Si uno cierra los ojos e imagina un tiburón seguramente le vendrá a la mente la estampa inconfundible y amenazadora de un gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Y es que, aunque existen más de 500 especies de escualos, seguramente este es el más conocido por el público, algo que se debe a su aparición en innumerables películas.
Sorprende, sin embargo, que su fama de sanguinario y voraz es, cuanto menos, inmerecida. Al contrario de lo que se cree, no es el tiburón más agresivo que existe, y mucho menos un cazador despiadado a la búsqueda de un incauto bañista, como muestra la famosa película de Steven Spielberg.
Un gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en su hábitat natural.
Sabemos, por ejemplo, que los tiburones blancos suelen ser depredadores cautelosos, y que no siempre son solitarios. Sin embargo, aunque conocemos de su existencia desde hace siglos, gran parte de su vida sigue siendo un misterio para la comunidad científica. No se sabe a ciencia cierta cuántos años pueden llegar a vivir, cuándo alcanzan la madurez sexual o qué hábitos reproductivos tienen.
Aunque parezca mentira, nadie ha documentado hasta ahora a un tiburón blanco apareándose, y mucho menos pariendo, lo que convierte a la vida sexual de estos escualos es uno de los grandes interrogantes de la vida marina.
El "Santo Grial" de la Investigación Oceanográfica
“Los tiburones blancos recién nacidos son el Santo Grial de la investigación oceanográfica”, explica a National Geographic España Charlie Sarria, investigador de tiburones pelágicos en la Asociación CONDRIK. Según este biólogo marino experto en escualos, se cree que el apareamiento de esta especie se produce en aguas abiertas, aunque debido a los pocos datos disponibles, los científicos suelen realizar correlaciones con algunas especies cercanas, como los marrajos.
“Como no se saben cuáles son las zonas de reproducción, es muy complicado realizar un seguimiento de las hembras. Además, el parto se produce muy rápido y las crías no reciben ningún tipo de cuidado de la madre”.
Así, para conocer los movimientos de estos escualos, los científicos siguen las señales acústicas o vía satélite de marcas electrónicas que previamente hay que fijar en las aletas dorsales, un proceso muy delicado y costoso de llevar a cabo, habida cuenta de que en muchas zonas estos peces prácticamente no salen a la superficie.
Además, las marcas aportan datos de localización, pero no de estado de gestación, con lo que los científicos estudian aplicar algunos métodos alternativos, como marcajes conectados con el útero o la cloaca, un procedimiento extremadamente difícil de llevar a término, pues requeriría atrapar a una hembra preñada con el consiguiente peligro, tanto para la madre como para la cría.
Dificultades en el Estudio Reproductivo
Otra de las dificultades para estudiar el comportamiento reproductivo de estos animales es que no es posible criarlos en cautividad. Y es que estos escualos no soportan vivir tras un cristal. Algunos ejemplares se niegan a comer, otros se golpean contra el cristal, y muchos acaban muriendo. Así, estos peces no duran más que unos pocos días en cautiverio. El Acuario de la bahía de Monterey, en California, tiene el récord de supervivencia de un tiburón en cautividad: duró 6 meses, pero tuvieron que devolverlo al océano debido al enorme estrés que sufría fuera de su hábitat natural.
Un intento fallido de mantener un tiburón blanco en cautiverio en el Acuario de la Bahía de Monterey.
Interpretación de Otros Datos
Dicho esto, la única fórmula que tienen los científicos para investigar el comportamiento reproductivo de los tiburones es a partir de la inferencia de otros indicadores, como restos de cadáveres o las hembras localizadas en avanzado de gestación, explica Elena Fernández Corredor, oceanógrafa y bióloga marina del Institut de Ciències del Mar, a National Geographic España. Unas concentraciones que, sin embargo, están asociadas a zonas de alimentación, no a grupos de reproducción.
Un indicador más eficaz de una posible zona de cría es la presencia de ejemplares juveniles, que suelen frecuentar zonas costeras, como el caso del supuesto neonato hallado en California. Sin embargo, aun así se trata de meras conjeturas.
“Para considerar una zona como área de cría deben demostrarse las siguientes circunstancias: que se encuentran tiburones juveniles con más frecuencia, que estos se encuentran en una zona en repetidas ocasiones a lo largo de los años y que demuestran vivir allí por períodos prolongados. Demostrar todo ello implica un enorme esfuerzo científico y económico, además de una gran inversión de tiempo”, concluye Sarria.
Lo poco que se conoce hasta la fecha sobre la vida reproductiva de estos escualos apunta a que tienen un ciclo reproductivo lento, que suele durar alrededor de un año. Además, el intervalo entre partos puede llegar a los 3 años, ya que las hembras adultas necesitarán reservas energéticas para volver a dar a luz. Estas alcanzarán la madurez sexual entre los 14 y los 33 años de edad.
