Como dice Eric Teyssier en Los secretos de la Roma antigua, “los orígenes de una ciudad antigua suelen perderse en la noche de los tiempos, allí donde nacen las leyendas. A los antiguos se les concede el permiso para mezclar lo maravilloso con las acciones humanas a fin de hacer más venerable el origen de las ciudades”. Las leyendas urbanas son parte del folclore popular e incluyen ingredientes atractivos y muy atrayentes para la gente.
Gracias a Internet, estas han tenido más difusión si cabe, pero ¿conoces cuál es su origen? El nexo común es que nacen de situaciones reales, pero con una exageración y distorsión importantes. Las leyendas tienen diversos orígenes. Pueden surgir de mitos antiguos que se han tergiversado a través de los años hasta convertirse en relatos de miedo.
Independientemente de su procedencia, son comidilla de la sociedad, savia del pueblo para bien o para mal y, lo mejor, tienen una vida larga. A veces, es tanta la popularidad de estos relatos, que sobrepasan el escenario cotidiano y se convierten en libros o películas. Las leyendas urbanas son parte de la sociedad, esencia de las relaciones entre personas.
Las LEYENDAS URBANAS mas FAMOSAS de la historia
El Origen Mítico de Roma: Rómulo y Remo
Y eso ocurrió en Roma con Rómulo y Remo, hijos de Marte y descendientes por vía materna de Eneas (protagonista de la Eneida de Virgilio, que narra su viaje desde Troya hasta establecerse en el Lacio). Según la leyenda, los hermanos gemelos Rómulo y Remo, abandonados y amamantados por una loba, fundaron Roma en el 753 a.C.
La Loba Capitolina, símbolo de la fundación de Roma.
Bueno, para ser más exactos, la fundó Rómulo, porque mató a su hermano en una discusión por ver quién meaba más lejos. Rómulo y Remo tenían diferentes opiniones de dónde fundar la ciudad y decidieron consultar el vuelo de las aves.
Rómulo vio doce buitres volando sobre el monte Palatino y Remo vio seis en otra colina. Entonces Rómulo, para delimitar la nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado y juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo, pensando que no se atrevería o porque era un poco chulito, atravesó la línea y su hermano lo mató, quedando como el único y primer Rey de Roma.
Y ahora una pregunta: ¿fueron amamantados por una loba de 4 patas… o de dos? Lo de ser abandonados en la Antigüedad no es nada raro, realmente los recién nacidos en Roma deberán enfrentarse al veredicto del paterfamilias: sublatus (tomarlo) o expositus (expuesto, abandono).
Si lo recogía del suelo, significaba que lo aceptaba, lo legitimaba y pasaba a gozar de todos los derechos y privilegios como miembro de la familia. Si por el contrario no eran aceptados, el hijo era expuesto, es decir, era abandonado. En tal caso, los recién nacidos o bien morían, o bien eran adoptados por otras familias.
El abandono de niños fue una práctica común tanto entre los ricos como entre los pobres. Séneca lo justifica así: Exterminamos a los perros rabiosos y matamos al buey desmandado y bravo y degollamos a las reses apestadas para que no infecten todo el rebaño; destruimos los partos monstruosos, y aun a nuestros hijos, si nacieron entecos y deformes, los ahogamos; y no es la ira, sino la razón, la que separa de los inútiles a los elementos sanos.
Los criterios usados para abandonar a los recién nacidos podían ser por alguna discapacidad o deformidad física, por dudar de que fuesen suyos, por no poder alimentarlos, en el caso de los más pobres, y por cuestiones testamentarias, para los pudientes. De hecho, en España el apellido Expósito se asignaba a los hijos de padres desconocidos que habían sido abandonados en las inclusas, hospicios o casas de expósitos.
Al no tener estos niños padres conocidos, se les ponían apellido de Expósito que delataba su condición de niños abandonados y se convertía en un estigma social. A partir de 1921 se modificó la ley para que pudiesen cambiarse el apellido Expósito por cualquier otro y de forma gratuita.
