Dolores Ibárruri: La Pasionaria, un Símbolo de Lucha y Tenacidad

Dolores Ibárruri - La Pasionaria -, ejemplo de lucha y tenacidad, supo sobrellevar con estoicismo una vida difícil, marcada por la pérdida de sus seres queridos más entrañables. Participó en política y caminó las trincheras defendiendo la democracia contra el fascismo franquista. Un exponente que merece ser recordado en el lugar que ocupa dentro de la historia universal.

Dolores Ibárruri, La Pasionaria

¿Quién fue Dolores Ibarruri?

Dolores Ibárruri Gómez nació en Gallarta el 9 de diciembre de 1895. Dolores Ibárruri Gómez, más conocida como la Pasionaria, nació en Gallarta, Vizcaya, en diciembre de 1895, y encarnó durante décadas la voz de la lucha obrera y del comunismo en España, erigiéndose como un símbolo internacional de resistencia frente al fascismo. Su nacimiento tuvo lugar en una humilde y tradicional familia de mineros católicos de ideología carlista.

Algunos biógrafos destacan la condición de carlista y euskaldun de su padre y el origen castellano de su madre, aunque la gran mayoría subrayan como elemento condicionante en su posterior deriva ideológica el hecho de que ambos fueran obreros. Dolores Ibárruri nació en la población vizcaína de Gallarta, perteneciente al municipio de Abanto y Ciérvana (País Vasco), el 9 de diciembre de 1895, en el seno de una familia minera. Su padre era militante del Partido Carlista, por lo cual Dolores asistió desde niña a las reuniones políticas, que le permitirían formarse en oratoria.

Juventud y Primeros Pasos

A los quince años tuvo que abandonar los estudios. Corría el año 1910 y, a pesar de realizar el curso preparatorio para ingresar en la Escuela Normal de Maestras, la realidad inmutable se impuso a las ilusiones. A los 15 años, la necesidad económica la obliga a abandonar sus estudios de magisterio para comenzar a trabajar como sirvienta y costurera, trabajos que desempeñó hasta que a la edad de 21 años contrae matrimonio con Julián Ruiz Gabiña, un líder minero adscrito al movimiento socialista que impulsó su interés por la política.

Las dificultades económicas por las que atravesó le impidieron culminar sus estudios de magisterio. En 1910 se ve obligada por las condiciones económicas a abandonar los estudios; había superado ya el curso preparatorio para ingresar en la Escuela Normal de Maestras y realizar estudios de magisterio, comenzando a trabajar de costurera y sirvienta. Tras renunciar a la ilusión de ser maestra, ingresó en un taller de costura y más tarde entró a trabajar como sirvienta.

Con independencia de su deriva ideológica y de su papel político, Pasionaria fue una mujer en el pleno sentido de la palabra. Tras renunciar a la ilusión de ser maestra, ingresó en un taller de costura y más tarde entró a trabajar como sirvienta «en una casa donde el trabajo era agotador: limpiar, atender a los siete chicos, planchar, guisar, y encima servir, pues los dueños que me habían contratado también tenían un pequeño establecimiento de café y bebidas», confesaría mucho tiempo después la propia Dolores al escritor Andrés Sorel.

A los veinte años, y tras casarse con Julián Ruiz, un minero de inclinaciones socialistas, se trasladó a Somorrostro. Se casó por la iglesia el 16 de febrero de 1916 con un minero socialista llamado Julián Ruiz Gabiña, con quien estaría casada 17 años, y se trasladaron a Musques. Se convirtió así en la mujer de un minero sujeta a la austeridad y a la miseria. «Mi misión en la vida estaba cumplida -recordaría-. No podía ni debía aspirar a más. El fin de la mujer, la única salida, su única aspiración, era el matrimonio, y la continuación de la vida triste, gris, penosa, esclava de nuestras madres, sin más ocupación que parir y criar».

Su afición a la lectura y el hecho de que su marido fuera un líder minero socialista le permitió acercarse a la literatura marxista. Aficionada a la lectura, y aprovechando la condición de líder minero socialista de su marido, comenzó a adquirir conocimientos de marxismo que cuestionaron su educación tradicionalista y católica. La afición por la lectura de Dolores Ibárruri y la posición de su marido hicieron que tuviera acceso a diferentes libros y propagandas que terminan por moldear su ideología marxista.

