¿Cómo se forman las perlas? Un tesoro del mar

Las perlas, a lo largo de la historia, han sido muy valoradas por su belleza y rareza, siendo consideradas una gema muy apreciada. Se usan en una variedad de joyas como collares, pulseras y anillos, también en las tiaras de la realeza e incluso en vestidos de alta costura. Desde hace siglos, las perlas se han asociado con el lujo y la elegancia.

Pero, ¿sabes cómo se forman las perlas? Las perlas son una de las maravillas que se pueden encontrar en los fondos de los mares. Además de la hermosura de su redonda forma y su brillo único, las perlas tienen mucho valor por la forma en la que se crea. Con su brillo suave y su acabado delicado, las perlas son realmente algo digno de contemplar.

Para entender cómo se forman, es esencial conocer que existen diferentes tipos de perlas: naturales, cultivadas y sintéticas. Cada una tiene un proceso de formación y características distintas.

Tipos de Perlas

Existen muchas clases de perlas, que categorizaremos en tres grupos: perlas naturales, perlas cultivadas y perlas sintéticas.

  1. Perlas Naturales: Son aquellas que se forman de manera espontánea en el medio natural, sin intervención humana. Las perlas naturales se encuentran espontáneamente dentro del molusco, siendo tan extrañas como valoradas.
  2. Perlas Cultivadas: Las perlas cultivadas son formadas por la ostra con la ayuda del hombre. En cambio, si hay intervención humana, hablamos de perlas cultivadas.
  3. Perlas Sintéticas: Es importante no confundir estos dos tipos con las perlas sintéticas, que se elaboran con un núcleo de vidrio o plástico recubierto para imitar la apariencia de las perlas orgánicas.

CÓMO se FORMAN las PERLAS 🦪 | La MAGIA detrás de una JOYA del MAR

El Proceso de Formación de las Perlas

Las perlas se forman en el interior de ciertos moluscos, como ostras y mejillones. La perla es un objeto brillante y duro de gran valor para el ser humano que se genera en el interior del tejido blando de un molusco. Principalmente, las perlas se forman en moluscos bivalvos, es decir, que tienen dos valvas (conchas).

Para crear una perla, se introduce un pequeño irritante en la ostra o el mejillón. En esencia, las perlas son quistes de nácar que forman los moluscos para aislar un cuerpo extraño que ha entrado en su cuerpo.

Este es el proceso por el cual se forman las perlas paso a paso:

  1. Irritación: Todo comienza cuando una partícula, como un grano de arena o un pequeño organismo marino, entra en el interior del molusco a través de una abertura en su concha. Esta partícula intrusa puede causar irritación en el tejido del molusco. En especial el ataque de los gusanos perforadores.
  2. Respuesta Defensiva: Para protegerse de esta irritación, el molusco secreta una sustancia conocida como nácar o madreperla. El nácar está compuesto principalmente de carbonato de calcio y proteínas. El molusco deposita capas de nácar alrededor de la partícula intrusa para cubrirla y aislarla del tejido blando del molusco.
  3. Acumulación de Capas: Con el tiempo, el molusco continúa depositando capas de nácar alrededor de la partícula irritante. Estas capas se acumulan gradualmente y forman una estructura redonda y lisa, que, eventualmente, se convierte en una perla.
  4. Crecimiento Lento: El proceso de formación de una perla es lento y puede llevar varios años, dependiendo de factores como el tipo de molusco y las condiciones ambientales. Cuanto más tiempo se acumulen las capas de nácar, más grande y valiosa será la perla resultante.

Infografía del proceso de formación de una perla.

Perlas Cultivadas: La Intervención Humana

Esto no significa que este tipo de perlas sean de menor calidad. Para obtener las perlas cultivadas, se necesita un proceso de nucleación que el molusco recubrirá de nacar naturalmente, ofreciendo una calidad muy superior que les otorga un gran valor.