Bien distinto a lo del abandono, es lo de que una loba los amamantó. Lo más fácil es que una loba se los hubiese merendado y que, realmente, los amamantase una de dos patas (en este caso, piernas), porque lupa, en latín, además de loba también significa puta. Y de ahí, por ejemplo, viene el término lupanar, que es un prostíbulo.
Pero claro, para los hijos de la Urbe decir que son hijos de puta (entendido como “criados por una mujer que ejerce la prostitución”), es muy fuerte. Así que, en una de las mejores campañas de marketing de la historia le dieron la vuelta y se inventaron la leyenda que ha llegado hasta nuestros días.
Por cierto, según el filósofo Virgilio Ortega, autor de Palabralogía y Palabrotalogía, libros que recomiendo encarecidamente, en latín había más de 70 formas de decir puta (dependiendo de dónde ejercía, de su origen, de su especialidad, de lo que cobraba, de su físico…).
El Mito del Hombre Lobo: Un Ejemplo Ancestral
Pocas personas conocen el mito detrás de la leyenda del hombre lobo, también conocido como licántropo. La leyenda del hombre lobo se remonta mucho tiempo atrás, antes de los mitos narrados. En el año 1 a.C. el poeta romano Ovidio escribió Las Metamorfosis (poema compuesto por 15 libros).
En el primer libro nos contaba la historia del rey Licaón - cuyo nombre dio origen al termino licántropo - un hombre religioso y culto, que llevó su devoción al extremo. Acabó tomando parte en sacrificios que derivaron en antropofagia. En la historia Licaón ofendió a los dioses sirviéndoles carne humana para cenar.
Cuenta la leyenda que cada 10 años, si no había comido carne humana en ese tiempo, podía volver a su forma original, pero cada vez que llegaba ese momento, aprovechaba para retomar sus ritos y sacrificios.
Ilustración de un hombre lobo por Lucas Cranach el Viejo.
Casos Históricos de Licantropía
Ya en el siglo II se detectaron casos de licantropía, que Marcellus de Sidón describió como “una especie de melancolía”. Se trataba de una enfermedad mental que causaba a los que la padecían la sensación de transmutarse en algún animal.
Durante el siglo XVI se detectaron los casos más notorios de licántropos. En 1521, Pierre Burgot y Michel Verdun, una famosa pareja de asesinos en serie, fueron acusados de licántropos y ejecutados. El caso más sonado fue el de Peter Stumpp en Alemania (1598), cuyos vecinos afirmaron haberle visto en su forma animal y más tarde volver a su forma humana. Peter fue acusado de hasta 60 asesinatos en un mismo día.
El Impacto de las Leyendas en la Sociedad
La humanidad siempre ha hecho uso de leyendas tan bien estructuradas que se cuelan en nuestro cerebro. Según el psicólogo José Muñiz, “están hechas de la misma pasta que los grandes mitos y supersticiones. Suenan bien, nos gustan, encajan en nuestras fantasías o cubren una laguna en nuestro conocimiento".
Nos fascina la idea de toparnos con la muerte en cualquier callejón oscuro, pero también las historias que hablan de la pérdida repentina de algún miembro de nuestro cuerpo. Existen leyendas para todos los gustos.
Son historias con un argumento cerrado y con matices suficientes para ser creíbles y darlas por buenas. Las ha habido siempre y se han difundido de boca a boca, en el patio del colegio, en el bar, la oficina o el patio de vecinos. Hoy añadimos las redes sociales y los medios de comunicación y, por tanto, la velocidad de transmisión.
Es una de las más antiguas y, aunque su estética se reinventa o adapta a diferentes contextos, el argumento no varía. Se trata de una aparición sobrenatural, un espíritu que en la carretera toma forma humana para hacer autostop y subir a la parte de atrás. Al llegar a una curva peligrosa, advierte del peligro: "Cuidado, en esa curva me maté yo", dice inmediatamente antes de desaparecer.
Igualmente conocida es la leyenda de la dama vestida de blanco que vaga sin descanso pidiendo venganza por una traición. En diferentes versiones, es una constante y casi siempre se presenta vinculada a la muerte trágica de un hijo, un marido u otro ser muy querido. Su presencia, según el relato, es premonitoria de alguna desgracia.