Las nuevas ideas chocaron frontalmente con su fe católica y tras un proceso de lucha interna, Dolores Ibarruri asumió el socialismo como la herramienta ideológica idónea para luchar a favor de lo que entonces se conocía como la liberación de la clase obrera. Participó con su marido en la huelga general de 1917. Incapaz ya de detenerse, el paso decisivo de rebelarse contra su condición femenina lo dio en 1918 cuando empezó a escribir en la publicación ‘El minero vizcaíno’. En 1917 quedó muy impresionada por el triunfo de la Revolución Bolchevique en Rusia.

Su primer artículo lo firmó con el pseudónimo de Pasionaria, posiblemente por hallarse en plena Semana Santa. En 1918, utilizó por primera vez el seudónimo Pasionaria para un artículo publicado en la prensa obrera y titulado El minero vizcaíno. Un año después participó activamente en la huelga que sacudió la zona minera y tras la cual su marido fue detenido. Desde el comienzo ocupó puestos de responsabilidad dentro del PCE, siendo detenida en numerosas ocasiones. Ese mismo año las noticias que llegaban de Rusia y su revolución impactaron profundamente a Dolores, lo que la llevó a ingresar en el Partido Comunista en 1923.

Sin embargo, Pasionaria mantuvo su compromiso vital como mujer. Tuvo seis hijos, de los cuales cuatro murieron muy pronto. Sólo sobrevivieron Amaia y Rubén, este último fallecido durante la batalla de Stalingrado, el 14 de septiembre de 1942.

Ascenso Político y Guerra Civil

En 1930, fue elegida miembro del Comité Central del PCE y un año después se trasladó a vivir a Madrid aunque, debido a que se la consideró implicada en un atentado perpetrado en la calle Somera, fue recluida en la cárcel, primero en la capital de España y luego en Larrínaga, Bilbao. Llegó a formar parte de su Comité Central en 1930 y al año siguiente se presentó a las elecciones a Cortes Constituyentes, siendo derrotada su candidatura. Fue afirmando su vocación política y encauzándola a través del periodismo de Partido.

A su salida, en 1933, organizó la Agrupación de Mujeres Antifascistas junto a Victoria Kent, Irene Falcón, Matilde Huici y Luisa Álvarez del Vayo, entre otras. Fue encarcelada varias veces debido a sus fuertes y punzantes discursos y a su activa militancia en las manifestaciones comunistas. En 1931 se trasladó a Madrid para trabajar en la redacción del periódico del Partido, Mundo Obrero. En 1934, y tras participar en los sucesos revolucionarios de Asturias, Dolores Ibarruri huyó a París para no ir de nuevo a prisión.

Finalmente, la Pasionaria fue elegida como diputada de las Cortes Generales por la circunscripción de Oviedo en las elecciones generales de 1936 celebradas entre mediados de febrero y principios de marzo, donde su partido, el PCE, fue uno de los integrantes del Frente Popular que se alzó con la victoria en las urnas. En las elecciones de febrero de 1936, y tras la victoria del Frente Popular, Pasionaria fue elegida diputada por Asturias. Poco tiempo después se destacó en el Congreso de los Diputados de la República como diputada del PCE por Asturias.

Al estallar la Guerra Civil, Ibarruri asumió un papel activo en defensa de la legalidad republicana. Figura relevante durante la Guerra Civil, fue elegida vicepresidenta de las Cortes republicanas en 1937. Durante este período se convirtió en un mito para una parte de España, siendo famosa por sus arengas en favor de la causa republicana. Fue a partir de ese momento cuando su figura se convirtió en el modelo de la revolucionaria comprometida y dinámica profundamente aferrada a sus convicciones. Suyo fue el lema «¡No pasarán!», acuñado durante la defensa de Madrid.

Frases como el «¡No pasarán!» o «¡Más vale morir de pie que vivir de rodillas!» se transformaron en el símbolo de la resistencia. Con el levantamiento nacionalista de Franco, La Pasionaria asumiría un rol trascendente en la historia de la Guerra Civil española. Fue elegida Vicepresidente de las Cortes, y a su participación política se le agregó la militar en defensa del estado de derecho.

