Jordi Alba, formado en las categorías inferiores del FC Barcelona, se ha convertido en uno de los grandes nombres del fútbol español. Considerado uno de los mejores laterales izquierdos del país, formó parte de las mejores generaciones de la Selección Española y ha compartido innumerables pases con Leo Messi. Sin embargo, antes de alcanzar este estatus, el catalán tuvo que buscarse la vida fuera de La Masía debido a una característica física muy concreta.
Jordi Alba en un partido con la Selección Española en 2018.
Inicios y Salida de La Masía
Nacido en Hospitalet de Llobregat el 21 de marzo de 1989, Jordi Alba Ramos comenzó a jugar al fútbol a los siete años en el At. Hospitalense. Dos años más tarde, se unió a La Masía del Barça, donde permaneció durante siete años. En 2005, dejó las categorías inferiores del club para jugar en el UE Cornellà.
Sique Rodríguez aprovechó la ocasión para confirmar una teoría bastante conocida en Barcelona: "¿Es verdad que te echaron de allí por bajito?". Alba, entre risas, lo reconoce: "Eso no es una leyenda, es verdad. Es una historia muy larga".
El actual jugador del Inter de Miami explica que en aquella época, su estatura era muy inferior a la de sus compañeros y rivales, lo que suponía un problema. "Podéis ver vídeos míos de pequeño, sobre todo llegando a infantil que es cuando se da el cambio, se notaba muchísimo la diferencia", explica, "y había entrenadores que confiaban en mí, pero otra gente que mandaba en la cantera no lo hacía".
Por ello, desde muy pronto tuvo claro que "tarde o temprano" se iba a marchar del Barça, ya que la opción que le transmitían en el club culé era la de apenas jugar si decidía quedarse. "Intenté irme a la cantera del Cornellá, pero me hicieron repetir cadete B en vez de subir a cadete A", relata. "En juvenil ya me dijeron que si continuaba no iba a jugar mucho, me cedieron un año, y al año siguiente ya pedí la baja y acabé jugando en el Valencia".
Etapa en el Valencia CF
Durante la segunda temporada en el Cornellà, fue fichado por la categoría juvenil del Valencia, donde comenzó a destacar. Fue una de las piezas claves del Valencia CF Mestalla para ascender a Segunda División B y gracias a ello en alguna que otra ocasión fue convocado para jugar con el primer equipo.
Jordi Alba jugando para el Valencia CF.
Allí fue donde consiguió empezar a llegar a lo más alto. En el club 'che', Alba disputó un total de 110 partidos, entre 2009 y 2012, antes de volver a la que había sido su casa como un jugador mucho más formado. La altura (1,70m) seguía sin ser su fuerte, pero el Barça apostó por él para reforzar el lateral izquierdo.
En ese momento el seleccionador se fijó en él para formar parte de la Sub-19 -equipo con el que marcó su único gol como nacional hasta que llegó a la categoría absoluta-, y más tarde de la Sub-20 y la Sub-21. Tramo de tiempo en el que pasó por el Gimnàstic de Tarragona antes de regresar a la ciudad del Turia. Ahora sí pasó a formar parte del primer equipo y debutó en la Liga el 13 de septiembre de 2009 en un partido frente al Real Valladolid.
Regreso Triunfal al FC Barcelona
El 28 de junio de 2012, Jordi Alba regresó a sus orígenes tras ser fichado por el Barça mientras disputaba la Eurocopa con La Roja, siendo convocado por primera vez en septiembre de 2011. El acuerdo inicial fue por cinco temporadas, pero su desempeño en el equipo culé fue tan destacado que en verano de 2015 se le renovó el contrato hasta el año 2020.
Y el resto es historia.