A diferencia de otras especies de tiburones, como el alitán (Scyliorhinus stellaris), el gran tiburón blanco es ovovivíparo. Esto es, pone nuevos, pero estos permanecen dentro del cuerpo de la hembra hasta que el embrión está completamente desarrollado. Se estima que las hembras dan a luz entre 2 y 17 crías que después de nacer, se alimentan de los huevos no fecundados.
Cría de tiburón blanco captada en video, posible evidencia de una zona de parto.
"Los intervalos de las estimaciones son muy amplios, pues muchos de los datos se obtienen por capturas accidentales", apunta Sarria, quien incide en que el éxito reproductivo de poblaciones viables depende en ocasiones de factores ambientales, pues muchas de esas áreas de reproducción se encuentran en zonas poco accesibles o en lugares afectados por la contaminación y la sobrepesca.
Avistamiento de una Cría Recién Nacida en California
Teniendo todo ello en cuenta, es lógico que la publicación de un vídeo en el que se mostraba una supuesta cría recién nacida de tiburón blanco en aguas de California haya causado un gran revuelo en las últimas semanas. En las imágenes, captadas por el cámara y oceanógrafo Carlos Gauna, se aprecia lo que parece ser una cría de muy corta edad.
Y no solo eso, también se aprecia perfectamente una sustancia lechosa que se desprende de su cuerpo y que los científicos creen que podría ser restos de la sustancia uterina que producen las madres durante la gestación de las crías.
Las imágenes son parte de un trabajo de investigación sobre tiburones firmado por el propio Gauna y Phil Sternes, científico experto en tiburones de la UC-Riverside, cuyas conclusiones han sido publicadas recientemente en la revista Environmental Biology of Fishes. Gauna afirma que había observado anteriormente en la zona grandes hebras de tiburón blanco que parecían preñadas y que la supuesta cría recién nacida apareció dentro del periodo de tiempo en el que suelen parir.
"Ampliamos las imágenes, las pusimos a cámara lenta y nos dimos cuenta de que la capa blanca se estaba desprendiendo del cuerpo mientras nadaba"- asegura Sternes en un comunicado de la Universidad de California en Riverside.
Sin embargo, en este mismo portal también reconoce que es probable que esta sustancia blanquecina se deba a una patología en la piel del escualo, mientras que otros científicos creen que el ejemplar podría tener ya algunas semanas de vida. Pero lo que sí es cierto es que se trata de imágenes de un ejemplar muy joven, cuyo análisis ayudará a arrojar luz sobre uno de los misterios insondables del gran tiburón blanco: ¿dónde se reproducen?
Detalles del Avistamiento
Carlos Gauna, cineasta de vida silvestre, y Phillip Sternes, doctorando en biología de la Universidad de California en Riverside (Estados Unidos), analizaron aguas en busca de tiburones el 9 de julio de 2023, cerca de Santa Bárbara, en la costa central de California. Ese día, algo emocionante apareció en el visor de la cámara del dron de Gauna: una cría de tiburón como nunca antes había contemplado. Los tiburones blancos son grises en la parte superior y blancos en la parte inferior, pero la cría -de 1,5 metros de largo aproximadamente- era de un blanco puro.
"Ampliamos las imágenes, las pusimos en cámara lenta y nos dimos cuenta de que la capa blanca se estaba desprendiendo del cuerpo mientras nadaba", indica Sternes, al tiempo que añade: "Creo que fue un tiburón blanco recién nacido que se despojó de su capa embrionaria".
Gauna es conocido como The Malibu Artist. Ha pasado miles de horas filmando tiburones en todo el mundo y sus vídeos de ellos nadando cerca de los bañistas tienen millones de visitas. Lo que él y Sternes observaron podría ayudar a resolver un antiguo misterio de los hábitos de parto de los tiburones blancos.
“El lugar donde dan a luz los tiburones blancos es uno de los santos griales de la ciencia sobre los tiburones. Nunca nadie ha podido precisar dónde nacen ni nadie ha visto vivo a una cría de tiburón recién nacido”, indica Gauna, antes de agregar: “Se han encontrado tiburones blancos muertos dentro de madres embarazadas fallecidas. Pero nada como esto”.