Los relatos inspirados en edificios históricos son especialmente fascinantes. En la madrileña Casa de las Siete Chimeneas, en la Plaza del Rey, habita una enigmática dama de blanco llamada Elena. Se dice que fue amante de Felipe II y falleció en extrañas circunstancias. Desde entonces, hay gente que cree haberla visto deambulando por los techos.
El misterio que rodea al Área 51, la base militar y científica ubicada en medio del desierto de Nevada, cuyo acceso es restringido, ha alimentado una lista inagotable de historias sobre extraterrestres y experimentos espeluznantes. El más popular es el Proyecto Abigail. Según la leyenda urbana, Abigail Wester era una joven universitaria hija de un empleado del Área 51 con varias investigaciones a su cargo. Al ver a su hija convertida en un monstruo, se suicidó. El resto de los empleados la abandonaron a su suerte y, siguiendo con este relato, todavía hoy se puede escuchar a la joven errando por el desierto.
También en Madrid, el Palacio de Linares, sede actual de la Casa de América, fue durante mucho tiempo objeto de curiosidad por una leyenda cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX. El hijo de Mateo Murga Michelena, un rico empresario de la época y dueño del palacio, se enamora de Raimunda de Osorio, una joven humilde que resulta ser su propia hermana, fruto de una relación infiel con la estanquera.
Cuando el padre fallece, la pareja se casa y poco después encuentra un manuscrito con la verdad. El joven marqués consigue una bula papal de León XIII que les permite vivir juntos, pero en castidad. Haciendo caso omiso, tienen a su hija Raimundita, asesinada al nacer.
A principios de los noventa, durante las reformas del palacio, los obreros y guardias de seguridad contaron que se escuchaban ruidos, pisadas y voces de ultratumba en las que podían identificarse frases como "Yo tuve una hija", "¿Mi hija Raimunda? Nunca oí decir mamá". Expertos en psicofonías y sucesos paranormales reconstruyeron una historia en la que, según se confirmó después, se usaron "hábiles trucos".
Como vemos, son historias redondas, con principio, fin y un argumento creíble con algún elemento que lo hace aún más fascinante. Por eso nos atrapan y las repetimos. Para nuestro cerebro es más cómodo inclinarnos por un relato completo que por un hecho abierto que nos obliga buscar certezas para ir atando cabos.
Las Crisis y la Vulnerabilidad a las Leyendas
La pandemia y ahora la guerra en Ucrania han propiciado la difusión de leyendas urbanas. "En épocas de crisis, cuando la gente piensa que puede acabar en la calle en cualquier momento, se siente mucho más vulnerable y presa de fuerzas primigenias", explica el historiador británico Roger Clarke en su ensayo 'Una historia de los fantasmas'.
Cuando una crisis económica, ambiental o política amenaza nuestro bienestar, nos volvemos más supersticiosos. The New York Times recogió varios testimonios de personas que creían haber visto o sentido presencias fantasmales durante el confinamiento.
Según el psicólogo José Muñiz, "están hechas de la misma pasta que los grandes mitos y supersticiones. A veces son meras exageraciones, otras cubren una laguna en nuestros conocimientos. O simplemente suenan bien, encajan con nuestras fantasías y aspiraciones, nos gustan. Se expanden como los rumores y aprovechan las grietas de nuestra frágil racionalidad".
Características de las Leyendas Urbanas
Si reunimos algunos de los criterios de dos de los mayores expertos del mundo en leyendas, el profesor Jan Harold Brunvand y la folclorista Linda Dégh, podríamos identificarla con estos rasgos:
- El relato es muy sugerente, atrayente, gracioso, terrorífico, sensacionalista o inusual.
- El contenido es sobrenatural, histórico (sobre una localidad o personalidad conocida) o sobre un fenómeno.
- La historia se narra como una verdad. Exige credulidad.
- Se narra con todo lujo de detalles.
- Habla de temores, preocupaciones y experiencias con las que cualquiera se puede identificar.
- La fuente parece siempre fidedigna.
