Immanuel Kant: Origen y Legado del Filósofo de Königsberg

Immanuel Kant, sin duda uno de los filósofos más influyentes de la historia, nació en 1724 en Königsberg, capital de Prusia Oriental, ciudad donde vivió toda su vida hasta su muerte en 1804. Kant resume el planteamiento fundamental de su filosofía - ¿Qué es el hombre? Todos los intereses de mi razón (tanto los especulativos como los prácticos) se resumen en las tres siguientes cuestiones: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer?

En la ciudad prusiana de Königsberg nació en 1724 uno de los filósofos más importantes de la historia del pensamiento occidental: Immanuel Kant. Este hombre singular pasó toda su vida en su ciudad natal dedicado a la reflexión y la docencia. Kant, el hombre que se encomendó a la razón y que cambió la manera de entender la ética, la libertad, la religión, el autogobierno y la relación entre los países.

Infancia y Educación

Emanuel Kant nació el 1724 en Königsberg (actual Kaliningrado), entonces perteneciente a la Prusia Oriental, en el seno de una familia profundamente religiosa de la que recibió una educación muy estricta y dogmática. A pesar de que su pensamiento lo llevaría en dirección opuesta, siempre conservó un gran cariño por su familia. Su familia burguesa de clase media lo educó en el Pietismo, caracterizado por una moral muy rígida, presente en el rigorismo de su ética formal. Con 16 años ingresó en la Universidad Albertina de Königsberg para estudiar filosofía y ciencias; por desgracia, el infarto y posterior muerte de su padre lo llevaron a abandonar la universidad siete años más tarde, aunque no los estudios, que prosiguió por su cuenta. Tras aprender hebreo, cambiaría su nombre a Immanuel.

Vida Académica y Desarrollo Filosófico

Estudió lógica y metafísica en la universidad de Königsberg, en donde también fue profesor durante toda su vida activa. Kant empezó a trabajar entonces como profesor privado, gozando de una notable popularidad. Solía decir que no enseñaba filosofía, sino el arte de pensar: le molestaba que sus estudiantes tomasen apuntes de forma mecánica en vez de intentar entender lo que explicaba y debatir sobre ello. Hombre de una gran cultura, daba también clases de otras materias tan variadas como matemáticas, ciencias naturales o ética: para él, el conocimiento debía ser inclusivo.

El Período Precrítico

A este periodo pertenecen las obras del llamado periodo precrítico. Prueba de ello es su variada obra en los 23 años que ejerció como profesor privado, en los que publicó tratados que iban desde la astronomía a la teología. En 1770 le ofrecieron una cátedra de Lógica y Metafísica en la Universidad Albertina, la única en la que aceptó enseñar. Con ocasión de este hito largamente esperado escribió su Disertación inaugural, que habría de suponer un punto de inflexión inesperado: varios comentarios de alumnos y colegas académicos le hicieron replantearse sus conceptos filosóficos hasta el momento y el prestigioso maestro entró en un paréntesis de diez años en los que no publicaría para dedicarse a reflexionar sobre sus ideas.

Las Críticas de la Razón

Este período le permitió madurar su pensamiento y publicar en 1781 la primera de sus obras plenamente maduras y seguramente la más famosa: Crítica de la razón pura, que en su momento no tuvo muy buena acogida, principalmente por su estilo denso y pesadamente académico. Era la primera parte de una serie de obras a la que seguirían Crítica de la razón práctica (1788) y Crítica del juicio (1790). La segunda fue la más influyente en vida del autor y un nuevo comienzo para una rica producción que, sin embargo, continuó encontrando grandes resistencias por el estilo tremendamente complicado.

