Origen del Coronavirus: Wuhan y la búsqueda del paciente cero

El nuevo coronavirus de Wuhan fue notificado oficialmente por primera vez el pasado 31 de diciembre de 2019. Según recoge la OMS en sus informes de procedencia del coronavirus de Wuhan, el agente causante de esta neumonía fue identificado como un nuevo virus de la familia Coronaviridae que posteriormente se ha denominado SARS-CoV-2.

Desde el inicio de la pandemia a finales de 2019, la búsqueda del origen del coronavirus SARS-CoV-2 ha traído de cabeza a los investigadores. Incluso se ha llegado a plantear la idea de una fuga viral de laboratorios en los que se trabaja con este tipo de virus.

Lo que sí parece evidente es que los primeros casos de SARS-CoV-2 se registraron en un mercado de la ciudad china de Wuhan dedicado a la venta de alimentos y de animales vivos y sobre el que ahora, dos nuevos estudios multicéntricos internacionales, vuelven a poner el punto de mira. Podríamos decir que se confirma el origen del coronavirus.

Mercado Mayorista de Mariscos de Huanan en Wuhan

El mercado de Huanan como epicentro

Los dos trabajos, ponen de manifiesto que el origen de la pandemia COVID-19 tuvo lugar en el mercado de mariscos de Wuhan. De hecho, el primer caso conocido de COVID-19 fue el de una pescadera del mercado. Estos resultados alejan las teorías de que el virus se escapara de un laboratorio de investigación.

El mercado de Huanan fue el epicentro de la aparición del SARS-CoV-2, según el primero de los estudios del Departamento de Ecología y Biología de la Evolución de la Universidad de Arizona, en Tucson, Estados Unidos. Esa conclusión se basa en la agrupación geográfica de los primeros casos conocidos de COVID-19 y la proximidad de muestras ambientales positivas en vendedores de animales vivos.

En diciembre de 2019, las únicas zonas en las que se propagaba el virus eran los barrios situados a menos de medio kilómetro del mercado. Algunos investigadores habían sugerido con anterioridad que el virus pudo llegar al mercado desde otro punto de la ciudad y se propagó entre sus clientes, sin embargo los nuevos hallazgos sugieren firmemente que el virus se originó en el mercado a través de la venta de animales vivos, y se extendió lentamente desde allí , primero a los barrios colindantes y luego a toda la ciudad.

De hecho, en el propio mercado se detectaron dos variantes del virus SARS-CoV-2. Esto sugiere que ambas variantes se originaron independientemente en el lugar y ayuda a confirmar la hipótesis de los investigadores de que la propagación temprana de la infección se produjo allí, situando el mercado de Huanan como el epicentro de la pandemia. Si al contrario el virus se hubiera originado en otro lugar, lo más probable es que en el mercado se hubiera encontrado una sola variante del mismo

Según los mismos, su origen estaría directamente relacionado con la venta de animales salvajes vivos infectados por el virus que se vendían en el mercado para el consumo de su carne o por su piel, como serían murciélagos y zorros, entre otros mamíferos.

La teoría de la zoonosis

En el segundo trabajo se concluye que es muy probable que la aparición del SARS-CoV-2 se deba a al menos dos eventos zoonóticos, es decir, dos eventos en el que el virus cruzó especies con humanos. Esta teoría ya se ha propuesto en otros trabajos científicos desarrollados en estos dos últimos años. En este caso, la base científica está en el estudio de los linajes del virus. Es decir, en el estudio genético de las familias de virus que se van generando a medida que avanza la infección. No llegan a ser variantes, pero casi.

Según estos resultados, la primera transmisión del virus tuvo lugar a finales de noviembre o principios de diciembre de 2019, mientras que el segundo evento de zoonosis llegaría semanas después del primero. En este sentido es fundamental comprender las circunstancias que conducen a las pandemias para lograr prevenirlas en el futuro.

Transmisión animal-humano: El modo en el que pudo transmitirse el virus de la fuente animal a los primeros casos humanos es desconocido. Todo apunta al contacto directo con los animales infectados o sus secreciones.

