y una semana después se repitió el programa en Cuenca, pero en esta ocasión ya le pagaron por cantar.
Esplendor y Consolidación
Luis Eduardo Aute - Al Alba (Video Directo)
El descubrimiento de su poder de convocatoria en directo lo propulsó en los años ochenta y noventa a un esplendor comercial no buscado y completamente inesperado, en el que discos y directos se retroalimentaban continuamente para mantenerlo siempre en una posición privilegiada, sin que él moviese el más mínimo dedo para aumentar su capacidad de pegada. Podemos destacar de estos años de esplendor discos como “Alma” (Movieplay, 1980), su décimo álbum, en el que se incluyen temas que se harían clásicos como “No te desnudes todavía” o “Pasaba por aquí”. O “Fuga” (Movieplay, 1982), donde figuran “Mira que eres canalla” o “Siento que te estoy perdiendo”. También el doble álbum en directo “Entre amigos” (Movieplay, 1983), grabado en el desaparecido Teatro Salamanca de Madrid (hoy un Primark) el 4 de marzo de 1983.
En 1985, su carrera, que él quiso abandonar en 1968, se hallaba en su cima: actuó en solitario en la plaza de toros de Las Ventas y en la Monumental de Barcelona, después de haber recorrido España de escenario en escenario. Y se mantuvo, en términos poco más o menos similares, varios años más, hasta que en 1990 se atrevió a realizar un gran cambio transformador en su trayectoria, al incorporar al tándem formado por Suso Saiz -como productor y guitarrista de directo- y Gonzalo Lasheras -como director musical- en “Ufff!” (Ariola, 1991) y, sobre todo, “Slowly” (Ariola, 1992), para cuya presentación en directo viajó a América, continente que seguiría visitando con regularidad en los años siguientes.
Con la tranquilidad económica alcanzada en los ochenta, se había instalado en un chalé del final de la calle Jorge Juan de Madrid, pegado al parque de la Fuente del Berro, que ampliaría en los noventa, adquiriendo el chalé contiguo, para instalar allí su estudio pictórico. Con una fidelidad absoluta a su identidad artística y a sus planteamientos ideológicos, nunca se dejó tentar por los cantos de sirena que le ofreció la industria.
Exploración Cinematográfica y Personal
Aquí podemos destacar “Un perro llamado Dolor” (Storyboard, 2001), una película experimental de animación que reúne 4000 dibujos que el artista realizó durante cinco años, formada por siete historias cuyo hilo argumental es la relación entre artista y modelo. El nexo entre los siete episodios es el perro que los protagoniza, bautizado con el nombre con el que Frida Kahlo llamó al suyo.
Luis Eduardo Aute - Un perro llamado Dolor. Fuente: eldiario.es
Últimos Años y Legado
En una entrevista concedida a la agencia EFE al cumplir 70 años, le preguntaron por Mick Jagger (apenas mes y medio mayor que Aute, y al que había citado en “Hafa Café”, una canción de “Slowly” en la que narraba un viejo idilio en Tánger, con una chica sin nombre, que duró hasta que entró en acción el cantante de los Stones) y Aute reconoció que “Jagger se cuida muchísimo. Sus 70 años no son los míos. El está todo el día pendiente de su biología. Yo me maltrato, aunque nunca me ha pasado nada de nada, a no ser un cólico nefrítico en pleno concierto... ¡y estuve 40 minutos aguantando el palo! Por fuera parece que estoy bien pero habría que ver por dentro”.
Ese interior, dañado por tantos y tantos años de fumador impenitente, se rebeló tres años después de aquella entrevista, poniendo abrupto final a una trayectoria artística y profesional que aún tenía mucho que decir. Fue el 4 de abril de 2020 cuando el mundo de la música y la cultura española sufrió una pérdida irreparable, la de este polifacético cantautor, pintor y cineasta que falleció a los 76 años en un hospital madrileño víctima del covid.
Álbumes Destacados
Aute publicó sus dos primeros álbumes en 1967 y 1968 y después decidió retirarse. Lo decía en serio, pero la oferta del escritor y productor discográfico José Manuel Caballero Bonald de escribir lo que quisiera le hacen decidirse a aceptar la propuesta… y lo primero que entrega es “Rito”, una colección de canciones oscuras, depresivas, filosóficamente existencialistas, que serán el inicio de su trilogía de “Canciones de amor y muerte”. Sus extraordinarios arreglos, la experimentación y la profunda belleza literaria de sus textos lo convierten en uno de los mejores de la historia española de la canción.