Jordi Alba Los 27 goles del Barcelona (2012-2023)
Vida Personal
En ese momento conoció a su primera novia (al menos conocida). Una joven llamada Melissa Morales que vivía en la capital valenciana y estudiaba Administración y Finanzas. Se conocieron durante una noche de fiesta en una discoteca y comenzaron una relación que duró casi tres años. Pero lo suyo no debió acabar demasiado bien puesto que la joven terminó protagonizando en julio de 2012 la portada de Interviú en topless y contando todos los secretos de su romance. Entre ellos algunos como que en la intimidad Jordi Alba le llamaba "coneja", "princesa" o "gorda".
Precisamente 2015 fue el año en el que Jordi Alba volvió a encontrar el amor. En abril de ese año el futbolista decidió que había llegado el momento de hacer público su romance con una joven sevillana rubia de ojos verdes llamada Romarey Ventura. "Personita muy especial para mí!!! Las mejores personas llegan sin buscarlas. Eres increíble", comentó el catalán en sus redes sociales junto al primer selfie de pareja público.
Desde entonces no volvieron a separarse y su relación continuó creciendo cuando ella se mudó a Barcelona. Dos años después decidieron dar un paso más y estrenarse como padres, una grandísima noticia que anunciaron a finales de julio de 2017 con una tierna foto en la que aparecía el futbolista tocando la incipiente barriguita a su chica, que comentaba: "Rellena de amor".
Retiro del Fútbol
Una de las grandes noticias de la semana ha sido el anuncio de retirada del fútbol de Jordi Alba. El lateral catalán, ahora en el Inter de Miami de Messi, Busquets (otro que lo deja ya) y Luis Suárez, colgará las botas a final de temporada.
El lateral izquierdo aseguró que lo hace con «absoluta convicción, con plenitud y con felicidad». «Porque siento que he recorrido este camino con toda la pasión posible. «El fútbol ha sido, es y será siempre una parte esencial de mi vida», concluyó el jugador.
Busquets agregó: «Te deseo lo mejor siempre y sobre todo seguir compartiendo momentos en familia. Os queremos mucho familia».
Curiosidades y Anécdotas
De la biografía de Jordi Alba se conocen muchas cosas: su increíble conexión con Leo Messi, sus 93 partidos con La Roja, su golazo en la final de la Eurocopa de 2012 ante Italia o cómo Unai Emery lo reconvirtió en lateral en el Valencia para que brillara de una manera que ni él mismo esperaba.
Pero en clave albinegra, lo que pocos saben es que Jordi Alba tuvo un acuerdo verbal cerrado para venir al Efesé en agosto de 2008. Entonces tenía 19 años y había hecho una gran temporada en el Valencia Mestalla, donde actuaba como extremo izquierdo. De hecho, fue clave para que el filial valencianista ascendiera ese año a Segunda B.
David Buitrago, entonces director deportivo del Cartagena, lo conocía de su etapa en el Valencia juvenil y los informes que tenía de él eran muy buenos. La única condición que puso el conjunto de Mestalla, y también el propio futbolista, es que el Cartagena debía esperar al 31 de agosto, último día de aquel mercado de verano de 2008, por si llegaba una propuesta de cesión de un club de Segunda.
Pero Buitrago tenía la palabra del futbolista de que si esa temporada 2008-09 la disputaba en Segunda B sería en el Efesé. Fueron pasando los días y no llegaba la llamada de ningún club de Segunda. Pero al final, sobre la bocina, el Nástic de Tarragona, que un año antes había estado en Primera, se decidió y pidió el préstamo de Jordi Alba. Y el Valencia se lo concedió.
Nano y Viyuela acabaron siendo los extremos que ocuparon la banda izquierda de aquel Cartagena que terminó subiendo ese curso a Segunda en Alcoy. Curiosamente, en 2010 llegó del Valencia Miguel Ángel Riau, un extremo zurdo que el club che había arrebatado al Levante en 2008 precisamente para ocupar el puesto en el Mestalla de Jordi Alba cuando fue cedido al Nástic.
«Hola a todos. Ha llegado el momento de cerrar una etapa trascendental en mi vida. Ha sido un placer y un regalo poder compartir tantos momentos tanto dentro como fuera del campo juntos», señaló.