En este momento parece claro que el reservorio del virus es el murciélago, mientras que se sigue investigando acerca del animal hospedador intermediario, habiendo controversia entre el pangolín y otros animales. El murciélago, reservorio natural de muchos coronavirus, el pangolín, incluso serpientes y perros, han sido señalados como animales hospedadores intermedios del salto del animal a los humanos. Este proceso se conoce como zoonosis, y en base a este proceso, ahora se confirma el origen del coronavirus.

Entre las principales conclusiones del estudio, los investigadores destacan que es probable que la aparición del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, tenga su origen en uno o varios de los 10 o 15 puestos del mercado que vendían perros vivos, ratas, puercoespines, tejones, liebres, zorros, erizos, marmotas o muntjacs chinos, una especie de ciervo pequeño, pues tanto sanitarios como investigadores detectaron el SRAS-CoV-2 en las jaulas de los animales, los carros que los transportaban o las rejillas de desagüe de estos lugares.

Venta de animales vivos en mercados de Wuhan

Transmisión entre humanos

Transmisión humano-humano: La vía de transmisión entre humanos se considera similar al descrito para otros coronavirus a través de las secreciones de personas infectadas, principalmente por contacto directo con gotas respiratorias de más de 5 micras (capaces de transmitirse a distancias de hasta 2 metros) y las manos o los fómites contaminados con estas secreciones seguido del contacto con la mucosa de la boca, nariz u ojos. El SARS-CoV-2 se ha detectado en secreciones nasofaríngea, incluyendo la saliva.

Otra de las polémicas sobre su transmisión surgió sobre la posibilidad de que fuera contagioso mediante a transmisión aérea o por aerosoles (capaz de transmitirse a una distancia de más de 2 metros). Las últimas investigaciones apuntan a que el Covid-19 puede ser transmitido por aerosoles.

Cronología de la pandemia

El virus SARS-CoV-2, conocido como COVID-19, surgió a partir de un foco localizado en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019. Aunque es posible que ya estuviese circulando con anterioridad, tal y como demuestran análisis de aguas en diversas regiones del mundo, desde ese momento se comunica la emergencia sanitaria.

Una situación de contagio que, en principio, parecía que sólo tendría entidad en China y en algún país asiático vecino, pero que desde comienzos de marzo de 2020 se convierte en una pandemia global. Una pandemia así definida por la OMS (Organización Mundial de la Salud), teniendo en cuenta cómo desde mediados de marzo y hasta inicios de junio los casos contabilizados pasan de suponer 80.000 al día a alcanzar una cifra próxima a los 200.000.

La difusión espacial de la pandemia siguió una pauta previsible. El primer foco se difunde desde China a toda Asia, pero las estrictas medidas de contención adoptadas por algunos países contuvieron el incremento en los contagios. Por el contrario, cuando el COVID-19 llega a Europa este continente se convierte en desgraciado líder mundial de la pandemia, hasta su transmisión masiva a América, que continuaba concentrando buena parte de los casos a nivel mundial a principios de julio de 2020.

En las restantes regiones del mundo la pandemia se ha generalizado, pero muestra una tasa de incidencia mucho menor. Esto sucede en África, debido quizás a una falta de registro eficaz y a que se la considere sólo otro problema sanitario más, en unas sociedades muy vulnerables a todo tipo de enfermedades infecciosas.

Mapa de difusión del COVID-19 a nivel mundial en 2020.

Impacto global de la pandemia

Desde el inicio de la epidemia se han detectado más de 59 millones casos en todo el mundo, y más de 1,4 millones de muertos, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

Por lo que concierne a los principales territorios afectados, China pasó de ser el origen del problema a ocupar una posición muy modesta en el ranking, con lo que no aparece en el gráfico. En una posición intermedia, se sitúan los países europeos con mayor impacto de la primera ola: Italia, España y el Reino Unido.