Creado bajo el influjo de la esperanza (se grabó en 1978, meses antes del referéndum de la Constitución), “Albanta” fue el primer álbum de su segunda trilogía, titulada “Canciones de amor y vida”, y es su disco más social y optimista: “Albanta” es el nombre ficticio, inventado por su hijo Pablo, de 7 años entonces, de un mundo ideal. También es su álbum más rockero: su primera canción, “Anda suelto Satanás”, la ha versionado el mismísimo Rosendo.
Después de su primera retirada, Aute se había convertido en una especie de artista de culto, pero este doble álbum grabado en directo el 4 de marzo de 1983 en el Teatro Salamanca de Madrid lo lanzó definitivamente al estrellato popular. En él hacía un exhaustivo repaso a su repertorio de grandes éxitos (que lo eran de verdad, aunque sottovoce hasta entonces) con la colaboración de cuatro amigos fundamentales (Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Teddy Bautista), y alcanzó el número 1 en las listas de ventas, además de recibir el Premio Nacional del Disco 1983 del Ministerio de Cultura.
Aute se refería a este álbum doble como su “disco maldito”. Está formado por una extraordinaria colección de poemas musicados de inspiración mística, surgidos a partir de las pinturas que integraron la exposición del mismo título, en el que la mística y el erotismo son todo uno (no hay más que fijarse en el cuadro que ilustra la portada del disco: alguien que lame las heridas de los pies de Cristo), con un léxico, músicas y maneras de cantar basados en la cultura cristiana (y un trasfondo entre herético y blasfemo que hoy sería llevado a juicio por la Fundación Española de Abogados Cristianos).
No es el último disco de Aute, pero sí es el último gran disco de Aute, en el que supo renovar su sonido contando con la producción de un músico de vanguardia extremadamente minucioso como es Suso Saiz y la intervención de un director musical de directo como Gonzalo Lasheras. En este disco, además, estuvo especialmente inspirado -podríamos considerarlo su segundo mejor disco, tras “Rito”- y sus importantes ventas -y las del siguiente, el doble en directo “Mano a mano” (1992) junto a Silvio Rodríguez- le permitirían iniciar una época mucho más centrada en la pintura, lo cinematográfico experimental y lo literario (incluidos libro-discos).
| Álbum | Año | Características |
|---|---|---|
| Rito | 1973 | Canciones oscuras y filosóficas, inicio de la trilogía "Canciones de amor y muerte". |
| Albanta | 1978 | Disco social y optimista, inicio de la trilogía "Canciones de amor y vida". |
| Entre amigos | 1983 | Álbum en directo con colaboraciones de Serrat, Milanés, Rodríguez y Bautista. |
| Templo | 1987 | Poemas musicados de inspiración mística y erótica. |
| Slowly | 1992 | Renovación del sonido con producción de Suso Saiz. |
PVP. Pintor, cineasta, compositor, poeta? la obra multifacética de Luis Eduardo Aute (Manila, 1943-Madrid, 2020) es un referente obligado en la cultura española de los últimos sesenta años. Canciones como Las cuatro y diez, Al alba -un icono de la Transición-, De alguna manera o Pasaba por aquí forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones.
Me va la vida en ello, la primera biografía que se publica coincidiendo con los 5 años de su muerte, nos acerca a la vida cotidiana y al proceso creativo de un artista que, frente a los cambios sociales y políticos que experimenta el mundo, supo mantener siempre una coherencia ética. "A la única esclavitud que me someto es la de mis principios y valores", repitió. Con los testimonios de quienes le conocieron y colaboraron más estrechamente, Miguel Fernández -autor de las biografías de Waldo de los Ríos, Amparo Muñoz o Mari Trini- relata la trayectoria y el compromiso del artista total que reivindicó "el espejismo de intentar ser siempre uno mismo".
El libro no solo es historia de una vida, sino también de un país. A través de sus pasos nos adentraremos en épocas que le tocaron vivir como la Transición y la democracia, así como sus últimos años marcados por el Madrid indignado y contestatario. Eso, sin dejar atrás la influencia que a día de hoy sigue teniendo en la nueva generación de cantautores, como Rozalén o Andrés Suárez.
Si alguien personifica la elegancia, la poesía y la profundidad en la música española, ese es Luis Eduardo Aute. Un hombre que, con su guitarra, su voz inconfundible y su pluma, consiguió conquistar no solo a varias generaciones de oyentes, sino también a críticos y artistas de todo el mundo. Este es el repaso a la trayectoria de uno de los más grandes genios de la canción de autor en español.