Visitaba las tropas republicanas en el frente y diagramaba la defensa de Madrid, acuñando una de las frases que la haría famosa: ¡No pasarán!, y fue partidaria de no rendirse y continuar la lucha hasta el último hombre. Hacia el final del conflicto bélico, Dolores Ibárruri se opuso fervientemente al golpe interno del coronel Segismundo Casado y la posterior entrega de la capital a las tropas franquistas.

También se destacó por ayudar a religiosos que algunos sectores de la izquierda de entonces perseguían. Su único hijo varón, Rubén Ruiz Ibarruri, murió defendiendo Stalingrado, sitiado por el ejército alemán en la 2º Guerra Mundial.

DOLORES IBÁRRURI || LA PASIONARIA || MINIDOCUMENTAL EN ESPAÑOL

Exilio y Regreso a España

Tras la caída de Madrid, abandonó España para trasladarse a la Unión Soviética. Tras finalizar la Guerra Civil Española, se exilió en la URSS. En 1939 debió exiliarse en Rusia, y regresó a España en 1977, donde fue elegida nuevamente diputada por Asturias. En su etapa de exilio, tras el fallecimiento del Secretario General del PCE José Díaz Ramos, Pasionaria fue escogida en su sustitución Secretaria General del PCE en 1942.

Ejerció como máxima autoridad entre los miembros del PCE exiliados en la URSS. En marzo de 1942, tras el suicidio del secretario general del PCE, José Díaz Ramos, a causa de un cáncer estomacal que no tenía cura, es nombrada su sucesora y pasa a ser la cabeza visible del partido en el exilio. Pocos meses más tarde su hijo, Rubén Ruiz Ibárruri, que se había unido al Ejército Rojo, murió en combate luchando contra los nazis en la batalla de Stalingrado.

En 1960 presentó su dimisión, para pasar a ocupar el cargo de Presidenta del PCE. La sustituyó en sus funciones Santiago Carrillo, que ejerció el cargo hasta 1982. Fue miembro del Secretariado de la Internacional Comunista junto a Georgi Dimitrov, Palmiro Togliatti y Maurice Thorez, entre otros. Manifestó su acuerdo con Moscú con ocasión de los diversos cismas dentro del movimiento comunista internacional.

Tras la muerte de Franco y el final de la dictadura militar en España, durante la Transición, volvió a España el 13 de mayo de 1977. Tras pasar buena parte de su vida en el exilio, Dolores regresó a España en 1977. Fue elegida de nuevo diputada por Asturias en las primeras elecciones democráticas, aunque su papel como política fue ya más simbólico que real.

Continuó su participación en movimientos sociales de todo el mundo mientras le permitía su estado de salud, por ejemplo, con las Madres de Plaza de Mayo en 1983. Dolores Ibarruri, vasca por naturaleza y universal por vocación, ejemplo de fortaleza y lucha por los derechos de los trabajadores, acérrima enemiga del fascismo franquista, falleció en Madrid el 12 de noviembre de 1989.


Funeral de Dolores Ibárruri en Madrid, 1989

Legado

Muchos escritores y poetas le dedicaron estrofas: Nicolás Guillén, Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti. De este último, elegimos como homenaje a esta mujer universal, ‘Una pasionaria para Dolores’:

¿Quién no la mira? Es la entraña
del pueblo cántabro y minera.
Tan hermosa como si uniera
tierra y cielo en toda España.

¿Quién no la escucha? De los llanos
sube su voz hasta las cumbres,
y son los hombres más hermanos
y más altas las muchedumbres.

¿Quién no la sigue? Nunca el viento
dio una bandera más pasión
ni ardió más grande un corazón
al par de un mismo pensamiento.

¿Quién no la quiere? No es la hermana,
la novia ni la compañera
Es algo más: la clase obrera,
madre del sol de la mañana.

Murió en Madrid en 1989 y fue enterrada en el recinto civil del Cementerio de La Almudena. Presidenta de Honor a Perpetuidad del PCE, Dolores Ibárruri vivió una vida fiel a sus principios e insubordinada.

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