Entre los territorios que sobresalen por su volumen de infectados, Estados Unidos se situó, desde finales de marzo, como el líder mundial de enfermos por la pandemia y a mediados de mayo Brasil se coloca en la segunda posición. Estas dos naciones con más de 500 millones de habitantes conjuntamente han encabezado claramente las estadísticas desde ese momento y, junto con Chile, país poco poblado, pero con una incidencia altísima, permiten entender que América sea el continente más golpeado por el COVID-19.

Como se ha repetido insistentemente en los medios de comunicación, el mayor número absoluto de infectados desde esta primera ola de la pandemia se localiza en Estados Unidos, Brasil, India y Rusia. Es lógico que esto ocurra teniendo en cuenta la población total de estas cuatro naciones.

A lo largo de esta primera ola, el desconocimiento de un nuevo virus, la escasez de equipos médicos y de prevención para impedir el contagio, y la ausencia de tratamientos hospitalarios específicos, provocó un índice de mortalidad o letalidad muy elevado entre los infectados. Una tasa que se situó en el 5% en estos primeros meses y que se ha ido reduciendo con posterioridad.

Propagación a escala mundial y a cierta velocidad de una nueva enfermedad. Se declara cuando esta enfermedad se está extendiendo amplia y simultáneamente en múltiples áreas geográficas en todo el mundo.

Región Casos Confirmados Fallecidos
América Aproximadamente 25 millones Más de 700,000
Europa Aproximadamente 17 millones Más de 400,000
Asia Aproximadamente 15 millones Más de 200,000
África Aproximadamente 1 millón Más de 20,000

Datos aproximados de casos y fallecidos por COVID-19 a nivel mundial (2020).

La búsqueda continua del origen

Cinco años y cerca de siete millones de muertos después, el origen del coronavirus de la especie SARS-CoV-2 sigue siendo un misterio.

La mayor parte de la evidencia científica se sigue decantando hoy por la teoría animal y apuntala las ideas que nacieron poco después del primer brote vírico, que ponen el foco en el Mercado de Pescado de Huanan (Wuhan). Allí se centraron las primeras sospechas en los albores de la pandemia, allí cayeron las miradas de los científicos que formaron la única comisión internacional que ha podido visitar de cerca el epicentro de la crisis (en 2021) y allí siguen estando las esperanzas de quienes insisten en localizar una conexión definitiva entre la naturaleza y el primer humano contagiado.

El culpable del contagio es algo más difícil de determinar. Numerosos candidatos han aflorado en estos cinco años, desde el pangolín hasta los murciélagos, pescado manipulado en el mercado o perros callejeros. La lista ahora la encabeza el perro mapache japonés, un mamífero carnívoro que solía verse corretear en los alrededores del famoso mercado.

Lo cierto es que los datos ofrecidos por las autoridades chinas (que ostentan la potestad de conservar y analizar las muestras genéticas originales) no son demasiado fiables, en opinión de algunos expertos. Por ello es todavía imposible determinar si realmente ese contacto con animales supuestamente enfermos disparó los primeros contagios humanos.

Y eso espolea aún más a los defensores de teorías alternativas y, entre ellas, la más repetida: que el virus se escapó de un laboratorio. Quienes así opinan (liderados por la propia CIA) apuntan a que precisamente en Wuhan se encuentra un conocido Instituto de Virología.

Lo cierto es que los datos genéticos, la dispersión geográfica del virus y el comportamiento de la pandemia (con la aparición de variantes muy conocidas) parecen avalar más la tesis del contagio natural que la idea de una fuga de laboratorio.

La pandemia del COVID-19 se propagó desde el mercado de Wuhan, según nuevos estudios

Los investigadores afirman que, de cara al futuro, los funcionarios públicos deberían tratar de comprender mejor el comercio de animales salvajes en China y en otros lugares y promover la realización de pruebas más exhaustivas de los animales vivos que se venden en los mercados para reducir el riesgo de futuras pandemias.

De nuevo la ciencia nos ayuda a comprender una realidad en base a datos. Sigamos por ese camino.

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