En este proceso para producir una perla cultivada, la ostra se abre y se le produce una pequeña herida poniendo sobre esta una sustancia irritante, para que el molusco se defienda de este ataque produciendo nácar que con tiempo dará lugar a una perla. Estas perlas en realidad tienen la misma calidad que una perla natural pues su proceso de formación a excepción del cuerpo extraño, que es introducido por el hombre el resto del proceso es igual.

Es más, las perlas cultivadas en el océano necesitan entre dos a seis años para formar una sola perla, convirtiéndolas en piezas exclusivas con un excelente brillo. Para el cultivo de las perlas se suelen elegir zonas de agua templada como Vietnam, el Caribe, Australia, Japón o el Golfo Pérsico. Aunque otros países como China, Indonesia o Polinesia están entrando en el mercado.

Para tener un gran volumen de perlas para el mercado, así es cómo se forman las perlas, con la intervención de las personas:

  1. Criar una gran cantidad de ostras: las larvas de ostra son alimentadas con fitoplancton hasta que se conviertan en una ostra pequeña, entonces se trasladan al mar y para protegerlas se conservan en jaulas que han sido diseñadas especialmente para ello. Para garantizar la supervivencia de las ostras, estas deben de estar bajo las condiciones climatológicas idóneas y donde haya suficiente alimento. Se toman todas las medidas posibles para garantizar la supervivencia de las otras, si estas sobreviven durante dos años, quiere decir que estarán listas para la siguiente fase.
  2. Provocar la fase de la nucleación: esta es realizada por expertos y primero se introduce en una ostra viva un trozo de manto (secreta nácar), que se ha extraído previamente de otra ostra, y seguidamente se le introduce un cuerpo esférico pequeño (sustituye a los parásitos, arena o demás partículas en la formación de perlas naturales). El manto crea un saco de perla alrededor del cuerpo esférico y después gradualmente secretará capas de nácar para rodearlo.
  3. Devolverlas al agua: una vez que las ostras son nucleadas son devueltas al mar, se colocan en unos paneles de malla para permitir el flujo de agua y plancton. Las otras atraen parásitos y musgos que pueden atascar este flujo, por lo que se deben limpiar las otras más o menos cada dos meses para evitar el atasco.
  4. Recolectar las perlas: los moluscos van formando capas y capas en el quiste para aislar el objeto extraño. Una vez las ostras son devueltas al agua con la implantación hecha, pasan unos 3 años y medio hasta que la perla está formada y se puede empezar la cosecha. Cuando se va a proceder a la extracción de las perlas se abre la ostra y con un bisturí se debe ir cortando la zona donde se encuentra la perla para ser extraída.

Por lo general, la mayoría de ostras mueren en el proceso, ya que a veces parten la ostra cuando la perla no es fácil de extraer y las ostras que sobreviven vuelven a usarse para seguir produciendo perlas. El proceso de extracción es doloroso para la ostra debido al corte que se le genera para conseguir la perla, aunque es necesario mencionar que en el momento de la nucleación también se le está haciendo daño a la ostra al introducirle un objeto extraño.

La realidad es que la industrialización de la perla ha ocasionado y sigue ocasionado la muerte de millones de ostras desde que esta practica se inició.

Tipos de Perlas Cultivadas

Podemos encontrar varios tipos de perlas cultivadas entre las de agua salada -donde encontramos las Akoya, las Australianas y las Thaití- y las perlas de agua dulce.

Perlas de Agua Dulce

Las perlas de agua dulce, también conocidas como Fresh Water, se cultivan principalmente en China y Japón. Para producirlas, se inserta un tejido del manto de otro molusco, que con el tiempo se va recubriendo de nácar, formando hasta 32 perlas en un periodo de alrededor de dos años, lo que las convierte en una de las más utilizadas en joyería.

Perlas de Agua Salada

Por otro lado, las perlas de agua salada se forman en el océano. Estas perlas suelen ser más grandes que las de agua dulce, y como mencionamos previamente, el molusco que las produce solo genera una perla en un período de dos a seis años.

