Dolor Lumbar en el Primer Trimestre del Embarazo: Causas y Alivio

El dolor lumbar durante el embarazo es una molestia común que puede afectar significativamente la calidad de vida de las mujeres. En algunos casos, este dolor puede requerir asistencia médica, aunque normalmente remite después del parto o al avanzar el ciclo hormonal.

Durante el embarazo, las mujeres experimentan cambios físicos y hormonales que pueden provocar dolor lumbar. Este dolor suele aparecer entre el quinto y el séptimo mes de embarazo, pero en algunos casos puede comenzar entre las ocho y las doce semanas, alcanzando su punto máximo entre las 24 y 36 semanas de embarazo. Generalmente, remite espontáneamente en los 6 meses posteriores al parto.

Es importante diferenciar los dolores de un embarazo normal de una gestación con problemas, como un embarazo ectópico, aborto o amenaza de aborto. Se deben vigilar síntomas como dolores abdominales muy intensos que no cesan, junto con un manchado o sangrado constante.

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Causas del Dolor Lumbar en el Primer Trimestre del Embarazo

Los importantes cambios hormonales, acompañados de un aumento de masa corporal y un cambio en el tamaño y la posición del útero, aplican fuerzas estáticas y dinámicas que afectan al esqueleto axial. Durante el embarazo, el aumento de peso natural -entre 11 y 16 kilos- se concentra sobre todo en el abdomen.

Las hormonas también juegan un papel preponderante: durante el embarazo relajan los ligamentos de las articulaciones de la pelvis que se vuelven más flexibles de forma natural y se estiran para prepararse para el parto.

Otros factores que contribuyen al dolor lumbar durante el embarazo incluyen:

  • Aumento de la cifosis dorsal.
  • Aumento de la lordosis cervical.
  • Antepulsión de los hombros.
  • Hiperlordosis lumbar.
  • Anteversión pélvica.
  • Rotación externa de la articulación coxofemoral.

El desplazamiento del centro de gravedad es otro factor importante. Conforme el centro de gravedad se adelanta, los músculos de la parte inferior de la espalda deben trabajar con más intensidad para sostener la columna. El abdomen se agranda, y la embarazada busca compensar esto inclinándose hacia atrás. El equilibrio se hace más difícil, especialmente cuando camina.

Además, la acción hormonal, sinérgica entre estrógenos, progesterona y relaxina, provoca el reblandecimiento de cartílagos y ligamentos, especialmente de la cintura pélvica. Este reblandecimiento obedece a un mecanismo de imbibición del fibrocartílago.

Como resumen, podríamos reseñar que son 2 los factores principales asociados con la aparición de DL en la gestante:

  1. Factor mecánico: la distensión de los músculos de la pared abdominal, al igual que el desplazamiento hacia delante del centro de gravedad debido al desarrollo del feto, perturban considerablemente la estática pélvica y raquídea.
  2. Factor hormonal: la acción hormonal, sinérgica entre estrógenos, progesterona y relaxina, provoca el reblandecimiento de cartílagos y ligamentos, especialmente de la cintura pélvica. Este reblandecimiento obedece a un mecanismo de imbibición del fibrocartílago.

El dolor lumbar en regla o embarazo suele localizarse en la cintura y por encima de ella o en el centro de la espalda. El dolor pélvico posterior (en la parte posterior de la pelvis) es cuatro veces más frecuente que el dolor lumbar en el embarazo.

Otros Dolores Comunes al Inicio del Embarazo

Además del dolor lumbar, existen otros dolores comunes al inicio del embarazo:

  1. Sensibilidad en las mamas: Al comienzo del embarazo puede haber mayor sensibilidad en las mamas, causando hormigueos y aumento de la tensión mamaria. Este signo doloroso puede aparecer antes de que la mujer tenga un test de embarazo positivo.
  2. Dolor en el bajo vientre: Es muy frecuente que al principio del embarazo muchas gestantes noten dolor a nivel del bajo vientre (la pelvis) que ellas relatan "como si le fuese a bajar la regla". Estas molestias se deben a los cambios que se producen en el cuerpo uterino.
  3. Mareos: Son frecuentes en el primer trimestre del embarazo y a veces incluso pueden aparecer antes de que la mujer sepa que está embarazada. Los mareos pueden persistir a lo largo de todo el embarazo hasta el momento del parto.
  4. Dolor de cabeza: Es muy frecuente en el primer trimestre de embarazo y se debe principalmente al aumento de los niveles de las hormonas sexuales como el estrógeno y la progesterona.
  5. Náuseas: Aparecen en el primer trimestre de la gestación, y son más intensos por la mañana.