Tiburón blanco: su verdadera naturaleza social al descubierto | Tiburones
Por muchas razones, los autores del artículo creen que lo que vieron fue en realidad un tiburón blanco recién nacido. Primero, las hembras de tiburones blancos dan a luz a crías vivas. Mientras están en el útero, los tiburones embrionarios podrían alimentarse de huevos no fertilizados para obtener proteínas. Las madres ofrecen alimento adicional a las crías de tiburón en crecimiento con una ‘leche’ secretada en el útero. "Creo que lo que vimos fue que el bebé derramaba la leche intrauterina", recalca Sternes.
Una segunda razón es la presencia de tiburones blancos grandes, probablemente preñados, en el lugar donde grabaron. Gauna los había observado en años anteriores y en las semanas previas a la observación. “Filmé a tres tiburones muy grandes que parecían preñados en este lugar específico en los días anteriores. Ese día uno de ellos se zambulló y poco después aparece este tiburón completamente blanco”, apostilla Gauna, quien precisa: "No es difícil deducir de dónde vino el bebé".
En tercer lugar, el tamaño y la forma del tiburón también son indicativos de un recién nacido. Lo que ambos observaron era delgado, corto y redondeado. “En mi opinión, este probablemente tuvo unas horas, tal vez un día como máximo”, precisa Sternes.
Por último, el lugar donde se tomaron las imágenes frente a la costa central de California se ha propuesto desde hace mucho tiempo como área de nacimiento de tiburones blancos. "Hay muchas áreas hipotéticas, pero, a pesar del intenso interés en estos tiburones, nadie ha visto un nacimiento o una cría recién nacida en la naturaleza", destaca Sternes, quien señala: “Esta bien podría ser la primera evidencia que tenemos de una cría en la naturaleza, lo que lo convierte en un lugar definitivo para el parto".
Amenazas y Conservación
Con tantas dificultades para salir adelante, estas magníficas criaturas marinas no solo no suponen una amenaza, sino que, de hecho, están amenazadas. La UICN (Unión para La Conservación de la Naturaleza), los clasifica dentro de la categoría de ‘vulnerables’, una por encima de ‘en peligro’. La sobrepesca y la degradación del hábitat están diezmando las poblaciones de estos escualos en todo el mundo, especialmente en el Mediterráneo, donde podría desaparecer pronto, según alerta Sarria.
“Recientes estudios advierten de que el incremento de las temperaturas del océano ocasionará la migración del atún rojo a aguas más frías. Sin grandes túnidos ni cetáceos de los que alimentarse el tiburón blanco parece que tiene los días contados en el Mare Nostrum”, concluye.
La única esperanza, según el experto, se encuentra en el Canal de Sicilia, donde se han documentado avistamientos de todos los tamaños, incluidos posibles neonatos y juveniles.
El estudio en profundidad de estas probables zonas de cría no solo podría desvelarnos nuevas sorpresas sobre la enigmática vida reproductiva de estos escualos, también será de vital importancia para recabar nuevos datos que permitan proteger a la especie.
El Rol Ecológico de los Tiburones
Desde 1970, las poblaciones de tiburones en alta mar han caído más de un 70%, según cifras de los expertos. La causa principal es la sobrepesca, que ha acabado con las tres cuartas partes de estos animales que sobrevivieron a los dinosaurios. Existen unas 480 especies y aproximadamente 100 millones de individuos nadando por casi todos los océanos del mundo. Y su función es fundamental en los ecosistemas marinos.
Al estar en la cima de la cadena alimentaria, el papel de los tiburones es mantener a las especies que se encuentran debajo de ellos en la cadena alimentaria y servir como indicador de la salud de los océanos. Ayudan a eliminar a los débiles y enfermos, además de mantener el equilibrio con los competidores, ayudando a garantizar la diversidad de especies.
Como depredadores, cambian el hábitat espacial de sus presas, lo que altera la estrategia de alimentación y las dietas de otras especies. Tanto que su rutina de caza mantiene los hábitats de las praderas marinas y los arrecifes de coral. De hecho, la pérdida de tiburones ha provocado la disminución de los arrecifes de coral. Al sacar a los tiburones del ecosistema de los arrecifes de coral, los peces depredadores más grandes, como los meros, aumentan en abundancia y se alimentan de los herbívoros. Con menos herbívoros, las macroalgas se expanden y los corales ya no pueden competir.
La disminución de las poblaciones de tiburones afecta gravemente los ecosistemas marinos.
Tabla Resumen de Datos Clave
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Especie | Gran Tiburón Blanco (Carcharodon carcharias) |
| Estado de Conservación | Vulnerable (UICN) |
| Avistamiento Reciente | Cría recién nacida en California, julio de 2023 |
| Investigadores Clave | Carlos Gauna, Phillip Sternes |
| Hábitos Reproductivos | Ovovivíparo |
| Amenazas Principales | Sobrepesca, degradación del hábitat, cambio climático |