Kant y la Ilustración

Sin duda, podemos enmarcar a Kant en el movimiento de la Ilustración, al que podemos situar entre la Revolución Inglesa de 1688 - Revolución Francesa de 1789. Se corresponde con el s. XVIII en el continente europeo, aunque en las Islas Británicas se produjo más tempranamente debido a la Revolución Inglesa de 1688. Al mismo tiempo, la Ilustración es un estilo de pensamiento caracterizado por la confianza en el carácter emancipatorio de la Razón, casi deificada. Los ilustrados tienen una clara conciencia de ruptura con el pasado y la tradición, cuya misión principal es lucha contra la ignorancia y la superstición por medio de la difusión de la cultura.

Kant contaba con sesenta años cuando publicó uno de sus textos breves más lúcidos y profundos, ¿Qué es la Ilustración?, en el diario Berlinische Monatsschrift. La respuesta ocupa la primera línea del texto: «Es la salida del hombre de su inmadurez autoincurrida». Al abogar por la autonomía de la razón, Kant no dinamita la figura del maestro, que aspira a orientar a sus discípulos hasta que puedan valerse por sí mismos, pero sí censura a cuantos ejercen una suerte de tutela vitalicia sobre sus devotos, impidiéndoles su emancipación.

En la búsqueda de ese principio universal, aquel que piensa ha de abstraerse de toda emoción o aliciente personal, así como ha de suspender los prejuicios y la superstición, que solo conducen al fanatismo: «Pensar por sí mismo significa buscar en uno mismo (es decir, en su razón) la suprema piedra de toque de la verdad; y la máxima de pensar siempre por sí mismo es la Ilustración». Las consecuencias de este pensamiento ilustrado, lejos de haberse consumado, laten en textos de radical vigencia, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en nuestros actuales sistemas democráticos, que, aunque imperfectos, constituyen un fructífero marco de convivencia.

Para pensar por uno mismo se requiere libertad, ya que no puede haber coacción, miedo o imposición que condicionen el pensamiento. De ahí que Kant considere algunas cuestiones intolerables, como imponer una determinada confesión religiosa como la única fe verdadera. Trataba de combatir, con ello, el intento de imponer cualquier forma de pensamiento único, y es que para ejercer la libertad, Kant defiende el uso público de la razón, la libertad de exponer al mundo el propio pensamiento.

La ilustración no fue solo un periodo de la historia; en cierto modo, fue (y es) un estado vital de la conciencia. Las consecuencias de este pensamiento ilustrado aún laten en textos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Un Carácter Metódico

Lo que más trascendió de la vida personal de Kant fue su carácter meticuloso y disciplinado, rayando lo maniático e hipocondríaco: razones para lo último no le faltaban ya que su salud fue delicada desde pequeño, lo que contrastaba con inflexibles costumbres que a veces le eran perjudiciales, como dormir poco y salir siempre a dar a su paseo de la tarde sin importar el tiempo que hiciera. Gottlieb Becker, J. (1768). Una de las historias más populares sobre Immanuel Kant dice que su vida era tan estricta y regular que sus vecinos ajustaban sus relojes al verlo salir para su paseo de las tres y media de la tarde, siempre puntual hiciera el tiempo que hiciese.

Legado e Influencia

Immanuel Kant es un filósofo casi inmortal. Las universidades de todo el mundo le estudian a diario y miles de personas han hecho carrera explicando sus pensamientos sobre la ética, la metafísica y la estética. La repercusión de la obra kantiana es notable, sin ir más lejos destacamos el idealismo alemán de Fichte, Schelling y Hegel; el marxismo y su ideal emancipatorio; el neokantismo; el nuevo formalismo ético y político.

Además de comprar souvenirs, los turistas pueden visitar su tumba, y en ciertas épocas del año incluso la que fue su vivienda. En su ciudad natal, Königsberg, han decidido llevar el culto a este pensador un paso más allá. Bajo el lema "Yes, we Kant!", la antigua ciudad de Prussia y ahora corazón de la región rusa de Kaliningrado ha empezado a explotar la vida de este célebre filósofo en sus calles con rutas turísticas por los lugares en los que solía pasear.

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