Factores de Riesgo

Los factores de riesgo asociados a la aparición de DL durante el embarazo incluyen una menor edad y antecedentes previos de DL asociado, o no, al embarazo. La persistencia de dolor después del parto se ha asociado con una mayor edad y un mayor peso.

Algunos factores de riesgo han sido estudiados ampliamente, aunque algunos aún se encuentran en discusión.

Factor de Riesgo Descripción
Historia previa de DL Antecedentes de dolor lumbar relacionado o no con el embarazo anterior o posparto.
Cirugía para lumbalgia Haberse sometido a una cirugía como tratamiento para el dolor lumbar.
Ansiedad Niveles elevados de ansiedad durante el embarazo.

Manejo y Medidas Preventivas

El manejo del dolor lumbar durante el embarazo debe ser multidisciplinario, involucrando a traumatólogos, especialistas en Educación Física, médicos de Atención Primaria y obstetras. Es fundamental conocer la compleja anatomía de la columna lumbar para entender en profundidad el proceso degenerativo, la génesis del dolor y la función mecánica.

Antes de hablar del tratamiento, quizás sería más apropiado enunciar medidas preventivas. Sin duda alguna, la higiene postural es una de las medidas básicas en la prevención del DL en el embarazo. Otras medidas preventivas serían:

  • Evitar el sedentarismo.
  • No hacer reposo sin indicación médica.
  • Evitar en lo posible la realización de trabajos estresantes.
  • Evitar una excesiva ganancia de peso durante el embarazo.
  • Uso de fajas maternales entre las semanas 25 y 36 de gestación.

Es conveniente adaptar las posturas de la actividad diaria al nuevo estado de embarazo. Es recomendable, si la embarazada está de pie, que apoye la parte inferior de la espalda en una pared. Evita los zapatos planos o de tacón alto y duerme en una cama dura. El tratamiento es la analgesia y el calor local.

Medidas Terapéuticas

El tratamiento de la lumbalgia en una mujer embarazada es mucho más complejo, preciso, minucioso y delicado que el tratamiento convencional empleado para la población general. Debe ser interdisciplinario y humanizado, teniendo en cuenta las implicaciones para la madre y el feto, y mientras sea posible, optimizando alternativas terapéuticas no farmacológicas.

Los elementos más importantes de la mayor parte de los tratamientos conservadores para el DL incluyen reposo, analgesia y educación, si bien cualquier plan terapéutico debe individualizarse. En el embarazo es más complejo, ya que el arsenal terapéutico de que se dispone es más limitado.

Los métodos a emplear deben basarse en intervenciones conservadoras no quirúrgicas ni farmacológicas, de naturaleza no invasiva. Si se requiere algún analgésico, el paracetamol es el de elección. Los AINE no deberían usarse, ya que pueden producir teratogénesis y mayores tasas de abortos espontáneos.

Los ejercicios de fortalecimiento específicamente adaptados, los programas de ejercicios de sentarse con la pelvis inclinada y la gimnasia acuática informaron efectos beneficiosos. Además, la acupuntura pareció ser más efectiva que la fisioterapia. Los efectos adversos, cuando se informaron, parecieron ser menores y transitorios.

En resumen, la fisioterapia, la terapia manual osteopática, la acupuntura, una intervención multimodal (ejercicio y educación), o la adición de un cinturón pélvico rígido alivian de forma considerable el dolor lumbopélvico, en comparación con la atención habitual.

El reposo en cama no tiene fundamento científico. Ha demostrado ser ineficaz e, incluso, contraproducente. El reposo por más de 2 días, en el caso de la embarazada, de hecho, prolonga la discapacidad. El reposo prolongado favorece el incremento de peso, lo que deteriora aún más la condición de sobrecarga espinal fisiológica y acentúa la percepción de discapacidad. Los efectos de la inmovilización son, pues, negativos.

Por tanto, y lo que sí parece claro, es que un programa de ejercicio físico diseñado para la gestante tiene efectos beneficiosos para la madre y para el feto de un modo general y, por supuesto, para el DL de un modo concreto. Realizar ejercicio moderado y controlado por especialistas que combinen tonificación, higiene postural y estiramientos de la zona lumbar, como yoga, tai-chi o Pilates, ayudará a mantener la espalda fuerte.

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