Perlas Akoya

Las perlas Akoya se cultivan en China y en Japón. Este tipo de perlas destacan por su mayor tamaño, llegando algunas a medir hasta 22 milímetros.

Perlas Australianas

Estas perlas tienen su origen típicamente en las amplias y cálidas bahías del norte de Australia. Su tamaño varía en un rango de 10 a 20 mm y requieren más de 2 años para su formación. La gama de colores de estas perlas abarca desde el blanco plateado hasta el dorado.

Perlas de Tahití

Este tipo de perlas se encuentran en la Polinesia Francesa. Son grandes entre 8 y 18 mm, redondas u ovaladas y negras o grises, con reflejos metálicos.

Perla Mabe

Otra perla de agua salada es la perla Mabe que son perlas de media esfera que se forman en la concha del molusco.

Tipos de perlas según su origen.

Calidad de las Perlas

La forma de la perla también influye, ya que las más codiciadas son las más simétricas y perfectas. Un collar de perlas cultivadas requiere lustre o brillo, color, tamaño y forma. El lustre o brillo es probablemente el factor más crucial que afecta la calidad de una perla, ya que mide la apariencia visual general.

El tamaño de una perla, medido en milímetros, puede afectar su precio total. Una perla cultivada de 2 mm es considerada muy pequeña, mientras que las de más de 9 mm son consideradas grandes. Por lo general, cuanto más grande es la perla, más rara y costosa es.

En cuanto a las redondas, las más comunes, lo ideal es que sean perfectamente esféricas. Su valor se irá depreciando a medida que se aparte de esta forma ideal. Consideramos como barrocas a las que presentan formas irregulares.

El color de la perla depende básicamente de la conquiolina del nácar, mientras que el oriente o brillo tiene su origen en la curvatura de las láminas de nácar de la capa externa, reflectante de la luz. Los colores preferidos son el blanco-rosado y el plateado. Los colores crema, amarillentos y verdosos, inciden negativamente en el precio.

El espesor del nácar es de una importancia extraordinaria. Es esencial que una perla de buena calidad tenga un lustre muy elevado, de intensidad uniforme. La limpieza de la superficie de una perla constituye también un factor importante.

En la actualidad a las perlas cultivadas se les aplican numerosos tratamientos, sobre todo para cambiar su color.

Cuidado de las Perlas

Las perlas están destinadas a durar toda la vida, y cuando se cuidan adecuadamente, lo harán. Las perlas se crean orgánicamente, por lo que pueden ser bastante delicadas. Evite que cualquier producto duro entre en contacto con sus joyas. Los cosméticos, humectantes y perfumes pueden dañar la perla y su engaste de joyería.

La superficie exterior de una perla puede ser propensa a arañazos e imperfecciones. Después de usar tus perlas, puedes limpiarlas ligeramente con un paño suave y no abrasivo para eliminar cualquier aceite o impureza del día.

Para una limpieza más profunda, recomendamos frotar un paño suave con agua jabonosa tibia y limpiar suavemente las perlas. Por favor, no sumerja sus perlas en agua, ya que esto puede dañar la unión que mantiene unidas las perlas y las joyas.

Si la luz solar directa o el calor se aplican con demasiada frecuencia, o si mantienes las perlas escondidas por mucho tiempo, es posible que se sequen.

Las Perlas a lo largo de la Historia

Ya desde antiguamente existen diferentes mitos sobre el origen de las perlas y los diferentes usos que se les ha dado. Detrás del descubrimiento de las perlas nos encontramos con el esfuerzo de buzos y la tenacidad de los científicos que han investigado para conocer el fenómeno de su formación.

Una larga tradición, nuestra fascinación por las perlas se remonta a milenios. Al aterrizar en lo que entonces era el "Nuevo Mundo" en 1492, Cristóbal Colón registró tribus nativas que usaban perlas como joyas ornamentales. Los historiadores también han encontrado algunas joyas de perlas que datan del 2206 a. C.

A lo largo de la historia, las perlas han sido el regalo del amor. Cuando se regala una perla, se está regalando algo único e irrepetible.

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